sábado, 4 de julio de 2026

PEDRO SANCHEZ HA SOLICITADO AL PROXIMO CONSEJO DE GOBIERNO QUE RETIREN LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN CIVIL DE SANIDAD A ANTONIO VALLEJO -NAJERA, PSIQUIATRA MILITAR FRANQUISTA

 


EL Hon Presidente de España Don Pedro Sanchez anuncio este 3 de Julio que "El doctor Gen Rojo se queda sin medalla"

         Una noticia de Fuentes externas 

cortesia del blog educativo de noticias del 

Lic Enildo E Rodriguez Nunez MBA PhDP Asesor Educativo Consultor de Marketing Politico 



Pedro Sánchez anunció el 3 de julio que el próximo Consejo de Ministros tramitará la retirada de la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad a Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra militar franquista y uno de los nombres más siniestros de la pseudociencia al servicio de la dictadura. 

No hablamos de un señor “polémico”. Hablamos del ideólogo que quiso vestir de bata blanca el odio político, el machismo y la represión. 

El que buscó el supuesto “gen rojo”, el que convirtió a republicanas y republicanos en material de experimento, el que puso la psiquiatría al servicio de Franco para justificar que a determinadas personas había que aplastarlas, reeducarlas o arrancarles a sus hijos. Ciencia, lo llamaban.


La pregunta no es por qué se le retira ahora. La pregunta es cómo demonios ha podido conservar hasta hoy una condecoración sanitaria alguien cuyas ideas sirvieron para legitimar la violencia contra mujeres republicanas, la represión ideológica y el robo de bebés durante el franquismo. 

Porque ese es el problema de España: que durante décadas se llamó “reconciliación” a dejar intactos los altares de los verdugos. Se blanqueó a militares, jueces, curas, empresarios y médicos del régimen como si hubieran sido simples señores de su época. No. Algunos no fueron “hijos de su tiempo”. Fueron arquitectos de la barbarie.


Y sí, este apellido sigue sonando en la España televisiva porque Samantha Vallejo-Nágera, conocida por MasterChef, es su nieta. Esto no va de culpar a nadie por su familia, que quede claro.

 Va de otra cosa bastante más incómoda: de cómo ciertos apellidos del franquismo pasaron de los laboratorios, los despachos y los ministerios a los platós, las tertulias y las revistas de estilo de vida sin que casi nadie preguntara demasiado.

 La memoria democrática no consiste en señalar nietas. Consiste en dejar de premiar abuelos franquistas. Y si a alguien le molesta que se le retire una medalla a un ideólogo del horror, quizá el problema no está en la memoria. Está en que echa de menos la impunidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario