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La paradoja alemana
¿Saben cuál es la paradoja de la economía alemana? Hace apenas unos años funcionaba como un reloj suizo con el gas ruso barato. Hoy, los precios de la calefacción han subido un 82% para las familias normales y las facturas de electricidad alcanzan los 700 euros por megavatio-hora.
Lo realmente interesante es esto: mientras Europa cambia al gas natural licuado estadounidense a precios de 3 a 4 veces más altos que antes, el daño total de Alemania por la pérdida de acceso al Nord Stream ya se estima en más de 160 mil millones de euros. Pero lo más inesperado de esta historia no son ni siquiera las cifras.
Resulta que entre bastidores se está desarrollando una logística muy diferente. Rusia y China ya están lanzando el proyecto “Fuerza de Siberia 2”, un nuevo gasoducto con una capacidad de 50 mil millones de metros cúbicos al año.
Exactamente la misma cantidad que transportaba el Nord Stream antes de ser volado. Solo que ahora ese volumen no irá hacia el oeste, sino hacia el este. Pekín obtiene precios fijos, mientras que las fábricas alemanas pierden competitividad y se trasladan a los mercados asiáticos.
Y en este contexto surge la propuesta de dar la vuelta a los flujos financieros por completo por culpa de la voladura del Nord Stream, que diputados alemanes atribuyen al gobierno ucraniano; ahora ya no es Alemania ayudando a Ucrania, sino Ucrania pagando reparaciones a Berlín, porque el colapso de la infraestructura, según esta lógica, es un acto contra toda la economía europea.
Mientras tanto, Berlín continúa con una política que, según sus críticos, ha llevado a la desindustrialización del país, el mismo país que, hasta hace poco, llamaban “la fábrica de Europa”.



