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sábado, 22 de agosto de 2009
RESUMEN CULTURAL DE MEDIA ISLA, UNA RESENA HISTORIA, POLITICA, DE ECONOMIA, ARTE, CULTURA, LITERATURA
Borges y el futuro , 7 rutas de la poesía , Vicios, un poeta y la herencia del doctor , Las sobras de un sublime cadáver , La habitación de Virginia Woolf , Pobre universo erótico , Hipócritas , Puertas y ventanas: Antología poética de María Meleck Vivanco , Cine argentino en bibliotecas de Broward, FL , El imán de Oscar Wilde , Conversatorio con Luis Luis López Nieves , Contando a mi abuelo Juan Bosch , Rojo Rosa Víctor Víctor & La Vellonera , El cuento. Tradición del género en la literatura argentina , Entrevista con Bartra , ¡Espacio Y cumple 10 años!, Imaginería bruja , Imágenes del mundo
1989: el año en que el mundo se dio vuelta
La caída del Muro de Berlín fue el hecho más paradigmático, pero no el único de aquel año decisivo, en el que Europa del Este dejó atrás el comunismo, a la sombra de la reforma de Gorbachov. El testigo y comentarista Neal Ascherson recuerda aquí las "revoluciones" que se sucedieron.
Por Neal Ascherson © The Guardian - Clarín
Veinte años atrás, el panorama mundial empezó a cambiar. Al principio, nadie lo advirtió. En enero de 1989, en la mitad soviética de Europa se hacían casi tantos negocios como en la mitad occidental. En Polonia había huelgas; se hostigaba a los disidentes de Alemania Oriental; un dramaturgo llamado Vaclav Havel fue arrestado después de una pequeña manifestación.
Occidente, en cambio, tenía cosas más importantes en qué pensar. George Bush padre tomaba posesión del cargo de presidente de los Estados Unidos; y Salman Rushdie pasaba a la clandestinidad después de la fatwa iraní. En Moscú, el inefable Mijail Gorbachov avanzaba con su perestroika y su glasnost. (Cuánto deberían amarlo los rusos).
En Londres, un exiliado checo, Karel Kyncl, escribió un artículo sobre los arrestos en Praga. Decía que Havel le causaba gracia y que no le sorprendería que llegara a ser presidente de Checoslovaquia. Los lectores sonrieron indulgentes, como diciendo: "Pobre Karel, qué cosas piensa".Las montañas que rodeaban el horizonte de la Guerra Fría empezaron a tambalearse y finalmente se derrumbaron. El comunismo polaco fue el primero en caer.
A continuación, los gobernantes húngaros publicaron un plan de abdicación. En agosto, las Repúblicas del Báltico de la Unión Soviética empezaron a exigir su independencia. En noviembre, Erich Honecker, de Alemania Oriental, fue derrocado, y el 9 de noviembre se abrió el Muro de Berlín.Al día siguiente, en Bulgaria un golpe palaciego derrocó a Todor Zhivkov, el líder del partido. El 28 de noviembre el régimen comunista checoeslovaco capituló. En diciembre, Nicolae Ceausescu, de Rumania, fue sacado de su despacho y fusilado.
Y tres días antes de finalizar el año, Vaclav Havel fue proclamado presidente de la República Checoeslovaca.El terremoto llegó a Albania y Yugoslavia al año siguiente. Las naciones del Báltico, Ucrania y los países del Cáucaso meridional no recuperaron su independencia hasta que, tres años después, se produjo el formidable colapso final de la Unión Soviética. Pero a fines de 1989 toda la muralla de la Europa sovietizada se había derrumbado, total y súbitamente.El paisaje de acero y hormigón de la Guerra Fría se había convertido en una puesta en escena teatral. Con excepción de Rumania, donde hubo combates, todas estas revoluciones se consumaron sin derramamiento de sangre. Las batallas de libraron en mesas redondas, no detrás de barricadas.\
A comienzos de 1989 nadie esperaba que el mundo se diera vuelta totalmente (tal vez ni siquiera lo pensó Karel Kyncl, a pesar de su rapto profético). Todos sabían que "el comunismo estaba en problemas", y que los pronósticos económicos eran sombríos. Mientras tanto, la Guerra Fría empezaba a ceder, desde que se iniciaron, uno tras otro, los controles de armamento entre el este y el oeste. Hacia abril, el incipiente deshielo se convertía en inundación.Los comunistas húngaros ya hablaban de elecciones libres y multipartidarias, y querían convocarlas en un plazo perentorio.
En Polonia, el gobierno había levantado la interdicción que pesaba sobre el gremio Solidaridad e iniciaba conversaciones sobre la posibilidad de la democracia. Las revoluciones de 1989 no se hubieran producido si el mensaje de Gorbachov a las "naciones cautivas" no hubiera sido escuchado. Ese mensaje decía: Ustedes son independientes. Nos gustaría que eligieran el camino del socialismo.
Pero cualquiera sea el rumbo que decidan seguir, la Unión Soviética no la invadirá con ejércitos y tanques para detenerlos, como ya lo hizo en 1956 y en 1968. Aun si vuestros gobernantes comunistas son derrocados, nosotros no apelaremos a la fuerza para salvarlos.Nadie creyó que Mijail Gorbachov decía lo que pensaba.
Por eso, cuando declaró en junio de 1988 que "oponerse a la libertad de elección significa ponerse en contra del movimiento objetivo de la historia misma", sus oyentes de Moscú supusieron que quería decir que "todo aquel que reclame libertad de elección será arrollado por la aplanadora soviética de la historia".
Después, en diciembre, Gorbachov repitió un mensaje casi idéntico en las Naciones Unidas: "La libertad de elección es un principio universal. No debe haber excepción alguna". La mayoría de los ideólogos estadounidenses pensaron que el tipo no hablaba en serio. ¡Entonces, el comunismo mundial se caía a pedazos! Pero cuando Gorbachov convocó a los líderes comunistas y trató de hacerles entender que podían elaborar sus propias políticas, pero que ya no contarían con el rescate soviético, el mensaje empezó a fluir y llegó a los grupos de oposición y al pueblo en general.
Y aun entonces, los revolucionarios de 1989 nunca estuvieron seguros de que la promesa era real, y siguieron manteniendo un oído atento para detectar el estruendo de los tanques en marcha.El punto de partidaLa revolución empezó en Polonia. En 1981, el general Jaruzelski había destruido el movimiento Solidaridad e impuesto la ley marcial. Pero a nadie se le escapaba que el sistema estaba herido de muerte. Sólo había que esperar que muriera.
La quiebra comercial de Polonia terminó en 1988, al mismo tiempo que se desataba una nueva ola de huelgas. El gobierno, nervioso y dividido, finalmente devolvió la legalidad a Solidaridad y en febrero de 1989 inició rondas de negociaciones con la oposición. Los participantes sancionaron a los gremios independientes y organizaron elecciones multipartidarias para junio.
A regañadientes, Solidaridad aceptó que las elecciones tenían que ser arregladas. Reservar un bloque de banca para los candidatos "oficiales" aseguraría que el régimen tuviera mayoría en el Sejm (la Cámara Baja del Parlamento).Pero en ese momento intervino el pueblo.
Yo estaba en el café del hotel Europejski de Varsovia, ese día de junio. Jóvenes militantes de Solidaridad nos pusieron sobre la mesa una pila de folletos impresos con las cifras de las urnas. Al principio no pude creer lo que estaba leyendo. Solidaridad había ganado todas menos una de las bancas que se disputaron en las elecciones. Pero en las bancas reservadas, sólo dos de todos los candidatos comunistas habían obtenido el 50% de votos necesarios para entrar. Los votantes habían encontrado alguna manera de hacerlo.
En esa mañana de verano, el juego cambió súbitamente. Después de 45 años, el comunismo polaco había sido aniquilado. Y lo increíble, que también era lo inevitable, se producía cuando se iniciaban las negociaciones para formar el primer gobierno no comunista en la Europa soviética. En Hungría, mientras tanto, desde la aplastante derrota de 1956 los comunistas ya no se hacían ilusiones sobre su popularidad.
Con el gobierno de Janos Kadar, que fue derrocado en 1988, los húngaros alcanzaron un nivel de vida razonablemente confortable y ganaron ciertos derechos para instalar y mantener negocios privados. Pero los sucesores de Kadar entendieron, antes que ninguno de sus vecinos, lo que Gorbachov estaba diciéndoles: hay que adaptarse o morir. Desde 1987 algunos partidos no comunistas pudieron desarrollar sus actividades, pero a diferencia de lo que sucedía en Polonia, en Hungría la oposición organizada era débil. Entonces el régimen comunista tomó una extravagante decisión: mantener el control organizando su propia caída gradual.
A comienzos de 1989, el gobierno y el partido gobernante anunciaron un arrasador programa de reformas económicas y políticas. Entre ellas, se dispuso, por ejemplo poner en marcha una investigación de la revolución de 1956 y organizar una segunda ceremonia para rendir honras fúnebres a Imre Nagy, quien había sido ejecutado por la Unión Soviética en ese año, 1956, cuando era primer ministro. Fue en ese momento que los astutos líderes partidarios estuvieron a punto de perder todo poder.
La ceremonia fúnebre se llevó a cabo el 16 de junio. Nagy y cuatro de sus camaradas, también mártires, tuvieron un segundo funeral como héroes nacionales. La ceremonia se convirtió en una enorme demostración de dolor y de ira, sentimientos hasta entonces reprimidos. Se convocó un panel para planificar la transición hacia la democracia y se prometió que a comienzos de 1990 se llamaría a elecciones libres.
El Partido de los Trabajadores Socialistas de Hungría cambió su nombre, abandonó el leninismo y empezó a prepararse para competir por los votos. Hacia fines de 1989 Hungría había perdido todo rasgo de algo que pudiera asemejarse a un sistema comunista.Revolución sin masasSiempre se dio por sentado que las revoluciones debían ser llevadas a cabo por "las masas".
Pero ni en Polonia ni en Hungría el cambio fue impuesto por la fuerza por multitudes furiosas en las calles. Hacia fines del año ese tipo de tradicional levantamiento popular, junto con la confrontación física con los gobernantes, empezó a desaparecer.La primera confrontación se produjo en el Báltico. Es duro –y vergonzoso– recordar hoy cuán improbable parecía en Occidente, 20 años atrás, el triunfo de los reclamos independentistas de Latvia (ex Letonia), Lituania y Estonia.
Pero desde que Gorbachov había aflojado los controles, se sucedían con cierta libertad las protestas públicas sobre lengua y cultura y también sobre las deportaciones de Stalin. En marzo de 1989 el movimiento independentista Sajudis obtuvo la mayoría de bancas lituanas en las elecciones soviéticas, Y después, el 23 de agosto del mismo año, se produjo uno de los acontecimientos más espectaculares y conmovedores de todo el año.
Era el 50º aniversario del monstruoso pacto nazi-soviético, por el que en 1939 se pusieron los estados de los Balcanes a merced de la voluntad de Stalin y se destruyó su independencia. En esa fecha el pueblo salió a las calles y formó una cadena humana de casi 2 millones de hombres, mujeres y niños que, tomados de la mano, permanecieron de pie formando una línea de 650 km de longitud, desde Vilnius, pasando por Riga, hasta Tallinn. Reclamaban libertad, justicia e independencia.
Una cuarta parte de la población del Báltico se unió a la manifestación.El siguiente levantamiento de masas empezó en octubre en Alemania Oriental. De entre todos los hechos dramáticos de 1989, este fue el episodio que más se asemejó a las grandes insurrecciones urbanas del siglo XIX. Porque lo que derrocó la dictadura de Erich Honecker y la Stasi (el Ministerio de Seguridad del Estado, o sea la policía secreta oficial de Alemania Oriental) no fue un acuerdo clandestino ni una maniobra del Partido.
La temeraria acción de millones de personas que salieron a la calle derrotó al régimen y derribó el Muro de Berlín.Honecker inició el año 1989 absolutamente seguro de que la "ola reformadora" de los países vecinos no contaminaría a la República Democrática Alemana (la RDA). Pero existía una creciente convicción de que el sistema debía cambiar. "No podemos gobernar a la antigua", se decía.
Pero fue exactamente "a la antigua" que los resultados de la elección municipal de Alemania Oriental fueron descarada y crudamente falsificados. Y de pronto empezaron las protestas.Octubre fue el mes decisivo. el 2 de octubre una enorme manifestación que reclamaba reformas se concentró en Leipzig y decidió seguir reuniéndose todos los lunes hasta que sus exigencias fueran satisfechas. Pocos días después Gorbachov llegó a Berlín Oriental para asistir a la conmemoración del 40º aniversario de la República. Multitudes delirantes lo aclamaron gritando "¡Gorbi! ¡Gorbi!" cuando le dijo a Honecker que "la vida castiga a los que retardan las cosas".
Las "manifestaciones de los lunes" de Leipzig, que desafiaban a la policía, empezaron a atraer a miles de personas. Honecker amenazó con imitar a los chinos, que pocos meses antes habían disparado contra los centenares de manifestantes de la Plaza de Tiananmen. Pero el 9 de octubre de 1989 las milicias armadas de Leipzig se negaron a hacer fuego contra la multitud, y hasta se dejaron poner flores en las solapas de sus uniformes.Horrorizados por lo que podría haber sido un baño de sangre, los colegas de Honecker lo expulsaron de su cargo. A principios de noviembre, una gran manifestación en Berlín convocó a medio millón de personas que reclamaban ruidosamente un cambio. En un torbellino de incoherentes promesas de reformas, los nuevos líderes del partido parecían ofrecer el libre cruce de la frontera con Berlín Occidental. Cuando circuló la noticia, la noche del 9 de noviembre, 50.000 berlineses del Este se precipitaron hacia el Muro.
Los guardias no tenían instrucciones. Dejaron pasar a la gente, que avanzó danzando y llorando. De pronto Berlín Occidental estuvo lleno de Trabants (el automóvil pequeño y de bajo costo, el Trabi, que se fabricaba en Alemania Oriental), y de multitudes mal vestidas que se desplazaban a pie comiendo bananas. Jóvenes del Este y del Oeste saltaban y bailaban en lo alto del Muro. Al día siguiente empezaron a tirarlo abajo. Nadie los detuvo.Los comunistas trataron de retardar los acontecimientos proclamando su conversión a la Social Democracia. El Nuevo foro y otros partidos hacían planes para una Alemania Oriental democrática. Todo fue inútil: el 3 de octubre de 1990 un millón de personas se reunió en Berlín, en la Puerta de Brandenburgo, para celebrar la reunificación formal de Alemania.
En cuanto a Checoslovaquia, permaneció tranquila la mayor parte del año. Pero checos y eslovacos estaban muy atentos a lo que pasaba en Polonia y Hungría. El 21 de agosto hubo manifestaciones "ilegales" en Praga y en Bratislava para conmemorar el día de la invasión soviética de 1968. La policía se mostró inusualmente permisiva. Después sucedió algo inesperado. El 17 de noviembre era el día en que los estudiantes marchaban por Praga para rendir homenaje a Jan Opletal, un líder estudiantil asesinado por los nazis.
Las autoridades no habían prohibido la manifestación, pero la policía arremetió súbitamente contra los estudiantes y empezaron a golpearlos con sus bastones. Se corrió la voz de que habían matado a un estudiante. Mucho después se supo que la información era falsa y que probablemente el rumor habría sido iniciado por la policía. Pero los estudiantes ocuparon sus universidades y en las calles empezaron a reunirse multitudes furiosas.
Lo que siguió fue la Revolución de Terciopelo, un verdadero levantamiento de masas. Según el historiador Tony Judt, los que participaron, tanto checos como extranjeros, tuvieron "la embriagadora sensación de que en ese momento se estaba construyendo la historia".
La gente tomó la ciudad. Una semana después los líderes comunistas renunciaron. Vaclav Havel y unos pocos amigos del Foro se apropiaron de un teatro, inventaron un nuevo movimiento llamado "Foro Cívico" e iniciaron el debate para decidir hacia dónde debería encaminarse la revolución. En pocos días ellos mismos se sorprendieron al verse convertidos en un grupo revolucionario y luego en gobierno provisional. El 25 de noviembre 250.000 personas se reunieron para escuchar a Havel y a Alexander Dubcek. Después de una breve rueda de conversaciones, el gobierno checoslovaco colapsó.
Se designó un nuevo gobierno, compuesto por intelectuales del Foro. Ya en ese momento las multitudes coreaban: "¡Havel al Castillo!" (a la Presidencia) . Después de ser designado presidente el 29 de diciembre, tomó algunas medidas: el 1º de enero de 1990 liberó a 16.000 presos políticos; y el día 2 disolvió la "policía política". La Revolución de Terciopelo y la revolución de Alemania Oriental demuestran que dentro de un estado policial la temperatura política puede empezar a subir silenciosamente, hasta llegar al punto de ebullición. Este fue el caso de Nicolae Ceausescu, en Rumania, el más brutal de aquellos sistemas.Todo empezó en Timisoara, después de un intento de arrestar a un pastor húngaro. La policía abrió fuego y hubo una masacre.
El 21 de diciembre, el presidente Ceausescu organizó en Bucarest una serie de gigantescas concentraciones en su favor. El primer acto se inició, pero después de algunos minutos el mandatario percibió que la multitud lo abucheaba y lo tildaba de dictador. Al día siguiente sucedió lo mismo. Entonces Ceausescu y su esposa Elena, aterrorizados, huyeron en un helicóptero que se posó en el techo de las oficinas del partido.Cuando hubo una gran manifestación contra su gobierno, en Bucarest, la policía de seguridad disparó contra la multitud. Pero inesperadamente el ejército cambió su posición y ayudó a los revolucionarios a tomar la estación de televisión.
La lucha callejera fue confusa y salvaje y murieron centenares de personas. Los Ceausescu fueron capturados sin poder salir del país. En la Navidad de 1989 una cámara filmó el momento en que fueron llevados al paredón y fusilados por "genocidio".Cuando la lucha se aquietó, tomó el poder un "Frente de Salvación Nacional". Su líder, Ion Iliescu, fue designado presidente. Iliescu era un ex político comunista con influencia en las fuerzas de seguridad, y sólo introdujo cambios superficiales en el sistema.
Thatcher en el EsteA fines de 1989, lo que la mayoría de la gente quería era algo así como una democracia social. En otras palabras: libertad, una economía de mercado regulada, y un Estado de bienestar fuerte. En una palabra, el modelo "europeo". Estaban equivocados. Los países en transición importaron una versión pura del thatcherismo. Se abolieron los controles de precio, se cancelaron los subsidios, se dejó fluctuar libremente las monedas.
Se privatizaron servicios e industrias estatales, que con frecuencia fueron compradas por multinacionales occidentales. Aparecieron brechas enormes entre ricos y pobres. Se deterioraron o desaparecieron algunos servicios sociales, como la compleja red de guarderías gratuitas para las madres trabajadoras de Alemania del Este.
La forma de hacer política había cambiado. Los pobres pasaron a ser dirigidos por nacionalistas de derecha, y ya no por socialistas. Contra ellos se levantó la nueva clase media urbana y los ex comunistas reivindicados, comprometidos con la economía neoliberal y la integración europea. Los antiguos revolucionarios se refugiaron en la academia, se dedicaron al periodismo o consiguieron bancas en el parlamento Europeo.En Polonia, yo recuerdo a la Marta Krzystofowicz de aquella época como una encantadora e intrépida conspiradora por la libertad. Hoy está casada y tiene una hija grande. Ella dice: "Yo tengo un vaso de jugo de naranja fresco por las mañanas, un diario sin censura para leer, mi pasaporte en un cajón del escritorio. Con eso me basta".
[Traducción: Ofelia Castillo]
"En el futuro se hablará de Borges como de Shakespeare o Dante"
El próximo 24 de agosto se cumplirán 110 años del nacimiento de Borges. El especialista, biógrafo y coleccionista Alejandro Vaccaro recuerda al escritor argentino de mayor proyección universal.
Por Gabpa / Dpa © Clarin
Jorge Luis Borges "jamás se promocionó, jamás promocionó su obra, y sin embargo sus libros se siguen vendiendo y se van a vender", señala Vaccaro, autor entre otros de Georgie 1899-1930, El señor Borges, Borges, una biografía en imágenes y Borges Vida y Literatura. El especialista considera que el autor de El Aleph y Ficciones, de cuyo nacimiento se cumplen 110 años el 24 de agosto, "se apropió de una cantidad de temas, de una cantidad de palabras. Acuñó una identidad, que es lo más difícil de hacer literariamente" .
"Él comenzó a jugar en esa línea delgada que trazaba entre ficción y realidad, entre sueño y vigilia, citas reales y citas falsas. Caminó por una suerte de cornisa donde el lector tenía que estar muy atento para saber de qué estaba hablando. Y hoy todavía pasa. Hoy se lo estudia desde la matemática, desde la física, desde la teología", explica en entrevista con dpa. Vaccaro, actual presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), cargo que Borges también ocupó, relata: "Siempre sentí admiración por su obra. Y después también por él, me pareció un hombre ético, generoso, bondadoso, que vivió los últimos 40, 45 años de su vida en un departamentito de 70 metros".
"Era un hombre austero, jamás tuvo automóvil, caminaba, no tomaba alcohol. Durante 17 años fue director de la Biblioteca Nacional, pasó por distintos gobiernos que lo respetaron por su gestión", indica Vaccaro, nacido en Buenos Aires en 1951. Interrogado acerca de si comparte que fueron las ideas políticas de Borges las que lo privaron del Premio Nobel, responde que durante 25 años, "desde 1961 cuando ganó el premio Formentor hasta que murió, todos los años fue candidato. Puede ser una de las razones. En última instancia, si esa es la razón, me parece un error grave de la Academia (Sueca) haber denegado un premio a alguien que tiene una obra muy trascendente por una cuestión extraliteraria" .
Vaccaro no duda en manifestar su admiración: "Yo lo respeto muchísimo como escritor, como persona y como lector. Me parece sí que Borges es el lector más importante de la historia de la humanidad. Él como escritor sin duda está entre los grandes, pero como lector no había con qué darle, era un lector extraordinario" . "Una vez dijo: 'que otros se jacten de los libros que han escrito, yo me enorgullezco de los que he leído. Uno es por lo que lee, no por lo que escribe'. Yo creo que ese es casi su legado: para ser un buen escritor hay que ser un buen lector", apunta el biógrafo y presidente de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires.
Y recuerda que a fines de los años 30 Borges escribía una página en la revista "El Hogar", y "en aproximadamente cuatro años que trabajó ahí, reseñó 200 libros". Además "manejaba cuatro idiomas (español, inglés, francés y alemán), era un buen latinista, leía en italiano". "Cuando él empezó a quedarse ciego ya había leído lo esencial", indica. Asimismo, opina que la ausencia de un museo dedicado al escritor en la Buenos Aires que lo vio nacer en 1899 es "una gran deuda que tiene esta ciudad con Borges". "Estamos preparando para hacer un museo en la , que es una de la sedes de la Sociedad Argentina de Escritores", anticipa.
Coleccionando a Borges
"Estamos trabajando, hay una museóloga que está haciendo los estudios para adaptar parte de la colección a las comodidades que tenemos. No queremos apurarnos, esto lo vamos a ir llevando tranquilamente y probablemente el año que viene lo inauguremos" , cuenta. Vaccaro inició su colección hace unas tres décadas, al enterarse de que había tres libros de su juventud que Borges -fallecido en Ginebra en junio de 1986- no había querido reeditar: "El tamaño de mi esperanza", "El idioma de los argentinos" e "Inquisiciones" . "Me pareció que podía haber en esos libros alguna clave que definiera algún aspecto de su obra literaria. Ahí entré en un mundo que me fue llevando. Empecé a buscar esos libros en librerías anticuarias, en librerías de viejo. Empecé a transitar un camino involuntariamente, sin proponérmelo" .
"Entonces me empezaron a visualizar como un comprador de libros de Borges. Cada vez que tenían algo, me llamaban. Y empecé a comprar muchas cosas. Hoy tengo una colección que tiene 20.000 piezas, con libros, documentos, manuscritos, objetos, recortes, revistas", relata Vaccaro.
"A mi casa vienen profesores de universidades de todo el mundo y se sientan en un escritorio y tienen toda la obra de Borges al alcance de la mano, de su primer libro al último, todo en primeras ediciones", se enorgullece.
Sin embargo, aclara: "Jamás me propuse ser coleccionista ni tener esta colección. Un día me di cuenta de que la tenía y que había que cuidarla y empecé a tomar recaudos. Tengo todo forrado con papel especial con PH neutro, está todo digitalizado" . Vaccaro, quien nunca habló con Borges aunque asistió a sus conferencias, trazó una síntesis de su biografiado en apenas tres palabras: "un ser literario". [giecoleon]
Siete rutas de la nueva poesía
Desde los aspectos más duros y sombríos de la realidad hasta las tecnologías emergentes se hacen versos experimentales y clásicos a través de autores que buscan renovar la poesía: Vukusic, Fanjul, Clark, Martínez, Marqués, Moreno y De Ory
Por MANUEL RICO © Babelia
La diversidad estética y temática de la poesía más reciente tiene, también, un reflejo plural en el uso de cauces innovadores, impensables hace sólo una década. Internet, el blog, las redes sociales, las revistas digitales y los libros electrónicos son realidades emergentes que están ofreciendo oportunidades diversas para que sus autores se den a conocer. Sin embargo, ese nuevo ecosistema, pese a las más apocalípticas teorías post, afecta poco a la materia poesía. Y a su edición en papel. Es más: no hay poeta joven, que, pese a mostrar su obra en la red y casi en tiempo real, no aspire a ver su libro editado. Es como si en ello se albergara la legitimidad literaria.
Sus referentes siguen siendo nuestros clásicos, los poetas españoles del 27 o del 50, Machado o Juan Ramón, los poetas anglosajones (incluyendo a Bukowski o a Carver) y europeos, sin desdeñar, en algunos casos, los más experimentales del pasado siglo: es decir, los mismos referentes que marcaron a anteriores generaciones, algo que se pone de relieve con sólo revisar las últimas novedades en los anaqueles de las librerías. O leyendo alguno de los siete libros que hemos seleccionado como muestra de la evolución de la poesía más joven. Se trata de libros escritos, con dos excepciones, por poetas nacidos a partir de 1977, es decir, familiarizados, desde la adolescencia, con Internet y el mundo digital, con blog abierto la mayoría.
Sus libros no hablan de la quiebra del poema y del poemario convencional, sino más bien de lo contrario.
Así, Déborah Vukusic (Ourense, 1979), en su entrega Guerra de identidad, se muestra como una poeta directa que no elude los aspectos más duros de la realidad y de la memoria. Poesía narrativa en la que aborda, con un verso ágil, fresco e irónico, fluido, dramatizado a veces, una suerte de autobiografía en la que el yo aparece hibridado con lo colectivo.
Es decir, busca la propia identidad en un pasado que se nutre de dos realidades: la Croacia de la guerra de los Balcanes y la Galicia natal. Ésa es la particular guerra de Vukusic. En ella se encuentran y contraponen la crueldad más extrema, expresada en la figura del padre ("mi padre / el señor croata / genera frío // mata"), y una añorada felicidad con Galicia al fondo. Un libro perturbador, no carente de suturas emocionales y abierto a la historia más reciente y dramática de Europa.
De esa línea dura, poco apacible, participa Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980), autor de Otros demonios, premio Asturias Joven 2008. "No está carente de belleza / este naufragio urbano", escribe en uno de los primeros poemas del libro. Y esa belleza está en el amor irreverente, en la elección de escenarios en apariencia hostiles pero convertidos, gracias a un lenguaje despojado, casi hiriente pero lleno de ternura (una ternura seca), en refugio y protección.
La mítica del fracaso, la estética de barrio y una visión llena de grietas de las relaciones personales completan una poesía intensa que, en algunos momentos, se hace crítica y "sucia" como el mundo real.
Desde el propio título, Memoría, el libro de Ben Clark (Ibiza, 1984) viene cargado con una pulsión existencial. Pese a la juventud del autor y quizá a causa de una experiencia traumática, estos poemas muestran un trasfondo pesimista. No se trata de textos ensimismados, que den la espalda a la realidad, volcados en el yo. Son versos virados hacia una memoria en claroscuro, que buscan el diálogo entre la vida y la muerte, que delatan la frágil condición humana, sólo salvable en el amor, pero en los que también viven los otros. En ellos, la memoria tiende a la evocación del vacío ("Recuerdo pocas cosas de mi infancia: / parques con jeringuillas. Y la tele") o de experiencias sombrías como la recobrada en 'Omenage a Eric'.
Todo ello nos habla de una poesía raramente madura, siempre en el filo de la navaja: es decir, del abismo.
Con Tras la puerta tapiada, Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) ha obtenido el último Premio Hiperión. Esta vez, el jurado ha optado por una propuesta no experimental, por un libro en el que se entrelazan, de forma equilibrada, las percepciones procedentes de lo cotidiano, del amor diario, del recuerdo vinculado al mundo de la infancia y los referentes culturales de índole diversa (Borges, Sorolla, Escher, Kavafis...). Se trata de una muestra más (hay otras en este recuento) de la persistencia, en la más joven promoción, de una poesía de las emociones, en la que el conocimiento que se persigue tiene más de explicación del yo en relación con el entorno más inmediato que de búsqueda metafísica. Explora "huellas ingobernables / en el mapa del alma".
Juan Marqués (Zaragoza, 1980), con Un tiempo libre nos ofrece un libro de celebración en el que el sujeto poético, citando a Sánchez Rosillo, parece encontrarse "totalmente de acuerdo con la vida". Aunque el verso recuerda al Guillén de "el mundo está bien hecho", la poesía de Marqués es menos objetual y más emotiva. El tiempo libre del que nos habla el libro es el que mide y descubre la luz, el de los actos más sencillos ("Quiero una vida simple, junto a ti / y después un abrigo") y el de la memoria de lo íntimo. En el fondo, la propuesta de Marqués conecta con la tradición de una lírica muy depurada, sintética, a uno y otro lado del Atlántico, uno de cuyos exponentes más próximos es el venezolano Eugenio Montejo y de los más remotos el Juan Ramón de la etapa de Estío.
Acabado en diamante, segundo libro de poemas de Javier Moreno (Murcia, 1972) y premio de la editorial La Garúa, es una muestra más de una obra poética que, desde sus primeros libros, ha descansado, en gran medida, en lo experimental, algo que ha puesto de relieve el propio Javier Moreno vinculándose a la llamada "generación nocilla". La ciencia y la poesía, el peso de las innovaciones tecnológicas y su influencia en vida y poema, la reflexión sobre sus distintas capacidades y la presencia de la imagen y de la luz como materia prima con la que fantasear y construir mundos conforman la sustancia de unos textos, tanto en prosa poética como en verso, menos vanguardistas de lo que cabría esperar y cargados de metafísica, de preguntas sin respuesta, de dudas e incertidumbres: "De gran dureza, el diamante se caracteriza -paradójicamente- por su extrema fragilidad", escribe Moreno.
Por qué sólo beso a las estatuas, de Camilo de Ory (Segovia, 1970), se compone de poemas muy breves e intensos, unas veces próximos al haiku y otras a la estética creacionista, de pulso meditativo, en los que hace recuento de la suma de afectos que determinan la existencia y de la razón y la sinrazón de éstos. La ironía, una sutil distancia respecto a los sentimientos propios, y cierto afán sentencioso ("Dudosa ciencia es la que nos dicta / su propia hora") dan lugar a una poesía afilada y transparente, de impecable ritmo y atenta a momentos apenas relevantes de la vida. Poemas del instante, de la emoción casi imperceptible, de la fugacidad, de la experiencia de lo vivido y recordado. [fontanamoncada]
Vicios, un poeta y la herencia del doctor
Por José Tobías Beato © mediaIsla
Decía don Pedro Henríquez Ureña, el gran ensayista y maestro de América, que hubo un tiempo en cierto rincón del planeta, olvidado y aparentemente alejado de los grandes centros intelectuales del mundo en el que, sin embargo, el libro de un poeta se esperó con una ansiedad parecida a la que mostraban los jóvenes atenienses cuando en la Grecia clásica se anunciaba la llegada de Gorgias o la presencia de Protágoras.
A juicio del exigente crítico el poeta fue mucho más que uno correcto y elegante: una voz original que supo apartarse de escuelas y de las corrientes entonces en boga, para revelarse como un artista que logró una maestría superior, aunque nunca alcanzara la poesía perfecta.
Efectivamente; el poeta del que hablamos todavía es digno de ocupar un sitial de honor dondequiera que se hable de belleza y cultura. Un poeta que, entre otras cosas, escribió unos versos notables que son como dardos contra los denominados vicios nietzscheanos.
¡Ah, los vicios nietzcheanos! Aquellos que por la ausencia de virtudes o la defensa impúdica de los antivalores, hoy socavan los cimientos del orbe civilizado, como la diminuta carcoma consume implacable una hacienda! Pues bien. El lugar olvidado y remoto era la propia patria de don Pedro, República Dominicana. El poeta admirado, Gastón F. Deligne, y el libro esperado con ansias, "Galaripsos. "
Desde joven Gastón F. Deligne se inclinó hacia la filosofía. Desarrolló una poderosa capacidad de síntesis, un léxico amplio, que aunado al don de la observación y a su capacidad retórica, le permitieron crear el poema sicológico, siendo el primero que en América desarrolló tal perspectiva, dice don Pedro. En esta fórmula proclamó su liberación del olvido y la indiferencia del medio:
"Que no sepan los otros tus pesares calla tus dudas, mientras más amargas; vive en ti, si tu vida no es siquiera un animado impulso a la esperanza."
El asunto es, por eso el comentario actual, que en Gastón F. Deligne, se lee a Santo Domingo: el poeta pasa de un entusiasta optimismo, de una fe sin sombras en el porvenir al anonadamiento del Nirvana, y de éste a un pesimismo que no excluía, sin embargo, la lucha.
Porque es cosa común entre nosotros. Héroes impulsados por ideales justicieros montan su rocín y lanza a punto, se arrojan entusiasmados a la ventura, para volver como Don Quijote descalabrados y tomar prontamente conciencia de que tales esfuerzos no valen la pena, al no ser secundados por nadie. Porque exactamente la solidaridad es la gran virtud ausente. En palabras de Pedro Henríquez Ureña: el poeta era un "representativo de singular especie, pues diríase que encarna una conciencia colectiva no existente" (P.H.U., Ensayos, Ed. Taller, pág. 88).
¡Una conciencia colectiva no existente... ...! Esto lo decía el maestro en 1908, y tras décadas de lucha, esfuerzo y muchísima sangre, se alcanzó el cenit de dicha conciencia, para volver nuevamente a su degradación, hasta el punto de perderse toda esperanza de renovación y cambio. Nuestra base, el piso que hollamos con nuestras plantas de sempiternos rústicos, carece de solidez, parece decirnos el "Doctor." Sí, Joaquín Balaguer, quien con su presencia política de alrededor de setenta años, fue el maestro político más longevo de los dominicanos. Veamos no más que sucintamente algunos de sus criterios.
No somos suizos, sino simples criollos, como quien dice, puro "tíguere." La constitución, un pedazo de papel. La corrupción se detiene ante un solo despacho, su despacho. La mordida de los empleados públicos, la equitativa fórmula de ajustar su salario. El formidable aparato productivo legado de la dictadura trujillista, verde sembrado donde las langostas del clientelismo pudieron arrasar a gusto, garantizando así la continua reelección, " el vuelve y vuelve" del eterno devenir histórico.
El presupuesto no era el plan estratégico donde se organizaban las prioridades nacionales, sino el borrador de bodeguero que cada ministro debía procurar ignorar, para una vez satisfechos los bolsillos del clan, devolver una parte significativa del mismo, para ser usado según el personal criterio del doctor, como a modo de ejemplo, hacía cierto secretario de salud pública, que no hallando en qué invertir el dinero que le asignaban, pues los enfermos y necesidades médico-sanitarias de la población se habían mágicamente esfumado, retornaba muy orgullosamente el dinero "sobrante."
Los opositores muertos: obra de incontrolables, o de controlables a los que se les deja una página en blanco en un libro amenazante del veredicto futuro –nunca del presente que cimenta tal futuro – o, en manos de comisiones investigadoras que luego reportaban que todo estaba en orden o, si la cosa era harto evidente, que estaba fuera de sus atribuciones. Y luego a cantar las genialidades del doctor que tan magistralmente sabía manejar los apetitos y la indolencia, el olvido y la enajenación. Porque así somos, así hemos sido siempre y así permaneceremos. De modo que, tras el paso del doctor, lo que habíamos avanzado lo perdimos.
Me viene a la memoria la consideración de Hegel sobre el Espíritu, entendiendo por éste no el alma ni sustancia divina alguna, sino el proceso de autoconocimiento del ser, conocimiento que, en el criterio del gran filósofo, se manifiesta temporalmente en todo un pueblo, no en individuos particulares, aunque tengan sobrenombres o apellidos que luego el tiempo ha hecho sonoros, asumiendo que ellos y sólo ellos representaban la encarnación de dicho espíritu.
Ahora bien, y siguiendo en la línea del pensamiento hegeliano, al Espíritu le sucede perderse dentro de sí mismo cada cierto tiempo, y para reencontrarse pasa por distintas etapas: primeramente es naturaleza, en la que le ocurre simplemente "estar ahí," en un aquí y ahora, "fuera de sí", y sin libertad, sometido ante el acontecer anodino.
Luego de múltiples contradicciones, una vez se conoce a sí mismo, el Espíritu realiza todo su potencial y se convierte por ello en "ser para sí". Si nos acogemos a este esquema, Santo Domingo con el doctor volvió a esa etapa primera, la del ingenuamente "estar ahí", fuera y sin conciencia de sí. Es como un rebaño que va de aquí para allá sin otro norte que el de sobrevivir, acicateado por la necesidad más pura y elemental, o pidiendo a gritos dinero y cadenas, como describía Pushkin a los antiguos habitantes de las ciudades en la Rusia zarista.
Ahora bien; la historia de América Latina, en particular la de Santo Domingo, está plagada de dictadores. Deligne pintó como nadie las condiciones del surgimiento del dictador. Son los llamados vicios nietzscheanos que hablábamos más arriba: la prudencia, la apatía, la pereza, y el indiferente "no importa". Por supuesto, ellos mismos son los manantiales fétidos donde se origina la corrupción social y política, pues diríase que sin corrupción no hay dictadura.
Desde el magnífico estudio de las virtudes que Platón brindó en su diálogo "Menón" sabemos que éstas necesitan unas de las otras, como las columnas de un edificio soportan en grupo el peso en beneficio unas de otras. Así, la prudencia, cuando va acompañada de las demás virtudes usualmente lleva el nombre de sabiduría, pero queda convertida en pura apatía si marcha sola, al margen de la justicia, por ejemplo. A su vez, la fortaleza de ánimo, destituida de la prudencia, degenera en atrevimiento que usualmente deviene en perjuicio para nosotros mismos (Platón, Menón, Ed. Edaf, pág. 458). Y así sucesivamente. Claro, Platón al parecer no llegó a conocer a los audaces que se atreven a serlo porque se saben impunes, no porque sean fuertes precisamente.
Cuando se lee el poema de Gastón F. Deligne surge inevitable la figura astuta de Lilís, el dictador bajo cuyas riendas transcurrió buena parte de la vida del poeta. Para el resto de los lectores que hemos conocido otros, vemos cómo de las brumas mal olientes de los citados vicios brota la autoritaria y siempre peligrosa figura de Trujillo, y un poco más adelante, la del dictador ilustrado, que usó los libros y la palabra para ejercer un tipo de tiranía más sutil, pero no menos dominante ni corrupta, como fue el caso del doctor Balaguer, eternizándose en el poder no con los trucos mágicos del protagonista de "La tempestad", sino con los alienantes vapores que emanan del soborno.
Incluso, dada la capacidad histriónica que lo caracterizaba, fue capaz de un magnífico estudio sobre Deligne y del poema que nos ocupa en su muy divulgada "Historia de la Literatura Dominicana". Así era el Doctor: cuidaba su imagen ante la historia como un fariseo que escribía sobre altísimos ideales, y en la práctica desdecía lo predicado.
Por ejemplo, el que lee "España Infinita" puede confundirse y creer que está en presencia de un autor de ideas avanzadas, o cuando menos liberales. Allí vemos a Balaguer presentar al Padre Mariana, jesuita español fallecido en 1624 y a quien con justa razón presenta como precursor de Rousseau y hasta de Marx y cita sus obras y máximas sobre la soberanía popular, la guerra y la justicia ejercida contra los gobernantes cuando estos se extralimitan y es necesario eliminarlos. "La propiedad es hija de la fuerza y conviene prevenir y destruir la demasiada acumulación de bienes en pocas manos" decía el Padre Mariana (J. Balaguer, España Infinita, pág. 40).
Sin embargo, el Doctor fomentó la acumulación de unos cuantos cientos de nuevos millonarios surgidos del neblinoso pantano de la corrupción gubernamental, del puro saqueo de las empresas estatales heredadas de Trujillo. Simultáneamente, fue uno de los estadistas que más premió y protegió a torturadores y asesinos, hasta –como ya dije - dejar una página en blanco en su libro de memorias, para no identificar a los matadores del periodista Orlando Martínez, confesando con ello públicamente que sabía perfectamente quiénes eran y que formaban parte de su entorno.
Lo mismo ocurre cuando el Doctor Balaguer se refiere, con aparente solidaridad, a la lucha de los intelectuales españoles por la libertad de enseñanza y en particular el momento en el que Sanz del Río se niega a someterse ante la reina y la Iglesia y abandona su cátedra en la Universidad Central de Madrid (J. B., España Infinita, pág. 134).
¡Ah! Nadie sospecharía que se trata del mismo que perseguía con saña a intelectuales disidentes, que ordenó varias veces el cerco de la Universidad Autónoma de Santo Domingo con bombas, tiros y palos, cercos que dejaron sus muertos, como el de aquella estudiante de economía de nombre Sagrario Ercira Díaz, quien preocupada por su hermano, levantó desde el suelo ligeramente su cabeza para intentar ubicarlo. Una bala fue la que se ubicó en su frente, muriendo a los pocos días, pese a los esfuerzos médicos por salvarla.
Trujillo vivió en Balaguer. No en vano se declaró su hijo espiritual. Solo que temperamento más frío, aprendió de los errores de aquel, amén de que las circunstancias lo obligaban a otros modos. Pero dejemos al doctor de la ley dentro de su blanqueado sepulcro y mostremos cuando menos algunas estrofas del poema de Deligne:
"Tú, prudencia, que hablas muy quedo y te abstienes, zebrada de miedo: tú, pereza, que el alma te dejas en un plato de chatas lentejas: tú, apatía, rendida en tu empeño por el mal africano del sueño; y ¡oh tú, laxo no importa! Que aspiras sin vigor, y mirando no miras.......
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El, de un temple felino y zorruno, halagüeño y feroz todo en uno; por aquel y el de allá y otros modos, se hizo dueño de todo y de todos.
Si después no han de ver sus paisanos, cual malaria de muertos pantanos, otra peste brotar cual la suya; ¡aleluya! ¡aleluya!
Si soltada la fuerza cautiva, ha de hacer que resurja y reviva lo estancado, lo hundido, lo inerte ¡paz al muerto! ¡Loor a la muerte!
El poeta, ya lo dijimos, percibe el devenir en forma de tragedia, pese a lo cual se cree con derecho a la resistencia moral y a la denuncia, como lanzando un reto a las generaciones futuras.
La denuncia, la resistencia moral. El reto: desandar el camino trazado por el doctor. Aprender que no somos la canallada. A fuerza de ver los mismos problemas de siempre, siempre sin solución, hemos caído en la desesperanza. La impotencia nos domina. Somos así, y así fuimos, así seremos por siempre. Lo que aquí pasa, no pasa en ningún otro lado: es exclusivo.
¡Pamplinas! No somos diferentes, lo que aquí pasa les ha pasado a otros, les está pasando o puede pasarles. El futuro no está rigorosamente trazado por el pasado, puede cambiarse su trayectoria ideal, si hacemos conciencia, nos trazamos metas, ubicamos recursos materiales y humanos y priorizamos las necesidades, nos disciplinamos y autoexigimos.
Un pueblo pequeño, relativamente cercano a nuestro lar, hermano nuestro, se ha planteado una meta a corto plazo: pasar a ser un país del primer mundo. Esa nación recibe el nombre de Costa Rica. Muy bien por ellos; excelente. Ahora bien. ¿Qué tienen los ticos que llenos de confianza en sí mismos se lanzan en pos de tan altísimo ideal? Bien haríamos en observarlos de cerca y aprender de su denuedo y sacrificio.
Por eso, un tanto hegelianamente, terminamos diciendo: ¡Hombre, entiéndete a tí mismo! ¡Pueblo, despierta, renuncia simplemente a estar ahí, y por la vía del conocimiento de tu potencial, atrévete a ser para tí! ¡Podemos cambiar y lo haremos! [José Tobías Beato, escritor dominicano. Reside en Florida]
Las sobras de un sublime cadáver
Tras un periodo sin grandes pretensiones, la poesía latinoamericana vive un tiempo con más poetas que lectores. Un género que aprende a adaptarse al presente y a mezclarse con la música en busca de nuevos ritmos y formas diversas que lo ayuden a sobrevivir, reconoce la poeta cubana Reina María Rodríguez
Por REINA MARÍA RODRÍGUEZ © Babelia
Intentar hacer un mapa de la poesía latinoamericana, medir ¡qué es actual! sería prácticamente imposible, porque extrapolamos constantemente el presente, y algunos poetas permanecen más vivos que otros, independientemente de sus edades. La edad de la poesía es sólo el título del libro de Tamara Kamenszain. Además, revistas impresas o digitales, concursos, antologías, festivales, no son indicadores de vigencia, en un tiempo con más poéticas que destinos y más poetas que lectores. Cuando uno de mis hijos me explica cómo son los juegos virtuales donde se crean (utopías) sitios para los personajes, fábulas, épocas, veo que la poesía sufre por dejar de verse como un juego, donde perdimos la apuesta y también a los jugadores.
El barroco de nuestras catedrales y de José Lezama Lima revivió reciclándose a través de Severo Sarduy (Cuba, 1937-1993), arrastrando con Néstor Perlongher (Argentina, 1949-1992) su negativa al imaginario modernista, y empujando al neobarroco a figuras como José Kózer (Cuba, 1940), Coral Bracho (México, 1951), Eduardo Milán (Uruguay, 1952): "El espíritu cae sobre el tiempo: es el tiempo mismo que no encuentra lugar", logrando un puente entre lo lírico y lo conversacional, ese envés, un espacio más geométrico y racional. No quiero dejar de mencionar a los brasileños: Paolo Leminski (1944-1989), con "un dolor que goza / como si el dolor fuera poesía / ya que todo lo demás es prosa", Josely Vianna Baptista (1957) y Horácio Costa (1954).
Mientras las políticas se refríen, sin la altisonancia de los versos de Raúl Zurita o el dolor de Juan Gelman que sigue taladrando el Horror; las noticias vuelan de los periódicos al poema, y lo político deja de ser un tema para convertirse en un fragmento más, para apoyar "lo real" que, luego de sufrir tanto descrédito; conversacionalismo (bueno y malo), antipoesía (no olvidemos la escuela creada en Nicaragua por Ernesto Cardenal, propuesta que él mismo rompería después), nos dejó un tiempo sin grandes pretensiones y mucha orfandad cuando, "la muerte y la vida estaban / en un cuaderno a rayas", Osvaldo Lamborghini (1940-1985); El gran derrapador, Jorge Santiago Perednik (Argentina,1952) ; Abuso de confianza, Ángel Escobar (1957-1997); Vilis, Lorenzo García Vega (1926), que hace del "garabato-contraseñ a"; Potlach, Arturo Carrera (Argentina, 1948), que nos traen, ese "contagio de la destrucción aceptada", rotura por donde penetra la desconfianza: con el descarrilamiento de un tren en una tela; o, donde un tomacorriente puede tener una prioridad inusitada o, una alcancía con monedas es el dios al que el niño reza, buscando "ese oro que sucumbe al dolor... de no durar, de no tener, de no saber"; y "Poetarzan", el "Coco", son personajes más cercanos al cómic que al poeta y la sustancia amarga, verdosa, que segrega un órgano se convierte en fluido primordial. "Fabricado con un poco de bilis", dice en Ferdinan Prenom, Ricardo Alberto Pérez (Jaruco, 1963).
Hay un cansancio que trabaja el desgaste, mientras los estribillos rechinan más frágiles que la confianza o el amor porque, como dice una orquesta popular cubana, "se acabó el querer" y los jóvenes viven sin pensar las consecuencias del después o del pasado. La lengua se encoge (ellos usan K por C), en la medida en que la velocidad se hace mayor y los espacios se achican como el lenguaje. Pero, la poesía, que tiene que ver con la detención del tiempo, aprende a mezclarse con la música, busca ritmos de otras zonas para sobrevivir: hip hop, rap, reggae, reguetón, acentuando una conducta "esquiso" entre lo culto y lo popular: La cola del pan, Pastoreo Wasan, Carlos A. Alfonso (Cuba, 1963).
No obstante, esa movilidad de las poéticas me satisface, porque los subproductos se convierten en centros. En este reciclaje constante tomamos los isleños todo desperdicio que llegue a las costas sin preocuparnos por dar "gato por liebre". "La poesía tiene que empatar o zurcir el espacio de la caída", dijo Lezama, "...los techos se caen y cualquier cosa, de un tiempo a esta parte, es un techo", Juan Carlos Flores (Alamar, 1962).
En los poetas cubanos de los noventa, por exceso de vanguardia política y falta de vanguardia artística, el "yo" se vuelve escritura, antropofagia de otros discursos (refrito del pensamiento venido del mundo convertido en escritura); lo intertextual se recalienta buscando afianzar la realidad cuando, convertida en herramienta ética, "la poesía puede ser una experiencia atroz", Antonio José Ponte (Matanzas, 1964). Mientras en Chile, el descreimiento se vuelve neovanguardia: con La nueva novela, Juan Luis Martínez (1942-1993); "...de tarde en tarde se irán dejando las ciudades", Eduardo Asfura (1973), y "se acabaron los baños de espuma en la orilla del mar", Ricardo Tipia (1969), los padres aún existen: Enrique Lihn, Gonzalo Rojas y Vicente Huidobro, y comparten la conciencia del despojo como "últimos representantes irresignados de un sublime cadáver".
Pero, cada vez más, como quería Virgilio Piñera, "no queremos potencias celestiales, sino presencias terrestres", lo "poético" se contamina de cacharrería: objetos de la tecnología entran al set, sustituyendo la falta de presente con la velocidad. Noel Urayoán (Puerto Rico, 1976), "...y agarrarnos a lo poco que nos queda", y Maribel R. Ortiz (Puerto Rico, 1967) escribiendo Gen PAX6.
Se viola toda puntuación lógica; los textos se mezclan con el perfomance, la estética del pop y otras ofertas suburbanas, grafittis (Zona franca, en Alamar, al este de La Habana). Cuando "la sinceridad es una forma del ataque", dice el puertorriqueñ o Rafael Acevedo (1960), la mirada desde un motel es una ilusión de ver, todavía, una nueva perspectiva para Lorenzo García Vega, que a sus años, sabe que lo actual no tiene edad, no tiene presente, y busca más un modo de ver que un ser. [ Reina María Rodríguez (La Habana, 1952) dirige en La Habana el proyecto cultural Casa de Letras y es editora de la revista Azoteas. Es autora de Bosque negro (Institución Cultural El Brocense).
La habitación de Virginia Woolf
Por Edgar Borges © Rebelión
Todo escritor dibuja sus mundos desde el rincón más privado de su fuego interior. Más tarde, si el ego o el temor no lo impiden, compartirá parte de ese incendio. El escritor abrirá, un poco, la puerta de su habitación; pero sólo entrará quien se sienta atraído por las cenizas.
Virginia Woolf (Londres 1882) le dejó a la historia una voz que, como un espejo giratorio ubicado entre el mundo y su intimidad, registró los monólogos incendiarios de la existencia. El tono de la escritora inglesa es andrógino. Ella alcanzó ese grado artístico (deseado por todo creador) donde se cruzan (y se asumen) todos los sexos y las conductas. Woolf sabía que el escritor (en su voz) es un equilibrista de todos los sexos y de todas las psicologías. No puede asumirse una posición determinada (en el juego de la ficción) cuando se vive para observar.
Si bien Orlando es la obra que confirma la voz andrógina de Virginia Woolf, es en el ensayo Una habitación propia donde la autora fija una sarcástica opinión sobre el asunto. El texto (publicado en un excelente libro del mismo título) está basado en dos conferencias que la escritora dictó en octubre de 1928 en la Sociedad Literaria de Newham y la Odtaa de Girton.
Charlas que, en un principio, estuvieron dedicadas al tema de la mujer y la novela, terminaron representando una variada carga de artillería verbal contra distintos prejuicios sociales.
El machismo; los miedos ocultos del poder; los laberintos del artista y el reconocimiento del ser más allá de los sexos, son algunos de los caminos que nos sigue dibujando la autora de Las olas. Reflexiones que le llevan a concluir que "es funesto para todo aquel que escribe el pensar en su sexo. Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser mujer con algo de hombre u hombre con algo de mujer.
Es funesto para una mujer subrayar en lo más mínimo una queja, abogar, aun con justicia, una causa; en fin, el hablar conscientemente como una mujer. Y por funesto entiendo mortal; porque cuanto se escribe con esta parcialidad consciente está condenado a morir. Deja de ser fertilizado. Por brillante y eficaz, poderoso y magistral que parezca un día o dos, se marchitará al anochecer, no puede crecer en la mente de los demás. Alguna clase de colaboración debe operarse en la mente entre la mujer y el hombre para que el arte de creación pueda realizarse."
Son algunos de los incendios literarios que nos convocan desde la habitación de Virginia Woolf. Y avanzamos paso a paso entre las palabras. [lilibrik]
Pobre universo erótico
Los donjuanes descritos por Vitaliano Brancati son ciegos a las necesidades del otro. La compilación de las tres novelas del autor italiano en Tríptico siciliano crea un fresco del machismo y la seducción en una narración de gran valor estético.
Por ALBERTO MANGUEL © Babelia
Vitaliano Brancati no se parece a ningún otro escritor italiano del siglo veinte. Las meditaciones eróticas de Alberto Moravia, el verismo de Giovanni Verga, el neorrealismo de Elio Vittorini y Vasco Pratolini, se asocian a su obra, pero superficialmente, porque, en última instancia, las novelas de Brancati no son, no intentan ser documentales.
Sobre todo, sus obras mayores -estas tres estupendas novelas que Lumen ha tenido la inteligencia de recoger bajo una sola cubierta, en fluidas traducciones, para el público español- son todo lo contrario de una visión severamente objetiva de la realidad social. Bajo la apariencia de una narración costumbrista, con elementos que el sueño toma del mundo real, Brancati construye una suerte de monumental fantasía masculina: el universo visto por un Adán a quien Dios le ha dicho que es rey de la creación y la mujer fabricada de su costilla, algo raro y perverso, y por tanto implacablemente atractivo e inalcanzable.
Nadie como Brancati ha mostrado cómo, en la anquilosada sociedad patriarcal (en este caso siciliana, pero el ejemplo es universal), el mundo se divide no tanto en clases sociales como en sexos: por un lado, los hombres, fuertes, sufridos y severos, que han decidido que el trabajo masculino es el único duro y auténtico, su vocabulario fidedigno, sus leyes y reglas las solas válidas; por otro, las mujeres, tachadas de débiles, veleidosas y traicioneras, y en consecuencia dedicadas a trabajos livianos que sólo a ellas les parecen pesados, dueñas de una lengua chismosa, embustera, fantasiosa, con sus códigos supersticiosos y promesas nunca cumplidas. La caricatural frase de los machos italianos "Todas las mujeres son putas, salvo mi madre, que es una santa" sirve de trasfondo a la visión soñada por los héroes donjuanescos de Brancati, visión que, por ser insostenible, acaba por derrumbarse sobre los mismos soñadores.
Ensayista, hombre de teatro, autor de guiones de cine y, sobre todo, novelista, Brancati empezó escribiendo ficciones de ideología fascista, que descartó muy pronto para explorar en cambio las nefastas raíces de esa ideología en su Sicilia natal.
Es tradicional asociar el fascismo a la mitología machista, al gobierno de la fuerza, al desprecio de la cultura vista como calidad femenina y por tanto deleznable; Brancati lo asoció también a la frustración sexual de su sociedad, a un erotismo sin pareja, o en el cual la pareja sólo existe como fantasía, o como objeto servicial sin juicio ni sentimientos.
El deseo singular de los donjuanes de Brancati -Giovanni Percolla en Don Giovanni en Sicilia, Antonio Magnano en El bello Antonio, Paolo Castorioni en Los placeres de Paolo- nace de una definición de la masculinidad que no tolera la igualdad entre hombres y mujeres. Como representante de su sexo, Don Juan debe negar a la mujer la calidad de persona; como individuo masculino, debe mostrarse más fuerte que los otros hombres, más atractivo, más astuto. No es casual que el protagonista de Los placeres de Paolo -obra incompleta, publicada póstumamente, que en italiano lleva el título brutal de Paolo il caldo (Paolo el caliente)- esté leyendo Las confesiones de San Agustín, soslayada apología de la superioridad del deseo erótico masculino.
Para Albert Camus, en El mito de Sísifo, Don Juan es la encarnación misma del deseo que a su vez produce deseo. Si Camus hubiese conocido los donjuanes de Brancati, habría podido agregar que ambos deseos (el encarnado, el provocado) no quieren sino satisfacerse a sí mismos, son ciegos a las necesidades del otro. En ese sentido, el deseo de estos héroes donjuanescos es lo opuesto al deseo compartido, es la negación del diálogo erótico. Es un deseo estéril que nunca se resuelve, ni aun cuando llega al acto físico: allí se apaga.
Es por eso por lo que los donjuanes de Brancati se expresan casi tan sólo en monólogos, o en introvertidos diálogos que son en realidad monólogos. En su vida cotidiana, los rodean otros hombres -hermanos, padres, amigos- y toda clase de mujeres -madres, hermanas, desconocidas y vecinas-, pero con ninguno se establece un intercambio, una relación mutuamente amorosa. Las excusas que dan estos galanes son de una cómica banalidad.
Giovanni Percolla, por ejemplo, en Don Giovanni en Sicilia, se opone a la idea de casarse porque teme que la presencia constante de una mujer en su casa le resulte insoportable. "La idea de tener que dormir todas las noches con una mujer le daba fiebre, como la idea de tener que hacer el servicio militar al cincuentón que nunca fue soldado. Se imaginaba que la mujer lo destaparía mientras fuera helaba, subiéndose las mantas a la cabeza... ¿Y cómo rascarse nerviosa y agradablemente la oreja durante el sueño?".
Para el narrador siciliano de Los placeres de Paolo, la ausencia de deseo erótico (ausencia imaginaria) es presentida como un alivio. "En mi isla", dice, "pronunciar la palabra castidad
... es como pronunciar la palabra lluvia en el desierto abrasador". El bello Antonio se arroja sobre una mucama cincuentona que lo ha mirado, la desnuda y la viola, y descubre que este brutal saciamiento de su propio deseo no ha sido más que un sueño (que el supuesto violador llama "hermoso"). En este mundo de constante deseo y sexualidad a flor de piel, nadie acaba haciendo el amor y nadie comparte con nadie el goce final.
De esta preocupación estéril nace una de las escenas más atrevidas y cómicas en la primera parte de Los placeres de Paolo. Un grupo de niños decide masturbarse delante del balcón de un anciano abogado. Brancati insiste: no son adolescentes, son niños de nueve años ("¡Y también de diez", agrega furioso el abogado que los ha visto y que quiere dispararles con su escopeta). En una sociedad en la que lo erótico no puede revelarse salvo a través de visillos y descuidos, los niños en quienes la sexualidad comienza a despertarse necesitan inventar ritos para ese erotismo al cual la sociedad le niega la palabra. Mudo, detenido, el deseo erótico va pocas veces más allá de la masturbación.
¿Por qué no conocemos mejor a Brancati? La literatura supuestamente erótica de nuestro siglo confunde lo explícito con lo revelatorio, las descripciones clínicas y las confesiones ostentatorias con la iluminada exploración literaria y la interrogación cabal. Brancati nunca comete estos errores estéticos, ni permite a sus lectores el regodeo, el voyeurismo irresponsable.
Denunciando nuestra hipocresía y nuestros miedos, Brancati nos obliga a interrogarnos sobre nuestro pobre universo erótico, nuestras fantasmáticas definiciones de lo masculino y lo femenino, y la falta de auténtica libertad a la cual nos hemos condenado. Para quien quiera reflexionar inteligentemente sobre nuestras confusas nociones de erotismo, estas tres novelas de Brancati son de lectura obligatoria. - [fontana]
Hipócritas
Por Leo Castillo © mediaIsla
Nuestro pretendido amor por los animales: pues no hay tal.. Las malditas amas de casa llorando por la pérdida de su mascota, son tan melodramáticas a este respecto tanto como en lo atinente a su falso amor por sus esposos. Todos sabemos que lo que se baraja no es sino el balance viable de una empresa. Que eso es un hogar, digámoslo por fin: una microempresa. Y la mujer lleva el libro de cuentas.
De modo, Fulanito de Tal, que no te libres a tantas cábalas y suspicacias. El asunto es esencialmente económico, y si no eres rentable, pues no quedan sino dos opciones a tu yugo: aguatar cachos, o ver subastado al mejor postor el destino de tus sueños. Pero de cachones revienta el mundo, de modo que no te habrás de sentir particularmente señalado por el infortunio, ni resbalar en ninguna vulgar y poco viril susceptibilidad. Acepta que tu mujer se vaya con otro, y tú, con tus desmirriados recursos, pégate a la primera que pique el anzuelo.
O vive como san Pablo, que pues fíjate cuánto y durante tanto le rinde su celibato a muchos. Sacrifícate también tú en aras de la salvación de la humanidad o de cualquier otra irracional causa.
Pero este no es nuestro tema, al menos en esta ocasión. Lo que deseamos desenmascarar es la hipócrita presunción de amor a las mascotas. Nada de cierto hay en esas cartas de lectores tan frecuentes en nuestros diarios, ni en los anexos que atiborran nuestros correos con lloriconas gazmoñerías acerca de los indefensos animalitos sometidos a una absurda existencia junto a esta descaminada institución burguesa: la familia. En dichos envíos se duelen hasta los mocos nuestros congéneres del abandono de perritos y gatitos. Hipócritas.
Te contaré una historia. Vivo en uno de estos mal llamados aparta-estudios que rentan en los barrios estrato 3 de nuestras ciudades tercermundistas (estrato 3 acá es el equivalente a zonas deprimidas en los países desarrollados) . Durante la noche, mi alma se resquebraja ante la misma escena.
Un bello gato blanco como la luna se aposta ante mi puerta, tratando de entrar. Esto sucede entre las 21 y las 5 horas (ya habrás advertido que soy escritor, esto es, un maldito ocioso que, sin oficio verosímil en nuestras sociedades, quema horas, días, semanas enteras, meses, años, como quema cigarrillos baratos, fuma marihuana, o bebe licores de fabricación ilícita, aunque no más deshonestos que los vendidos por los putos explotadores de esta antigua, salomónicamente avalada afición a los tragos, escribiendo, leyendo).
Te digo que se me rompe el corazón. Ese dulce ejemplar felino se aposta allí, ante mi puerta, que da al patio, y con su fino hociquillo se da a hozar, tratando de removerlo, el anjeo que me protege de esas otras mal queridas mascotas no por indeseables menos inseparables del pobre hombre, a las que nadie adopta ni profesa el menor cariño: los zancudos. ¿Por qué desea entrar este felino a mi habitación, y de quién coños es? Lo ignoro.
Más hay algo de lo que sí estoy positivamente seguro. Su dueña duerme… ¡Oh!, claro, tal vez deba decir dueño. Pero esto es indiferente, y puesto que los hombres no lloramos por las mascotas, se me excusará la precisión de género.
El asunto es que su dueña, plácidamente, sueña a pierna suelta al lado de su desgraciado compañero con un destino al lado de un hombre con más agallas. Su gato la trae sin el menor cuidado. Esto es problema mío, que soy escritor, y tengo el deber de preocuparme por lo que a mis semejantes les importa un pito. Digo que todas las noches la huérfana maravilla blanca viene y se echa allí mientras tecleo.
Todos sabemos que el gato es un animal de hábitos nocturnos, como los escritores. Pero la dueña, maldita la noción que de esto tiene, o lo que se le da que el animalito se precipite en esta profunda soledad cósmica para la que no ha venido al mundo. Porque, a diferencia de los escritores, el felino es un ser al que le gustan los animales humanos, amén de sus semejantes. Vive a placer con nosotros, y casi nunca nos abandona, actitud que no comparte con nuestras mujeres. Es apenas justo que la dueña de este ejemplar, como las de tantos miles (solamente en Nueva York hay dos millones cuatrocientos setenta mil doscientos doce gatos, según datos del N. Y. Times ), sacrifiquen cada noche unas cuantas horas de sueño (digamos hasta las tres o cuatro de la madrugada) a fin de no dejar abandonados al insomnio tenaz de esta especie, a sus solas mascotas durante tantas horas. A ellas que no trabajan (por algo soportan un marido), ¿qué tanto les puede costar este piadoso "sacrificio" ? Pero no. No señor. La soledad de estas criaturas, según ellas, no está presupuestada en los guarismos de la economía doméstica. No es ése su deber.
De manera que la buena señora duerme, dije, a pierna suelta, mientras yo guerreo con las ineptas palabras intentando hacer entender a mis semejantes que no son, ni en sueños, tan delicados ni atentos como fingen ser en esas hipócritas reuniones en que se jactan de su amor por las mascotas.
¡Gatito!, grito. ¡Miau!, me responde. A veces creo que es al revés. Que ¡miau!, le digo, y que ¡gatito!, contesta. [Leo Castillo, autor de Del acero y sus aceras, Barranquilla, Colombia, 2007]
Puertas y ventanas
Antología poética de María Meleck Vivanco
El Bar La Poesía tiene el agrado de invitar a la presentación de la Antología Poética de María Meleck Vivanco, que integra la colección Poetas Argentinos Contemporáneos publicada por el Fondo Nacional de las Artes. Se referirán a la autora y su obra los poetas Romina Berenice Canet, Florencia Lo Celso, Reynaldo Sietecase y Esteban Moore. Lunes 24 de agosto, 19.30 hs. Bar La Poesía. Chile 502, esquina Bolívar, Capital Federal.
Cine argentino en bibliotecas de Broward, FL
La Biblioteca del Condado de Broward y el Consulado de la República Argentina en Miami invitan al Ciclo de Cine Argentino, que cumple cinco años consecutivos y que se desarrollará durante los meses de septiembre y octubre dentro del marco del Mes de la Hispanidad en las bibliotecas Southwest Regional y West Regional. L
as películas serán comentadas por la actriz y periodista Adriana Bianco, organizadora del ciclo.
Las películas a exhibirse en esta ocasión son: Un Amor de Borges de Javier Torre, La Tregua de Sergio Renán y Los gauchos Judíos de Juan José Jusid y filmes de importantes directores argentinos. Asimismo el 27 de septiembre se rendirá homenaje al escritor uruguayo Mario Benedetti el día de la presentación de La tregua, basado en su novela. El ciclo se inaugurará el sábado 5 de septiembre a las 2 PM, en la Biblioteca Southwest Regional. Mayor información en el 954-357-7403.
El imán de Oscar Wilde
Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves: El imán, por el autor irlandés Oscar Wilde [1854-1900]. Pulse sobre el título para leer el cuento en Ciudad Seva.
Conversatorio con Luis Luis López Nieves sobre su nueva novela El silencio de Galileo
Este próximo viernes, 28 de agosto de 2009, a las 8:00 de la noche, en la Sala de la Facultad de la Universidad del Sagrado Corazón, en San Juan de Puerto Rico, se realizará un Conversatorio sobre la novela El silencio de Galileo, del escritor Luis López Nieves, autor de grandes éxitos literarios como El corazón de Voltaire y Seva.
Contando a mi abuelo Juan Bosch: Tres relatos a cien años de su nacimiento
Unipersonal de María Isabel Bosch. Estreno: domingo 30 de agosto. domingo 23 de agosto pre-estreno, sin cargo. Domingo 18.45 hs. Teatro Silencio de Negras. Luis Sáenz Peña 663. Entrada: $25 (desc. jub. y est. $15). Reservas: 4381-1445
Rojo Rosa de Víctor Víctor & La Vellonera
Concierto y lanzamiento de Rojo Rosa, el nuevo disco Víctor Víctor en el Museo de las Casas Reales. Viernes 04 de setiembre 9:00 PM. Ciudad Colonial, Santo Domingo, RD.
El cuento. Tradición del género en la literatura argentina
Seminario con Marina Porcelli. Lineamientos teóricos del cuento como género. Clasificaciones, tendencias, ejemplos. Autores: Nathaniel Hawthorne, Edgar Allan Poe, Rainer-María Rilke. Los viernes de 19 a 20:30 hs. Duración: 13 clases: sep-oct-nov / Arancel: $130 por mes. -Comienza el 4 de septiembre. ESPACIO Y: Lugar Cultural. Mansilla 2982, PB – C1425BPJ. Tel/Fax: 4962-9402. espacioylc@yahoo. com.ar www.espacioy. com.ar www.espacioy. blogspot. com Informes: lunes a viernes de 15 a 21 hs.
Entrevista con Bartra
Estimados amigos: Les invito a leer la entrevista que hice a Roger Bartra acerca de su libro La fractura mexicana. Izquierda y derecha en la transición democrática: http://www.biblialo gos.blogspot. com/ Ojalá sea de su interés. Ariel Ruiz.
¡Espacio Y cumple 10 años!
¡Los invitamos a celebrar con nosotros, el cumpleaños número 10 de Espacio Y! ¡Habrá torta con champagne y piñata! ¡Los esperamos el jueves 3 de septiembre a las 19 hs.! Actividad no arancelada. ESPACIO Y: Lugar Cultural. Mansilla 2982, PB – C1425BPJ * Tel/Fax: 4962-9402. espacioylc@yahoo. com.ar www.espacioy. com.ar www.espacioy. blogspot. com Directora: Lic. Cristina García Oliver. Informes: lunes a viernes de 15 a 21 hs.
Imaginería bruja
Invito a todos a ver la última entrega de la serie Poesía y delito (dedicada a Sade) pulsando en http://imagineriabr uja.blogspot. com se abrirá la Belleza.
Imágenes del mundo
mediaIsla más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.
poeMARTES
proSÁBADO
René Rodríguez Soriano
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viernes, 14 de agosto de 2009
APRENDIENDO A PERDONAR......
Es cierto que la vida no es justa, que hay gente que lastima, que te han hecho daño y que no merecen tú perdón. Pero, ¿Será eso lo que Dios quiere para tu vida? ¿Será que el quiere que vivas amargado? Entiende que el rencor no es un sentimiento agradable.
Cada vez que piensas en la persona o en la circunstancia que lo provocó, vuelves a experimentar todas esas sensaciones desagradables como: ira, impotencia, frustración, dolor, ansiedad… todo eso es basura toxica que te causa estragos físicos en tu salud y emocional en tu mente. Pero si Dios no quiere que viva amargado, ¿Qué hago con esas heridas? ¿Cómo saco este rencor? ¿Cómo perdono? Es importante entender lo que es el perdón, y lo que no es. 1.
No es un asunto de emociones. No tenemos que esperar sentir alguna simpatía por el ofensor, para poder perdonarle. 2. No es excusar. No significa aprobar lo que hizo esa persona. No necesitamos estar de acuerdo con el ofensor ni tenemos que buscar excusas por su comportamiento. 3. No significa confiar nuevamente en el ofensor.
Esto es particularmente importante cuando el ofensor no se arrepiente (y esto es muy frecuentemente el caso). El perdón, en este caso, no significa que la relación personal sea restaurada. La relación es restaurada solamente cuando el ofensor se arrepiente sinceramente, pide perdón y hace restitución. Mientras no sucede esto, no hay razón para confiar en él, ni mucho menos tener una relación amistosa con él. 4.
No es olvidar. Algunos piensan que no han perdonado realmente porque siguen sintiéndose heridos y no pueden olvidar la ofensa. El “olvidar” de Dios significa que El ya no recordará estos pecados “en contra de nosotros” (Salmo 79:8), o sea, ya nos utilizará para acusarnos. 5. Perdonar es una decisión. Es un asunto “legal”. Perdonar significa “soltar” o “condonar una deuda”. 6. Perdonar es un proceso. Nunca es bueno presionar a alguien: “Perdona no más” – esto lleva solamente a un perdón muy superficial.
En algunos casos tendremos que perdonar muchas veces; cada vez que la herida surge nuevamente en nuestros recuerdos. Jesús nos enseñó a perdonar “setenta veces siete” (Mateo 18:22). El perdonar es algo que haces por ti mismo, no por la persona que te hirió. Cuando perdonas te liberas a ti mismo de poder volar, vivir a plenitud y con salud de mente, cuerpo y espíritu. “Abandonen toda amargura,… y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:31,32 El mejor regalo que tú recibiste si eres cristiano fue el perdón de Dios y si Dios te ha perdonado, Dios espera que tú perdones.
Tu nunca tendrás que perdonar a otra persona, más de lo que Dios ya te ha perdonado. Y si aun no eres cristiano tú también puedes recibir el regalo del perdón por medio de Jesucristo para que puedas otorgar el perdón. Recuerda: “Nadie puede dar aquello que no tiene y nadie debe recibir aquello que no quiere”. Tú no puedes permitir que las personas te hieran. Las personas no te pueden dañar si tú no les das el permiso. Dígale adiós a sus rencores y comience a vivir la vida extraordinaria. En amor y liderazgo
https://youtu.be/Plf1NZhLgLI
http://enildorodriguez.blogspot.com/2009_08_02_archive.html
domingo, 9 de agosto de 2009
RESUMEN CULTURAL DE MEDIA ISLA , AGOSTO 09,(Poesia, Política, Economia, HIstoria, Arte, Literatura, Crónicas de la era Trujillo, e imagénes del mundo)
Al carajo con la poesía , Cerca de lo lejos , Escribir: regalo y opresión, La causa del golpe hondureño, El día de todos de Juan Carlos Mieses , Gabo, Extrasístoles (y otros accidentes) de Jochy Herrera , Arlt, el cronista que escupía a los porteros, El ambiente de la dictadura trujillista en tres hechos, La literatura infantil hoy en día es una pena, El libro refleja mi compromiso político , Leszek Kolakowski: sabio y bufón , "No beses, no des la mano, di hola",
Puertas y ventanas:
Athony Ocaña en Bellas Artes, RD, Circulará nueva novela de Marcio Veloz Maggiolo , Una rosa para Emilia de William Faulkner, Casa tomada , Lo que son las cosas de Rubén Eduardo Gómez , Imágenes del mundo.
Al carajo con la poesía
"Alguien muere cada cuatro minutos , / en el estado de Nueva York... , / Al carajo contigo y con tu poesía... , / Te pudrirás y esfumarás . / en el próximo sistema solar , / junto con el resto de los gases..., / ¿Qué carajo sabes tú al respecto?".
Así son algunos de los poemas que escribió William Carlos Williams (1883-1963). Otros son así: "La Rosa se marchita, / y es engendrada de nuevo , / por su semilla con naturalidad , / pero adónde , / acudirá , / salvo al poema , / para no sufrir merma , / en su esplendor". Ambos pertenecen a dos de sus grandes libros. El primero, a La primavera y lo demás (1923). El segundo, a Cuadros de Brueghel (1962), que le valió el Premio Pulitzer.
"No hay ideas sino en las cosas". Williams repitió y aplicó cuanto pudo esa consigna. Fiel a ella, su obra huye de las grandes abstracciones para ahondar en lo concreto y encontrar la poesía lejos de lo poético. "Objetivismo" es la etiqueta que él mismo puso a su trabajo.
No es, pues, raro que se le considere el maestro de los maestros del realismo (más o menos sucio): de Robert Lowell, Carver o Bukowski. Él es, sin duda, uno de los grandes de la lírica estadounidense del siglo XX junto a nombres como su amigo Ezra Pound, Wallace Stevens o Marianne Moore. Pediatra de profesión, sus libros tardaron en traducirse al español.
Durante años estuvo en manos de francotiradores más o menos ilustres como Octavio Paz, Ernesto Cardenal o Carmen Martín Gaite. En los últimos años, no obstante, las editoriales españolas han ido poniéndose al día. Este mismo año, por ejemplo, se publicó Viaje al amor en Lumen, que hace dos editó el citado Cuadros de Brueghel. Entre tanto, Visor tiene en su catálogo dos antologías a las que viene a sumarse ésta, bilingüe, preparada por Juan M. López Merino.
Aunque hay libros representados con un solo poema -es difícil resumir dos decenas de títulos y medio siglo de escritura-, el resultado es una buena introducción a la obra de un poeta cuya voz se nutrió tanto de las vanguardias como de la experiencia urbana.
Sus poemas son muy estadounidenses sin dejar de ser a veces universalmente clásicos. Tienen toda la crudeza de la modernidad menos sentimentaloide y la delicadeza del impresionismo oriental. El único libro no representado en la selección de López Merino es Paterson -hay traducción de Margarita Ardanaz en Cátedra-, un ambicioso poema único con tintes épicos que Octavio Paz criticó con unas palabras que bien podrían ser un elogio: "La reducción de los Cantos de Pound al formato provinciano" . No suena tal mal. [fontanamoncada]
De vez en cuando
Cerca de lo lejos \
Yo sé que por alguna causa que no conozco estás de viaje, un océano más poderoso que la noche te lleva entre sus manos, como una flor dispersa. José Carlos Becerra
Por René Rodríguez Soriano © mediaIsla
Quería escribir pero no quería escribir. Tenía un conejito color mugre con los ojos casi tintos, tirando a vino; un pichoncito de cuyaya que murió aplastado por un frasco de betún; un tocadiscos con el brazo desorbitado, sin aguja, zumbando contra el eco de la tarde hueca, y una canción, tenía. Quería cantar pero no sabía, aunque quería.
Desvergonzada y sin conciencia, cae la lluvia sobre la ciudad. Falsas vasijas, flores de papel y biombos huecos, se quiebran de impotencia ante el hastío de los días largos; van y vienen por las hondas ondas frufrús y celofanes de la manufactura y del diseño. Sucede a diario, el diario no dice nada que no hayan ocultado ya la radio y la televisión. Sólo el poema, con su singular manera de aludir el plural de las cosas con la mayor economía de recursos de la lengua, permanece.
Julio es un mes con travesaños en los días. Tablones que se sobreponen, se encadenan y desgajan, a gotas como la escarcha. Julio es un mirador que se proyecta río abajo, difuminándose en los páramos del recuerdo, entre pomares y ciguas palmeras. Antes de que el canto del gallo rompiera en dos el trapo incierto de la madrugada, ya papá plantaba brotecitos de col y mandarinas. Mamá ordeña una vaca negra inmenso que se derrama en el bidón blanquísima. Papá pinta y despinta albas y ocasos, yendo y viniendo del verde al pedregal.
Papá sabía perderse en la espesura del día, y regresar con las manos paridas de naranjas y limones; tarareaba infinitas melodías, e hilvanaba de un tajo, con su cortaplumas, el jugo con la sed a punta de melones y sandías. Era tan sabio y dulce el río, cuando nadaba con él. Era tal vez el tan mentado yin, el abc que soñaba en mis sueños. Yo, con el alma mojada en un pincel, sacaba música de las branquias de los peces o del lamento de los ahogados. Cabalgaba una estrella, un centauro y daba de comer a las gallinas con el maíz de sus manos. El valle era un granero que florecía en simientes cundidos de geranios y azucenas. Algún potrillo loco pisoteaba los sembrados.
No iba buscando el yan, estoy seguro, en julio del 96, ni el Vellocino ni a los Argonautas ni ángeles en Los Ángeles. Iba tan sólo en una nube, con mi atávico terno de Clark Kent, buscando un ala... Papá pulsó una tecla, dijo mi nombre conjugando el verbo cercanía, y de un tajo achicó la lejanía. Era julio 29, han pasado los años desde entonces, y pienso, estoy seguro, que tan sólo se alejó un ratito para estar más cerca todavía. A papá, en las páginas del agua. [www.rodriguesoriano .net]
Anuradha Roy: Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión
La India más íntima y personal, a través de tres generaciones de una familia bangladesí, es lo que describe Atlas de una añoranza imposible. Su autora habla en esta entrevista del proceso de creación de sus personajes, de la evolución de la historia, de la desigualdad de las mujeres y el abismo de las clases sociales
Por ANA GABRIELA ROJAS © BABELIA
Acampando en lugares remotos de India, en las montañas, algunas veces entre animales salvajes y ríos caudalosos. Así pasó los primeros años de su vida Anuradha Roy, la nueva promesa de la literatura en el subcontinente. Su padre, un geólogo destinado a explorar en busca de uranio, le enseñaba a distinguir entre los diferentes tipos de rocas, a apreciar los fósiles, a entender los movimientos tectónicos o la fuerza de los volcanes. Por las noches reunía a su familia bajo las estrellas y les hablaba de astronomía. En la primera novela, Atlas de una añoranza imposible (Salamandra) , salen a la luz estas reminiscencias así como su espíritu de búsqueda y peculiar sentido del tiempo.
La personalidad de su progenitor -que murió cuando ella tenía 19 años- se revela en Nirmal, uno de los personajes principales que también es geólogo y que como su padre ama la naturaleza salvaje y la soledad. Nirmal viaja con su mente sin ningún recato en el tiempo y su vida está afectada por objetos o acontecimientos de otras épocas. "El pasado puede salir a flote en cualquier momento del presente, está siempre ahí". Ésta también es la forma de ver el tiempo para Anuradha y con ella se mueve y nos transporta a través de su novela.
En un paseo por el emblemático Lodhi Garden de Nueva Delhi en los días más calurosos del verano, Roy cuenta que su experiencia vital aparece en la historia, pero "como todo en ficción que comienza autobiográficamente, Nirmal se convierte en una persona bastante diferente de mi padre".
Así, para ella escribir es bastante parecido a cocinar: "Tú pones los ingredientes, algunos de los cuales vienen de tu memoria y tu experiencia, pero la materia prima se mezcla y cambia en el resultado final".
Atlas de una añoranza imposible es la historia de tres generaciones de una familia bengalí en la primera mitad del siglo pasado. Roy nos deja ver todos sus dramas, sus alegrías, sus relaciones de poder de puertas para adentro de su finca, donde conviven como familia extensa: los padres, los hijos y sus esposas y la nueva generación.
La historia se divide en tres partes, se localiza en tres lugares diferentes -la jungla, una pequeña ciudad imaginaria y la inmensa Calcuta- y habla de tres formas de ver la vida en India en ese tiempo: la de las tribus, la de los bengalíes y la de los ingleses. Con esta historia de amores y desamores, Roy hace un triunfal debut como novelista a sus 32 años, aunque desde su adolescencia había comenzado a publicar relatos, cuentos y ensayos que han sido aplaudidos en India, entre otros con el premio de ensayo de Outlook Picador.
Las mujeres, encerradas, minimizadas y ninguneadas, ocupan una parte esencial de su libro. "En India es imposible no ser feminista: con toda la violencia, opresión e inequidad que las mujeres sufren desde los abortos selectivos hasta el trato a las viudas. Las cosas están cambiando, pero muy lentamente. Se siente una rabia impotente".
La descripción de la historia de la viuda Meera es especialmente dolorosa. Roy, que creció también en una familia extendida, vio de cerca los malos tratos sufridos por su tía que enviudó joven y pasó el resto de su vida vistiendo únicamente las tradicionales ropas blancas, comiendo una dieta pobre y dejada fuera de las celebraciones porque era considerada un "mal agüero andante".
Cuando su padre murió, aunque la discriminació n hacia su madre fue más "sutil", también apareció: la arrinconaban en las bodas para que no diera mala suerte. "¡Y esto que la nuestra es una familia urbana educada de clase media alta!", se lamenta.
Pero asegura que no fue realmente consciente de la desigualdad de género hasta que la sufrió en carne propia. Según cuenta, Oxford University Press, la editorial en que trabajaba, la despidió por haberse casado con un compañero de trabajo. "No pidieron a mi esposo que se fuera porque asumieron que sería más aceptable para una mujer dejar su trabajo", dice todavía sorprendida abriendo sus ojos castaños enmarcados por un lunar en el lado izquierdo.
Pero esto sirvió para que ella y su marido, Rukun Advani fundaran su propia editorial: Permanent Black, que se ha convertido en un referente para ensayos y publica a los académicos más importantes del subcontinente.
Roy tiene una voz suave, pausada y dulce. Pero sus palabras son claras y firmes. Además de la discriminació n de la mujer, en persona -todavía más que en su novela- no para de reivindicar otras desigualdades sociales que se viven en su país.
El huérfano Mukunda, el personaje "que casi por cuenta propia se convirtió en el principal", es de una casta y religión desconocida, por lo que no encaja dentro de la casa. Y menos cuando la inocente y juguetona relación que tiene con la niña de la familia, Bakul, da señas de convertirse en romance.
También sus mentores, Suleiman Chacha y su esposa se ven arrastrados a huir de su casa y de su Calcuta durante la Partición de India y Pakistán por ser musulmanes. "Nuestra sociedad puede ser excepcionalmente cruel, influenciada por las clases o las castas. A pesar de los avances en campos como la tecnología o las finanzas, aún hoy el abismo entre las personas es gigante", dice. Y aquí sus palabras se confunden con las de su personaje Mukunda, que durante su vida se va dando cuenta de cómo "en la nueva India de las finanzas no hay sitio para la compasión".
En India hay muchas cosas difíciles, reconoce Roy. Sin embargo, ella no podría vivir en otro país. "Tengo la misma relación que se tiene con la persona amada: sabes sus fallos, pero no puedes estar sin ella". Así no se siente con suficiente objetividad respecto a la capital bengalí, Calcuta: la metrópolis dejó un sedimento en su imaginación, una referencia en sus memorias, como se aprecia claramente en su texto.
Del debate y los celos entre los escritores indios que escriben en inglés y en lenguas indias, Roy reconoce que las oportunidades de los autores que escriben en la lengua anglosajona son mayores para dar el salto internacionalmente, como le ha pasado a ella. A pesar de que le costó mucho tocar las puertas de casas editoriales y reescribir una decena de veces, su novela se ha publicado ya en varios idiomas, entre ellos el francés y el español.
Dice que este libro para ella es como un "barco de papel" que aunque ella lo ha hecho, ahora flota en un mar picado por sí mismo. "Es mío, pero a la vez no lo es: lo siento cercano, pero extrañamente distante. Especialmente cuando está en idiomas que no puedo leer: cuando abro una de las traducciones, mi propio libro se siente como un objeto remoto y exótico".
A pesar de que se prometió a sí misma no volver a escribir "tras la agonía de la primera novela", ya está escribiendo la segunda, que será también situada en India, pero en el presente. "Cuando los personajes empiezan a rondar en mi cabeza, no tengo alivio hasta que he escrito de ellos. No creo que tener elección sobre escribir: es al mismo tiempo un regalo y una forma de opresión". [fontanamoncada]
Cual es la causa del golpe hondureño
Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para "perpetuarse" en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato.
Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que "Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales" (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.
Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales.
El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo ("Las falsedades sobre Honduras", Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.
La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión.
Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño.
Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual.
De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.
Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.
La respuesta de EE.UU.
En EE.UU. la administració n Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.
Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administració n Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores.
Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administració n Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución.
El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administració n Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.
Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina "se perpetúen en el poder" se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos.
En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial. Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente.
El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada "perpetuación en el poder", argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.
[Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University]
El día de todos de Juan Carlos Mieses
En el periódico Hoy, sección Areito del 20 de junio, se publica una entrevista de Ruth Herrera a Juan Carlos Mieses a propósito de su novela El día de todos (Alfaguara, abril 2009, Santo Domingo) y en ella se ofrecen una serie de claves a los lectores, desde el titular: "El conflicto dominico-haitiano en una novela".
El autor señala que uno de los motivos que le impulsaron a escribir esta obra fue un sueño: "Una noche soñé con una ola gigantesca que se abatía sobre el Seybo, mi ciudad natal; luego vi que era una ola viviente, hecha de cuerpos de haitianos. Yo ya sabía que la tierra cultivable, el agua y los bosques de Haití se agotaban a un ritmo aterrador y que un movimiento llamado "lavalás" (la palabra denota inundación) había alcanzado el poder.
A partir de esa imagen me surgió la idea de la inmigración masiva, una ola humana que generaría la novela". Sin el conocimiento de este hecho, los lectores estarían un poco perdidos, aunque, quizás lo único evidente y constante en la novela sea, precisamente, este hecho físico. Alguien ha dicho que la fatalidad más grande es la de tener un vecino pobre. Y en este caso, si el vecino es tan pobre por su propia culpa, ya que fue más poderoso que su colindante y el colindante nunca invadió su territorio y estaba en la isla primero, entonces no hay culpabilidad alguna que justifique el odio.
La situación de República Dominicana y Haití se parece a la de México y Estados Unidos, con la diferencia de que este último tiene culpas al invadir y anexarse territorios feraces del vecino. La similitud está en que uno es más rico que el otro y en que hablan lenguas diferentes.
Entre dominicanos y haitianos hay conflictos eternos. Estando como están, en la única isla donde hay dos repúblicas siamesas donde se hablan tres lenguas, dos europeas (español en el Este y francés y creole en el Oeste), y en la que originalmente hubo por acuerdos de potencias europeas repartos y asentamientos de esclavos negros procedentes de África, y donde unos rebeldes, realizaron lo increíble, una revolución radical contra los blancos, mientras los otros se mantuvieron sumisos como siervos de aquellas potencias, débiles sus habitantes por el agostamiento de sus grandes reservas mineras a pesar de sus valles feraces y sus muchas aguas, propiciaron las invasiones durante el siglo XIX que culminaron con la Separación o declaración de Independencia de la parte Este en 1844.
Poco a poco hubo ocupaciones pacíficas de haitianos a todo lo largo de la frontera que sufrió varios cambios y todo hubiera seguido así, si en 1937 al dictador Trujillo no se le ocurriera deshaitinizar la frontera de la manera más cruel, cometiendo uno de los genocidios más terribles, comparable sólo a al de los haitianos sobre los del Este a principios del siglo XIX. Esa enemistad, ese rencor callado, esa realidad física de echar la culpa al genocidio que no puso, no obstante la ferocidad del tirano, un solo pie más allá de su frontera, es el motivo de muchas historias y novelas haitianas, aunque los dominicanos nunca han pensando realmente ocupar el territorio occidental. Siempre han estado a la defensiva.
Ese es el panorama en el cual Juan Carlos Mieses, desde lejos y sin la perspectiva inmediatista, como bien dice Ruth Herrera, después de vivir muchos años fuera del territorio (en Jamaica, México, Brasil, Francia, etc.,) y tratar con haitianos intelectuales, sin tomar aparentemente partido como narrador omnisciente, nos pinta con un procesador de textos sangriento desde las primeras páginas, el drama actual de la isla. Las figuras, aparentemente de ficción, no son tales. El sacerdote católico que deviene en verdadero oficiante del vudú, Jean Pierre, luego Papá Yoyó, es una sombra omnipresente en todo el territorio haitiano, de otro ex-sacerdote que ocupó la presidencia y fundó a lavalás.
En contraste, la abuela (la mujer haitiana mantiene un privilegio, quizás por aquello de "mamá burriquite", pero hay alegría cuando nace una hembra y pena cuando es varón), ella y la nieta Tit'karine, simbolizan la mayor parte de la población, siempre a la espera de un milagro. No estamos, sin embargo, ante una novela sencilla a pesar de su corta extensión (168 pp., en 6 por 9) sino más bien ante una muy compleja. Está dividida en 6 partes, en las cuales se barajan los diversos planos y las acciones de los personajes.
No es una obra lineal (aunque en el fondo toda novela es lineal en la concepción de su autor y para el lector cuando logra desmontar sus argumentos), pero más que eso, siendo los protagonistas los pueblos que conviven en la única isla que en América, como dijimos, comparten dos repúblicas independientes con idiomas distintos, se nos ofrece más como una típica novela de tesis.
En la novela ocurren crímenes terribles y hechos no históricos, pero que pudieron ocurrir, como la toma de la Basílica de Higüey. Es un episodio oscuro, no bien explicado por el autor, pero que da pie a una guerra político-religiosa. A la misma que dio origen a los pueblos y que ahora se los da para la separación. Ellos, animistas; estos, cristianos. La confrontación no se narra, porque aún no ha ocurrido, pero si no hay una nivelación, si la parte del Oeste no consigue superarse por sus medios, algo difícil, ya que han asolado casi todo, no se resignarán a morir de hambre mientras al otro lado haya comida y verdor ¿a costa de qué? De lo que sea. Eso ya no cuenta. Lo que cuenta, son los hechos. Las realidades. El hambre. La necesidad.
Eso es lo que realmente plantea esta novela. Por eso no nos quedan personajes, sino sombras, nombres, rangos, misterios. Todos ellos no son más que parte de un engranaje mayor. Matan, torturan, asesinan a mansalva, sin saber por qué, porque alguien los manda, porque hay un ser o unos Seres superiores que lo ordenan: Los estómagos que rugen. Las rutinas burguesas. La paz aparente. El paisaje apacible. Sin duda alguna es una novela apocalíptica. Amarga. Dolorosa. No está hecha para el deleite. No pretende deleitar, sino hacernos pensar, y eso es algo que logra, porque como dice en la página 26: "En Haití todo podía suceder. Todo sucedía". [Manuel Mora Serrano, escritor dominicano. Autor de las novelas Goeiza y Juego de dominó, entre otros textos]
Gabo
Los escritores se dividen (imaginando que aceptaran ser divididos…) en dos grupos: el más reducido, de aquellos que fueron capaces de abrirle a la literatura nuevos caminos, el más numeroso, el de los que van detrás y se sirven de esos caminos para su propio viaje. Es así desde el principio del planeta y la (legítima?) vanidad de los autores nada puede contra las claridades de la evidencia. Gabriel García Márquez usó su ingenio para abrir y consolidar la vía del después mal llamado "realismo mágico" por donde avanzaron más tarde multitudes de seguidores y, como siempre sucede, los detractores de turno.
El primer libro suyo que me llegó a las manos fue Cien años de soledad y el choque que me causó fue tal que tuve que parar de leer al cabo de cincuenta páginas. Necesitaba poner algún orden en mi cabeza, alguna disciplina en el corazón, y, sobre todo, aprender a manejar la brújula con la que tenía la esperanza de orientarme en las veredas del mundo nuevo que se presentaba ante mis ojos. En mi vida de lector han sido poquísimas las ocasiones en que se ha producido una experiencia como ésta. Si la palabra traumatismo pudiese tener un significado positivo, de buen grado la aplicaría al caso. Pero, ya que ha sido escrita, aquí la dejo. Espero que se entienda.
Extrasístoles (y otros accidentes) de Jochy Herrera, el corazón como última referencia
Por Nayla Chehade © mediaIsla
El corazón y su papel histórico y cultural como repositorio de las emociones, como metáfora del espacio físico donde albergamos penas y alegrías y a la vez como órgano esencial de la fisiología humana, impredecible y vulnerable, pero capaz de combatir arduas batallas contra su propio deterioro y contra el daño que le inflingimos, es el tema común que entrelaza los ensayos de la colección Extrasístoles y otros accidentes, (Vocesueltas, 2009) de Jochy Herrera.
Cardiólogo de profesión y poeta y escritor de oficio y vocación, Herrera exhibe una escritura de acabado acento personal que muestra la habilidad de combinar acertadamente el rigor y la exactitud del lenguaje científico con una prosa de carácter reflexivo y a la vez de amplio aliento poético, donde la digresión se alberga de manera eficaz para iluminar y expandir el sentido y dar nueva dimensión a los tópicos tratados.
Dividido en cinco secciones con títulos que son en sí un acierto lírico –Seducir los sentidos, El corazón espejo, Angor pectoris, Corazonadas, Soñar el alma, pensar la muerte- Extrasístoles (y otros accidentes) es un texto ecléctico y estimulante, construido a partir de una visión multidisciplinaria y flexible. Siempre con el corazón como punto de convergencia y una voluntad de provocación intelectual constante, los ensayos agrupados en cada parte son variados y mantienen de modo sostenido el interés de los lectores y consecuentemente, el placer en la lectura.
Entre ellos podemos encontrar desde anécdotas con resonancias que bordean lo jocoso y lo patético, basadas en la experiencia médica personal del autor, hasta comentarios analíticos sobre noticias curiosas y avances científicos que tienen que ver, por ejemplo, con los adelantos en los transplantes de órganos que les permiten a los pacientes vivir temporalmente "sin corazón," o indagaciones sobre los orígenes, el significado e impacto del sueño y de los sueños y su relación con la vigilia.
Igualmente, hallamos divagaciones de índole cultural, filosófica y moral que examinan, entre otros asuntos, los prejuicios con los que se ha abordado médicamente el cuerpo de la mujer y la sexualidad femenina a través del tiempo o la evolución histórica y el papel del beso y del llanto en distintas culturas, así como la desazón y la melancolía que asedian constantemente al individuo en el ámbito posmoderno.
Es innegable que parte del mérito de los ensayos de Extrasístoles (y otros accidentes) radica en el sostenido virtuosismo intelectual y lingüístico de sus páginas que denota la extensa trayectoria de lecturas de Herrera y su sólida formación en el campo de la medicina, la literatura, la historia y la filosofía, como también sus gustos, obsesiones personales y su sensibilidad artística.
Textos de Borges, Descartes, Lyotard, Da Vinci o Cortázar, por ejemplo, entre decenas de otros nombres; antiguos tratados de medicina, ensayos de antropología, letras de canciones, ilustraciones de diversa naturaleza, mitos, obras de arte o poemas, aparecen oportunamente citados o incluidos, tanto en el cuerpo de los ensayos como a manera de epígrafe en otros casos, para expandir y enriquecer las ideas y opiniones del propio autor o de otros. Sin embargo, lo que hace verdaderamente fascinante la lectura de este libro no es su evidente bagaje erudito o las múltiples referencias de toda clase que estimulan la curiosidad de los lectores, sino la capacidad que demuestra el autor para entretejer y conectar fructíferamente nombres, asuntos, hechos o situaciones alrededor de un tema central, en un discurso que prescinde de cualquier forma de autoritarismo intelectual u ostentación y que por el contrario, crea un espacio dialógico donde se plantean muchas de las preocupaciones de carácter existencial y filosófico que han inquietado a la humanidad a través del tiempo.
Mediante un lenguaje que se desdobla fluida y dosificadamente entre la precisión analítica y un registro poético constante, Herrera informa e indaga a la vez, plantea, cuestiona y especula sobre la vida y la muerte, sobre el tiempo, el arte, el deseo, el amor o el dolor, siempre con una conciencia clara del carácter provisional de las afirmaciones o "verdades" de cualquier tipo y con el corazón como última referencia. En este sentido, su colección de ensayos apunta, por un lado, a la urgencia de fomentar y mantener el pensamiento crítico y el continuo formular de preguntas como herramientas efectivas para conjurar el oscurantismo de las sociedades.
Por otra parte, induce a discurrir sobre la importancia de lo que no es el cuerpo, pero forma parte del individuo, aquello que tradicionalmente se ha llamado "espíritu" o alma y que se asocia con los sentimientos y las emociones, así como a evaluar su papel y significado en el mundo contemporáneo y en el desarrollo histórico de las distintas culturas. Escrito bellamente y con honestidad, Extrasístoles (y otros accidentes) es un libro esperanzador y gratificante, que invita a reexaminar la maravillosa mecánica del corazón y sobre todo su poderosa carga alegórica y simbólica y nos hace pensar que en tiempos de inestabilidad, violencia e injusticia social endémicas como los que vivimos, "tener buen corazón" no sólo tiene vigencia todavía, sino que constituye un punto de partida necesario para el cambio eficaz y la resolución pacífica de los conflictos.
En última instancia, a través de sus ensayos Herrera reafirma también el valor transformador de los avances científicos y de la tecnología, pero propone a la vez una ciencia más humana e integral y ratifica, simultáneamente, la fe en la capacidad ilimitada del género humano para combatir airosamente sus propios miedos y debilidades, remediar sus errores y trascender sus limitaciones.
[Nayla Chehade, Associate Professor of Spanish, University of Wisconsin-Whitewate r]
Arlt, el cronista que escupía a los porteros
Por Pedro Pablo Guerrero © El Mercurio
El ensayista argentino Óscar Masotta, que consideraba a Jorge Luis Borges y a Roberto Arlt "los dos grandes escritores que haya producido el país hasta la fecha" (lo que, por cierto, debió escandalizar al primero), cuenta en un artículo de 1962 una anécdota protagonizada por el autor de El juguete rabioso. Real o no, Masotta -psicoanalista brillante- la asume como verosímil.
Arlt está en la calle conversando con unos amigos. De pronto interrumpe la charla, pide que lo excusen y se acerca a un edificio de departamentos. Se detiene frente al portero y, sin motivo aparente, lo escupe a la cara. Masotta interpreta esta conducta en términos de un anarquismo invertido: "Los personajes de Arlt no intentan poner una bomba al mundo de los de arriba, sino erigirse en verdugos de los de abajo".
Tan desconcertantes como los actos de Arlt eran sus gustos. En una de sus leidísimas aguafuertes porteñas, publicadas en el diario El Mundo de 1928 a 1935, incluye entre sus "maestros espirituales" , junto a Dickens, Quevedo y Dostoievski, al novelista Anatole France, olvidado hoy por el canon literario, a pesar del Premio Nobel que obtuvo en 1921.
Minucioso recopilador de sus aguafuertes, Daniel C. Scroggins comprueba que Anatole France es el novelista francés más citado por Arlt. Y precisamente por las razones que irritaban a los detractores de ambos.
"A mí, ni la estética ni el tema me interesan absolutamente nada -escribe el argentino-. Hablo, con la misma simpatía, de un verdulero que de una princesa. Y es que yo creo que si se aprende a mirar y luego se aprende a ver, el verdulero es tan interesante como la princesa. Anatole France nos lo ha enseñado en sus diálogos magníficos de esquiladores de perros y de actrices refinadas".
Esta capacidad de ver lo que hay digno de interés en cualquier persona y suceso, sin importar la jerarquía que les asigne la sociedad, queda confirmada en las dos series de crónicas que Arlt escribió, también para El Mundo: "Tiempos presentes" y "Al margen del cable". Colaboraciones iniciadas en 1937, a las que puso término la muerte del autor, el 26 de julio de 1942, a la edad de 42 años. Rose Corral reunió estos 236 artículos en el volumen El paisaje en las nub es , con un sustancioso prólogo de Ricardo Piglia, quien no pierde la oportunidad de hacer una nueva apología del estilo de Arlt, en lo que ha sido una constante de su obra ensayística.
Piglia define las crónicas de su compatriota en términos de "un registro de la patología y de los cambios en el clima psíquico de la sociedad". Asombra, ciertamente, el talento de Arlt para advertir los signos de los tiempos en la infinidad de cables transmitidos por las agencias de noticias. Con ojo periodístico, y prosa literaria, desenmascara los preparativos de la guerra en el acaparamiento de trigo que hacen las potencias europeas y las declaraciones con las que algunos científicos promueven el aumento en las tasas de natalidad, imprescindible para surtir de carne de cañón a la maquinaria bélica.
Coincidencias significativas descubre en hechos de apariencia tan irrelevante como que Hitler naciera el mismo año, con cuatro días de diferencia, de su imitador Charles Chaplin, quien usaba el mismo bigotillo incluso antes de parodiarlo en "El gran dictador". "Mientras que Carlos llevará la sonrisa a los rostros, Adolfo pondrá sombríos los ceños de los hombres", pero "ambos, a solas, se parecerán en lo misántropos, en lo amargos y en lo solitarios".
A pesar de estas similitudes entre coetáneos, Arlt no cree en la astrología y ataca mordazmente a los autores de horóscopos y la credulidad de sus seguidores. Nada tienen que ver las estrellas con los destinos de la humanidad, que se rigen por motivos harto más terrestres.
De particular interés para nosotros son las seis crónicas dedicadas a Chile, entre diciembre de 1940 y marzo de 1941, con motivo del viaje que realiza a nuestro país. No brilla en éstas la gracia del cronista, pero sí la sagacidad del comentarista político, que ve en el enfrentamiento entre el Frente Popular de Aguirre Cerda y la derecha opositora una coyuntura de alto riesgo para una sociedad en la que señala, con alarma, una inflación creciente, altas tasas de morbilidad infantil, una ineficiente explotación de la tierra y el estancamiento de la producción industrial.
La última crónica de Arlt se titula "El paisaje en las nubes". En ella realiza un perfil del poeta norteamericano George Zabriskie. Ex taxista de orígenes modestos, con un padre severo, como lo fue el del propio Arlt, Zabriskie alcanzó en vida el reconocimiento literario que el argentino encontró, plenamente, sólo después de muerto. Tal vez por ello idealiza su éxito, de forma vicaria, hasta convertirlo en hazaña.
Arlt no escupe a los que se niegan a ser toda la vida porteros o taxistas. Como en un espejo, el autor de Los siete locos ve en la obra de Zabriskie, su doble, "el itinerario fantasmagórico que sigue con su espíritu hambriento de luz el prisionero de la ciudad de cemento gris". (zoiladulceuva]
El ambiente de la dictadura trujillista en tres hechos
Lo que a continuación voy a narrar no son simples anécdotas, esto es, sucesos inéditos, bien casuales o curiosos, sino hechos que dibujan a plenitud el ambiente sicológico que se vivió bajo la dictadura de Trujillo. Era éste como un poder personal avasallante que penetraba en todos los rincones de la vida dominicana, controlando los sentimientos y pensamientos, los planes y horizontes de cada individuo. Cada emoción, cada palabra debía ser sopesada, so pena de sufrir graves consecuencias.
Arranco con el primero, que llamaré "el caso Benigno." En pleno auge de la dictadura trujillista, a mediados de la década de los años cincuenta, un guardia raso – a quien como ya dije, identificaré como Benigno – y que laboraba en la fábrica de armas de San Cristóbal, más conocida en aquellos tiempos como "La Armería," fue llevado ante el tribunal de ese pueblo por una mujer que alegaba muy firmemente que el hijo que había tenido meses atrás tenía como padre a dicho guardia.
Benigno también negaba el hecho muy firmemente, pues estaba en conocimiento de quién era el verdadero progenitor del muchacho: otro guardia de la misma compañía y fábrica. Pero la mujer, al parecer dolida por un antiguo desplante, acusaba a Benigno del hecho, señal de que le seguía gustando su talante y porte.
El asunto es que la mujer, acaso recordando las numerosas misas que se ofrecían a diario "por la preciosa salud del Jefe", como era llamado usualmente Trujillo, le dijo al juez en forma de ultimátum: " Por la salud del Jefe que Benigno es el papá."
Al oír aquello, el juez ni corto ni perezoso, se negó a considerar otras razones y golpeó el timbre que tenía sobre la mesa, sentenciando militarmente: " usted es el padre," cargando sobre Benigno para siempre la responsabilidad del mantenimiento y educación de un hijo que éste sabía a ciencia cierta que no era suyo.
El segundo hecho lo llamaré "el caso Bundo." Bundo era uno de esos sujetos que se creían importantes porque no salían de la fortaleza, del recinto militar. Era uno de esos `colaboradores espontáneos' a los que se les permitía usar ropa de guardia y hasta sus botas.
Bundo hacía de "práctico" cuando los fines de semana la guardia salía por los campos a patrullar, a desarmar y, sobre todo, a pedir los tres golpes: la `palmita' con la que el ciudadano se acreditaba como miembro del Partido Dominicano, partido único, el partido del Jefe; la cédula de identidad personal y el carnet del Servicio Militar Obligatorio. Cualquiera de las tres que faltara, o que estuviese en mal estado o sin sellar, conllevaba la pena de cárcel y quién sabe lo que la falta eventualmente podría desatar después.
También formaba parte de su voluntaria labor el ubicar las flores de los lugares patrullados: las mujeres que por su tierna edad, podían despertar la lujuria de los jefes. Pero lo que más disfrutaba Bundo era cuando algún conocido suyo le decía: "Pero Bundo, tus ojos están muy rojos......"
Entonces nuestro hombre, con un orgullo que le salía por los poros, sonrisa de oreja a oreja, bajando el tono y con voz llena de misterios, ripostaba: " ¡Ahhh.....! Es que anoche estaba en un servicio.... ......"
Lo que podía significar muchísimas cosas, pero con toda seguridad, ninguna buena. Ahora bien, la mayor retribución que Bundo obtenía de su relación con la guardia, era el respeto, más bien, el temor que entre sus conciudadanos suscitaba su presencia.
Así, en una ocasión en la finca de Món Salcedo, un terrateniente muy bien relacionado con Trujillo, ubicada en Magüey, un campito próximo al pueblo de La Vega, el Jefe tenía varios caballos `pura sangre,' de paso fino, para que se los cuidaran. Pero, por razones desconocidas, algunos de ellos enfermaron e incluso uno hasta murió.
Prontamente llegaron a la finca tres doctores especializados en Veterinaria, para tratar a los nobles equinos. Mientras eso hacían, Bundo esperaba en la carretera un transporte para llevar a la fortaleza unos pollos que le habían encargado.
Al mismo tiempo, frente a él, unos peones de la finca de Món llenaban un camión de plátanos para venderlos en la Capital. Uno de ellos dijo molesto al ver a los doctores: "Tanta pendejada por un caballo."
Pero la brisa llevó a los oídos de Bundo el insolente comentario, y éste de inmediato cruzó la carretera. Los peones, temiendo lo peor, no se atrevieron a mover un músculo, como si estuvieran a dos pasos de un animal feroz capaz de devorarlos. Bundo, iracundo, les increpó: " Ojalá cualquiera de ustedes ser la mierda de un caballo de esos."
Con el tercer hecho quiero rendir homenaje al luchador antitrujillista y hombre de avanzadas ideas democráticas, Aridio González, muerto hace poco más de una década. Ya había pasado la invasión de Junio del 59, en la que decenas de jóvenes se inmolaron o fueron encarcelados, sufriendo luego horrendas torturas, pero cuya derrota sirvió de campanazo despertador de conciencias en la sociedad dominicana, especialmente entre la juventud de la época.
Trujillo, en represalia, además, ordenó el encarcelamiento de miles de esos jóvenes de quienes sospechaba su animadversión. Paradójicamente, muchos de ellos eran los hijos de sus propios colaboradores.
En el campo donde vivía Aridio, Las Yerbas, cayeron presos entre otros, Lino Cabrera, Jaime Beato, Antonio Cruz, Luis Marino Rodríguez (a) Cucho, Agapito Cáceres, más conocido como "Chichío".
Este último era para la época muy flaco, por lo que Alicinio Peña Rivera, jefe en el Cibao del temidísimo Servicio de Inteligencia Militar (SIM), cuando se lo mostraron en Santiago, le dió una trompada en la cara que lo sumió en la inconciencia al tiempo que le decía: "Porquería, dizque queriendo tumbar al Jefe."
Un domingo bien temprano, después de misa, llegaron a dicho campo los calieses – es decir, los miembros del SIM – buscando más gente para apresar. Aridio, sabiendo que era uno de los buscados, se escondió en la casa de Angel Cruz. Este le dijo que, por si acaso revisaban la casa, que se subiera al cielo raso. Como la casa estaba techada de zinc, en aquel lugar haría prontamente un calor infernal con el correr de las horas.
Y, ciertamente, llegaron los calieses a la casa. Angel, para guardar las apariencias, se puso más hablador y amistoso que lo que usualmente era, y hasta los invitó a comer y a beberse "un pote de ron." Mientras tanto, arriba, el hombre casi se asaba como un puerco en puyas.
Cuando por fin terminaron de comer y beber, Angel les preguntó, haciéndose el inocentón que, en realidad qué hacían por allí, a lo que los calieses ya metidos en trago respondieron que "andamos buscando a un tal Aridio González que se ha hecho enemigo del Jefe." Angel le respondió que lo conocía, pero que no creía que "ese hombre estuviera en nada." Los calieses se marcharon. Aridio bajó casi muerto, sudado como un potrico que ha corrido varias millas.
Pero a los pocos días los calieses retornaron. Y encontraron a Aridio arando sobre un tractor en la tierra de Manuel de Jesús. De inmediato lo hicieron bajar acusándolo de antitrujillista, y llenándolo de improperios, lo esposaron. Mas, Aridio, con mucha calma les respondió: "muy bien, voy preso, pero por lo menos, déjenme apagar el tractor."
Llevado a la cárcel conocida como "La Cuarenta," fue torturado numerosas veces, aunque logró librarse de la "silla eléctrica" ya que, por esos días, varios presos habían muerto en ella, y Aridio cada vez que los torturadores lo "invitaban" a sentarse allí, les recordaba cordialmente que sufría de un mal congénito del corazón, lo cual era verdad, pues fue la enfermedad que lo llevó a la tumba décadas más tarde.
Lo cierto y verdadero era que a buena parte de esa juventud allí presa, solamente le esperaba la muerte. Por suerte para ellos, y para todo el pueblo dominicano, a los pocos meses Trujillo fue ajusticiado una noche en la autopista que hoy lleva como nombre la fecha del memorable tiranicidio: "30 de Mayo" (de 1961). [José Tobías Beato, escritor dominicana. Reside en Florida]
Ana María Matute: La literatura infantil hoy en día es una pena
A sus 83 años recién cumplidos, la escritora española se muestra decepcionada por la actualidad de los libros para los más chicos y lamenta el mal de las moralejas "políticamente correctas".
Por Carmen Sigüenza © Clarin-EFE
"Lo políticamente correcto lo ha fastidiado todo. No le puedes leer a un niño un clásico, que son fabulosos, porque hoy hay que decirles amén a todo y que al final caperucita se hace amiga del lobo. Y esto no es así, porque en la vida se van a encontrar con unos lobos tremendos. Al niño hay que decirle que hay cosas buenas, malas y tremendas y no darles una idea paradisíaca del mundo", subraya la escritora.
Para Ana María Matute, como para Rilke, la infancia es todo, "y nos marca a todos de una manera tremenda"."Aunque no lo pretendan, los cuentos hoy tienen una moraleja de la peor especie y eso es malo, pero lo primero que tienen que hacer los niños es ver a sus padres leer", añade.
Ana María, que tiene todos los grandes premios de la literatura castellana menos el Cervantes, para el que siempre es una eterna candidata, explicó en una entrevista que comenzará a escribir una nueva novela en septiembre. "Si la salud me lo permite, no me caigo, ni me doy mamporros. La escritura es toda mi vida, y aunque parezca mentira estoy siempre llena de proyectos. Tengo como una fuente que va manando, y a veces como un río, que se me dispara", recalca.
Este año, su última novela, Paraíso inhabitado, que creó gran expectación porque rompía el silencio de la autora tras ocho años, ha tenido un gran éxito.
Y junto a esta novela, los premios, reconocimientos y homenajes a esta escritora, que se sigue sintiendo una niña a la que le queda mucho por descubrir, han tomado fuerza. "A mi no me gustan las modas, ni escribiendo ni leyendo, pero ahora sí que parece que le gusto más a la gente", dice humildemente.
"Pero hubo una época -aclara- en que en este país, donde imperaba el mal llamado realismo social -yo diría el realismo socialista, que luego se ha visto que era igual de mentira que el franquismo-, en la que yo pasaba por una inglesa que escribía de otra manera. De todas maneras, yo creo que siempre hay que huir de los ismos y de las modas", añade.
La autora de Aranmanoth es muy optimista con las jóvenes. "Me encantan las jóvenes de hoy, no como las de mi generación, que eran todas una memas. Las universidades están llenas de mujeres, a mi no me dejaron estudiar una carrera -se lamenta-. Hoy las jóvenes tienen un grado de emancipación e independencia maravilloso" , sostiene.
Lectora empedernida, "compulsiva" , como le gusta decir a ella, Matute está al tanto de todo lo que se hace y se escribe. Y confiesa que le gustan mucho Vila Matas y Sergi Pamies, y que aprecia mucho a otros autores, pero que no le vienen ahora a la cabeza. Además, es una rendida admiradora de la novela negra.
"Me encanta la novela policiaca, me gustan mucho los nórdicos, pero todavía no he leído a Larsson, porque tengo muchos libros atrasados, pero he leído uno de Grisham, El cliente, que me ha entusiasmado" , reconoce con puro entusiasmo la escritora.
Y es que algunos de los aspectos que toca la novela negra, como la violencia y la lucha contra la injusticia, son los que la llevan a maltraer a la autora."Detesto la violencia en el ser humano, y ésa es la misma en todas las partes y desde todos los tiempos. He viajado por todo el mundo y he constatado que la violencia y la injusticia no cambian. Cambian las costumbres externas, pero el ser humano, el machismo y todo eso existe en todo el mundo, civilizado y no civilizado", concluye. [giecoleon]
Tahmima Anam: El libro refleja mi compromiso político
Por PATRICIA TUBELLA © BABELIA
Bangladesh, el hermoso y castigado país de Bengala, encarna para Tahmima Anam una épica que tuvo como protagonista a la generación de sus padres. Ella nació tan sólo cuatro años después de la independencia (1971) y su niñez estuvo marcada por los relatos familiares sobre aquellos acontecimientos que condujeron a un nuevo desgarro del subcontinente indio. Acabó moldeando esas historias de combate político, de los dramas personales que acarrearon nueve meses de guerra, en una crónica novelada sobre la sublevación del pueblo bengalí frente al poder de Pakistán. Días de amor y de guerra (RBA) es el estreno literario que ha brindado una notable acogida y el Premio Commonwealth a la nueva autora asiática.
"Por supuesto que el libro es un reflejo de mi compromiso político, pero ante todo quería escribir una buena historia", explica Anam sobre su desembarco en la ficción, un género que eligió "porque realmente transportar al lector a otro tiempo y lugar, le da la sensación de vivir los hechos históricos a través de mis personajes". Rehana, su heroína, es una viuda de Dhaka abocada a la propia supervivencia en unos tiempos de agitación política.
El Pakistán que emergiera de la partición de la India (1947) es un Estado a su vez desgajado en dos territorios, el occidental y el oriental, dos realidades sociales con distintas lenguas que se tornarán en escenario de un sangriento pulso. Los bengalíes del Este se rebelan contra el Gobierno que los coloniza desde el otro extremo del país, les desangra económicamente e intenta imponerles un idioma ajeno, el urdu. La protagonista vive de espaldas a esa lucha, pero la implicación de sus hijos con la insurgencia y el afán por protegerlos acabará convirtiéndola en cómplice y, finalmente, en todo un símbolo. La metamorfosis de Rehana, política y personal, se erige en metáfora de la conciencia de una nación.
Las artes publicitarias se han apresurado en catalogar a Tahmima Anam como "la nueva Monica Ali", otra escritora de Bangladesh cuya obra primeriza Siete mares, siete ríos entrañó un celebrado bautizo literario. "De no haber sido por el éxito de ese libro hubiera tenido más problemas para publicar el mío", admite agradecida por los réditos de la comparación, aunque al tiempo se le note incómoda con la etiqueta: ambas comparten orígenes, escriben en inglés y tienen su residencia en Londres, pero sus trabajos se nutren de dos realidades diferentes. "Ali retrata la vida del inmigrante en la sociedad multicultural británica, y sus personajes proceden del medio rural bangladesí, mientras que mi experiencia es la de las clases medias urbanas. Mis padres vivieron en muchos lugares, pero nunca renunciaron a regresar a Bangladesh".
Más que una inmigrante, Tahmima Anam es una expat (expatriada) , la hija de una familia de intelectuales y políticos que vivió una infancia itinerante entre París, Nueva York y Bangkok (su padre trabajaba para la Unesco), y cursó sus estudios universitarios en Harvard. Desde hace cuatro años, permanece instalada en la capital británica, donde inició su singladura como escritora. Su primera novela nos retrotrae a las raíces acomodadas de sus mayores en el entonces Pakistán oriental. Hasta que el estallido de la guerra, en marzo de 1971, trastoca para siempre el estado de las cosas.
A diferencia de otras sagas familiares prolíficas en personajes, Días de amor y de guerra circunscribe la trama a la relación de Rehana con sus hijos, relegando al resto del elenco a someros apuntes que alimentan la acción. Anam inspiró a la protagonista en la figura de su abuela, también viuda prematura, que escondía en su casa a los miembros de la resistencia bengalí en Dhaka y enterraba sus armas bajo las plantas del jardín. Una escena clave del libro, la irrupción del ejército paquistaní en la residencia de Rehana para forzarle a delatar a los guerrilleros, recrea uno de los episodios más críticos en la vida de esa abuela que todavía hoy vive en la capital bangladesí.
Nacida de esa tradición oral, Días de amor... es una novela histórica que tiene sus mejores fragmentos cuando Rehana asume el relato en primera persona, desgranando la narración ante la tumba de su marido ("querido esposo, hoy he perdido a nuestros hijos..."). Con el estilo luminoso y poético de esos capítulos la autora ha querido evocar la extraordinaria musicalidad del bengalí -su lengua materna-, un efecto que consigue aunque su arma literaria sea en realidad el inglés. Anam apenas ha pasado cinco de sus 34 años en Bangladesh, pero sigue siendo su referencia identitaria: "Puedes sentirte muy próxima a tus raíces aunque escribas en un idioma que no es el tuyo y vivas en otro lugar.
No tengo por qué elegir", explica con marcado acento norteamericano, y subrayando que el único pasaporte que posee es el de su tierra natal.
Allí regresó puntualmente para completar una tesis sobre antropología social, pero acabó convencida de que los testimonios recabados entre "gente común con historias extraordinarias" , unidos a los de su propia familia, conformaban un buen material literario. El título original de su primer libro, The Golden Age (la edad de oro), alude a "unos tiempos trágicos, aunque también cargados de esperanza, del sueño de la libertad y de fundar una nueva nación.
La gente que vivió esa época me hablaba de ella incluso con nostalgia". Ya prepara la segunda parte de lo que concibió como una trilogía sobre Bangladesh ("se centrará en los años de la posguerra, en cómo sobrevivía la gente") y pretende cerrar ese ciclo con un libro sobre los efectos del cambio climático en un paisaje tantas veces azotado por la naturaleza.
Pobreza, desastres naturales y tensiones políticas conforman el retrato que los medios suelen brindarnos del Bangladesh moderno. Anam contrapone a esa visión -que considera cierta como unidimensional- el éxito de las recientes elecciones democráticas y pacíficas, unas organizaciones sociales convertidas en referente de los países más pobres y la tremenda capacidad del pueblo bangladesí para "buscar soluciones en situaciones extremas". Ese mensaje esperanzador tiñe también su mundo de ficción en Días de amor y de guerra, el sueño de los padres que convirtió en propio y acabó idealizando con un canto a "mi bello y magullado país". [fontanamoncada]
Leszek Kolakowski:
sabio y bufón Considerado el mayor filósofo polaco de la segunda mitad del siglo XX, fue un marxista que se convirtió en un duro crítico del marxismo. Tempranamente alabó la figura del bufón, quien duda y se ríe de lo incontestable.
Por Patricio Tapia © El mercurio
Pensemos en un hombre que ansía convertirse en una celebridad, en ser el mejor en algo. Tiene la convicción de que debe elegir una labor o destreza para distinguirse en ella, pero tras probar en distintas actividades (cada cual más extraña y disparatada) , decide convertirse en el mejor en ser el menos célebre. Y así desaparece.
El argumento de uno de los relatos de Leszek Kolakowski difícilmente podría aplicársele a él mismo. Si bien a la hora de elegir dedicaciones optó por variadas disciplinas, desde la filosofía, la crítica literaria y la historia de las ideas hasta la teología, el análisis político y la literatura, en todas ellas logró cierto renombre (con la fama relativa y minoritaria que suelen tener los intelectuales) .
Por otra parte, su desaparición no guarda relación con el deseo de no figurar, sino con ese golpe inevitable, la muerte, que a sus casi 82 años era previsible. Sin embargo, al momento de escribir ese breve relato, que integra su libro "Las fábulas del reino de Lelonia" (1963), quizá Kolakowski efectivamente pensaba en desaparecer.
En Polonia
Nacido en Radom, en 1927, aún no tenía doce años cuando le tocó vivir la ocupación nazi de su país. Luego se hizo comunista y estudioso del marxismo, llegando a desarrollar una brillante carrera académica en las universidades de Lodz y Varsovia. Hacia 1950, una visita a Moscú como parte de un programa para jóvenes intelectuales marxistas le permitió ver la contradicción entre la retórica y la realidad.
A su regreso comenzó a escribir textos mordaces y a veces satíricos contra la institucionalidad existente, conviertiéndose en uno de los ideólogos de la generación joven y el principal pensador detrás del "octubre polaco" de 1956 y la llegada de Gomulka al poder -líder de la facción reformista del Partido y que implicó una liberalizació n temporal del régimen-.
Kolakowski era entonces una de las principales figuras de la democratizació n, abogando por un socialismo humanista. Siguió escribiendo textos progresivamente críticos con los dogmatismos. En su famoso ensayo de 1959 "El sacerdote y el bufón" (recogido en "El hombre sin alternativa" ) confrontaba la figura del sacerdote como guardián de los dogmas, con la perspectiva escéptica que simbolizaba en el bufón.
La publicación le dio fama de revisionista. Su carrera continuó, pero a raíz de un discurso en 1966 fue expulsado del partido. En 1968 lo fue de la universidad. Abandonó Polonia ese mismo año, junto a su esposa Tamara y su hija. Por los próximos 20 años su nombre estuvo prohibido allí, pero sus escritos siguieron circulando subrepticiamente.
Muchos creen que inspiró directamente las corrientes disidentes que condujeron a "Solidaridad" (el sindicato clandestino que se transformó en un movimiento social) y el colapso del comunismo. En los años 80, Kolakowski apoyó a "Solidaridad" , incluso recaudando fondos, y cuando, en 1988, pudo entrar con pasaporte británico a su país, se reunió con Walesa. Tras la caída del muro, hacia 1990, el periódico de "Solidaridad" lo propuso para presidente.
En Inglaterra
Y yo soy una isla en All Souls"), pero allí escribe la obra que le ha dado mayor reconocimiento: las más de mil páginas de "Las principales corrientes del marxismo", en tres volúmenes, donde, con gran erudición y sofisticación analítica, entrega una amplia mirada al movimiento desde sus orígenes hasta el maoísmo, destacando tanto sus logros (unir la ilusión romántica con el determinismo histórico) como que el comunismo no implicaba una aberración del marxismo, sino su culminación.
Dueño de un estilo mordaz y desilusionado, miraba con sospecha todas las visiones utópicas de la sociedad. Amigo de la ironía y la paradoja -defendió que se puede ser "conservador- liberal-socialis ta"-, también fue un polemista notable. Así, por ejemplo, a mediados de los años 70 mantuvo un intercambio con el historiador marxista inglés E. P. Thompson, quien le reprochaba haber abjurado del comunismo revisionista. Su apabullante réplica está recogida en su libro "Por qué tengo razón en todo" (2004). Al reseñar este libro y una reedición de "Las principales corrientes del marxismo", Tony Judt (en "Sobre el olvidado siglo XX") señala que esta respuesta puede ser "la demolición intelectual más perfectamente ejecutada de la historia del argumento político".
El estudio del marxismo ocupó sólo una parte de la obra de Kolakowski. Abordó cuestiones políticas, éticas, metafísicas y particularmente religiosas. Ya antes de dejar Polonia escribió "Cristianos sin iglesia" (1965), su importante libro sobre la conciencia religiosa en el siglo XVII, fundamentalmente en los Países Bajos, dando cuenta de profetas cismáticos, sectas y místicos (como Angelus Silesius). Treinta años después escribiría uno de sus libros más hermosos, "Dios no nos debe nada" (1995), sobre el jansenismo y la religión triste de Pascal. Todo indica que siempre lo cautivó la oposición a las ortodoxias.
Leszek Kolakowski nació el 23 de octubre de 1927 y murió el 17 de julio de 2009. Lo sobreviven su esposa, Tamara, y su hija, Agnieszka.
En castellano
Casi toda su obra está disponible. Sus tempranos libros de relatos -"Trece cuentos del reino de Lailonia para pequeños y mayores" (KRK, 2008) y "La clave celeste" (Melusina, 2006), publicados conjuntamente como "Las claves del cielo" (Monte Ávila, 1969) y "Conversaciones con el diablo" (Monte Ávila, 1977)- hasta "Las principales corrientes del marxismo" (Alianza, 1980-83). Además, entre otros: "El hombre sin alternativa" (Alianza, 1970), "Cristianos sin iglesia" (Taurus, 1982), "Si Dios no existe" (Tecnos, 1988), "La modernidad siempre a prueba (Vuelta, 1990), "La presencia del mito" (Tecnos, 1990), "Horror metaphysicus" (Tecnos,1990) , "Dios no nos debe nada" (Herder, 1996), "Por qué tengo razón en todo" (Melusina, 2007). [zoiladulceuva]
"No beses, no des la mano, di hola"
Éste es el lema "en prevención de la gripe A" que cuelga de la fachada del Colegio Oficial de Médicos de Madrid
© El País-EFE
Fariña ha comentado que deberíamos fijarnos en el saludo japonés, que se hace inclinando la cabeza, ya que los españoles, "afortunada o desafortunadamente" , somos muy propensos "a tocarnos y besarnos, incluso con las personas apenas conocidas, y a acudir a aglomeraciones" . La frase No beses, no des la mano, di hola decidió escribirla en color verde "como símbolo de esperanza" y podrá verse "el tiempo que haga falta" sobre la pancarta de cerca de 30 metros que cuelga del edificio de este colegio en la céntrica madrileña calle de Santa Isabel, junto a Atocha.
"Son pestes del siglo XXI".
La idea de la frase la había comentado hace tiempo con la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, y con algún representante sanitario de la Comunidad de Madrid. Para Fariña, lavarse continuamente las manos, que es una de las principales medidas higiénicas contra la gripe A recomendadas desde las autoridades sanitarias, es "más difícil de cumplir" que saludarse simplemente diciendo hola. La presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid ha explicado que se ha documentado sobre infecciones respiratorias contagiosas que se dan en verano, pero que no ha encontrado nada parecido a la actual gripe A.
"De vez en cuando la naturaleza nos asalta con un nuevo mecanismo, que es lo que nos pasó con el sida", ha subrayado. "Son pestes del siglo XXI, aunque totalmente diferentes a otras como la peste negra que asoló Europa en la Edad Media", ha especificado.
Fariña ha recordado que los Colegios Oficiales fueron creados para ayudar a la población -el primero fue el de los abogados- y, en su caso, "vigilar que los médicos sean garantes de que la profesión va a ser la más adecuada a la sociedad" y "ayudarles para que puedan cumplir dicho objetivo". Aunque no sabe si su eslogan será seguido en otros colegios oficiales de médicos, Juliana Fariña espera que sirva para que la población adquiera "un hábito esencial" para no contagiarse del nuevo virus. ¿Podrán los españoles convertirse en nórdicos? [librik]
Puertas y ventanas
Esta noche a las 8 de la noche en la Sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo, Anthony Ocaña estará presentado su Concierto Solo. El jueves 13 de agosto a las 7:00 PM, estará en el Auditorio del Centro León. Av. 27 de Febrero No. 146, Villa Progreso, Santiago. Entrada gratuita. www.anthonyocana. com y www.myspace. com/anthonyocana
Circulará nueva novela de Marcio Veloz Maggiolo
Memoria Tremens, publicada por Alfaguara, será presentada el 13 de agosto en Quinta Dominica, Santo Domingo, RD
Una rosa para Emilia de William Faulkner
Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves: Una rosa para Emilia, por el autor estadounidense William Faulkner [1896-1962]. Pulse sobre el título para leer el cuento en Ciudad Seva.
Casa tomada
La Casa de las Américas realizará, entre el 14 y el 18 de diciembre de 2009, Casa Tomada, II Encuentro de Jóvenes Artistas y Escritores de América Latina y el Caribe. El encuentro propone la discusión de los siguientes ejes temáticos:
Desplazamientos: migraciones, resistencia cultural, sentido de pertenencia, asimilación, transculturació n y (des)territorializa ción. Poéticas: nuevos lenguajes/nuevos temas, estética y creación, perspectivas. Espacios: participación y legitimación, oportunidades del arte/creación joven, medios masivos de comunicación/ medios alternativos, marginalidades.
Re-conocimientos : identidad, referentes culturales, nuevos movimientos sociales, responsabilidad del intelectual. Para mayor información diríjase a: Casa de las Américas. 3ª y G, El Vedado, La Habana, 10 400, Cuba. Telf. (537) 838-2715, 838-2706/09. Télex 511019 CAMER CU. Fax: (537) 834-4554. casatomada@casa. cult.cu eventos@casa. cult.cu
Lo que son las cosas de Rubén Eduardo Gómez
Vela al Viento Ediciones Patagónicas presenta Lo que son las cosas de Rubén Eduardo Gómez. Jueves 20 de agosto -19:30 horas en Casa de la Cultura. Hablará de la obra Víctor Redondo.
mediaIsla más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.