martes, 1 de febrero de 2011

EL TEMOR DE ISRAEL SOBRE EL FANATISMO, LA AUTOCRACIA Y LA DEMOCRACIA EN EGIPTO.

EDITORIAL
El temor de Israel
Netanyahu y Peres reclaman apoyo a Mubarak para no perder a su único aliado en la zona

01/02/2011

Las protestas que amenazan con derrocar a Hosni Mubarak han hecho que Israel se pronuncie finalmente sobre la efervescencia política que vive el mundo árabe tras la caída de Ben Ali, en Túnez. El primer ministro Netanyahu ha expresado su deseo de preservar "la seguridad y la estabilidad" en la región, autorizando que el Gobierno egipcio envíe tropas al Sinaí, una zona desmilitarizada desde los acuerdos de Camp David.

El presidente Simón Peres ha expresado, por su parte, el apoyo a Mubarak, después de que el Gobierno de Netanyahu haya solicitado a las principales potencias por vía diplomática que moderen las críticas al presidente egipcio.

El inicial silencio israelí, como también el sentido de las recientes declaraciones de sus líderes y sus gestiones, obedece al temor al aislamiento que podría conllevar un cambio de régimen en Egipto, único país de la región con el que mantiene relaciones diplomáticas. El Gobierno de Netanyahu no considera que la revuelta contra Mubarak esté dirigida por los islamistas, pero teme que estos sean los beneficiarios de una democratización real del régimen.

El cálculo de los estrategas israelíes no es diferente del que llevó a apoyar las dictaduras árabes durante la guerra fría, y también el golpe de Estado que interrumpió las elecciones argelinas de 1991 ante la inminente victoria del FIS. La ola de revueltas que comenzó en Túnez tiene su origen remoto en aquella política, que sacrificó la libertad de los ciudadanos árabes a la contención del islamismo.

Perseverar en ella no es aceptable desde el punto de vista moral, además de que reproduciría los errores que han provocado esta situación. Mantener a Mubarak contra el deseo de los egipcios permitiría tal vez ganar un tiempo impreciso, pero a costa de traicionar los principios democráticos y de arriesgarse a un conflicto aún más virulento.

Si Israel se considera una excepción en Oriente Próximo por la naturaleza democrática de su régimen, parece un contrasentido que proponga condescender con las dictaduras de su entorno. Si triunfa la ola democratizadora que sacude el mundo árabe, Israel dejará de ser la excepción en cuyo nombre sus Gobiernos han llevado a cabo políticas muchas veces inaceptables.

Pero, a cambio, se habrá establecido la condición necesaria para alcanzar la paz. Porque lo que los manifestantes pretenden legítimamente es dejar de ser rehenes en la lucha entre el fanatismo y la autocracia. Por eso merecen apoyo, y no Mubarak.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/temor/Israel

viernes, 14 de enero de 2011

EL PRESIDENTE OBAMA MARCA EL FIN DEL SECTARISMO QUE HA IMPUESTO EL TEA PARTY

Obama en Tucson

El discurso del presidente puede marcar el fin del sectarismo que ha impuesto el Tea Party
14/01/2011

Barack Obama ha conseguido conmover a una mayoría de norteamericanos con un discurso en Tucson sobre la matanza perpetrada por Jared Lee Loughner, en la que resultó herida la congresista demócrata Gabrielle Giffords. Sobre ese mismo suceso, Sarah Palin ahondó aún más la división entre sus defensores y sus adversarios. Los efectos opuestos de una y otra intervención tienen que ver con la experiencia, la formación y las habilidades retóricas de ambos protagonistas, entre los que no cabe comparación personal ni institucional digna de tal nombre; pero tienen que ver, además, con dos modos irreconciliables de entender la política.

La matanza de Tucson fue obra de un joven al que la policía calificó de "inestable". Si su crimen ha conmovido a Estados Unidos es porque el clima político auspiciado por el Tea Party hacía verosímil que se tratase de un atentado político.

Que finalmente resultase ser la acción de un perturbado ha permitido a los norteamericanos un suspiro de alivio, pero les ha empujado a una obligada reflexión sobre los límites del debate político. Para el Tea Party todo valía antes de la matanza y, a juzgar por sus reacciones, también después, cuando sus representantes se presentaron como víctimas de una clase dirigente que traiciona las esencias de la nación. Para Obama, los demócratas y la mayoría de los republicanos, el debate político no se propone distinguir entre buenos y malos norteamericanos, sino entre mejores y peores argumentos.

El discurso de Obama en Tucson podría marcar un punto de inflexión que liberase a la política norteamericana de la espiral de sectarismo al que la ha arrastrado el Tea Party. El presidente estuvo a la altura que requería la ocasión, lo mismo que el Partido Republicano al sustituir en el Congreso una votación contraria a la reforma sanitaria, la bestia negra de los seguidores de Palin, por una moción de condena de la matanza. Pero no se puede subestimar la capacidad de un movimiento que, como el Tea Party, prefiere los eslóganes a los argumentos.

Cuando Palin recurrió a una expresión como "libelo de sangre" en respuesta a quienes la responsabilizaban directa o indirectamente de lo sucedido en Tucson, no pretendía solo colocarse en el lugar de los judíos perseguidos, sino también identificar a sus adversarios con el nazismo, contra el que cualquier medio parece legitimado.


Si la reflexión sobre los límites del debate político abierta tras la matanza de Tucson no consigue aislar al Tea Party, puede que la democracia norteamericana no tarde en enfrentarse a uno de sus recurrentes capítulos oscuros. Hasta ahora, los controles ejercidos por las Cámaras, la justicia y la opinión pública siempre funcionaron, y es de esperar que en esta ocasión también lo hagan. Pero no será trivializando la virulencia de los discursos del Tea Party, ni minusvalorando la eficacia de sus eslóganes, como se ponga freno a su creciente presencia en la vida pública de Estados Unidos.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obama/Tucson/elpepuopi/20110114elpepiopi_1/Tes

jueves, 6 de enero de 2011

LOS COMPROMISOS ECONOMICOS PARA EL 2011 DE LA REP. DOMINICANA

Los compromisos económicos 2011


Bernardo Vega



El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional obliga al gobierno a poner en ejecución este año una serie de compromisos:

1. Reducción de los déficits del sector público, incluyendo los de la CDEEE.

2. Para marzo tener listo un análisis costo-beneficio sobre las exoneraciones que se otorgan bajo diferentes leyes, incluyendo las de incentivo, con el fin de reducirlas, a tiempo que se determina quién podría otorgarlas. Poniendo en ejecución esa política y logrando que 24,000 bancas de apuestas paguen más impuestos y se indexen los combustibles, es que los ingresos tributarios podrán aumentar en un 12%, como lo establece el presupuesto.

3. Modificar, para marzo, la ley monetaria y financiera para eliminar impedimentos legales y lograr poner en ejecución los principios básicos de las normas de Basilea (¿incluyendo Basilea III?) para que la supervisión bancaria sea en base al riesgo.

4. Presentar al Congreso, antes de marzo, una nueva ley sobre supervisión consolidada, no sólo de los grupos financieros, sino también de los grupos industriales. Indudablemente el CONEP opinará sobre esto último.

5. Para junio las tres distribuidoras de electricidad deben haber aumentado el número de sus clientes que pagan luz de 1.9 millones en la actualidad a 2.1 millones. Además, la CDEEE debe adoptar a principios de este año una tarifa indexada flexible que refleje los costos de generación, cosa que debió haber hecho en diciembre, cuando lo que se hizo fue aumentarla en 11%. Una mayor cantidad de clientes pagando una tarifa mayor es lo que lograría aumentar los ingresos de la CDEEE en un 21%. Los ayuntamientos también tendrán que pagar la luz. Todo esto es lo que permitiría reducir el aporte del gobierno a la CDEEE del equivalente de US$706 millones en el 2010 a tan sólo US$360 millones en el 2011.

6. La cantidad de familias que recibe el subsidio condicionado bajo “Solidaridad” debe aumentar para el próximo diciembre en 60,000, para llegar a 590,000. Para esa fecha las familias que reciben el subsidio del “bonoluz” deben aumentar en 100,000, para llegar a 250,000.

Para lograr todo lo anterior el país aumentará su deuda pública, tanto externa como interna, por un monto equivalente al déficit del gobierno, para así poder financiarlo, pasando la deuda pública de un 41.3% del PIB a un 42%. Aumentará con relación al año 2010 el valor de los préstamos desembolsados para proyectos financiados por bancos comerciales, sin transparencia (ver el triste listado de los mismos en el addendum del presupuesto). También aumentará el valor de las emisiones de bonos en pesos y el valor de los préstamos que el gobierno tomará de bancos locales. En síntesis, aumentará mucho la dependencia en el financiamiento local y en préstamos externos caros.

Por otro lado, y siempre con relación al 2010, nos endeudaremos por montos menores con Venezuela y se recibirán menos recursos del FMI, del BID y el Banco Mundial. En síntesis, se reducen los préstamos blandos. También se reduce la emisión de bonos soberanos.

El Banco Central verá aumentar su déficit resultante de la quiebra bancaria del 2003. Como en el 2010 la tasa de inflación fue superior a la de la devaluación, la tasa de cambio real efectiva se apreció en un 2.7%, lo que perjudica las exportaciones y la competitividad. Algún ajuste compensatorio tendrá que tener lugar en el 2011 pero, si fuese de un 6%, por ejemplo, sólo significaría que el tipo de cambio llegaría a 39.74.

El reto mayor del gobierno es restringir su gasto de manera que logre operar dentro de los déficits previstos en el acuerdo, cuya primera revisión será en marzo. Por el lado de la balanza de pagos la cosa luce bien, a no ser que el petróleo siga subiendo, pues tanto su previsión como la del gasto público, presumen petróleo a 80 dólares y ya está en 91.

Santo Domingo, R.D., miércoles, 05 de enero de 2011.http://hoy.com.do/opiniones/2011/1/4/356441/Los-compromisos-economicos-del-2011http://www.presenciadigitalrd.blogspot.com/2011/01/05/opinion/Los-compromisos-economicos-del-2011

miércoles, 5 de enero de 2011

SEGUN NOAM CHOMSKY: " LA INTEGRACION DE LATINOAMERICA ES EL REQUISITO PREVIO PARA LA INDEPENDENCIA REAL"

Noam Chomsky: “La integración de Latinoamérica es el requisito previo para la independencia real”

Noam Chomsky es un hombre tocado por una curiosidad inagotable. Debería añadirse que es un intelectual comprometido. Esto parece obvio pero no lo es. A diferencia de muchos otros intelectuales, no solo es capaz de denunciar injusticias, absurdos y atrocidades perpetradas en nombre del interés nacional de Estados Unidos o los principios del mundo libre, como la democracia y el mercado, sino también de trabar largos diálogos con quienes difieren de algunas de sus posturas políticas, sin que esto menoscabe el tejido de la conversación, sino todo lo contrario.

Más que sus ideas radicales, que de cuando en cuando revuelven la bilis de la opinión pública conservadora, lo que llama la atención de Chomsky es su capacidad casi sobrehumana de perseguir el entendimiento racional de casi cualquier problema, embebiéndose en galaxias y universos de información en los que cualquier otro se ahogaría sin la menor chance de supervivencia. He aquí lo que opina de la actualidad Latinoamericana.

Usted ha señalado que América Latina ha desafiado la hegemonía de Estados Unidos y las instituciones financieras globales que han demorado el avance democrático en la región. Es decir que los latinoamericanos, según sus palabras, nos encontramos en una suerte de momento postneoliberal. ¿Por qué cree usted que el futuro puede forjarse en América Latina?

No creo que América Latina sea la utopía. Lo que digo es que ha comenzado a emerger de una historia muy dura hacia un estadio en el que tiene algunas posibilidades. Eso no la convierte en utopía. En los últimos doscientos años, América Latina ha tratado muchas veces de salir adelante pero no ha podido hacerlo debido a tres problemas. Primero por la falta de integración entre los países, pues incluso el sistema vial es diferente entre unos y otros. También porque los países han estado orientados hacia poderes imperiales casi en todo sentido, desde los bancos en los que la gente invierte su dinero hasta las universidades a las que envían a sus hijos.

Tal dependencia se está dejando atrás y se han adoptado medidas firmes en pos de la integración. El último ejemplo es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en febrero de 2010 con todos los países de América excepto Estados Unidos y Canadá, un proyecto simbólicamente significativo y potencialmente importante. Si esa organización adquiere algunas funciones reales en la integración, será comparable con otras iniciativas como Unasur, el Banco del Sur o Mercosur… A mis ojos, la integración es un requisito previo para la independencia.


El segundo problema es interno. Todos los países de América Latina tienen una estructura social horrenda en la cual hay un pequeño sector de la población, mayoritariamente blanco, que es extremadamente rico y está rodeado de una enorme miseria. Eso no se ha solucionado, pero al menos ahora se tiene en cuenta. Los programas sociales de Lula da Silva no son la solución, pero son un avance. Lo mismo sucede con las misiones en Venezuela. El tercer punto es el surgimiento de los movimientos indígenas. Sabemos que esos movimientos son un arma de doble filo.

Por ejemplo en Ecuador, donde los indígenas preguntan por qué deben renunciar a su forma de vida para que los conductores puedan congestionar las calles de Nueva York, o en Colombia, donde inquieren por qué deben sacrificar sus hábitats por la minería. Aunque tiendo a simpatizar con esas preguntas, sé que no son cuestiones triviales. Un país tiene recursos y debe poder usarlos.

El problema es cómo conseguir que se usen en beneficio de la población, tratando de generar la menor destrucción posible del medio ambiente y evitando que los beneficios vayan exclusivamente a los inversores internacionales o a los ricos locales. Al menos estos problemas se abordan ahora de una manera diferente que en el pasado, cuando cada vez que alguien reclamaba lo aplastaban.

Otro elemento fundamental es que hay una relación Sur-Sur que antes no existía. Como prueba, China es hoy uno de los mayores inversores en la región, superando, en lugares ricos en recursos, a Estados Unidos. Si examinas en retrospectiva la política exterior de Estados Unidos, verás que el control de América Latina ha sido casi un dogma. En el Consejo de Relaciones Exteriores era común creer que si no se controlaba América Latina no se podía controlar al mundo.

Bueno, ya no la controlan. El ejemplo más notorio es Brasil. Brasil y Turquía, otro país que ha escapado del control estadounidense, se aliaron para negociar un tratado nuclear con Irán. Obama lo vio con reticencia, pero aun así lo hicieron. Pasa también en otras partes, porque el control mundial de Estados Unidos está declinando y América Latina es una pieza de importancia. Eso le abre a la región posibilidades que antes no tenía ¿Cómo manejará esas posibilidades? Aún no está claro.

¿Qué riesgos y desafíos ve usted cuando piensa en las esperanzas latinoamericanas?
El riesgo es que las estructuras que han impedido el desarrollo de las sociedades latinoamericanas aún existen. Los caudillos y el caudillismo, por ejemplo. O el hecho de que el desarrollo actual siga basado en la extracción de materias primas.

Incluso en Chile, que se considera la joya de la corona, la economía sigue dependiendo del cobre y en general sigue sujeta a una determinante geográfica que la lleva a producir frutas y vinos para el mercado estadounidense. Aparte de eso, no parece haber un esfuerzo claro y consistente para superar el sistema tradicional. La economía de Brasil también depende de materias primas extraídas para Rusia y China, si bien el país cuenta con un aparato industrial importante. El otro problema es introducir y consolidar una democracia funcional en estos países, que permita superar la tremenda pobreza y ayude a que la población participe política y socialmente.


Ya que usted menciona los problemas que trae el caudillismo al sistema democrático, me gustaría conocer su opinión actual sobre Venezuela. ¿Cuál es su apreciación del socialismo del siglo XXI y de Hugo Chávez como líder?
Venezuela es una historia mixta. Algunas de las políticas públicas, como las misiones, me parece que tienen sentido. Ha habido una importante reducción de la pobreza, que ahora podría estar creciendo de nuevo.

Además, el hecho de haber podido vencer el golpe militar y una gran huelga capitalista del sector industrial y empresarial me parece un avance significativo. Hay grandes problemas de violencia criminal, corrupción y control autoritario que deben ser confrontados y abordados. Esto sucede en el marco de iniciativas internacionales muy constructivas como Petrocaribe y el Banco del Sur. De modo que hay cosas positivas, pero también hay peligros.

Usted ha mostrado una preocupación constante por Colombia. ¿Qué piensa del legado de Álvaro Uribe y del nuevo gobierno de Juan Manuel Santos?
Cuando estuve en Colombia, hace algunos meses, la Defensoría me llevó a visitar algunos pueblitos aislados y peligrosos cercanos a La Vega, en el Cauca. Fui porque los habitantes de la región dedicaron un bosque a la memoria de mi difunta esposa, Carol. Allí los pobladores estaban tratando de bloquear los esfuerzos de compañías mineras que con su explotación arbitraria han contaminado las fuentes de agua. Por ejemplo, y esto es algo que yo no sabía, aparentemente el gobierno está tratando de privatizar el agua.

Y lo hace tomando en cuenta la lección que dejó el fiasco de Bolivia. Es decir, no como un esfuerzo a nivel nacional, sino en pequeñas zonas, aislando a las comunidades y anulando su capacidad de acción conjunta. Contra eso, la gente de muchas de las comunidades que visité se está organizando y tiene programas hidrológicos muy sofisticados, principalmente para resistir la privatización así como la destrucción de los bosques vírgenes.

Es una tendencia alrededor del mundo resistir la presión de las compañías multinacionales. Que puedan lograrlo, está por verse.
Al mismo tiempo, la gente de la Defensoría me comentó que ha resurgido la violencia, en parte por la acción de las Farc, lo que ha producido una respuesta militar y paramilitar. El padre Javier Giraldo, una persona increíble, estaba con nosotros investigando para un libro sobre lo que ha pasado con las comunidades de paz como San José y Apartadó que, tal vez sepas, han sido atacadas e intimidadas por largo tiempo. Incluso la última vez que estuve allí hace algunos años, San José, que es la más grande, estaba sitiada.

La situación ha empeorado, con lo que virtualmente se han eliminado estas islas de paz. Me parece que eso no luce bien. Para volver a tu pregunta, los grupos de derechos humanos con los que hablé esperan que con Santos haya un relajamiento. Esto no lo puedo asegurar porque proviene de una fuente secundaria, pero la esperanza es que aunque Santos continúe aplicando algunas políticas de Uribe, se supone que por su clase social –él es un oligarca mientras Uribe viene de una clase media antioqueña– y porque no necesita las conexiones soterradas con el paramilitarismo y el narcotráfico que hubo en el gobierno uribista, será menos brutal en materia de derechos humanos y más abierto al diálogo.

Las relaciones entre EE.UU. y América Latina
Aprovechando que ha tocado un tema controversial, quisiera preguntarle cuál es el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
Latinoamérica se está moviendo hacia algún tipo de integración, lo cual, como he dicho, es el requisito previo para la independencia real. Esto es muy importante porque es la primera vez, en cinco siglos, que se dan tales condiciones. No sé si llegará a trascender, pero me parece que si la Celac se transforma en algo más que un proyecto en el papel, puede ser muy positivo.

Lo mismo puede decirse de la propuesta de despenalizar algunas drogas llevada a cabo por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y César Gaviria. Si América Latina coincide en salir de esa guerra destructiva contra las drogas, podría haber un avance importante en ese terreno. Por supuesto que eso implicaría un gran esfuerzo educativo en Estados Unidos.

Para dar un ejemplo, repito algo que escuché esta mañana en la National Public Radio mientras manejaba hacia acá. Discutían lo que sucede en México y las declaraciones de Hillary Clinton sobre una insurgencia que amenaza a Estados Unidos. Había un puñado de expertos en el tema. Era muy interesante oírlos, pero no mencionaron las únicas tres cosas que realmente importan. Primero: que las armas de los narcos mexicanos llegan de Estados Unidos. Segundo: no se concentraron, aunque lo refirieron de pasada, en que la demanda proviene de Estados Unidos.

Y tercero: se les olvidó decir que los acuerdos de libre comercio son un gran lío, en particular el tlc con Canadá y México, pues han empujado a los campesinos fuera de su tierra y ha desplazado cultivos como el maíz para la producción de opio. Pocas semanas atrás estuve en México y gente ligada al periódico La Jornada me comentó que hay grandes áreas en el norte dedicadas a la producción, zonas incluso vigiladas por militares. El asunto de fondo es que, al parecer, un 25% de la economía mexicana depende de los narcos.


Otro tanto depende de las remesas que llegan del exterior, lo que quiere decir que la economía productiva y funcional se ha reducido. Incluso las maquiladoras multinacionales, que no se ajustan a los patrones nacionales de la economía productiva, se están yendo del país debido a la competencia de China.

Nada de eso se mencionó en el programa radial, así que la percepción del fenómeno que tenemos los estadounidenses es muy limitada. Por otro lado, según varios estudios económicos, el declive de la calidad de vida bajo el mandato del presidente Calderón es terrible. No hablo solo de los niveles de nutrición, sino de la caída de los salarios. Eso también es crucial para entender el avance de la economía de las drogas.

En el World Economic Forum se ha discutido otro fenómeno derivado: la paradoja de que en un país con ese tipo de violencia la bolsa se encuentre por los cielos, y haya alcanzado hace poco máximos históricos. En realidad, eso habla de dos Méxicos, uno rico y otro pobre. No hay nada paradójico al respecto. Es algo que viene sucediendo desde que las reformas neoliberales de los ochenta dividieron el país.

El número de billonarios ha aumentado casi tan rápido como la tasa de pobreza. Así se explica el fenómeno de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y se entiende que a la bolsa le esté yendo bien, porque los inversores estadounidenses asumen que a los sectores privatizados, a los billonarios y a los narcos les seguirá yendo bien. Mientras tanto la población colapsa. Encontrar soluciones para esos problemas exige reconocer que existen, y eso no lo vemos. Así que tenemos por delante un largo camino por recorrer. http://tribunahispanausa.com/portal/?p=11972

sábado, 1 de enero de 2011

ECONOMISTAS DOMINICANOS PREDICEN QUE LAS DEUDAS AHOGARAN AL GOBIERNO

Martínez Moya predice que las deudas ahogarán al gobierno

Al finalizar 2010 el gobierno arrastrará un déficit consolidado de RD$74,000 millones “que le obligará en el primer trimestre a echar saltos de aquí para allá y de allá para acá”, declaró el economista Arturo Martínez Moya.

“El déficit alcanzará al finalizar el año los RD$55,000 millones, pese a que el Fondo Monetario Internacional le aprobó sólo RD$47,000 millones. Si a esa cifra le sumas los RD$19,000 millones del déficit de caja, de los ingresos menos los egresos, tendrás la respetable cantidad de los RD$74,000 millones”, precisó.

Martínez Moya, coordinador de la Comisión de Políticas Públicas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pronosticó que las autoridades deberán el próximo año negociar bonos con el Club de París por alrededor de US$400 millones para cubrir parcialmente sus déficits.

“Hay otra alternativa. El gobierno hablará de otra reforma tributaria, que la tiene lista”, aseguró el profesional de la economía en el programa El gobierno de la tarde de la Z 101.
Según sus informaciones, el FMI entiende que en el Presupuesto la deuda es muy alta.
Reiteró que a mediados de marzo de 2011 el gobierno estará hablando con el sector privado la forma de conseguirse RD$20,000 millones.

Martínez Moya dijo que las exportaciones de 2010 fueron de apenas US$3,000 millones, con un crecimiento de un 18% frente a importaciones de un 20%.
En su intervención, el economista ironizó con las “pocas” exportaciones. “De azúcar y otros derivados apenas exportamos en 2010 US$180 millones; café y su manufactura no llegó siquiera a US$100 millones; cacao y su manufactura, apenas US$480 millones; el café fueron US$9 millones este año y el pasado (2009) US$19 millones”, comentó.

Dijo que las exportaciones no tradicionales, que llamó “de productos menores”, alcanzaron este año a sólo US$1,700 millones, mientras que el año pasado fueron US$1,030 millones.

En su enfoque, Martínez Moya desdeñó el crecimiento del 7.5% de la economía anunciado por el Banco Central
Dijo que la construcción, según dice el Banco Central, aumentó 10% “por las comesolas que trabajan en esos túneles, sin aumentar el empleo a no ser en cuatro o cinco personas, sin generar valor agregado”.

En su opinión, debe haber una relación entre crecimiento a precios corrientes y recaudaciones fiscales. Normalmente, agregó, si se crece así un 14%, las recaudaciones crecen 12%, “lo que implica que 7.8% de crecimiento económico más una inflación de 7% estamos hablando de un 14% de crecimiento a precios corrientes”.
El también dirigente perredeista dijo que “alguien está hablando mentira”. Según entiende, la economía pudo haber crecido un 4% ó 5% y que no puede ser que el año pasado creciera un 6.5% “cuando el mundo estaba en crisis”.

El gobierno, según el economista, dice otra vez que en 2010 la economía creció como en los últimos seis años “porque la gente compró una yipeta, se endeudó”. Por igual, el sector telecomunicaciones creció “porque un muchacho compró un celular y luego debió devolverlo porque no lo pudo mantener”.

El problema es que el gobierno se endeuda para hacer un elevado, un túnel, una inversipón intensiva en capital, con una comesola en que trabajan cinco empleados, mientras que (Joaquín) Balaguer hacía una carretera, un proyecto de vivienda, con intensidad en capital y en trabajo”.

Cuando dice que creció 7.5%, mientras américa latina y el caribe 6.6%. estamos por encima de Brasil,mexico, costa Rica, colombia, china, que creceerá un máximo de 6.6%.
Ese tipo de crecimiento tiene sus consecuencias, van a seguir las discusiones. El gobierno en marzo va a decir que el dinero no le alcanza porque la presión tributaria era 11 y ahora 5%.

sábado, 25 de diciembre de 2010

CONOCIENDO EL ORGANIGRAMA DEL NUEVO ORDEN FINANCIERO MUNDIAL-Economia, y Comercio Internacional

Área: Economía y Comercio Internacional
ARI 162/2010
Fecha: 15/11/2010
Dos años de Cumbres del G-20: adagio spiccato
Pablo Moreno García *
Tema: La cumbre de Seúl del G-20 avanza lentamente en la reforma financiera global1, la reforma interna del FMI y el establecimiento de una nueva agenda para el desarrollo.

Resumen: Tras dos años de cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, el G-20 está reformando lentamente y a saltos el Orden Económico Internacional. En Seúl llegan tres nuevos impulsos: parte de la reforma financiera, la reforma de gobernabilidad del FMI y una agenda para el desarrollo. En el lado del debe, se posponen una vez más –aunque con renovado impulso para 2011– la coordinación de políticas macroeconómicas para corregir los desequilibrios globales y la resolución de la ronda de Doha de la OMC.

Análisis:
Introducción

La quinta cumbre del G-20 en Seúl marca un nuevo paso en la reforma del Orden Económico Internacional (OEI) con importantes cambios que se han ido fraguando a lo largo de los últimos meses. Desde la primera cumbre de Washington en noviembre de 2008, el G-20 ha centrado su actividad en tres grandes frentes:
• Reforma del OEI: el principal avance en Corea es la reforma de la gobernabilidad del FMI, dando un mayor peso en la toma de decisiones a países emergentes y en desarrollo. Por otro lado, se da un renovado impulso a la conclusión de la Ronda de Doha de la OMC en 2011 con un lenguaje más asertivo y se lanza con fuerza propia el objetivo del desarrollo como un nuevo frente para el G-20 a través de una agenda específica, el Consenso de Seúl.

• Coordinación de políticas macroeconómicas: tras un año y medio de consenso en la necesidad de un impulso macroeconómico, el G-20 está encontrando dificultades para lidiar con las estrategias de salida. En Toronto el debate se centró en la salida de las políticas fiscales y en Seúl en las políticas monetarias y de tipo de cambio. Los líderes no han conseguido establecer recomendaciones explícitas de política monetaria por país –más allá del compromiso genérico a favor de tipos de cambio flexibles y de contención de las devaluaciones competitivas– y no sale adelante la propuesta de EEUU de fijar límites cuantitativos a los desequilibrios de balanza por cuenta corriente. Pero tampoco se ha roto la baraja. Como paso hacia adelante se publican las políticas a las que se han comprometido los países miembros (incluyéndose las de España).

1 Las opiniones expresadas en este artículo son personales y no reflejan las del Banco de España.
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Área: Economía y Comercio Internacional
ARI 162/2010
Fecha: 15/11/2010
acuerda reforzar en 2011 el Proceso de Evaluación Mutua (MAP, por sus siglas en inglés), con el objetivo de fijar un diagnóstico común sobre qué constituye un desequilibrio global y cómo corregirlo.

• Reforma del sector financiero: Seúl recoge los frutos de la reformas regulatorias que se han ido negociando en el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y en el Consejo de Estabilidad Financiera. Se da el visto bueno a las nuevas normas de regulación bancaria, Basilea III, y se apoya el trabajo en marcha sobre regulación más estricta para instituciones sistémicas que concluirá en 2011. EL G-20 también avala los nuevos frentes en los que se debe intensificar el esfuerzo regulatorio y supervisor, incluyendo el marco de gestión de riesgos macroprudenciales, avanzar en los problemas específicos de los países emergentes y reforzar las normas y seguimiento de los sectores no bancarios.

Este ARI se centra en estas reformas y repasa los principales avances que se han producido en los dos últimos años. Asimismo, apunta a los principales retos a futuro para el G-20.

Reforma del Orden Económico Internacional

El G-20 ha impulsado cambios muy significativos en el OEI. El primer paso es la propia constitución del G-20 como el primer foro para la cooperación económica internacional y su configuración al más alto nivel político en las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros. Pero el G-20 también ha promovido reformas en los tres pilares multilaterales del OEI diseñados en Bretton Woods, al tiempo que añade uno nuevo sobre la regulación y supervisión financiera global, que se sintetizan en la Figura 1.

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Área: Economía y Comercio Internacional
ARI 162/2010
Fecha: 15/11/2010
Figura 1. Nuevo Orden Económico Internacional a partir de 2009

Interesa resaltar varios elementos principales de la reforma del OEI: (1) la informalidad institucional del G-20 y fortaleza del Estado-nación; (2) la profunda renovación del FMI; (3) la contención del proteccionismo; y (4) la nueva estrategia para el desarrollo, bautizada como Consenso de Seúl.
(1) La informalidad institucional del G-20 y la fortaleza del Estado-nación. La cumbre de Pittsburgh de septiembre de 2009 formalizó el traspaso de poderes en temas económicos del G-7 al G-20. La capacidad de actuación del G-20 se sustenta en una estructura institucional informal a partir de grupos de trabajo sobre temas específicos y la multiplicación de reuniones de segundos niveles políticos (deputies y sherpas) que permiten avanzar en las propuestas. Ahora bien, como señalan Pedro Solbes y Carlos Westendorp, “el G-20 no es la ONU”.

Esta estructura es eficaz en la toma de decisiones pero plantea claros problemas de falta de legitimidad porque no todos los países están involucrados –si bien el G-20 agrupa el 80% del PIB mundial y el 62% de la población, es notoria la ausencia de los países en desarrollo– y porque se imponen criterios de arriba hacia abajo, eludiendo los procedimientos de decisión multilaterales. La Presidencia francesa del G-20 en 2011 ya avanza que uno de sus objetivos es dotar de una estructura más formal al G-20. Sería importante que esta formalización incluya también mecanismos de rendición de cuentas.

Por otro lado, el G-20 pone de manifiesto que las relaciones internacionales basadas en el Estado-nación siguen muy vivas. En este contexto, se hacen necesarias alianzas entre países para alcanzar el pulso suficiente que permita orientar las decisiones globales. Es el caso de los cuatro países BRIC (Brasil, Rusia, la India y China) que han reforzado su cooperación a partir de 2009 a través de cumbres del Grupo BRIC anuales, y han consolidado un peso específico dentro del G-20 manteniendo posiciones comunes en muchos temas (sin perjuicio de geometrías variables en asuntos como el de la guerra de divisas, por ejemplo, que ha enfrentado intereses de China y Brasil).

Hay aquí una lección para Europa, que está perdiendo el paso por la dificultad de coordinar satisfactoriamente posiciones comunes tanto del conjunto de la UE, como de los cinco países europeos que están asistiendo al G-20 (Alemania, Francia, Italia, España y el Reino Unido). En estas circunstancias, es un gran éxito que España haya conseguido asentar su participación en todas las reuniones del G-20 desde la cumbre de 2008 (a pesar de no ser miembro formal por no haber participado cuando el G-20 se constituyó en 1999).

(2) Profunda renovación del FMI. Dominique Strauss-Kahn no exagera cuando habla de cambios históricos en el FMI. El G-20 ha impulsado un verdadero punto de inflexión en todas las políticas del Fondo. En Corea se confirma el aumento del peso de las economías emergentes y en desarrollo en la toma de decisiones a través de un trasvase del poder de voto en torno al 6% y de la reducción de dos sillas ocupadas por directores ejecutivos de economías europeas avanzadas que pasarán a países emergentes y en desarrollo. Como parte del paquete de gobernabilidad se duplican las cuotas del Fondo, lo que ha facilitado cuadrar los ajustes en las cuotas de los 186 países miembros y mantener el carácter del FMI de institución basada en cuotas. Ahora bien, en términos de presupuesto el verdadero hito se produce en la cumbre de Londres, con la triplicación de los recursos del FMI (la mayor parte del aumento de cuota de ahora se hará con cargo al aumento de recursos de los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos –NAP– que se decidió entonces).

Junto a la gobernabilidad, el Fondo ha dado un giro de 180 grados en su política de préstamo. En marzo de 2009 se duplicó el acceso a las facilidades tradicionales, se redujo su condicionalidad (eliminándose los criterios de ejecución estructurales) y se recuperó la función aseguradora del FMI a través de la línea de crédito flexible (FCL, por sus siglas en inglés), que concede préstamos ante dificultades de balanza de pagos –frente al criterio tradicional de la necesidad– y sin condicionalidad (tan solo se fijan criterios de calificación ex-ante para acceder al crédito). Desde el otoño de 2008 el FMI ha concedido préstamos por valor cercano a los 200.000 millones de dólares, a lo que hay que sumar el aumento de préstamos concedidos a través de los bancos de desarrollo que se estima alcanzarán en 2012 los 71.000 millones de dólares anuales, duplicando los niveles de 2008.

Seúl consolida la función aseguradora del FMI avalando la flexibilización que había aprobado el Fondo en agosto de 2010 –el aumento de niveles de acceso en la FCL y activación de una segunda facilidad precautoria para países menos sólidos– y promoviendo que el FMI avance en el desarrollo de una red de seguridad financiera global a partir de reforzar su colaboración con los fondos regionales. Utilizando el símil común que compara las políticas de préstamo del FMI con el médico al que acude el paciente (el país) cuando está enfermo (crisis económica), el Fondo refuerza sus préstamos con las funciones de la medicina preventiva.

(3) Contención del proteccionismo. Respecto al comercio internacional, el G-20 ha sido más preventivo que activo. La crisis financiera llevó a una dramática contracción del comercio internacional en el año 2009 (12%), como consecuencia de la caída en la demanda agregada. Se temía que la situación podría agravarse aún más si los países recurriria a la adopción de medidas comerciales proteccionistas generando una reacción en cadena. Los países del G-20 se comprometieron a no adoptar este tipo de medidas y encomendaron a la OMC la vigilancia de su aplicación.

Según el último informe de la OMC, las tensiones proteccionistas se han contenido de forma que las medidas adoptadas desde el inicio de la crisis solamente afectan a un 1,5% de los flujos comerciales, y se espera que en el año 2010 se supere el volumen de comercio anterior a la crisis. El riesgo del proteccionismo parece venir ahora desde el frente monetario con el recurso a las devaluaciones competitivas. En el frente activo no se ha conseguido dar un impulso definitivo a las negociaciones de la ronda de Doha que languidecen después de casi 10 años desde su inicio. En Seúl vuelve a insistirse en la importancia de concluir la Ronda Doha con un lenguaje algo más asertivo que el utilizado en anteriores declaraciones.

(4) Una nueva estrategia para el desarrollo, el Consenso de Seúl. Hasta ahora, la agenda de desarrollo del G-20 se había centrado en el apoyo genérico a los Objetivos del Milenio y el impulso de medidas concretas como la inclusión financiera a través de un marco para la mejora del acceso a los servicios financieros de las pequeñas y medianas empresas y de los más pobres (microcréditos). En Seúl se aprobó una nueva estrategia para el desarrollo complementaria a los Objetivos, el Consenso de Seúl, que fija una serie de áreas prioritarias en un plan de acción multi-anual y seis principios para la política de desarrollo:

(a) centralidad del crecimiento como condición necesaria;
(b) ausencia de fórmulas únicas (cada país debe desarrollar su propia estrategia); (c) priorización por parte del G-20 de asuntos sistémicos globales y regionales;
(d) criticidad de la participación del sector privado; (e) resultados tangibles; y (f) adicionalidad de los esfuerzos del G-20 a los de los principales actores internacionales en política de desarrollo. De momento el Consenso de Seúl es un plan incipiente y será especialmente importante que en efecto se inserte en los esfuerzos multilaterales para el desarrollo, en particular los liderados por los organismos de la ONU, para evitar duplicidades.

Coordinación de políticas macroeconómicas
Se trata probablemente del principal talón de Aquiles del G-20. El primer año y medio tras la caída de Lehman la coordinación de políticas macroeconómicas en el seno del G-20 ha resultado fácil. De hecho, la coordinación no era tal, porque prácticamente consistía en poco más que en un laissez-faire en el que cada país ha aplicado las políticas expansivas y de rescate del sistema financiero que ha estimado oportunas a partir de un consenso generalizado de que hacía falta un impulso keynesiano para evitar los errores de la Gran Depresión de los años 30. Las dificultades aparecen cuando se tienen que coordinar las estrategias de salida.

Siguiendo la teoría de juegos, la coordinación internacional de políticas macroeconómicas tiende a un equilibrio de Nash no cooperativo por la disparidad de intereses nacionales y por las diferencias en el diagnóstico y modelización de la situación económica y, en consecuencia, de los efectos y las políticas necesarias para corregir los desequilibrios.

En la cumbre de Toronto de junio de 2010 se destapó la disensión entre las principales economías sobre el diagnóstico de los problemas, el alcance y el ritmo que debe seguirse en las estrategias de salida fiscal. En Seúl el debate se centró en las políticas monetarias y de tipo de cambio, encendido con la segunda ronda de quantitative easing de la FED estadounidense, que supone una inyección monetaria de 600.000 millones de dólares.

El problema no es nuevo y se arrastra desde antes de la crisis en términos de lo que se ha denominado los “desequilibrios globales” y que ahora se define en su vertiente de tipos de cambio en términos de “guerra de divisas”. En síntesis, los desequilibrios se refieren fundamentalmente al elevado déficit por cuenta corriente de EEUU financiado por los países asiáticos –especialmente China– y las economías exportadoras de petróleo, que generan un exceso de ahorro y acumulan un volumen excesivo de reservas.

Los desequilibrios han jugado un papel importante en la acumulación de riesgo sistémico y son una fuente de inestabilidad del OEI, en la medida en que contribuyen a mantener los flujos de capital hacia EEUU (y Europa), contribuyendo a mantener los tipos de interés bajos y a sostener el valor del dólar por encima de su teórico valor de equilibrio o autarquía.

Si bien como consecuencia de la propia crisis se ha reducido el tamaño de los desequilibrios, como plantean Oliver Blanchard y Gian Maria Milessi-Ferretti, no está claro que se produzca el escenario ideal de corrección gradual del déficit exterior estadounidense y reequilibrio del crecimiento en China (y economías emergentes en general) hacia la demanda doméstica con un yuan más apreciado y una menor demanda global de reservas.

El reto para el G-20 –y en este caso sobre todo para el G-2, EEUU-China– es conciliar los objetivos internos con los efectos externos de unas políticas macroeconómicas que lógicamente están determinadas en primer lugar por los condicionantes económicos y políticos domésticos. El FMI ya lo intentó en 2006 con las fallidas consultas multilaterales (una suerte de G ad hoc).

Pittsburgh ha tratado de hacerlo a través del Marco para un Crecimiento Robusto Sostenible y Equilibrado, cuyo principal elemento es el MAP. Seúl lo intenta ahora con el Plan de Acción de Seúl, cuyo principal elemento es el refuerzo del MAP en 2011 para alcanzar un marco de análisis y diagnóstico común a partir de indicadores sobre qué constituye un gran desequilibrio y cómo debe corregirse.

Hay razones para el optimismo, el G-20 se empeña en buscar la coordinación y al más alto nivel político y se ha mejorado la transparencia del proceso. Por otro lado, cuando ha habido un problema grave, como el abierto por la crisis de la deuda griega, se han tomado medidas inmediatas de consolidación y en Toronto se acordaron objetivos de reducción del déficit y estabilización de la deuda para el año 2013. Por otro lado, la presión inter pares, aunque levemente, ha dado algunos síntomas positivos, incluso en China, que ha llegado a las dos últimas cumbres permitiendo una ligera apreciación del yuan como símbolo de buena voluntad.

Reforma del sector financiero

La reforma del sector financiero ha sido un elemento central en la agenda del G-20 desde el primer plan de acción en Washington que se ha ido enriqueciendo en los planes subsiguientes de las cumbres de Londres, Pittsburgh y Toronto. En Londres se dio un paso especialmente importante con la creación del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) como principal foro para coordinación de la regulación y la supervisión financiera global, configurándose como un nuevo pilar del OEI.

En Seúl se recogieron los primeros frutos de los trabajos encargados por el G-20 al FSB y al Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS, por sus siglas en inglés), con la aprobación de Basilea III. Las nuevas normas de regulación bancaria mejoran la transparencia y consistencia a nivel internacional y establecen requisitos más estrictos de liquidez y calidad de capital, elevando el requerimiento mínimo de capital del 2% al 4,5%. Se establece, además, un colchón adicional de conservación del capital del 2,5% y estándares de liquidez (tanto a corto como a largo plazo) para contener el apalancamiento excesivo en el sistema. Estas medidas entrarán en vigor paulatinamente desde 2013 hasta 2018. FSB y BCBS también han elaborado nuevas normas sobre gestión de riesgos y supervisión, incluyendo la estandarización de contratos de derivados OTC y guías sobre la remuneración de directivos, sobre información pública y disciplina de mercado, y sobre la menor dependencia de las agencias de calificación de riesgos.

Quedan pendientes dos temas principales que no se han cerrado en Seúl: el desarrollo de los estándares internacionales de contabilidad y, sobre todo, la definición y establecimiento de los requisitos adicionales (por encima de Basilea III) que se exigirán a las instituciones financieras de importancia sistémica global (o G-SIFI, por sus siglas en inglés).

El G-20 llama al FSB a continuar con su agenda de trabajo en 2011 y a alcanzar un acuerdo para que las G-SIFI tengan una mayor capacidad de absorción de pérdidas, estén sujetas a una supervisión más intensiva y a planes de resolución que reduzcan la probabilidad y el impacto de su quiebra.

La dificultad que deberá resolver el FSB será evitar normas homgéneas y calibrar el grado de sistemicidad y, por tanto, graduar los requerimientos en función de los distintos tipos de SIFIs.

El G-20 también apunta a los próximos pasos en los que se deberá seguir trabajando en 2011, incluyendo:
(a) la consideración de los riesgos específicos de los países emergentes –con menor desarrollo supervisor y más sujetos a riesgos externos–;
(b) el reforzamiento de la regulación de los sectores no bancarios para evitar que las actividades migren a partes no reguladas del sistema financiero (shadow banking); y
(c) el reforzamiento de la dimensión sistémica de la regulación y supervisión prudencial (regulación macro-prudencial), ámbito en el que será especialmente importante coordinar la labor paralela que se está realizando en distintas instituciones como el FMI, el FSB y el BIS. Por último, será necesario reforzar la supervisión global, que se está sustentando en la labor de los colegios de supervisores (para las SIFI), los examen-país del FSB y la labor de vigilancia financiera del FMI, que ha hecho obligatorias las evaluaciones de estabilidad del sistema financiero para países sistémicos.

Conclusión: El G-20 está diseñando un nuevo OEI a ritmo adagio, pero con reformas sustanciales que van en la dirección de un aumento del peso de las economías emergentes en el propio diseño del OEI y del fortalecimiento de las instituciones multilaterales de Bretton Woods, lo que paradójicamente choca con la informalidad institucional y el carácter no multilateral del propio G-20. Muchos de estos cambios se están produciendo a saltos o impulsos (spiccato), a partir de decisiones puntuales del G-20 que concluye repentinamente en una reunión debates que se habían empantanado en los organismos multilaterales, en algunos casos durante años (como la reforma de gobernabilidad del FMI aprobada en Corea).

Hasta ahora, el G-20 está siendo relativamente efectivo, pero para el futuro necesitará mejorar su legitimidad.
Pablo Moreno García
Banco de España, técnico comercial y economista de Estado

jueves, 23 de diciembre de 2010

100 COSAS APRENDIDAS DE COMO CONDUCIR CORRECTAMENTE UNA CAMPANA ELECTORAL

Por Joseph Napolitan.
Una cortesia del blog educativo de Noticias del Lic. Enildo E Rodriguez Nunez, MBA, PhDP
Consultor de Marketing Politico- Asesor Educativo, Coordinador Internacional de Comunicaciones en Redes e Informatica.

Para Latinos Unidos por el Desarrollo de Hazleton, PA,  Una organizacion sin fines de lucro registrada en el Estado de Pennsylvania, para apoyar a las minorias etnias que conviven en la Region Noroeste de Pennsylvania, en el Distrito Comercial del Gran Hazleton, Pennsylvania; USA.


100 cosas que ha aprendido en el proceso de como conducir una campana politica correctamente. La voz de la experiencia de muchos anos de trabajo.

1. La estrategia es el factor individual más importante en una campaña política
Una estrategia correcta puede sobrevivir a una campaña mediocre, pero incluso una campaña brillante puede fallar si la estrategia es errónea.

2. El efecto del “voto al ganador” no existe .

La teoría generalmente aceptada de que mucha gente vota al presunto ganador de unas elecciones por estar con quien gana, es falsa. Muchas campañas están dedicadas a demostrar que el candidato ganador es el suyo. Filtran encuestas a la prensa demostrando que su candidato va por delante de los demás, esperando que los electores se movilicen para estar con el ganador.

De hecho, ocurre lo contrario. Los seguidores de un candidato que no tiene la victoria asegurada suelen trabajar más, mientras que los seguidores del candidato que tiene las elecciones ganadas tienden a confiarse y se movilizan menos.

3. La cantidad de asistentes a los actos electorales tiene poco que ver con el voto
No quien moviliza mejor a sus seguidores tiene garantía de obtener más votos.

4. Las encuestas son esenciales pero no hay que dejarse engañar por ellas
La única razón práctica para hacer una encuesta es obtener información que ayude a ganar las elecciones. Si la encuesta no va a hacerlo, es mejor gastar el dinero en otra cosa. Quizás la información menos importante de una encuesta es la de quién va por delante un momento dado. No se puede dirigir una campaña sin encuestas adecuadas pero no se puede depender exclusivamente de ellas. Tampoco hay que hacerlas públicas a menos de que haya una rara y extremadamente buena razón para hacerlo.

5. Un partido dividido pierde fuerza

6. No hay que temer nunca la incorporación de verdaderos expertos
Hay que utilizar los mejores expertos que se puedan obtener sin preocuparse de herir los sentimientos de alguien.

7. La mayoría de campañas no saben cómo utilizar correctamente a sus asesores
La mayor parte de los candidatos y de los responsables de campaña no saben qué hace o qué debería hacer un asesor. Hay que aclarárselo al principio para que sus expectativas no sean exageradas o irreales.

8. Los espots de televisión que muestran grandes multitudes tienen escaso valor real; sólo hacen sentirse bien al candidato
Resulta siempre mejor enseñar al candidato explicando a la gente
qué hará por ello si saldrá elegido.

9. El “timing” es esencial
El “timing” es una parte esencial de una estrategia global. Utilizar un tema demasiado pronto –o demasiado tarde- puede anular su impacto. Cada situación es diferente. Para un candidato desconocido, una campaña temprana de imagen puede ser vital. para un candidato muy conocido, pude ser un derroche sin sentido. Si un oponente hace una acusación fácilmente refutable, a veces es mejor dejarle repetirla varias veces, de forma que parezca como un tonto cuando se le responda.

Pero a veces es esencial responder a las acusaciones inmediatamente. Es difícil acertar con el “timing”. A menudo es instintivo. Y en esta era de campañas computerizadas es bueno saber que el juicio humano aún juega un importante papel en las campañas.

10. La cantidad de dinero a gastar es menos importante que cómo se gasta
Mientras nadie pueda negar que es mejor tener todo el dinero que haga falta para hacer una campaña, no siempre el candidato con más dinero gana las elecciones. Hay muchos factores a tener ene dinero a gastar es menos importante que cómo se gasta
Mientras nadie pueda negar que es mejor tener todo el dinero que haga falta para hacer una campaña, no siempre el candidato con más dinero gana las elecciones. Hay muchos factores a tener en cuenta, pero seguro que uno de ellos es cuán eficazmente se gasta el dinero disponible.

Es fácil malgastar dinero en campañas políticas –y muchos candidatos lo hacen-. Y ocasionalmente es posible ahogar a un oponente en un mar de dinero. Pero en la mayoría de campañas, considerando que cada candidato tiene al menos la cantidad mínima de dinero para organizar una campaña normal, el probable ganador es el que gasta mejor su dinero. continua..................

Continuacion parte II (2) en la proxima edicion, siguelo.