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WASHINGTON (AP) — Días antes de abandonar la Casa Blanca en 2017, el presidente Barack Obama sorprendió a Joe Biden al condecorarlo con la Medalla Presidencial de la Libertad, declarando que su lugarteniente septuagenario era “el mejor vicepresidente que haya tenido Estados Unidos” y un “león de la historia estadounidense”.
Era un homenaje que suponía el final de una larga vida pública que colocó a Biden en la órbita de la Casa Blanca durante 45 años, pero que, debido a una combinación de tragedias personales, sus propios errores políticos y mal cálculo de la oportunidad jamás le habían permitido ocupar el despacho presidencial.
Ahora resulta que la cima no estaba fuera de su alcance: simplemente no había llegado el momento.
Joseph Robinette Biden Jr., de 77 años, resultó elegido el sábado 46to presidente de Estados Unidos tras derrotar a Donald Trump. La campaña se desarrolló contra el trasfondo de una pandemia, sus consecuencias económicas y un ajuste de cuentas nacional sobre el racismo. Es el presidente electo de mayor edad y lleva consigo como vicepresidenta electa a Kamala Harris, la primera mujer negra y de ascendencia surasiática que ocupa el segundo puesto de la nación.
No hay caminos infalibles hacia un puesto que han ejercido apenas 44 hombres en más de dos siglos, pero el de Biden es uno de los más insólitos, incluso por tratarse de un hombre que lo buscó durante más de tres décadas.
Sin embargo, los aliados del presidente electo dicen que es justamente esa ruta lenta y tortuosa la que lo preparó para 2020, cuando se postuló, no como un senador o gobernador con grandes planes y ambiciones exageradas. Desde el 25 de abril de 2019, cuando lanzó su campaña, Biden se presentó como el estadista experimentado y solidario, el hombre más apto para derrotar a un presidente “peligroso” y “divisivo” para luego “sanar el alma de la nación” después de Trump llegó a la Casa Blanca.
Pero su victoria no trajo los complementos habituales. No logró una mayoría demócrata clara en el Senado, y varios candidatos a la cámara baja perdieron, lo que crea la perspectiva de un gobierno estrechamente dividido que pondrá a prueba sus promesas de bipartidismo. Y a pesar de ganar el voto popular por unos cinco puntos porcentuales, no pudo volcar las legislaturas estatales a su favor.
En su primera declaración pública como presidente electo, Biden reconoció que persistirán las tensiones, pero pidió a los ciudadanos “dejar atrás la furia y la retórica enconada y reunirnos como nación... para unir y sanar”.
Biden ingresó a unas elecciones primarias demócratas en las que participaba una veintena de rivales —la mayoría bastante más jóvenes que él— y estaba sumida en una pelea ideológica en torno a asuntos tales como el seguro médico universal y los impuestos a las fortunas multimillonarias. Tomó un camino abierto, el de sus 36 años como senador por Delaware: un centrista convencional, miembro del establishment y capaz de celebrar acuerdos. Pero su llamado visceral, emocional, trascendió la identidad partidista.
Cuando decía que la reelección de Trump “alteraría para siempre el carácter” del país, Biden utilizaba su experiencia de vida y política para decir a los demócratas que su debate interno era prematuro. Según él, discutían a dónde debía dirigirse el tren metafórico, cuando en realidad el tren estaba —y está— descarrilado.
Cuando le otorgó la medalla en 2017 a un hombre que aparentemente se dirigía a la vida privada, Obama dijo: “No está en absoluto cerca del final”. Acertó.
Empate entre Biden y Trump? Las posibilidades de que ocurra y sus soluciones
Una publicacion de Fuentes externas
Los Ángeles, EE.UU.- Mientras el escrutinio de votos siga y de manera tan ajustada como hasta ahora, aún cabe la posibilidad de un empate entre Donald Trump y Joe Biden. Es improbable, pero no imposible. En ese caso, la decisión quedaría en manos del Congreso y hay precedentes.
Según la Constitución estadounidense, cada una de las dos asambleas que conforman el Congreso tendrían un papel en el desempate: La Cámara de Representantes elegiría al presidente y el Senado al vicepresidente. El remoto escenario favorece a Trump.
En 1800 ya hubo un empate, aunque algo diferente, cuando Thomas Jefferson recibió el mismo número de votos que Aaron Burr. Después de 36 votaciones, los congresistas eligieron a Jefferson y, de paso, redactaron la 12ª enmienda, que es la norma que se aplicaría ante un empate en 2020.
¿CÓMO PODRÍAN EMPATAR TRUMP Y BIDEN?
Llegar a un empate no es complicado.
Los estadounidenses votan de manera indirecta a su presidente a través de un órgano conocido como Colegio Electoral, compuesto por 538 miembros que representan a los diferentes estados. El candidato que primero sume 270 se lleva la victoria, un número abrumadoramente par.
Para que el Colegio Electoral represente a la población de manera proporcional, cada estado aporta miembros según su población, por eso California elige a 55 y Montana -casi del mismo tamaño- solo a 3.
En la mayoría de territorios quien gana cada estado se lleva todo, no hay proporcionalidad, excepto en Maine y Nebraska, que los reparten por distritos.
LAS DOS POSIBLIDADES DE EMPATE AÚN ABIERTAS
Las sumas de 5 estados continúan abiertas y ajustadas, dejando posibilidad a dos escenarios en los que Trump y Biden empatarían.
Por un lado, si Biden arrebata a Trump los estados de Michigan (ya ganado), Wisconsin (ya ganado) y Arizona (va liderando), pero todos los demás reeligen a Trump, ambos candidatos sumarían 269.
Hay un pero: Nebraska reparte sus delegados proporcionalmente y Biden va ganando en un distrito en el que Trump triunfó en 2016, así que un territorio de 600.000 habitantes tendría la última palabra.
En el segundo escenario, Biden solo ganaría Georgia, mientras que Arizona, Carolina del Norte, Nevada y Pensilvania se decantarían por el gobernante republicano.
¿CÓMO SERÍA EL DESEMPATE?
Habría dos procedimientos.
La Cámara de Representantes elige al presidente. Esta asamblea tiene el fin de representar a toda la población de Estados Unidos de manera proporcional, no por estados, y mantiene una mayoría demócrata que, sin embargo, no podría apoyar a Biden.
La razón es que, según la Constitución, en esta votación espacial los representantes se reunirían según su estado de procedencia y votarían en bloque. 50 bloques en total. De esta manera, aunque California aporte más congresistas, su voto contaría lo mismo que el de Montana y las cuentas favorecerían a Trump.
El Senado, por su parte, escogería al vicepresidente. Aquí la mayoría es republicana y, con mucha probabilidad votarían a Mike Pence, el compañero de fórmula de Trump.
Pero incluso esta circunstancia está en duda, porque hay dos senadores republicanos que podrían perder su asiento en favor de los demócratas en Georgia, y eso cambiaría la balanza hacia un empate entre senadores.
¿Y ENTONCES?
Llegaría un ciclo sin fin.
Cada estado escoge a dos senadores para un total de 100, sin proporcionalidad. El reglamento dice que en caso de empate a 50-50 el vicepresidente desempata. Pero si no hay vicepresidente porque está empatado y también los senadores lo están… las deliberaciones serían eternas.
Aunque mucho antes de llegar a ese caótico escenario, probablemente la elección estaría envuelta en innumerables batallas judiciales y recuentos de votos.
Joe Biden se puso a la cabeza en Pensilvania, un estado que le daría los votos electorales necesarios para ganar la presidencia. Mientras tanto, su campaña se preparaba para reclamar la victoria después de días de prolongado conteo de votos.
La ventaja en Pensilvania llegó el viernes por la mañana, sólo horas después de que Biden también superara al presidente Trump, por un estrecho margen, en Georgia, avanzando en un estado que los demócratas no habían ganado en una elección presidencial desde 1992.
A Pensilvania todavía le quedan decenas de miles de votos por contar. Proceden principalmente de las partes del estado que favorecían en gran medida a Biden, lo que hace que su campaña confíe en que su liderazgo en el estado sea permanente por lo que pronto podría confirmar que ha ganado la presidencia.
Trump había liderado en el conteo de votos en Pensilvania desde el día de la elección, cuando estaba arriba con más de 700.000 votos. Pero la brecha se fue reduciendo a medida que los votos por correo de las áreas metropolitanas fuertemente demócratas del estado fueron contados. En Pensilvania está en juego un tesoro de 20 votos del colegio electoral.
Otros estados con conteo aún en proceso incluyen dos donde Biden lleva una estrecha ventaja - Arizona, donde Trump hizo grandes avances de la noche a la mañana, y Nevada.
Ganar Pensilvania, junto con Wisconsin y Michigan, sería la realización del objetivo estratégico central de Biden: Reconstruir el "muro azul" de los estados tradicionalmente demócratas en el medio oeste industrial que Trump demolió en 2016.
Pero si Biden también gana en Georgia y Arizona, la suya será una victoria mucho más amplia, basada no sólo en la reconstrucción de la base tradicional del partido, sino también en la penetración en un nuevo territorio tradicionalmente republicano en el Sun Belt.
Una victoria en Arizona sería el fruto de los votantes latinos, incluso cuando Biden no cumplió con las expectativas de ese bloque de votantes en Florida y Texas.
Una victoria en Georgia, estado natal del fallecido icono de los derechos civiles, el representante John Lewis, sería un importante avance para los demócratas con la esperanza de hacer progresos en un Sur cambiante y un testimonio del fuerte apoyo que Biden ha recibido de los votantes negros.
El recuento de votos continuó en su tercer día posterior a las elecciones, a pesar de las múltiples maniobras legales de la campaña Trump para reducir o bloquear el recuento y las afirmaciones infundadas del presidente sobre fraude en electoral.
El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell (R, Ky.), en Twitter el viernes por la mañana, hizo una declaración cuidadosamente redactada que no desafió abiertamente a Trump, pero que no llegó a respaldar plenamente sus afirmaciones.
"Así es como esto debe funcionar en nuestro gran país: Cada voto legal debe ser contado", dijo McConnell. "Cualquier voto presentado ilegalmente no debe ser contado. Todas las partes deben observar el proceso. Y los tribunales están aquí para aplicar las leyes y resolver disputas. Así es como los votos de los americanos deciden el resultado".
El senador republicano de Pensilvania, Pat Toomey, en una entrevista en la CBS el viernes por la mañana, discutió los reclamos del presidente y defendió la integridad del recuento de votos de su estado.
"No estoy al tanto de ningún fraude significativo, ninguna mala acción significativa", dijo Toomey, quien ha anunciado que no buscará otro mandato en 2022.
"Si ha sucedido, entonces las pruebas tienen que salir a la luz, tenemos que ir a los tribunales, tenemos que castigar a los malhechores, tenemos que reparar lo que haya salido mal. Pero no estoy al tanto de ninguna de esas pruebas".
La carrera presidencial probablemente irá a un recuento en Georgia, dijo Gabriel Sterling, el gerente de implementación del sistema de votación de la oficina del secretario de Estado. Según la ley de Georgia, un candidato perdedor puede solicitar un recuento si el margen de victoria es del 0,5% o menos del total de los votos.
Los habitantes de Wilmington, la ciudad de Joe Biden en el estado de Delaware (este), chequean ansiosamente sus teléfonos e intentan mantenerse ocupados, mientras los periodistas deambulan día y noche por los pasillos de sus hoteles, todos a la espera de que se anuncie un ganador de la elección presidencial de Estados Unidos.
"Es extenuante. Creo que he dormido dos horas desde el martes", dice Zanthia Oliver, de 55 años, que acaba de ser electa para un segundo mandato en el Concejo municipal.
El demócrata Biden está a las puertas de un triunfo, actualmente más cerca que el presidente Donald Trump del mágico número de 270 votos en el Colegio Electoral necesario para llegar a la Casa Blanca. Pero la campaña del magnate republicano ha presentado varias demandas judiciales para intentar frenar el conteo de votos por correo.
Oliver intenta distraerse mientras el conteo de votos avanza a cuentagotas en cinco estados, incluidos los estados bisagra de Georgia y Pensilvania.
"Estoy haciendo unos mandados, tratando de mantenerme ocupada", declara a la AFP tras depositar un cheque en el Bank of America, en el centro de Wilmington.
Oliver asegura que ha atendido llamadas de amigos en el medio de la noche que le preguntan cuándo habrá un ganador y si el resultado será favorable al hijo pródigo de Wilmington, donde Biden vivió durante más de tres décadas mientras era senador antes de convertirse en el vicepresidente de Barack Obama.
"A las dos de la mañana estaba tomando un té calmante. A las tres comí una banana, y luego lavé ropa. Debe ser la adrenalina, porque no puedo dormir", añade.
Cerca de allí, fuera de la biblioteca pública de esta somnolienta ciudad de 70.000 habitantes, Deon Backus, un este estibado rde 58 años, ve las cosas con otra filosofía.
"No se puede hacer nada, salvo esperar lo mejor", señala a la AFP, para luego añadir que no ha visto mucha televisión para seguir las noticias.
"Solo miro 15 minutos aquí, 20 allí. No me estreso. Mi mujer es la que está volviéndose loca, yo no", añade Backus.
- "Frenesí" -
En la principal calle comercial de la ciudad, Market Street, Jason Williams, de 38 años, actualiza los resultados de la cadena de televisión MSNBC en su teléfono.
"Los miro cada un par de minutos", dice este técnico en mantenimiento.
"Estoy un poquito ansioso. Quiero saber quién será el próximo presidente. Supongo que todo el mundo está en una especie de frenesí", aclara.
A un kilómetro y medio de allí, en el Chase Center Riverfront, el cuartel general de la campaña de Biden, cientos de periodistas de todo el mundo aguardan el desenlace.
Entre salidas al aire desde el estacionamiento del lugar, matan el tiempo en el adyacente hotel Westin, ávidos por saber si Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos.
Williams cree que la gran noticia llegará el viernes, pero Backus piensa que demorará más.
"Realmente espero que Joe gane", dice Backus.
"Pero pienso que podríamos tener aún una semana y media o dos semanas de espera. Y aún así habrá un ir y venir en las cortes", añade en referencia a las demandas judiciales presentadas por Trump contra el conteo de votos enviados por correo.
0:30 Biden es casi virtualmente nuevo presidente de EE.UU. Michigan ha caído finalmente de su lado de manera segura y ya solo le queda uno de los estados bisagra para llegar a los 270 delegados necesarios para hacerse con la Casa Blanca. De los 4 que están en juego, hay dos en los que lo tiene prácticamente hecho: Nevada y Pennsylvania, donde el recuento por correo se está dando la vuelta a un ritmo muy grande y donde se estima que finalmente los demócratas consigan un margen aún mayor, de entre 100.000 - 200.000 votos, que el alcanzado en Michigan o Wisconsin, algo impensable hace 24 horas. En Georgia tiene opciones, aunque va a ser una contienda mucho más justa, y Carolina del Sur es probable que caiga del lado republicano. Se espera que todo acabe sentenciado este jueves.
De manera interna, cargos republicanos ya están tirando la toalla, tal y como le han confirmado a la corresponsal en Washington del New York Magazine: “Han aceptado que la victoria está cada vez más lejos, muy difícil encontrar el camino, ya que los estados del Midwest acabarán todos del lado de Biden; de alguna manera, es el mejor final posible para Trump, que pataleará durante un tiempo pero acabará cansándose: ha superado ampliamente las expectativas, puede argumentar que hubiera ganado fácilmente sin la pandemia de por medio y ya no tiene que trabajar como presidente nunca más”
22:15 Comparece de nuevo Biden, después de su intervención esta mañana, con un discurso muy templado: “No estoy aquí para declarar que hemos ganado, pero sí para decir que cuando el escrutinio finalice creemos que vamos a ser los ganadores”. También ha aprovechado para mandar un mensaje a Trump: “El poder no puede ser tomado ni impuesto, sino que fluye del pueblo”.
21:45 Según pasan las horas, la historia se tiñe aún más de azul. Con Wisconsin ya oficialmente en manos de Biden, la diferencia entre republicanos y demócratas se va recortando en Pennsylvania mientras en Michigan la campaña de Trump ha presentado una demanda a la desesperada para interrumpir el conteo en el estado y que así no pueda ser declarado para Biden (lo cual sería definitivo) ni la ventaja se vaya más allá del punto, lo que les imposibilitaría pedir un recuento, tal y como han hecho en Wisconsin. Quedan ya pocos votos por y la diferencia que ahora mismo tienen a favor los demócratas parece insalvable para los republicanos.
La campaña de Trump, a su vez, ha interpuesto una demanda en el Tribunal Supremo para que los votos por correo emitidos antes de las elecciones que lleguen a los colegios electorales de Pennsylvania entre el 4 y 6 de noviembre se intervengan y no se cuenten.
18:30 A falta de que se haga oficial, Wisconsin definitivamente va a caer de lado demócrata, después de que el líder de la comisión que se encarga del recuento haya asegurado que solo quedan unos cientos de votos por contar. La noticia ha tenido un efecto reflejo inmediato: el equipo de campaña de Trump va a pedir un recuento oficial de todos los votos. La ley del estado permite, si se paga, establecer un recuento de todos los votos siempre y cuando haya una diferencia de menos del 1%, un escenario en el que se encuentra el estado. En el año 2016, de hecho, hubo un recuento en Wisconsin pedido por los derrotados demócratas, tras la victoria justa de Trump por poco más de 22.000 votos: entonces resultó en un cambio de 131 votos adicionales hacia Trump.
Mientras tanto, Trump sigue sacando su lado más antidemocrático a la luz en Twitter, llorando por los votos por correo que están inclinando la balanza demócrata. El espectáculo es de tal bochorno que la mayoría de sus declaraciones están siendo calificadas de fraudulentas por la red social: “Están trabajando duro para conseguir que la ventaja de 500.000 votos en Pennsylvania desaparezca”.
16:20 Trump empieza a verlo de color oscuro y, a su manera, acaba de reconocer que va a perder las elecciones, recurriendo a la pataleta para menospreciar el voto por correo: “Ayer por la noche estaba liderando, de manera sólida, en muchos estados clave. A partir de ahí, uno por uno, empezaron mágicamente a desaparecer los vertederos sorpresa. Muy extraño, y los encuestadores se han equivocado de una manera histórica; ¿cómo es que cada vez que cuentan estos votos por correo son tan devastadores en su porcentaje y poder de destrucción?”. Otra cosa es luego lo que trate de impugnar. En este sentido, fuentes del partido demócrata le han dicho a un periodista estadounidense de Político que ya están buscando opciones legales para impugnar resultados en Georgia y Pennsylvania.
15:10 Según fuentes internas de la campaña de Biden recogidas por el Washington Post, el equipo del candidato demócrata se ve con ventaja para ganar: espera que Wisconsin caiga oficialmente de su lado en las próximas horas, y Michigan durante su tarde, noche aquí. El resultado de Georgia esperan conocerlo para las 17:00-18:00 hora española, el de Nevada, a su favor, mañana y el Pennsylvania aún más tarde. Michigan, mientras tanto, se acaba de tornar en color azul.
14:50 Amanece ya en la costa este de EEUU y la situación, que por momentos pareció crítica para Biden, a última hora de la noche, se le empieza a poner favorable. La contienda está aún igualada pero los primeros resultados del voto por correo están confirmando la remontada de Biden en el Rust Belt. Wisconsin, que se veía complicada, es de momento azul, en Michigan toda la ventaja de Trump se ha esfumado y aún hay un voto muy representativo urbano por contar que, en teoría, debería favorecer a los demócratas. Nevada está apretadísimo pero los expertos de EEUU creen que el voto por contar es también más demócrata y puede ayudar a mantener la contienda (los resultados se conocerán durante la tarde de este miércoles). Con estos tres feudos, si los confirma, Biden sería Presidente.
Más inesperado es el escenario de Georgia, cuyo voto por correo pendiente se conocerá este miércoles, y habrá que esperar más para saber de Pennsylvania, donde, a pesar de la fuerte ventaja que aún tiene Trump, los pronósticos apuntan también a remontada azul, pero el conteo se irá como mínimo al jueves, según parece. Todo ello pendiente de los posibles movimientos que Trump y los republicanos podrían sacarse de debajo de la manga para intentar impugnar en el Supremo este voto por correo.
11.54 Biden se sitúa a la cabeza en Wisconsin con casi el 90% de los votos escrutados. Pero lo hace con un margen muy escaso de solo el 0,2%.
10:15 La jefa de campaña de Joe Biden, Jen O'Malley Dillon, ha respondido a la autoproclamación como ganador de Trump: "Es indignante, sin precedentes e incorrecta. Es indignante porque es un esfuerzo indisimulado de arrebatar los derechos democráticos de los ciudadanos americanos. No tiene precedentes porque nunca antes en nuestra historia un presidente de Estados Unidos ha tratado de quitar a los americanos su voz en una elección nacional. Y es incorrecto porque no sucederá. El recuento no parará".
8:25Trump ha comparecido en directo para declararse ganador (a pesar de no tener aún los votos necesarios) meter presión, volver a sembrar dudas sobre el escrutinio y el voto por correo, amenazando con paralizarlo: “Vamos a ir al Supremo, lo vamos a paralizar”, ha sentenciado. “Lo estamos ganando todo, los resultados de esta noche han sido fenomenales. Hemos ganado en estado que no esperábamos ganar, como Florida, Ohio o Texas.” declaraba, mientras se quejaba de que no le den la victoria en Carolina del Norte o Georgia a pesar de que la contienda esté apretada. Sin embargo, ese mismo argumento no le vale en Arizona, donde va perdiendo, y aún así, aquí sí cree que puede haber remontada. Trump no ha querido perder la oportunidad de hablar del Rust Belt: “Estamos ganando en Pennsylvania con una diferencia tremenda, va a ser casi imposible que nos pillen”, ha dicho, apuntando con el dedo a los demócratas. “Ganaran o no ganaran nos iban a llevar a los tribunales”. “Esto es un fraude para el pueblo estadounidense, esto no se puede permitir, hemos ganado estas elecciones” “Queremos que la ley se use de manera prevista y adecuada”.
7:45 Noticias algo positivas para Biden, que toma algo de delantera también en Nevada, a pesar de los temores de perder el estado ante el avance latino republicano en el país. Si mantiene esa ligera ventaja y la rubrica junto con Arizona, necesitaría dos estados mas de los 5 que quedarían en juego ahora mismo.
6:50 Trump acaba de salir a hacer de las suyas: advierte de que Biden y los demócratas van a intentar robar las elecciones, en referencia a una posible remontada azul en el voto por correo de los próximos días. Se veía venir: la tensión va a crecer por momentos y los republicanos prometen guerra en los tribunales. Biden también ha salido a hablar para reconocer que hoy no habrá presidente, que hay espera por delante, y que se ve confiado en ganar las elecciones y, concretamente, hacerlo venciendo en Pennsylvania. Twitter inmediatamente ha marcado el tuit de Trump como sospechoso por extender rumores falsos.
La respuesta de Biden no se ha hecho esperar: “No es mi lugar o el de Donald Trump el de declararnos ganadores de estas elecciones. Eso le corresponde a los votantes”
6:20 Minnesota cae del lado de Biden, un pequeño alivio para el demócrata, que se lleva el primero de los estados del Rust Belt, el que más tenía a su favor, y el único del que sabremos resultado esta noche, con toda certeza. A esta hora, la única incógnita es conocer qué ocurrirá esta madrugada con Nevada.
6:00 Ha pasado otra hora y no hay muchas más novedades. Iowa parece posicionarse del lado republicano mientras que Nevada comienza a ofrecer unos números que pueden ser clave. Si aquí ganan los demócratas, tal y como preveían las encuestas, Biden podría ser presidente aún perdiendo Pennsylvania, si gana Minnesota, que parece claro, Wisconsin y Michigan, que puede terminar siendo la llave. Ahora mismo Biden va 500.000 votos por detrás de Trump en Pennsylvania y 300.000 en Michigan. Esta situación puede dar la vuelta perfectamente en ambos estados: por ejemplo, Pennsylvania tiene emitidos 2 millones de votos por correo, de los cuales 1.5 pertenecen a votantes registrados como demócratas y 0.5 millones como republicanos. De aquí que Trump quiera frenar legalmente este recuento, o buscar cualquier tipo de laguna para impugnarlo. También hemos recibido la confirmación de que los votos por correo de Georgia no se terminarán de contabilizar hasta mañana, y parece que aquí la contienda no está del todo cerrada aún. Es más, el New York Times le da más opciones de victoria a Biden que a Trump en el estado, lo que podría cambiar por completo los cálculos de nuevo.
5:00 Acaban de cerrar los estados del oeste, tradicionalmente demócratas, incluida California, que ya ha sido declarada para Biden. Quedan las incógnitas de Iowa y Nevada, donde vive una comunidad importante hispana, que ya hemos visto lo bien que le ha funcionado esta noche a Trump. Aparte de esto, todos los ojos, como comentábamos, van hacia Pennsylvania, Michigan y Wisconsin, de color rojo ahora mismo pero cuyo destino probablemente no se decida esta madrugada.
4:15 La primera y hasta ahora única buena noticia de la noche para Biden es que parece que va a ganar en Arizona, un feudo que le podría ayudar a llegar a los 270. La mala noticia para los demócratas (y buena para Trump) es que en el comienzo del escrutinio, los republicanos van por delante en Pennsylvania, Michigan y Wisconsin. ¿Es eso definitivo? No, porque aquí el voto por correo, que debería favorecer a los demócratas, aún no ha empezado a contabilizarse. Es aquí donde se puede liar todo, y donde entra la narrativa de Trump para intentar frenar este voto y una posible remontada demócrata. Se avecinan muchas curvas en el horizonte. Por poner un ejemplo: al menos dos millones de voto por correo aún están por contabilizar en Pennsylvania, que se presumen que pueden decidir las elecciones.
3:40 Las cosas se han ralentizado un poco. Los datos de Carolina del Norte, Ohio y Texas son ahora mismo los más interesantes, aunque es probable que los republicanos se queden con los tres, llevando el match ball a Pennsylvania, Michigan, Wisconsin y Minnesota. Repetimos que, si esto ocurre, es muy probable que no tengamos Presidente esta madrugada, ya que el escrutinio en estos estados va más lento de lo habitual.
3:00 Las encuestas a pie de urna ofrecen un detalle importantísimo y puede que clave en estos comicios: el voto latino está apoyando a Trump con mucha más fuerza de lo esperado en las encuestas, lo que ha propiciado la victoria republicana en Florida, en Georgia, a la vez que puede ayudar a Trump a mantener Texas y conquistar Nevada. El voto de los blancos, en cambio, estaría un poco más favorable a Biden, lo que le podría ayudar en el Rust Velt. A la espera de resultados, Indiana, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wyoming caen del lado de Trump, sin sorpresas, mientras que Nueva York y Nuevo México ya son demócratas, también como se esperaba.
2:35 La noche va para largo. Parece que las encuestas se han vuelto a equivocar en darle tanta ventaja a Biden, algo que de momento no se está mostrando por ahora. Florida va a caer del lado republicano, Georgia lleva el mismo camino y las dudas están ahora en Carolina del Norte, que en un principio parecía con ventaja demócrata, pero según avanza el escrutinio parece que va a estar muy igualada. Si Trump consigue ganar estos tres estados dudosos, habrá superado el primer match ball, y la presión se iría al Rush Belt, la batalla que desde un principio se auguraba. En ese caso, es probable que esta noche no conozcamos aún quién es el ganador de los comicios.
2:05 El cierre de urnas en nuevos estados hace sumar nuevas victorias para los diferentes bandos: Illinois, Maryland, New Jersey, Maryland, Connecticut y Massachussets ya son demócratas; Tennessee, Alabama, Mississippi y Oklahoma, republicanos. Mientras, Texas, Michigan y Pennsylvania, todos estados clave, comienza también el conteo de votos. Aquí viene la verdadera batalla de la noche.
2:00 Carolina del Sur cae ya del lado de los republicanos, como era de esperar, mientras que Ohio empieza el conteo de votos, de momento con ventaja demócrata, y donde puede estar la sorpresa positiva de la noche para los demócratas. Mientras, en Florida, los votos de las zonas rurales ya están contabilizándose y dando la vuelta esperada hacia los republicanos, como se estimaba hace una hora.
1:40 Hay varios estados ya concedidos a esta hora de la noche sin sorpresas: Kentucky y West Virginia para los republicanos, Vermont y Virgina para los
1:30 Florida ya está en juego y muestra síntomas en principio algo esperanzadores a Trump. El recuento de momento va ligeramente favorable a Biden pero uno de los condados clave, el de Miami- Dade, muestra números sorprendentes, mucho mejores para los republicanos que los de hace 4 años con Hillary Clinton. Los expertos norteamericanos creen que el estado puede caer de color rojo a final del recuento. No sería para nada un desastre para Biden.
EL RECUENTO EN LOS ESTADOS CLAVE
Trump vs Biden, elecciones
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