viernes, 19 de agosto de 2022

Henry Kissinger warns the US is 'at the edge of war' as China sends troops to Russia

 Una publicacion de fuentes externas- Una noticia publicada por el Wall Street Journal

Former US Secretary of State, Henry Kissinger, has warned that the US is on the brink of war with Russia and China in an interview with the Wall Street Journal (WSJ) on the 12 August. Are his concerns valid?

Henry Kissinger warns the US is 'at the edge of war' as China sends troops to Russia
© Provided by Oh My MagHenry Kissinger warns the US is 'at the edge of war' as China sends troops to Russia

A 'dangerous disequilibrium'

According to the WSJKissinger views today’s world as 'verging on a dangerous disequilibrium.' He warns that:

We are at the edge of war with Russia and China on issues which we partly created, without any concept of how this is going to end or what it’s supposed to lead to.

We are at the edge of war with Russia and China on issues which we partly created, without any concept of how this is going to end or what it’s supposed to lead to.

Kissinger puts this down to a lack of direction and purpose, and too much emotion on behalf of American statesmen:

I think that the current period has a great trouble defining a direction. It’s very responsive to the emotion of the moment.

I think that the current period has a great trouble defining a direction. It’s very responsive to the emotion of the moment.

When asked how the US could manage their 'two adversaries,' Russia and China, Kissinger said:

You can’t just now say we’re going to split them off and turn them against each other. All you can do is not to accelerate the tensions and to create options, and for that you have to have some purpose.

You can’t just now say we’re going to split them off and turn them against each other. All you can do is not to accelerate the tensions and to create options, and for that you have to have some purpose.

China sending troops to Russia

And his concerns might be valid. On Wednesday 17 August, news broke that China will be sending troops to Russia to participate in joint military exercises, as reported by Al Jazeera.

Last month, Moscow announced it would host 'Vostok' (East) exercises from 30 August to 5 September. At the time, it said that some foreign forces would take part but did not name them.

However, these joint exercises take place every four years, and include India, Belarus, Mongolia, Tajikistan and other countries, as reported by The Guardian. In addition, China’s defence ministry said its participation was 'unrelated to the current international and regional situation.'

Regardless, it is believed that Russia will use the week-long military drills as a symbol of international support in the face of sanctions and other attempts to isolate the country as a result of its invasion of Ukraine, according to The Guardian.

Read more:

⋙ Henry Kissinger warns the US about an ‘endless confrontation’ with China

⋙ Henry Kissinger warns of war: 'China and the USA are capable of destroying humanity'

lunes, 15 de agosto de 2022

LA HISTORIA DE AURELIO BALDOR CUBANO AUTOR DE LA GRAN OBRA DE ALGEBRA DE BALDOR

 


*La historia de Baldor:* 


Aurelio Baldor, el autor del libro que más terror despierta en los estudiantes de bachillerato de toda Latinoamérica, no nació en Bagdad. Nació en La Habana, Cuba, y su problema más difícil no fue una operación matemática, sino la revolución de Fidel Castro. Esa fue la única ecuación inconclusa del creador del Álgebra de Baldor, un apacible abogado y matemático que se encerraba durante largas jornadas en su habitación, armado sólo de lápiz y papel para escribir un texto que desde 1941 aterroriza y apasiona a millones de estudiantes de toda Latinoamérica. 


El Álgebra de Baldor, aun más que El Quijote de la Mancha, es el libro más consultado en los colegios y escuelas desde Tijuana hasta la Patagonia. Tenebroso para algunos,misterioso para otros y definitivamente indescifrable para los adolescentes que intentan resolver sus "misceláneas" a altas horas de la madrugada, es un texto que permanece en la cabeza de tres generaciones que ignoran que su autor, Aurelio Ángel Baldor, no es el terrible hombre árabe que observa con desdén calculado a sus alumnos amedrentados, sino el hijo menor de Gertrudis y Daniel, nacido el 22 de octubre de 1906 en La Habana, y portador de un apellido que significa "valle de oro" y que viajó desde Bélgica hasta Cuba. 


Daniel Baldor Reside en Miami y es el tercero de los siete hijos del célebre matemático.Inversionista, consultor y hombre de finanzas, Daniel vivió junto a sus padres, sus seis hermanos y la abnegada nana negra que los acompañó durante más de cincuenta años, el drama que se ensañó con la familia en los días de la revolución de Fidel Castro. 


Aurelio Baldor era el educador más importante de la isla cubana durante los años cuarenta y cincuenta. Era fundador y director del Colegio Baldor, una institución que tenía 3.500 alumnos y 32 buses en la calle 23 y 4, en la exclusiva zona residencial del Vedado. Un hombre tranquilo y enorme, enamorado de la enseñanza y de mi madre, quien hoy lo sobrevive, y que pasaba el día 

ideando acertijos matemáticos y juegos con "números", recuerda Daniel, y evoca a su Padre caminando con sus 100 kilos de peso y su proverbial altura de un metro con noventa y cinco centímetros por los corredores del colegio, siempre con un cigarrillo en la boca, recitando frases de Martí y con su álgebra bajo el brazo, que para entonces, en lugar del retrato del sabio árabe intimidante, lucía una sobria carátula roja. 


Los Baldor vivían en las playas de Tarará en una casa grande y lujosa donde las puestas de sol se despedían con un color distinto cada tarde y donde el profesor dedicaba sus tardes a leer, a crear nuevos ejercicios matemáticos y a fumar, la única pasión que lo distraía por instantes de los números y las ecuaciones. La casa aún existe y la administra el Estado cubano. Hoy hace parte de una villa turística para extranjeros que pagan cerca de dos mil dólares para pasar una semana de verano en las mismas calles en las que Baldor se cruzaba con el "Che" Guevara, quien vivía a pocas casas de la suya, en el mismo barrio. 


"Mi padre era un hombre devoto de Dios, de la patria y de su familia", afirma Daniel. "Cada día rezábamos el rosario y todos los domingos, sin falta, íbamos a misa de seis, una costumbre que no se perdió ni siquiera después del exilio". Eran los días de riqueza y filantropía, días en que los Baldor ocupaban una posición privilegiada en la escalera social de la isla y que se esmeraban en distribuir justicia social por medio de becas en el colegio y ayuda económica para los enfermos de cáncer. 


El 2 de enero de 1959 los hombres de barba que luchaban contra Fulgencio Batista se tomaron La Habana. No pasaron muchas semanas antes de que Fidel Castro fuera personalmente al Colegio Baldor y le ofreciera la revolución al director del colegio. "Fidel fue a decirle a mi padre que la revolución estaba con la educación y que le agradecía su valiosa labor de maestro..., 

pero ya estaba planeando otra cosa", recuerda Daniel. Los planes tendría que ejecutarlos Raúl Castro, hermano del líder del nuevo gobierno, y una calurosa tarde de septiembre envió a un piquete de revolucionarios hasta la casa del profesor con la orden de detenerlo. Sólo una contraorden de Camilo Cienfuegos, quien defendía con devoción de alumno el trabajo de Aurelio Baldor, lo salvó de ir a prisión. Pero apenas un mes después la familia Baldor se quedó sin protección, pues Cienfuegos, en un vuelo entre Camagüey y La Habana, desapareció en medio de un mar furioso que se lo tragó para siempre. "Nos vamos de vacaciones para México, nos dijo mi papá. Nos reunió a todos, y como si se tratara de una clase de geometría nos explicó con precisión milimétrica cómo teníamos que prepararnos. Era el 19 de julio de 1960 y él estaba más sombrío que de costumbre. Mi padre era un hombre que no dejaba traslucir sus emociones, muy analítico, de una fachada estricta, durísima, pero ese día algo misterioso en su mirada nos decía que las cosas no andaban bien y que el viaje no era de recreo", dice el hijo de Baldor. 


Un vuelo de Mexicana de Aviación los dejó en la capital azteca. La respiración de Aurelio Baldor estaba agitada, intranquila, como si el aire mexicano le advirtiera que jamás regresaría a su isla y que moriría lejos, en el exilio. El profesor, además del dolor del destierro, cargaba con otro temor. Era infalible en matemáticas y jamás se equivocaba en las cuentas, así que si calculaba bien, el dinero que llevaba le alcanzaría apenas para algunos meses. Partía acompañado de una pobreza monacal que ya sus libros no podrían resolver, pues doce años atrás había vendido los derechos de su álgebra y su aritmética a Publicaciones Culturales, una editorial mexicana, y había invertido el dinero en su escuela y su país. 


La lucha empezaba. Los Baldor, incluida la nana, se estacionaron con paciencia durante 14 días en México y después se trasladaron hasta Nueva Orleáns, en Estados Unidos, donde se encontraron con el fantasma vivo de la segregación racial. Aurelio, su mujer y sus hijos eran de color blanco y no tenían problemas, pero Magdalena, la nana, una soberbia mulata cubana, tenía que separarse de ellos si subían a un bus o llegaban a un lugar público. Aurelio Baldor, heredero de los ideales libertarios de José Martí, no soportó el trato y decidió llevarse a la familia hasta Nueva York, donde consiguió alojamiento en el segundo piso de la propiedad de un italiano en Brooklyn, un vecindario formado por inmigrantes puertorriqueños, italianos, judíos y por toda la melancolía de la pobreza. El profesor, hombre friolento por naturaleza, sufrió aun más por la falta de agua caliente en su nueva vivienda, que por el desolador panorama que percibía desde la única ventana del segundo piso. 


La aristocrática familia que invitaba a cenar a ministros y grandes intelectuales de toda América a su hermosa casa de las playas de Tarará, estaba condenada a vivir en el exilio, hacinada en medio del olvido y la sordidez de Brooklyn, mientras que la junta revolucionaria declaraba la nacionalización del Colegio Baldor y la expropiación de la casa del director, que sirvió durante años como escuela revolucionaria para formar a los célebres "pioneros". La suerte del colegio fue distinta. Hoy se llama Colegio Español y en él estudian 500 estudiantes pertenecientes a la Unión Europea. Ningún niño nacido en Cuba puede pisar la escuela que Baldor había construido para sus compatriotas.


Lejos de la patria Aurelio Baldor trató en vano de recuperar su vida. Fue a clases de inglés junto a sus hijos a la Universidad de Nueva York y al poco tiempo ya dictaba una cátedra en Saint Peters College, en Nueva Jersey. Se esforzó para terminar la educación de sus hijos y cada uno encontró la profesión con que soñaba: un profesor de literatura, dos ingenieros, un inversionista, dos administradores y una secretaria. Ninguno siguió el camino de las matemáticas, aunque todos continuaron aceptando los desafíos mentales y los juegos con que los retaba su padre todos los días. 


Con los años, Baldor se había forjado un importante prestigio intelectual en los Estados Unidos y había dejado atrás las dificultades de la pobreza. Sin embargo, el maestro no pudo ser feliz fuera de Cuba. No lo fue en Nueva York como profesor, ni en Miami donde vivió su retiro acompañado de Moraima, su mujer, quien hoy tiene 89 años y recuerda a su marido como el hombre más valiente de todos cuantos nacieron en el planeta. Baldor jamás recuperó sus fantásticos cien kilos de peso y se encorvó poco a poco como una palmera monumental que no puede soportar el peso del cielo sobre sí. "El exilio le supo a jugo de piña verde. Mi padre se murió con la esperanza de volver", 

asegura su hijo Daniel. 


El autor del Algebra de Baldor se fumó su último cigarrillo el 2 de abril de 1978. A la mañana siguiente cerró los ojos, murmuró la palabra Cuba por última vez y se durmió para siempre. Pero sus siete hijos, quince nietos y diez biznietos, siempre supieron y sabrán que a Aurelio Baldor lo mataron la nostalgia y el destierro.


. . .


Un amigo me envió la historia completa, yo traté de escribir esta pequeña reseña para quienes ignoran la grandeza y dolores detrás de uno de los libros más conocidas del mundo: Álgebra de Baldor. 


Espero les haya gustado. 🍃


Justin Stefanosky ✅

domingo, 14 de agosto de 2022

HENRY KISSINGER AFIRMA QUE EE UU ESTA AL BORDE DE UNA GUERRA CON RUSIA Y CHINA POR CONFLICTOS QUE CREO WHASINGTON

 

1' 

Henry Kissinger afirma que EE.UU está al borde de una guerra con Rusia y China "por conflictos que creó Washington"

Agencias

Madrid (ECS).- El exsecretario de Estado de Estado Unidos, Henry Kissinger, ve que su país está “al borde de una guerra con Rusia y China por conflictos que en parte creamos, sin ninguna idea de cómo va a terminar esto o a qué se supone que conducirá”. En una entrevista con The Wall Street Journal publicada este viernes, el exjefe de la diplomacia estadounidense de 99 años de edad advirtió que “ahora no se puede decir que vamos a separar y enfrentar [a Rusia y China]. Lo único que se puede hacer es no acelerar las tensiones y crear opciones, y para eso hay que tener algún propósito”.

"EE.UU debería buscar un “equilibrio” con las otras dos potencias, y en cuanto al conflicto entre Moscú y Kiev, Occidente debería haberse tomado en serio las preocupaciones de seguridad del Kremlin", advierte. 

Kissinger consideró un “error” que “la OTAN le indicara a Ucrania que eventualmente podría unirse a la Alianza”. El diplomático norteamericano llama a resolver el conflicto en Ucrania y explica qué sucederá si no se respetan los intereses de Rusia.

Durante el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), Kissinger ya había manifestado la importancia de que Moscú y Kiev volvieran a la mesa de negociaciones en los siguientes dos meses para evitar que la crisis se agravara aún más.

EL INESPERADO TRIUNFO DE BIDEN QUE DA OXIGENO A LO DEMOCRATAS

InicioJoe BidenEl inesperado triunfo de Biden que da oxígeno a los demócratas

El inesperado triunfo de Biden que da oxígeno a los demócratas

 El presidente Joe Biden saliendo desde la base Andrews de Washington para tomarse unas vacaciones en una isla de Carolina del Sur. REUTERS/Joshua Roberts

El presidente Joe Biden saliendo desde la base Andrews de Washington para tomarse unas vacaciones en una isla de Carolina del Sur. REUTERS/Joshua Roberts

Al presidente estadounidense se le alinearon los planetas. Tuvo una semana increíble. Y hasta sus rivales republicanos que lo llaman “sleepy Joe” (el dormilón) tuvieron que rendirse ante las evidencias de su “despertar”. Logró la aprobación de un paquete de medidas cruciales para el cuidado del medio ambiente y la baja en el precio de los medicamentos. También firmó la ley para subvencionar la producción de semiconductores, fundamental en la pelea entre Estados Unidos y China por ver quién lidera el mundo en la segunda mitad de este siglo. Ayer firmó otra ley que amplía los servicios sanitarios para los veteranos que sirvieron en bases militares de Irak afectados por el humo tóxico de las “fosas de combustión”, una iniciativa muy cara para él que perdió a su hijo mayor por cáncer de pulmones tras servir en ese país. El nivel de inflación bajó este mes. Se recuperó de un duro Covid que lo tuvo a maltraer por tres semanas a sus 79 años. Y su nivel de aprobación aumentó dándole a los demócratas por primera vez en meses la esperanza de obtener un mejor resultado en las elecciones de medio término que se celebrarán el 8 de noviembre.

Feliz, Biden se tomó anoche el Marine One, el helicóptero presidencial y se fue a pasar unos días de vacaciones en la isla Kiawah, frente a la costa de Carolina del Sur, un “resort” donde descansará al sol, jugará al golf y mirará por televisión como su rival más importante, Donald Trump, pasa algunos de sus peores días, cada vez más embarrado por los testimonios en su contra en el juicio que se realiza en el Senado por la toma del Capitolio y la requisa del FBI a su fabulosa residencia de Mar-a-Lago.

Hace sólo tres semanas se escribían obituarios en la prensa estadounidense cuando los números de Biden en las encuestas cayeron por debajo incluso del tan desprestigiado Trump. Se olvidaban que se trataba del hombre que tenía la experiencia legislativa más larga de todos los que llegaron a la Casa Blanca. En menos de dos años logró lo que a Barack Obama o Bill Clinton les llevó ocho. Y él mismo explicó que lo había conseguido olvidándose de que había sido un Senador por tantos años. Lo hizo como un presidente, dejó que las negociaciones fueran por los carriles tan particulares de los congresistas de Washington y cedió en las cuestiones que menos le importaban. El resultado, es este repunte casi milagroso y el regreso a ese “moderado optimismo” que habían perdido los de su partido.

El presidente Joe Biden le entrega la lapicera a Brielle Robinson, la hija de un militar muerto por la contaminación en las bases estadounidenses en Irak, después de firmar una ley para dar cuidado médico a los afectados por cáncer en la guerra. Su hijo Beau murió por esa causa tras regresar de Irak. REUTERS/Kevin Lamarque
El presidente Joe Biden le entrega la lapicera a Brielle Robinson, la hija de un militar muerto por la contaminación en las bases estadounidenses en Irak, después de firmar una ley para dar cuidado médico a los afectados por cáncer en la guerra. Su hijo Beau murió por esa causa tras regresar de Irak. REUTERS/Kevin Lamarque

El Senado aprobó el domingo el proyecto de ley que este viernes se prevé que sea ratificado en la Cámara de Representantes. Fue la vicepresidenta Kamala Harris quien tuvo que desempatar la paridad que hay en la cámara alta y los demócratas terminaron ganando por 51 a 50 el enorme paquete de 750.000 millones de dólares que revierten buena parte de las medidas negacionistas de Trump con respecto al cambio climático.

El amplio proyecto de ley -denominado Ley de Reducción de la Inflación- representa la mayor inversión en materia de cuidado del medio ambiente de la historia de Estados Unidos. Al mismo tiempo, introduce importantes cambios en la política sanitaria, al otorgar por primera vez al programa nacional de seguro médico, Medicare, la facultad de negociar los precios de determinados medicamentos con receta y prorrogar durante tres años las subvenciones a la atención sanitaria. La legislación reduciría el déficit ya que se pagaría con nuevos impuestos -incluyendo un impuesto mínimo del 15% sobre las grandes empresas y un impuesto del 1% sobre la recompra de acciones- y aumentaría la capacidad de recaudación del Servicio de Impuestos Internos. El objetivo de la ley es recaudar más de 700.000 millones de dólares en ingresos públicos a lo largo de 10 años.

La aprobación final se produjo tras una maratónica serie de polémicas votaciones de enmiendas conocida como “vote-a-rama” que se prolongó durante casi 16 horas y tras meses de duras negociaciones con los dos senadores demócratas rebeldes que defienden los intereses de la minería, Joe Manchin de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema de Arizona. Biden tuvo que ceder un porcentaje especial de impuestos en esos dos estados y una parte de las tasas del impuesto a la renta individual. Con esto, también consiguió los últimos votos que necesitaba en la cámara baja del congreso y una disposición clave para limitar el precio de la insulina a 35 dólares al mes en el mercado de los seguros de salud privados.

En Kentucky, donde devastadoras inundaciones dejaron al menos 37 muertos, el presidente Joe Biden prometió reconstruir la vidas de los damnificados, tras una semana de triunfos legislativos para su Administración y su partido. (AFP)
En Kentucky, donde devastadoras inundaciones dejaron al menos 37 muertos, el presidente Joe Biden prometió reconstruir la vidas de los damnificados, tras una semana de triunfos legislativos para su Administración y su partido. (AFP)

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, lanzó las quejas tradicionales de los ultraconservadores y “trumpistas” como él. Dijo que se estaban ocultando “gigantescas subidas de impuestos que matan el empleo”, que la ley equivalía a “una guerra contra los combustibles fósiles estadounidenses” y que los demócratas “no se preocupan por las prioridades de las familias de clase media.” Pero nada pudo hacer por detener el triunfo de sus rivales que terminaron la maratón legislativa con un muy inusual aplauso.

La alegría de Biden fue inocultable cuando firmó la denominada ley “Chips plus”, que es la primera gran iniciativa estadounidense en materia de política industrial desde la respuesta de Ronald Reagan al ascenso de Japón en la década de 1980. El proyecto de ley destina decenas de miles de millones de dólares a la investigación científica pública, el tipo de iniciativa que vigorizó la carrera espacial en los sesenta y que terminó creando Internet. Se trata de un fondo de 52.000 millones de dólares para atraer a los fabricantes de chips de computadoras que en las dos últimas décadas se concentraron en los mercados asiáticos con mano de obra barata. Biden calificó la ley como “una inversión única en una generación que devolverá los puestos de trabajo a los Estados Unidos y reducirá los costes para los consumidores”. Ya hay movimientos en ese sentido, la enorme Micron Technology, que fabrica memorias de computadoras y teléfonos, invertirá 40.000 millones de dólares en los próximos 10 años en laboratorios de investigación que crearían 40.000 puestos de trabajo para ingenieros especializados. Un golpe duro a las aspiraciones chinas de quedarse con esa industria a nivel global.

Al día siguiente, fue el turno de la firma de otra ley fundamental para los veteranos de la guerra de Irak y para él personalmente. Amplía la atención a los afectados por las emisiones tóxicas provenientes de “pozos de fuego” que se utilizaban para eliminar productos químicos, neumáticos, plásticos, equipos médicos y el resto de los residuos de las bases militares. Su propio hijo, Beau Biden, fue afectado por estos venenos y murió de cáncer. En la ceremonia habló la esposa de otro de los militares afectados que estaba junto a su hija huérfana, Brielle. Visiblemente afectado, el presidente abrazó a la niña y a su nieto, también huérfano, que estaba a su lado.

Consumidores en un supermercado de Manhattan. Esta semana tuvieron un respiro con la baja de la inflación que venía subiendo al 9% anual. REUTERS/Andrew Kelly/
Consumidores en un supermercado de Manhattan. Esta semana tuvieron un respiro con la baja de la inflación que venía subiendo al 9% anual. REUTERS/Andrew Kelly/

Casi a la misma hora vino otra buena noticia que provocó un repunte en las acciones de Wall Street. La inflación se había desacelerado pasando de 9,1% en junio al 8,5% en julio. Es la primera baja luego después de varios meses de suba aunque continúa en los niveles más altos de los últimos 40 años. Habían contribuido la baja del precio del petróleo aunque los alimentos subieron un 0,3% -un nivel envidiable para otros países como Argentina y Venezuela, pero no para Estados Unidos- y esto tiene muy preocupado al Departamento del Tesoro. Para ver el efecto de largo plazo, Biden sabe que tiene que pasar este próximo invierno que ya viene muy complicado en Gran Bretaña y Alemania donde se prevé una suba espectacular en los precios de los alimentos y la energía como consecuencia de la recesión provocada por la pandemia y la guerra lanzada por Vladimir Putin en Ucrania.

Los analistas decían ayer desde el sur de Manhattan que “la tendencia a la baja se mantendrá como consecuencia de la desaceleración de la actividad económica, la estabilización del precio de las commodities y la suba de las tasas de interés”. Predicen que esos mismos factores llevarán a que la suba de los precios comience a moderarse en casi todos los países a partir de enero del próximo año.

Hunter Biden, su esposa Melissa Cohen y su hijo Beau, siguen al presidente Joe Biden y la Primera Dama, Jill Biden, hacia el Marine One que los llevará de vacaciones a una isla de Carolina del Sur (REUTERS/Joshua Roberts)
Hunter Biden, su esposa Melissa Cohen y su hijo Beau, siguen al presidente Joe Biden y la Primera Dama, Jill Biden, hacia el Marine One que los llevará de vacaciones a una isla de Carolina del Sur (REUTERS/Joshua Roberts)

Y cuando ya nada parecía que podía superar la “supersemana” del veterano presidente, apareció el resultado de la última encuesta de Reuters/Ipsos. Su nivel de aprobación había llegado a su nivel más alto desde principios de junio. Un 40% de los estadounidenses aprueba el desempeño de Biden. No es para descorchar ninguna bebida muy añeja de la bodega de la Casa Blanca, pero se movió por primera vez la aguja hacia arriba desde que llegó a la presidencia. Tampoco le despejan el panorama político. Incluso puede ser el último bocado de la manzana de oro. Si, como siguen prediciendo las encuestas, los demócratas pierden el control del Congreso en noviembre, los líderes republicanos se asegurarán de que no se promulgue nada más durante el resto del mandato del demócrata.

Una característica común de esta serie de victorias que obtuvo Biden es que se trata de jugadas a largo plazo. No están previstas para obtener un inmediato rédito electoral. Ninguna de ellas tendrá un gran impacto en la opinión de los votantes en los próximos meses. La inflación seguirá siendo un problema. Así como la violencia en las calles y las matanzas. La guerra en Ucrania continuará llevándole muchos dólares y esfuerzos. Todo esto puede terminar siendo una victoria pírrica. Pero también indica que “el dormilón, Joe” tiene capacidad de “despertarse de la siesta” cada tanto y acertar unos duros golpes a sus oponentes. Es un corredor de fondo. Y la maratón recién termina a fines de 2024.


Fuente: Infobae