lunes, 26 de noviembre de 2012

CARTA PUBLICA A LEONEL FERNANDEZ, UNA CARTA ABIERTA DEL DR. PEDRO CABIYA

NOVEMBER 26, 2012, by PEDRO CABIYA Saludos, Usted probablemente no me recuerda. Nos conocimos por primera vez en el año 1999, en Stanford University. Yo comenzaba mis estudios doctorales en literatura y la que era mi mujer en ese entonces, ciudadana dominicana, hacía una maestría en Estudios Latinoamericanos. Éramos amigos del cónsul dominicano en San Francisco, Manlio Dorrejo, que se nos acercó para ver si era posible que le coordináramos a usted una visita a Palo Alto. Accedimos. Guía suyo y de su séquito, usted conoció de mi mano el hermoso campus de Stanford en plena primavera. Juntos, pero en molote, ingresamos al recién terminado Gates Computer Science Building, en donde un robot hizo las delicias de los miembros más impresionables de su cohorte (el androide, si mal no recuerdo, bailó “La Macarena”). Luego visitamos el Centro de Estudios Latinoamericanos, hoy desaparecido por recortes presupuestarios, en donde saludó a estudiantes, a oficiales universitarios y a profesores (mi mentor, Jean Casimir, estaba entre ellos), dio una charla y, cual Keyser Söze antillano, se esfumó. Nos volvimos a encontrar en el 2001, en la redacción de la revista Rumbo, donde a la sazón trabajaba bajo las órdenes de la férrea Margarita Cordero. Juan Bosch agonizaba, en parte debido a los embates de la enfermedad y la vejez, y en parte debido a la ponzoña absorbida en el Frente Patriótico Nacional cinco años antes, durante el cual, aprovechando la considerable disminución de sus facultades, la cúpula peledeísta lo sentó junto a Joaquín Balaguer, su perseguidor acérrimo. Algo empezó a olerme mal desde entonces; me preguntaba de qué no sería capaz un grupo de personas que no sienten escrúpulos a la hora de transar con su más importante victimario y de envilecer la figura de su envejecido y senil líder. Aún así, usted me simpatizaba. Lo admito sin ambages. Era una simpatía relativa, sin embargo; quizá debiera decir que me simpatizaba más que los inexplicables reformistas, cuya organización no ha superado ni siquiera hoy su carácter de fan club de Balaguer, y ciertamente mucho más que los caóticos perredeístas, que se ufanan de ser tígueres. Al discurso chocarrero, esclerótico y ululante de los perredeístas de Hipólito Mejía, prefería el verbo pseudocientífico, pedante y meticuloso de los peledeístas suyos… Pequé de esnob, pero bien pronto me di cuenta de que intentar elegir entre uno y otro es una tarea tan fútil y desgraciada como optar entre padecer el Síndrome de Tourette o el Desorden de Obsesión Compulsiva. Ha llovido mucho desde entonces y hoy conocemos mejor a muchos de los actores de la mojiganga medieval que algunos, pero no yo, insisten en bautizar “política dominicana”. Hasta dónde he podido columbrar, no hay ninguno peor que usted. Me explico. Los cuestionamientos con fundamento que le han dirigido los diferentes protagonistas de la Primavera Dominicana tienen el efecto de crisparlo, de sacarlo de sus casillas. Dejemos de lado por un momento la discusión sobre su cuota de responsabilidad en el hoyo fiscal de 203 mil millones de pesos, ese abismo, ese agujero negro en el que el tiempo y el espacio colapsan. Hablemos de otras cosas. Hablemos del nefasto ejemplo que su figura, cuyo endiosamiento usted fomenta a troche y moche, brinda a un colectivo que intenta construir una democracia representativa y participativa. ¿Cómo compaginar el deseo de levantar, entre todos, un estado de derecho que empodere al ciudadano, con la grosera concentración de poder, influencia y adoración para la cual usted ha estado trabajando todos estos años y que alcanza cotas insospechadas entre sus seguidores, funcionarios, adláteres, correligionarios, periodistas, empleados públicos, militares, altos jerarcas eclesiásticos, descerebradas botellas y deplorables súbditos? A mi entender, la forma en que usted se relaciona con su partido, con sus seguidores y con los oficiales públicos que dirige (y viceversa), derrotan cualquier fantasía retórica que teja para nosotros su hábil lengua de embaucador de feria, de artista del bunko, de conman. En otras palabras: su existencia misma cancela la narrativa de modernísimo estadista que usted y los suyos han elaborado en torno a su persona. ¿Y cómo podía ser de otra manera? En sus discursos y alocuciones, las pasadas, pero sobre todo las más recientes, es fácil entrever que valora más el agradecimiento servil que el empoderamiento civil. Los cuestionamientos con fundamento que le han dirigido los diferentes protagonistas de la Primavera Dominicana tienen el efecto de crisparlo, de sacarlo de sus casillas. No comprende, y así nos lo comunicó en su discurso del 13 de noviembre de 2012, que miembros corrientes de la sociedad dominicana, sean pocos o sean muchos, osen interpelarlo con otro objetivo que no sea la acción de gracias. Lo enerva el hecho de que la gente le niegue el rango de Benefactor de la Patria y su lenguaje entonces se vuelve histérico: lanza al aire, como manotazos, las palabras “manipulación grosera”, “mentes enfermas”, “infundio”, “maledicencia”… Mucho me temo, señor ex presidente, que usted mismo es su principal argumento en contra. El principal, pero no el único. Resulta que mientras usted encumbra su gestión emparejándonos con Suiza, Dinamarca, Noruega, España y Francia, los índices del Foro Económico Mundial nos colocan correctamente en la vecindad de Senegal, Costa de Marfil, Nigeria, Mozambique y Burundi. Usted sitúa su desempeño en las nubes, apostando a que en el país no existe nadie con la sagacidad ni la inteligencia ni la curiosidad suficiente como para consultar el Reporte de Competitividad Global 2012-2013 en el que consistentemente sondeamos la cloaca de los últimos lugares en casi todos los indicadores. Aventuro la tesis de que su prolongado éxito engañándonos reside en el hecho de que por mucho tiempo usted se erigió como exégeta principal de la jeringonza económica y guardián único de los reportes de las calificadoras de riesgo e índices de competitividad. Hoy por hoy, sin embargo, cuando hasta los preadolescentes manejan conceptos como “PIB”, “presión fiscal”, “carga impositiva” y “tasa tributaria”; hoy por hoy, cuando todo el mundo sabe la diferencia entre crecimiento económico y desarrollo; hoy por hoy, cuando cualquiera puede y sabe bajar por Internet esos reportes e informes y consultarlos por sí mismos; hoy por hoy, cuando una porción considerable de la ciudadanía puede informarse y aprender salvando el escollo de los medios cooptados, insistir en interpretar de la mejor manera posible los tollos y desmanes de su gobierno; tratar de cubrirse el trasero enunciando vaguedades; emitir “¡E pa’lante que vamos!”, es equivalente a declamar, delante de un público versado, una poesía mala con un colosal moco asomado a uno de los orificios nasales… ¿Cree usted de verdad que alguien está atendiendo sus palabras? No, señor Fernández… No. Pero usted es el único culpable de nuestra distracción. Resulta que mientras usted encumbra su gestión emparejándonos con Suiza, Dinamarca, Noruega, España y Francia, los índices del Foro Económico Mundial nos colocan correctamente en la vecindad de Senegal, Costa de Marfil, Nigeria, Mozambique y Burundi. Ese moco, que usted insiste en no limpiarse y cuya existencia parece no percibir por más que se lo señalan y le hacen la mímica de pasarse un pañuelo por la nariz, se llama Félix Bautista. Ese moco se llama Diandino Peña. Ese moco ingente y grotesco responde también al nombre de Victor Díaz Rúa, de Mícalo Bermúdez, de Arturo del Tiempo y de Vincho Castillo, Nosferatu caribeño, a cuya macabra ortodoxia usted se suscribe. Como usted sentó los precedentes del despilfarro y la voracidad, el moco también es el aumento salarial que se aprobó a sí misma Josefina Pimentel, los intrincados e imaginativos embelecos de Elías Wessin Chávez en Bienes Nacionales, los senadores que ganan lo mismo, o casi más, que los presidentes de las principales economías mundiales, el relajo con las Torres del Progreso, los relojes de Reinaldo Pared, las malditas botellas, los 331 viceministros (¡cuánta similitud con el título de una película de Kurosawa!), los 600 mil funcionarios públicos para una población de 10 millones de habitantes (Chile tiene 90 mil para 16 millones), la ridículamente obesa nómina del servicio exterior o, como lo llama una amiga, el Programa de Intercambio Estudiantil para Hijos de Funcionarios,los oficiales públicos que cobran una y dos jubilaciones al tiempo que siguen ocupando cargos gubernamentales, el formidable botellerío que no sale de su casa y recibe un sabroso cheque sin dar un tajo, las bocinas, los puestos superfluos, los cargos redundantes, las dos secretarias tras un mismo escritorio, ¿ya mencioné las botellas?, todos guisando, todos comiendo, todos cobrando, todos sobrevaluando, todos armando “monopolios bonitos” desde dentro, todos consiguiéndole becas internacionales a sus hijos e hijas con promedios deleznables, todos cobrando comisiones, todos abultando facturas para repartirse la diferencia, y si no todos, muchos. Montones. Las noticias las conocemos de cabo a rabo y eso es lo que más les quilla a los muchachos y muchachas que le están sacando las tiras del pellejo por esas calles de Dios: que uno lo aborda a usted y a los suyos con cuestionamientos puntuales en ese sentido y usted y los suyos responden otra cosa, como los locos, o se van por las ramas, como las ratas. Rápidamente vamos arribando a la conclusión de que dialogar con usted, o con cualquiera de sus defensores, es como hablar con el Gato de Cheshire en el País de las Maravillas: inútil. Y hablando de sus defensores, ¿quién queda que lo defienda? Mientras escribo estas líneas dos saltapatrases que “peregrinaron” con sendas cruces a cuestas, uno desde Dajabón y el otro desde Higüey, hasta la Casa Presidencial del PLD, apasionadamente le lamen las verijas y lo proclaman candidato presidencial 2016. Ambos son empleados públicos. Durante el evento un líder peledeísta que boroneaba a la multitud para comprarle el entusiasmo fue capturado por el lente de varios fotógrafos. Sobre el evento flota un inconfundible tufo a romo; por donde quiera que se mire, persiste en el lugar una atmósfera de gente pobre arreada, utilizada. Pero en esa asquerosa trampa de grasa denominada “la defensa del líder” también han quedado atrapados tristes artistas incautos, bobos en declive que al momento de poner la rodilla en el suelo para obsequiarle el osculum infame, caducan, expiran, exhalan su último aliento. Otros ya han hecho su morada en la alcantarilla y se sienten a gusto entre las heces: todas esas voces “independientes”, pero en nómina, todos esos “periodistas” y “comunicadores” que, en nuestras propias narices, cobran los cheques con que el estado les compensa las múltiples felaciones que deben realizar a diario. Huelga hablar de los picapollos, de los paleros, del empleado de FUNGLODE que le quemó la cara a Isabel Loaces Ricart con cera caliente. No tengo tiempo para eso. Contra el tsunami de jóvenes (y no tan jóvenes) que pide, pacíficamente, pero con firmeza, alegría y optimismo, que se castigue a los corruptos y que se reformule el contrato social, demoliendo el elefantiásico engendro estatal dominicano para sustituirlo por una versión más coherente con los ideales de eficiencia y decencia, usted recluta carcamales incontinentes y vejestorios lenguaraces para que los insulten, como lo hizo el mal llamado Bloque Histórico Patriótico:envejecientes del cuerpo, pero sobre todo del alma, que cometen el tétrico desatino de condenar el uso de las redes sociales para catalizar cambios, puesto que, al parecer, si no hay sangre y muertos y escaramuzas callejeras y gomas quemadas y tiroteos, como en los tiempos de enantes, no hay gloria, ni tienen valor sus acciones ni efectividad sus movilizaciones… Por el contrario: el formidable e inteligente uso que la Primavera le ha dado a las redes no solo lo ha puesto a usted y a los suyos a correr despavoridos, tropezándose unos con otros y golpeándose las nalgas con los talones, sino que ha dado ejemplo de perfecta coordinación, integración y ejecución de una variada gama de estrategias de conflicto no-violento. En el contexto de enfrentamientos pacíficos, un solo tuitero con influencia vale por cincuenta guerrilleros y no se derrama una sola gota de sangre. ¿Por qué no mejor aprende de su ejemplo? ¿O acaso el mensaje que usted nos quiere enviar es que la violencia y la muerte son la única moneda que el estado reconoce a la hora de transformarse? Huelga hablar de los picapollos, de los paleros, del empleado de FUNGLODE que le quemó la cara a Isabel Loaces Ricart con cera caliente. No tengo tiempo para eso. Todos conocen esas noticias, todos hemos visto la imágenes, algunos hasta hemos respirado el gas pimienta que nos tiró de maldad un capitán de la policía en la Capitán Eugenio de Marchena; todos, todos hemos visto la manera en que usted y sus defensores no ha logrado otra cosa que apelotonarse en un batiscafo y hundirse en los abismos de la estupidez. Usted ha transformado el estado dominicano en un colonoscopio. Usted ha convertido a la República Dominicana en un experimento de mal gobierno. Es como si usted, cual científico loco, hubiera decidido averiguar qué pasaría si tomara cada una de las 77 propuestas de Jacques Attali (Informe de la Comisión Internacional para el Desarrollo Estratégico de la República Dominicana) y ejecutara exactamente lo contrario. Usted ha destruido los poderes que cotejan al ejecutivo y levantado un edificio inmoral acogedor de las más graves psicopatías; una estructura en la que la responsabilidad se difumina de tal modo que los individuos que operan dentro de ella, incluyendo a los buenos, especialmente los buenos, terminan sintiéndose capaces de cometer las más estrambóticas irregularidades sin temor a retribuciones judiciales. Usted ha perfeccionado la máquina de un estado corrupto y corruptor, un experimento de Milgram con nombre de país, un ranchón exclusivo en el que solo tienen cabida perros y entrenadores de perros, como dijo en alguna parte, alguna vez, Yevgeny Zamyatin. Una cosa del carajo donde todo el que no incline la cabeza delante de autoridades decrépitas y se trague sus embustes es un “manipulador grosero”, independientemente de sus credenciales y entrenamiento… Si vamos al caso, es usted la víctima de un ataque coordinado por disparatosos. Yo soy un disparatoso, Sara Pérez es una disparatosa; disparatosa Rosario Espinal y disparatoso Andrés L. Mateo. Disparatosos Juan Carlos Hidalgo, del Cato Institute en Washington e Yván Rodríguez, de Acento.com. Usted mencionó en su discurso del 13 de noviembre que la verdad prevalecerá, y así lo ha hecho: en una divina manifestación de justicia poética, el mismo jefe de misión del FMI,Przemek Gajdeczka, ha confirmado lo que todos ya sabíamos… ¿él también es un disparatoso? Disparatosa también, sin duda, la publicación aparecida en la prestigiosa revista The Economist el 24 de noviembre del corriente y también la publicada por Mary Anastasia O’Grady en el Wall Street Journal el 26. Disparatoso, enfermo y pepehachista todo aquel no toque el suelo con la rodilla delante de Su Gloriosa Majestad y no acepte las “conceptualizaciones” que pare, como chinche, su preclara enjundia. Todos yerran, mienten, manipulan, malinterpretan. ¿Cómo se explica tanta malignidad colegiada? Usted y muchos, muchos de sus seguidores exhiben una cerrazón de mente que raya en el fanatismo religioso, una tozudez de burro engreído, una intransigencia campuna que me hace sospechar que operan bajo el efecto Dunning-Kruger, la “ilusión de superioridad” que padecen ciertas personas cuya incompetencia es tal que tienden a creer que saben más de lo que saben y, lo que es peor, a ser incapaces de reconocer las competencias de los demás. Mientras más contemplo el sainete protagonizado por sus “defensores” más brillan por su ausencia los verdaderos pilares de la sociedad dominicana. ¿Le leo las cartas? ¿Le tiro los caracoles? De tanto ir de la ceca a la meca reuniendo mequetrefes y perdedores para su defensa usted ha agarrado un vaho a mocato. Estoy seguro de que muchos dentro de su partido ya le están sacando el cuerpo, le están dando esquinazo, lo están dejando en la estacada. ¿A que sí? Especialmente aquellos cuyas posiciones dependen del voto de sus constituyentes y no de usted. No le levantan el teléfono, especulo. Acaban con usted cuando sale de la habitación, cuando abandona la reunión, cuando se quedan solos y se saben solos. Se ha visto en la lamentable situación de irse por ahí a recabar el apoyo de Fefita la Grande y de Tito Swing porque no aparece un solo intelectual, artista o personalidad de valía que se deje capturar desprevenido en una foto con usted. Mientras más contemplo el sainete protagonizado por sus “defensores” más brillan por su ausencia los verdaderos pilares de la sociedad dominicana. Lo han dejado solo. Y el que más conspicuamente lo ha hecho ha sido nada menos que el presidente electo de la República Dominicana, Danilo Medina Sánchez… En vista de esto y de todo lo demás, ¿quién es, en última instancia, el manipulador grosero? ¿Quién el maldiciente y el infame? ¿Quién, señor ex presidente, el enfermo mental? Jamás suyo, Pedro Cabiya Fuente: http://www.pedrocabiya.com/2012/11/carta-abierta-a-leonel-fernandez/

martes, 13 de noviembre de 2012

LA HISTORIA DE MAMA TINGO, FLORINDA SORIANO MUNOZ, LA CAMPESINA MARTIR

COMO OLVIDARLA SI FUE UNA MARTIR




El primero de noviembre se conmemoro un nuevo aniversario de la muerte de la líder sindical campesina Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), asesinada ese día en 1974 en Gualey, Hato Viejo, Yamasá, en República Dominicana.

 Mamá Tingó es un símbolo de la lucha por la tierra y un ejemplo de la mujer rural en la defensa de los derechos del campesinado en toda América Latina y el Caribe.

Florinda Soriano Muñoz, Mamá Tingó, nació el 8 de noviembre de 1921, hija natural de Eusebia Soriano. Fue bautizada en la parroquia Espíritu Santo de esta comunidad de Villa Mella, el día 6 de diciembre de 1922.

 Contrajo matrimonio con un campesino llamado Felipe con el cual procreó una familia. Mamá Tingó era un militante de la Liga Agraria Cristiana de una comunidad de 350 familias pobres, que venían luchando por varios años por la tierra que los vio nacer y que trabajaron varias décadas, pero terratenientes y políticos disfrutaban de los títulos de propiedad, en forma mal adquirida.

 Varios acontecimientos ocurrieron antes del asesinato de la líder sindical. Varios jóvenes fueron heridos, a la señora Altagracia Rosario le cortaron una oreja, decenas de campesinos de esa comunidad estuvieron en prisión en varias ocasiones, entre ellos su líder natural, Florinda Soriano Muñoz ( Mamá Tingó), mujer de edad avanzada y analfabeta, pero con cualidades y autoridad suficientes para encabezar la lucha contra los desalojos injustificados.

 Después de poner una querella contra el terrateniente Pablo Díaz, la sindicalista fue asesinada por Ernesto Díaz (Turín). La Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC), y la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC) denunciaron a nivel nacional e internacional este asesinato. Hay que destacar la labor del periodista Juan Manuel García, quién hizo varios reportajes, antes y después del asesinato, sobre la situación de los campesinos en esa comunidad, toda la prensa nacional, radio, periódicos y televisión destacaron ese asesinato.

Décimas, poemas y canciones resaltaron las virtudes de la líder sindical campesina, entre ella un merengue del cantante Johnny Ventura titulado « Mamá Tingó », y la referencia de la cantante argentina Mercedes Sosa durante el espectáculo « 7 días con el Pueblo », que organizó la CGT. Pero el asesinato de Mamá Tingó no es un caso aislado en la lucha por la tierra.

 El 30 de junio de 1975, en Alto de Peguero, El Cuey, en El Seybo, fue asesinado Dionisio Frías (Mister Beca) también militante de las ligas agrarias cristianas. En Honduras ocurrió la Masacre de la Talanquera, el 18 de febrero de 1972, y las Masacres de Santa Clara y Los Horcones, el 25 de junio de 1975 en OLANCHO, donde fueron asesinados 25 campesinos, entre ellos 2 sacerdotes.

Lidia Madariaga, de Nicaragua, líder campesina, fue asesinada, cuando estaba embarazada de su cuarto hijo. Los asesinatos de líderes campesinos en Colombia y Brasil son permanentes y en masas, siendo estos dos países los de mayores atropellos a los derechos elementales de los campesinos; pero los asesinatos también han ocurrido en diversas ocasiones en El Salvador, Guatemala, Haití, Perú y Paraguay. Recientemente fue asesinada en Colombia Cecilia Gallego, Secretaria femenina de Acción Campesina Colombiana (ACC), también han sido asesinados otros dirigentes campesinos en otros países latinoamericanos.

 Mamá Tingó es un ejemplo de la participación de las mujeres en el sindicalismo y en la lucha para que la tierra de los hombres y mujeres que la trabajan.

Al conmemorarse un nuevo aniversario del asesinato de Mamá Tingó, rendimos homenaje a todos los mártires agrícolas de América Latina y el Caribe, reconocemos a las mujeres trabajadoras rurales, que trabajan en regiones donde la lucha por la tierra es más peligrosa del mundo.

 El sindicalismo dominicano y latinoamericano tiene a esa mujer campesina, Doña Florinda Soriano Muñoz, (Mamá Tingó), como un ejemplo de las personas organizadas. ANECDOTAS Desde la muerte de Mamá Tingó, quien fuera un símbolo de la lucha y defensora de los derechos del campesino en América Latina y el Caribe, Juan Muñoz de la Cruz, su primo, recuerda cada año aquellas vivencias.

 “Éstos eran terrenos comuneros, pero que tenían dueño. Se decía que las tierras eran de unos Marchena, pero la gente siguió trabajando... Vino el mayor Román, jefe de las Fuerzas Armadas y le compró dizque a la gente, vino desalojó y esta parte la cercó un tal Carbucia, no dejaban que uno trabajara y empezó esa lucha’’, cuenta Muñoz de la Cruz.

 Más adelante Román vendió las tierras a Virgilio Pérez Bernard para sembrar piña, lo que activó la lucha y provocó el apresamiento por un mes de decenas de agricultores.

 Luego Mamá Tingó y un señor conocido como Higinio arrendaron por un año un terreno, y llegaron los tiempos de campaña balaguerista, y los políticos prometieron que repartirían la tierra. Empero lo que hicieron fue cercar los terrenos, provocando así la movilización de todos para asegurar sus terrenos con alambres de púa.

 “Ella empezó a moverse por los partidos, nosotros teníamos ya la organización Liga Agraria Cristiana de la FEDELAC y estábamos afiliados a la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC), que siempre defendió a los campesinos, entonces cuando se empezó a tratar de verse con los políticos y cuando ellos ganaban no daban la cara.

 Vio que los campesinos estábamos en lucha y entonces se unió con decisión y sin miedo, se hizo cargo de todo y se hizo dueña y vocero de todos’’, comentó el primo de 73 años de edad.

 Recuerda que formó en una ocasión un movimiento de niños y ocupó la sindicatura de Yamasá en su defensa por la tierra. Sus agresores no sabían que al matarla las acciones se recrudecerían.

 “Valió la pena porque se consiguieron las tierras y producen pimientas, cada quien trabaja, siembran naranjas y hay hasta granjas de pollo. Si no hubiese sido por ella fuera peor, aunque siguen los enfrentamientos entre los mismos campesinos’’. Aunque Muñoz de la Cruz entiende que en su época la lucha valió la pena, en el poblado hay muchos intereses encontrados.

En efecto, allí existen versiones de que hasta la familia de Mamá Tingó se disputa terrenos y parte de su buen nombre. Por igual, se han disgregado y nadie defiende sus ideales.

 Inspirado en la valentía de Florinda Soriano (Mamá Tingó), Brígido Nolasco, profesor de primaria y quien fuera su vecino en Gualey (hoy Sabana Grande), conserva unos apuntes que escribió hace un tiempo para ella, y reconoce lo servicial que era la sindicalista campesina.

 “Ella era una persona trabajadora, vendía leña a las panaderías y carne para criar dignamente a sus hijos”, refiere al remembrar la disputa de su tierra con el terrateniente Pablo Díaz, luego que ella pusiera una querella en su contra y ordenó su muerte a través del capataz Ernesto Díaz (Turín). Fue en medio de una discusión cuando éste dispuso que le soltaran los cerdos con miras a despojarla de sus terrenos, y le dijo que de no cederlos quería que la mataran. “Ella y su esposo fueron donde Balaguer a ver si les cedían la tierra, pero les hacían promesa y no hacían nada, era su deseo comprarla, pero actuaron muy tarde”.

Entre sus apuntes, Brígido dice que Mamá Tingó era oriunda de San Felipe de Villa Mella; llegó un día al lugar en que más tarde contrajo matrimonio con Felipe Muñoz, procreando siete hijos, a quienes cuidaba y protegía junto a una hermana.

‘’Ni ella ni su esposo tuvieron oportunidad de asistir a la escuela, vivían con el pan de cada día”. RELEVOS Una hija de crianza de Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), ha continuado la lucha, junto con otros compañeros y compañeras sindicalistas de la región de Yamasá; ella se llama Jesús María de Paula, mejor conocida como “Enriqueta”. En el año 2000 el Programa Mundial de Alimentación (PMA), de Naciones Unidas, con motivo del Día Internacional de la Mujer, rindió homenaje a Jesús María de Paula, líder de la Federación de Mujeres Campesinas Mamá Tingó, de República Dominicana, por su labor en favor de mejorar la condición del sector campesino. Las vivencias experimentadas por Enriqueta junto a Mamá Tingó, a pesar de su corta edad, la impulsan a continuar la lucha que iniciara la líder comunitaria y sindicalista, proponiéndose esto como meta en la vida. 

En octubre 2005, el síndico del municipio Santo Domingo Norte, licenciado Daniel Carvajal Louis, desvelizó una tarja en honor a la heroína campesina Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), asesinada en 1974.

La tarja está en la plaza del mismo nombre, en El Cruce de la Bomba, en la carretera que comunica a Yamasá con Guanuma. Al acto asistieron hijos y hermanos de Mamá Tingó, y grupos de dirigentes comunitarios.

Recientemente el gobierno dominicano designó la primera línea del METRO, de Santo Domingo, con el nombre de “MAMÁ TINGÓ”.

 Mamá Tingó es un ejemplo en la lucha en defensa de los intereses de los hombres y mujeres que trabajan la tierra, para que no hayan NI HOMBRES SIN TIERRAS; NI TIERRAS SIN HOMBRES.

martes, 6 de noviembre de 2012

LA REFORMA FISCAL QUE EL GOBIERNO DOMINICANO QUIERE IMPONER AL PUEBLO ES INJUSTA E ILEGITIMAI

EL DOCUMENTO QUE ENTREGARON LOS LEGISLADORES DE LA OPOSICION AL GOBIERNO Y A LAS CAMARAS , EN ESPECIAL EL PRD REITERAN QUE LA REFORMA FISCAL QUE EL ESTADO QUIERE IMPONERLE AL PUEBLO ES ILEGITIMA E INJUSTA Martes 6 de noviembre de 2012 12:32 En documento entregado a sus Diputados. PRD reitera reforma tributaria es injusta e ilegitima. El Partido Revolucionario Dominicano afirmó hoy que la sociedad dominicana no puede aceptar con indiferencia una reforma tributaria que es injusta e ilegítima, porque con ello aceptaría como válido el sistema que ha dado lugar al déficit de 187 mil millones de pesos que no fueron utilizados para proveer más escuelas, más hospitales con medicinas, seguridad, alimentación y empleo al pueblo dominicano, sino que fueron dilapidados con fines electorales y de enriquecimiento de una casta que se ha apropiado de la gestión del Estado para fines particulares. En documento entregado a sus legisladores en el Congreso Nacional, por el Secretario General, Orlando Jorge Mera, acompañado de Luis Abinader, Cesar Cedeño, Milagros Ortiz Bosch, Enmanuel Esquea Guerrero, Ramón Alburquerque, entre otros, mientras participaban en una marcha organizada por grupos populares, la organización opositora reitera que este paquetazo fiscal es injusto por su contenido, pero mucho más injusto e ilegitimo porque el Gobierno y una parte de los legisladores han decidido resolver el problema del déficit fiscal extrayendo más dinero de los bolsillos de la gente, en lugar de corregir las causas que dieron origen al enorme descuadre en las finanzas gubernamentales. El documento fue recibido por los diputados encabezados por el doctor Hugo Tolentino Dipp, José Santana, Eugenio Cedeño, Julio Encarnación, entre otros. Establece que la insistencia del Gobierno y de una parte de los legisladores y legisladoras en imponer a la sociedad una injusta reforma tributaria nos reúne hoy aquí, en este acto de protesta que convocamos el Movimiento Justicia Fiscal, el Foro Social Alternativo y un conjunto de agrupamientos de organizaciones sociales, populares, sindicales y comunitarias. Las organizaciones y personas que concurrimos hoy ante el Congreso Nacional, lo hacemos para expresar nuestro repudio a la actitud de encubrimiento del conjunto de prácticas ilegales de dispendio y corrupción que dieron origen al déficit. La sociedad dominicana no puede aceptar con indiferencia una reforma tributaria que es injusta e ilegítima, porque con ello aceptaría como válido el sistema que ha dado lugar al déficit de 187 mil millones de pesos. Ciento ochenta y siete mil millones de pesos que no fueron utilizados para proveer más escuelas, más hospitales con medicinas, seguridad, alimentación y empleo al pueblo dominicano, sino que fueron dilapidados con fines electorales y de enriquecimiento de una casta que se ha apropiado de la gestión del Estado para fines particulares. Lo peor es que el Gobierno convocó a organizaciones sociales, populares, sindicales y empresariales a discutir soluciones en el marco del Consejo Económico y Social. Pero, como los representantes de los tres sectores coincidimos en que había que sanear el gasto antes de establecer nuevos impuestos, y establecer responsabilidades y sanciones para que nunca más vuelva a ocurrir el desorden fiscal de 2012, se optó por suspender el diálogo e imponer las medidas tributarias sin resolver los problemas de fondo en el manejo del presupuesto nacional. El gobierno y los senadores pretenden que la población les firme un cheque en blanco, poniendo en sus manos más recursos sin estar seguros de que los mismos serán utilizados con eficiencia y transparencia para atender las principales necesidades de la ciudadanía. La población tiene sobradas razones para no creer en gobiernos que no muestren una firme disposición a enfrentar el clientelismo y la corrupción. ¿Cómo se puede confiar en autoridades que mantienen instituciones que no brindan ningún servicio a la población y más bien son utilizadas para pagar favores de campaña? ¿Cómo confiar en autoridades que se niegan a identificar y someter a la justicia a los responsables del mal manejo y expropiación de los recursos que con tanto esfuerzo la población pone en manos del gobierno, y que por el contrario se empecinan en que el pueblo pague con más impuestos los platos rotos de una fiesta donde no participó? No, no y no, la sociedad dominicana no está dispuesta a seguir financiando un Estado que utiliza gran parte de los recursos para mantener privilegios irritantes, clientela política y la corrupción criminal. La ciudadanía demanda acciones contundentes que demuestren que se hará un uso eficiente de cada centavo que se le entregue al Estado dominicano. Los legisladores y legisladoras no pueden pedir que las familias se aprieten los cinturones, mientras estos siguen disfrutando de barrilitos y cofrecitos para gastarlos a su antojo. El gobierno y los Senadores han optado por hacer más de lo mismo en lugar de tomar medidas para restaurar la confianza, poniendo el bien común por encima de los pequeños intereses grupales y particulares. La postura en la que el Gobierno se ha empecinado es la de resolver el problema mediante el incremento de los ingresos tributarios y tímidas reducciones del gasto, mediante una reforma tributaria que no es integral porque no resuelve los problemas de calidad y racionalidad del gasto. Esta propuesta de reforma tributaria carece de legitimidad porque no da garantías de que la locura de gasto del 2012 vuelva a repetirse el día de mañana. La confianza de la sociedad en el Gobierno se ha roto, pues en lugar de corregir lo que está mal, la consigna parece ser “encubrir lo que está mal”. Más grave aún ha sido la conducta del Senado, que en ostentación de una total unilateralidad y una prisa desmesurada ha aprobado al vapor la reforma tributaria sin tocar ninguna de las situaciones cuya solución es demandada por la sociedad. En su lugar han aprobado cambios tributarios que no contribuyen a la equidad tributaria y sin la más mínima preocupación por una política fiscal que responda a las necesidades colectivas. Este paquetazo tributario no debe ser aceptado. Y no debe ser aprobado por la Cámara de Diputados. Porque es ilegítimo. Porque es injusto. Porque casi el 30% de los recursos que el gobierno busca recaudar a través de nuevos impuestos provienen del aumento del ITBIS de 16% a 18% y de la inclusión en la base imponible de nuevos alimentos que forman parte esencial del aporte calórico de la población más pobre. El aumento del ITBIS afecta más a los pobres que a los ricos. Veamos: a) Incorporar el aceite, azúcar y café representan el 22% de las kilocalorías percapitas de la canasta básica de alimentos consumidas en las zonas urbanas y el 21% en las zonas rurales. Esto implica más desnutrición de los más pobres. b) Con los aumentos propuestos del ITBIS de 16% al 18% y los nuevos productos incorporados implica un aumento de precios que es un 33% mayor en el quintil más pobre que en el quintil más rico. Esto significa más pobreza y peor distribución del ingreso. c) Los nuevos productos alimenticios a los que se les ha gravado con el ITBIS, representan el 10% de la canasta de alimentos y bebidas no alcohólicas del quintil más pobre mientras que representa el 4.7% de la canasta de consumo de alimentos y bebidas no alcohólicas del quintil más rico. Esto significa peor distribución del ingreso. d) Los nuevos productos gravados con ITBIS afectan en términos absolutos casi 6 veces al quintil más pobre que al quintil más rico. Es indignante pensar en el impacto de estas medidas en la población más pobre que, además de no recibir servicios públicos de calidad que consigan ir igualando sus oportunidades a las de los sectores más ricos, estén siendo castigados con medidas impositivas que proveerán de recursos a un Estado que no ha sido capaz de garantizar que esos recursos se utilizarán para crear capacidades en la población y que servirán para enriquecer a unos pocos, para financiar la corrupción y fomentar el clientelismo, alejándonos cada vez más de una sociedad basada en derechos. Por eso emplazamos a la Cámara de Diputados a actuar con conciencia y rechazar esta reforma tributaria. En su lugar deben demandar al gobierno a presentar un Presupuesto 2013 sin la introducción de nuevas cargas impositivas para la población. Para esto es necesario reorientar y eficientizar el gasto publico tal y como se ha planteado en el seno del CES. Exigimos que este presupuesto no se elabore en función del historial o hechos pasados que validan los niveles de corrupción y clientelismo, sino en función de la justificación de necesidades de recursos sobre la base de los resultados que se quiere alcanzar; es decir un Presupuesto Base Cero. Este presupuesto debe centrarse en mejorar los servicios públicos a la población, cerrando brechas sociales históricas y cumpliendo con el compromiso asumido con la población de incluir el 4% del PIB para la educación preuniversitaria. También consideramos que para “entusiasmar, motivar y comprometer a todos los sectores”, como plantea el Presidente, y “preservar la confianza en las políticas públicas”, es necesario establecer responsabilidades, sancionar a los responsables de la situación actual y crear una ley de responsabilidad fiscal que establezca normas y penalidades que impidan que se vuelva a poner en riesgo la sostenibilidad fiscal del país y eviten que lo sucedido durante este año vuelva a ocurrir. Las ciudadanas y los ciudadanos que protestamos hoy somos sólo una parte de quienes hoy se sienten frustrados e indignados. Que se sienten estafados. Y que haremos resistencia al pago de impuestos sin garantía de manejo honesto. Sin identificar cómo se produjo este desastre en las finanzas públicas. Hoy hemos marchado. Y marcharemos nuevamente, e iremos haciendo entender a todos los sectores que esta decisión gubernamental es injusta, ilegítima y no debe pasar. Seguiremos llamando a la población a manifestar su rechazo, a exponer su indignación. Sí, estamos indignados, pero no nos conformaremos pacientemente: reclamaremos que se haga un saneamiento del gasto, que se impongan controles y medidas para que nunca más se vuelva a jugar con la confianza y la esperanza de la gente. Cada día seremos más, quienes diremos No a la irresponsabilidad en el manejo de los recursos públicos. Esta lucha apenas comienza. Y no parará hasta que tengamos un sistema fiscal justo y un ejercicio responsable de la gestión pública