miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL GOLPE AL PRESIDENTE BOSH ESTUVO PRECEDIDO DE RUMORES..DIJO" PODRE SER DERROCADO, COMO CUALQUIER PRESIDENTE, PERO NO DESHONRADO".

LIBRO LA DEMOCRACIA REVOLUCIONARIA
Golpe a Bosch estuvo precedido de rumores
"PODRÉ SER DERROCADO, COMO CUALQUIER PRESIDENTE, PERO NO DESHONRADO"




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Santo Domingo
Cuarenta y ocho horas antes del golpe de Estado al presidente Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, llegó al país el almirante William E.

Ferrall, comandante de las Fuerzas Navales de los Estados Unidos, en la zona sur, para una visita de cortesía de tres días.

Una cronología de acontecimientos nacionales e internacionales del 15 de febrero de 1963 al 30 septiembre del mismo año, es citada en el libro “La Democracia Revolucionaria”, de René Fornunato, quien lo presentará públicamente el lunes próximo.

“Fuentes dicen que el derrocado presidente fue hecho prisionero después de asistir a un agasajo al almirante William E. Ferrall, de la armada norteamericana”, cita.

La víspera del derrocamiento, el día 24, el presidente Bosch asistió a una recepción que fue ofrecida en el club de las Fuerzas Armadas al almirante Ferral. Llegó al club, ubicado en el Centro de los Héroes, a las 7:53 de la noche, acompañado del secretario de Agricultura y el jefe del Cuerpo de Ayudantes Militares de la Presidencia.

Bosch, reconocido escritor internacional, con 54 años en aquella época, había asumido el poder el 27 de febrero del mismo 1963, para una gestión que fue tronchada a los siete meses. Fue un luchador antitrujillista y vivió por muchos años en el exilio.

Su golpe de Estado provocó una revuelta popular a partir del 24 de abril de 1965, lo que provocó la intervención de los Estados Unidos en el país.

El libro de Fortunato reseña que las Fuerzas Armadas Dominicanas y la Policía Nacional depusieron a las 2:30 de la madrugada del 25 de septiembre el gobierno Bosch, formándose un comando de ambos cuerpos armados, presidido por el secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, mayor general Víctor Elby Viñas Román.

A las 6:30 de la mañana de ese día fue leído un manifiesto dirigido al pueblo por Radio Santo Domingo y una cadena de emisoras.

Ese documento estaba firmado por el secretario de las Fuerzas Armadas, y el jefe de la Policía, Belisario Peguero Guerrero.

También por los jefes del Ejército, Renato Hungría Morel; de la Fuerza Aérea, Manuel Atila Luna Pérez; de la Marina de Guerra, Julio Alberto Rib Santamaría; así como otros oficiales generales y superiores.

Se declaraba “fuera de la ley” tanto la doctrina comunista, marxista-leninista, castrista (contra Fidel Castro) “o como se la quiere llamar”, como a los partidos políticos que velada o no abiertamente la profesaran.

Declararon, igualmente, inexistente la Constitución de la República proclamada el 29 de abril del 1963, y vigente la del 17 de septiembre de 1962. Dispusieron la disolución de las cámaras legislativas. También, la formación en un plazo prudente de un gobierno provisional.

En su primer decreto, el comando militar proclamó estado de sitio en todo el país, y como consecuencia un toque de queda en todo el territorio nacional, desde 6:00 de la tarde a 6:00 de la mañana, solo pudiendo transitar las personas que tuvieran un salvoconducto expedido por el jefe de la Policía.

La Secretaría de Interior y Policía prohibió terminantemente toda reunión de carácter público.

Días cruciales
Cinco días antes del golpe, el 90% de los comerciantes capitaleños cerraron sus puertas en solidaridad con una organización anticomunista.

El 15 de septiembre, diez días antes de derrocar a Bosch, circularon rumores de que las Fuerzas Armadas estaban acuarteladas ante la inminencia de un supuesto golpe de Estado.

ADVERTENCIA QUE HIZO A SUS FUNCIONARIOS
“LA LEY NO CONOCE NOMBRES NI FAMILIA”
”Queremos advertir al país que el Presidente de la Repúbilca no tiene amigos, ni enemigos, ni arientes ni parientes.

La ley protege a todos los dominicanos, pero la ley también le cae encima a todos los dominicanos que la violen”, cita la contraportada del libro, como parte de estractos de discursos de Bosch.

También dijo que la República Dominicana tenía que regirse por la ley, y que la ley, no conoce nombres, ni personas, ni sentimientos, ni relaciones familiares.

“Los funcionarios de este gobierno, los escasos funcionarios de este gobierno que crean que el presidente no se va a enterar si hacen algo mal hecho, están equivocados, porque el presidente se entera, y envía a la justicia y hace detener al más íntimo de sus amigos y al más cercano de sus colaboradores”, dijo.

Y agregó: “Me duele hacerlo, pero tengo que hacerlo, para preservar la democracia en este país y para conservar mi dignidad y mi honor; yo puedo ser derrocado como cualquier gobernante puede ser derrocado en América Latina, pero no seré deshonrado, cuando salga del poder tendrán que reconocer mi honestidad”.

EL PADRE SILVA RECHAZA QUE INCITARA AL GOLPE DE ESTADO CONTRA EL PRESIDENTE BOSH

El padre Silva rechaza que incitara golpe contra Bosch
RAFAEL MARCIAL SILVA DIJO EN ENTREVISTA PARA LISTÍN DIARIO QUE LLEVA 47 AÑOS ESCUCHANDO LA MISMA MENTIRA Y SUFRIENDO POR LA MISMA CALUMNIA




Espiritualidad. El padre Marcial Silva lleva más de 45 años consagrado a la educación, la formación de la juventud y dedicado a su misión pastoral como sacerdote en la parroquia de Arroyo Hondo.Ramón Urbáez
hector.urbaez@listindiario.com
Santo Domingo
“Yo no soy golpista, nunca he sido golpista, no participé en nada que tuviera que ver con el golpe de Estado contra Juan Bosch en 1963. Llevo 47 años oyendo la misma acusación, soportando la misma mentira y sufriendo por la misma calumnia...”.

A sus 82 años y con una vida activa como si tuviera 40, el padre Rafael Marcial Silva, en su despacho de la parroquia de Arroyo Hondo, recordó que fue cancelado como capellán de la Fuerza Aérea (FAD) por el presidente Bosch, el 16 de julio de 1963, dos meses antes del golpe que depuso al primer gobierno democrático desde el derrocamiento de Horacio Vásquez en 1930.

Ahora le sale al frente a una nueva versión de su presunta participación en el golpe contra el Gobierno Constitucional la madrugada del 25 de septiembre de 1963, publicada en el libro “La democracia revolucionaria”, de René Fortunato, puesto a circular el lunes por el Senado de la República.

“No soy golpista ni remotamente, pero reconozco que mi defensa a la fe católica pudo mal intepretarse”.”
Rafael Marcial Silva, sacerdote católicoLamentó todo lo que ha ocurrido después del golpe de 1963 y lo calificó una gran tragedia, un gran desastre que ha acarreado muertes, dolor y sufrimientos al pueblo dominicano. “No me siento culpable de nada, porque solo defendí los principios de la fe cristiana, y la iglesia nunca conspiró para que se diera ese golpe de Estado que significó un retroceso de muchos años para el desarrollo y el progreso”.

Chismes y mentiras
“Bosch me canceló, pero no por golpista ni conspirador, sino por chismes y mentiras que le contaban, porque para participar en un golpe de Estado uno tenía que ser representante de Estados Unidos, que patrocinaba los golpes en América Latina, o un jefe militar de poder en las Fuerzas Armadas y con influencia en la clase gobernante, y yo no era nada de eso”.

Dijo que a Bosch lo tumbó Estados Unidos, los mandos recalcitrantes de las Fuerzas Armadas y gente con poder económico que se estaba enriqueciendo con los bienes de Trujillo, gente a quienes Bosch no le convenía como Presidente.

“Yo era un simple sacerdote de la iglesia católica, y eso he sido siempre, sólo un sacerdote”.

“Yo nunca fui golpista, ni la iglesia católica quería golpe de Estado, yo reconozco las bondades de don Juan, que fue un hombre muy honesto, que no robó ni mató, y quizá por eso lo tumbaron, porque no quiso hacer lo que hicieron otros que gobernaron esos años antes que él”.

Marcial Silva aclaró que Bosch de manera personal nunca lo acusó de golpista ni de conspirador en 38 años que vivió después del golpe, sino que, por el contrario, cuando regresó tras la Guerra de Abril de 1965 lo visitó en su casa de la avenida Independencia.

La cancelación
Sobre el expediente de su cancelación como capellán, dijo que era necesario que se aclarara, porque se produjo por intrigas y chismes que le contaban al Presidente, y no porque tuviera vinculado a ninguna conspiración.

Explicó Marcial Silva, que una tarde, luego de una procesión en la iglesia Del Carmen, le dijeron que Bosch acababa de quitarlo a él como capellán. “A usted y al mayor Rolando Haché”, respondiendo él a su vez que podía hacerlo porque Bosch era el Presidente.

Lo que nunca aceptó –dijo– fue que se dijera que lo quitaron por “mal capellán y cura político”, porque como capellán fue un hombre de historia, estudios y de paz, y como sacerdote nunca se inmiscuyó en política. “Mi misión era pastoral y las necesidades espirituales de los soldados”.

No negó que alguna vez algún militar le preguntara qué le parecía el gobierno, a lo que simplemente respondía: “No sé, hay que esperar que se desarrollen las cosas y se consolide la democracia”.

El sacerdote apuntó que todos sabían que a Bosch le simpatizaba Fidel Castro y que tenía ideas que podían entenderse como comunistas, contrarias al sistema democrático y la doctrina de la iglesia, pero que eso no era justificación para que se le diera un golpe de Estado.

Con Bosch
Alejado del mundo social y político desde hace más de 40 años, el padre Marcial Silva se queja de que cada vez que se acerca el 25 de septiembre, oye de nuevo las acusaciones y los reproches por “algo que nunca pasó por mi mente, algo tan traumático y que causó tantas muertes y sufrimientos”.

Rechazó que en el libro de Fortunato se incluyeran fotografías de un momento en que bendecía una obra en la Fuerza Aérea, con sus ornamentos sacerdotes, y que escribieran al lado que él arengaba las tropas para que dieran un golpe de Estado. Recordó que meses antes del golpe estuvo en el Palacio Nacional junto a otro sacerdote de apellido Torres, y que Bosch lo recibió con mucho respeto y cortesía, pero que después, cuando Bosch regresó al país al terminar la guerra de 1965, lo visitó en su casa.

“Me invitó una persona que era de Salcedo llamado Javier, aunque no recuerdo su apellido, deseaba que yo fuera a saludar a Bosch, al principio me negué por lo que se dijo de mí, pero después fui, y Bosch me recibió con amabilidad”. Celebró misa y luego hablaron de muchos temas, menos del golpe de Estado. “Creo que Bosch con mi presencia, quería darle alguna confianza a los militares que entonces eran de su escolta y a sectores que aún lo hostigaban y lo acusaban de comunista”.

Al padre Marcial le molesta que personas que no conocen su verdadera misión como sacerdote digan las mismas cosas y escriban en libros de historia lo que “los niños del colegio que dirijo leen y creen que el padre Marcial es un golpista”.

SIEMPRE FUE AMIGO DE FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ
Durante la entrevista, el padre Marcial reveló que fue amigo de Rafael Fernández Domínguez, a quien conoció en la Fuerza Aérea, y que luego después cuando éste se encontraba exiliado en España se encontraron algunas veces en Madrid.

“Conversábamos sobre distintos temas y asuntos del país, y también fui amigo de muchos oficiales, y ninguno nunca me ha acusado de nada, ni me enrostraron que yo fuera conspirador desde la Fuerza Aérea”.

Agregó que si él hubiese pedido a los militares de San Isidro que tumbaran a Bosch, alguno de esos valientes oficiales, que participaron en la guerra de Abril, lo hubieran acusado públicamente. “Pero siguieron siendo mis amigos y me han tratado con el mismo respeto siempre”.

Dijo que los que acusan no tienen ninguna prueba para hacerlo, lo que sí pueden decir es que él defendía los principios de la iglesia y de su fe, y reconoció que entonces Bosch tenía ideas raras y que no hablaba sobre la iglesia, ni la religión, incluso evadía ese tema cuando se lo mencionaban.

Precisó que la iglesia y los católicos tienen el derecho de defender su fe y siempre, a través de la historia, han defendido sus principios contra todas las doctrinas que quieren destruirla, y que eso no puede interpretarse como una abierta conspiración para darle un golpe de Estado a Juan Bosch, como se ha insinuado a través de estos últimos 47 años.

Marcial Silva lamentó el golpe de Estado y dijo que al analizar todo lo que pasó, las matanzas, violaciones, abusos, sufrimientos y dolores, que ha pasado el pueblo dominicano, después de 1963, tenemos que concluir que fue una verdadera tragedia, un desatre.

“Ese es mi juicio histórico sobre ese golpe, en el que no tuve ninguna vinculación, ni tengo por qué arrepentirme, porque no participé en ninguna conspiración, ni la iglesia pretendió nunca ningún golpe de Estado”.