sábado, 11 de agosto de 2018

EL CONOCIMIENTO EXPERTO ES IMPRESCINDIBLE EN LA POLITICA , AL PRESIDENTE DEL PRD Y CANCILLER DE LA REPUBLICA ING MIGUEL VARGAS LE SOBRAN QUILATES PARA APLICAR POLITICAS PUBLICAS QUE FAVOREZCAN LA MAYORIA DE LA POBLACION


FORMULACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS

Por

LIC. ENILDO  RODRÍGUEZ NÚÑEZ MBA PhDP


 El conocimiento experto es necesario en la política, pero los problemas que trata la política no suelen ser problemas técnicos, sino cuestiones que afectan a la sociedad, en cómo mejorarla y transformarla; esto evidentemente no es teórico, sino que exige un conocimiento práctico.

Para un político lo más importante es conocer el terreno en el que se mueve, ya que de esta manera conseguirá llevar a cabo las políticas públicas más adecuadas para sus habitantes.

 Es importante que el político tenga el conocimiento práctico, ya que éste le dará las destrezas necesarias para llevar a cabo las políticas públicas. Siempre ha de tener una “visión de conjunto”, conocimientos de economía, ciencias políticas, derecho y geopolítica.

Un político debe contribuir a minimizar incertidumbres, a generar confianza, a despertar la convicción de que, desde la Administración se está movilizando los recursos humanos y materiales necesarios para afrontar cualquier situación.

 No se puede gestionar una sociedad sin contar con una percepción global de la realidad que pretendemos innovar. La realidad es que donde acaba la política y comienza la ciencia, y eso es un lema innegable que está en nuestros medios hoy día.

 La ciencia proporciona un conocimiento perfectamente comprobado y comprobable por todos; el método científico contiene todos los pasos y procedimientos para probar sus conocimientos.

 El objeto de la ciencia es conocer los hechos que constituyen la realidad, cuya existencia certifican y prueban las percepciones sensoriales, las cuales nos proporcionan los datos de que se vale la ciencia, y deben estar exentos de todo tipo de supuestos o elementos derivados de la subjetividad humana.

 Durante años se ha hablado de la política desde dos aspectos: el científico y el filosófico, los cuales son completamente diferentes y hablan de la política cada uno a su manera.

 Personalmente pienso que la filosofía política y la política como ciencia buscan la mejor forma de gobierno mediante ideas, propuestas y ver cómo aplicarlas para llegar a una solución para el bienestar de la gente.

La política realmente es una ciencia, pero nunca la he visto como una ciencia exacta como las matemáticas, ya que no cuenta con un elemento fijo que asegure que usando esos método científico que has aprendido en la teoría van a funcionar exacto como otras ciencias, y tampoco podemos llevarlo a prueba porque entonces estaríamos ensayando con muchos riesgos.

Aunque el método científico para llegar a conclusiones consensuadas que permitan ser predictivas y posibiliten la mejor de las decisiones a ejecutar es probablemente la contribución más distintiva de los hombres y debe formar parte de la vida pública, del debate político y de la cuestión social porque es el único elemento válido de progreso real.

 Los políticos deberían captar los mensajes de la sociedad, analizarla sin descalificar, meditar y observar antes de legislar o ejecutar.

Segun Weber sabiendo que el político, en su época, como hoy también, no era precisamente un modelo, propuso un "deber ser" de político a ser imitado por los que sentían esa vocación.

Decía: "un político debe contar con tres virtudes: pasión, sentido de responsabilidad y mesura".

 Una definición difícil, por no decir imposible, de ser encarnada. Y es aquí donde está el problema.

 Dos virtudes racionales y una irracional excluyentes entre sí y con un equilibrio donde es exigible el sacrificio de una de ellas

 El científico.

 Hay tres aspectos básicos que llaman la atención en este discurso que analizamos del pensamiento de Weber.
Son, por un lado, de cara a las ciencias en el que los juicios de valor no deben interferir en los hechos; por otro, el deber del científico de abandonarse a su causa y, por último, la posición del hombre de ciencia ante los fenómenos políticos concretos.

 Es una contradicción que Weber, prive de sentido a su objeto, sobre todo cuando él es el defensor de la influencia de los valores en la actividad humana, aunque sólo sea para tomarlos en cuenta y no necesariamente creer en ellos.

 Por otra parte Max también nos habla sobre la eficacia y la esencia de la política.

 La política no ha dejado de encerrar en su seno la racionalidad de la eficacia.

 Las cosas no son buenas ni malas, sino útiles o inútiles para una empresa cualquiera.

 En este sentido, a Weber no le interesan los fines, aunque los admite para entender la racionalidad de los políticos de distintos signos.

 Por eso, es un científico que no se embriaga con la nobleza o las miserias de unas metas abstractas. Por supuesto que en este sentido no deja de hablar por medio de valores.

Weber analiza los valores con "relaciones de valores".
Y exactamente esa es la paradoja de la política: su eficacia en el terreno de la moral.