jueves, 1 de junio de 2017

COMO CREAR UN PLAN ESTRATEGICO POLITICO PARA PODER GANAR UNA CAMPANA ELECTORAL.-




COMO CREAR UN PLAN ESTRATEGICO POLITICO PARA PODER GANAR UNA CAMPANA ELECTORAL.-



Por: Enildo E.Rodriguez N.MBA PhD P
Consultor de Marketing Político
Coordinación Estrategia Federal



Dirección Internacional de Comunicaciones e Informática Federal   PRD Institucional

COMO CREAR UN PLAN ESTRATÉGICO  POLÍTICO  PARA GANAR UNA CAMPANA ELECTORAL.

La política es una ciencia, aunque no exacta como las matemáticas, pero para eso es que están los consultores políticos y analistas consejeros para ayudar a los políticos a alcanzar sus propósitos. Hay muchas variables que pueden afectar una campana, pero si diseñamos un plan correctamente y lo escribimos para poderlo evaluar y controlarlo se puede tener éxito. En mi opinión personal y profesional si no tienes información ni un plan no sabes lo que tienes; ni lo que  quieres y así es muy difícil llegar a ninguna parte.

La información es muy relevante; el plan es imprescindible; llevarlo a cabo y ser flexible cuando las cosas y las circunstancias cambian también; ósea que no debes estar cerrado a nada, que en algún momento el viento puede cambiar de dirección y lo mas importantes seria estar preparado para eso antes que suceda y si no sucede saber porque no sucedió.

Conocer qué provoca la variación en los efectos de las campañas, para así  centrarse en esas variables y en los grupos más proclives a ser afectados por ésta.

Quienes menos participan son los ciudadanos con menos recursos educativos, los jóvenes y los pertenecientes a minorías étnicas.

Los ciudadanos toman decisiones razonadas en contextos de información Incompleta. Ambigüedad que se produce en las campañas electorales

La abstención. Los desactivados son individuos que deciden abstenerse durante la misma campaña.

Los cambios en la ubicación de los votantes durante la campaña, están condicionados por las variables socio-demográficas: edad y educación; junto con el grado de información de los votantes.

Las campañas electorales precisamente desactivan al grupo que menos probabilidades tiene de votar.

A partir de la tipología de Lazarsfeld, Berelsojn y Gaudet, se desprende que las personas con un bajo nivel educativo no se convierten con más facilidad que los de mayor nivel educativo echando por tierra la idea de que para ganar los votos del partido contrario, hay que centrarse en los votantes de menor nivel educativo.

Es importante que los votantes sepan qué pueden esperar de ese gobierno. Pueden premiar o sancionar a los gobiernos. Crear expectativas.
La persuasión puede cristalizar en tres formas: la activación, la conversión y que se contraponen al esfuerzo. No todos los votantes son igualmente proclives a la persuasión.

La desactivación. Dos de las estrategias que utilizan los políticos para intentar que se produzca la desactivación: las campañas negativas y el “no dialogo”. Es en los Estados Unidos donde existe un mayor nivel de desactivación. Los cambios no se producen arbitrariamente. Las que recogen cuestiones de información política o las opiniones; y, por último, las socioeconómicas como la edad o la educación. Las campañas electorales o bien no tienen efectos o éstos son muy limitados.

En la escuela de Rochester, o elección racional, se utilizan dos elementos, como son, en primer lugar, el voto exceso (en contraposición al voto instrumental) y la  información imperfecta.

La campaña electoral tampoco tiene sentido en un contexto de información perfecta. El comportamiento de los votantes medios está fuertemente condicionado por factores a largo plazo. Además de estos factores, la adscripción partidista y las actitudes ante determinados asuntos. Una vez que estas fuerzas de largo recorrido han actuado, el resto, el resto de comportamiento electoral es susceptible de ser influido por el resto de variables disponibles. Entre estas variables, es muy relevante la información vertida durante la campaña. En relación con las campañas parece que éstas importan, pero en los márgenes.

Para algunos investigadores, las campañas electorales no cuentan: son las fuerzas a largo plazo las que determinan el voto de los ciudadanos. Y, para otros, entre los que me incluyo, la campaña importa en los márgenes.
Argumentos a favor de la campaña electoral: hay un número importante de gente que decide votar durante la campaña; la identificación partidista del electorado es cada vez menor; se dan fluctuaciones de apoyo durante la campaña. Generan mucha información que puede ser utilizada por los votantes para considerar su voto.

A partir del trabajo de Lazarsfeld, Berelson y Gaudet, los estudios electorales definen los efectos de campaña como refuerzo, activación y conversión. Pero el proceso funciona a la inversa. Es el aprendizaje lo que provoca la activación o la conversión de nuestro votante. La persuasión sólo es un efecto de los esfuerzos de las élites por modificar la decisión inicial de los votantes y no pueden ser un mecanismo.
Agenda setting. La atención de los votantes es la condición más evidente para que se produzca la persuasión:

1. Las élites lanzan estímulos.
2. Los votantes prestan atención.
3. Los votantes aprenden y/o recuperan sus antiguas creencias.
4. Dicho aprendizaje les lleva a reevaluar sus posiciones en las variables importantes y, como resultado, se produce el cambio entre la intención y el voto emitido.

La diferencia entre el efecto de refuerzo y el de persuasión es que mientras el segundo exige el aprendizaje, el primero puede suceder sin necesidad de que el ndividuo aprenda o recupere antiguas creencias. El aprendizaje le lleva al cambio de intención. El mero hecho de aprender no es suficiente para garantizar el cambio de la intención inicial del individuo.
No se producen cambios aleatorios, Es decir, un individuo sólo cambia su intención si recibe algún estimulo. Los votantes tienden a ser cómodos y no cambiar porque sí.

Las élites, lanzan el mismo estimulo al público, si bien es cierto que “apuntan” a grupos concretos de votantes en función de sus objetivos. Sin embargo, los temas elegidos pueden no funcionar porqué no se ajustan a las preferencias de los electores. En general, si los políticos tratan temas que no interesan, los votantes no actualizan sus creencias y se quedan como estaban antes de la campaña electoral.
Hay unos grupos de votantes más propensos que otros a los estímulos de los políticos. El electorado no es homogéneo y que la atención y la capacidad cognitiva del electorado no es la misma.

La persuasión es una función de la recepción de los ciudadanos de los mensajes políticos – la atención – y su posterior aceptación. Para que se produzca la persuasión, primero, se necesita que el estímulo de los políticos llegue a los ciudadanos y que después, una vez se recibe dicho estímulo, se reaccione aceptando dicho mensaje.

La probabilidad de recepción de un mensaje político no sólo depende del interés de los ciudadanos sino también de la intensidad de dicho mensaje.
No todos los individuos consideran todos los mensajes por igual y, en consecuencia, la intensidad variaría individualmente. Las diferentes formas mediante las que los ciudadanos toman sus informaciones sobre las políticas o los candidatos es lo que se conoce como heurística, es decir, la transición hacia el segundo componente de la persuasión, que es la aceptación del mensaje del político. Una vez se ha recibido el mensaje, esto no conlleva su aceptación inmediata porque las personas no se creen todo lo que les dicen de inmediato.

“Resistencia inercial”. Los individuos, especialmente los más informados, tienen consideraciones previas sobre los asuntos políticos. Cuanta más información tenga, más probable es que contextualice el mensaje emitido y lo relativice con la información anterior.

La credibilidad del mensaje y de la fuente emisora es el elemento determinante que subyace a las limitaciones de la aceptación de dicho mensaje.
El comportamiento de los iguales influye en el comportamiento de uno. Ha actuado dependiendo del comportamiento de los demás. Se asume que el cambio de actitud o la persuasión se producen en niveles medios de recepción y aceptación.

Los efectos de las campañas electorales, el efecto de refuerzo y los de persuasión.

Los individuos que declaran votar por una opción y finalmente así lo hacen son los reforzados. La gran mayoría de los votantes han decidido su voto antes de que se inicie la campaña electoral. Los individuos pueden reafirmarse en sus opciones previas a través de nueva información que proveen, por ejemplo, los medios de comunicación o los grupos de iguales.

Los efectos de la campaña no sólo se miden a través del cambio en los votos, sino también a través de la reafirmación del votante cristaliza en la categoría de refuerzo. Los resultados de la propaganda electoral no se producen tanto ganando nuevas incorporaciones como la prevención de la pérdida de votantes ya cercanos.

Lazarsfeld: las campañas electorales se hacen no para ganar nuevos votantes sino para evitar la pérdida de aquellos favorablemente cercanos. Si el individuo no es convertido, activado ni desactivado, queda reforzado.
Para completar la categoría de reforzados, hay que incluir a aquellos que se quedan en segundo estadio – los que no prestan atención – y a aquellos que no aprenden.

Aquellos votantes que Lazarsfeld et al. Etiquetan los “waiverers” o “veletas”, que son aquellos que empezaron con una intención de voto, luego cambiaron yi que, finalmente, vuelven a su idea original.

La activación, como el refuerzo, se produce por dos vías. Una en la que los medios de comunicación como la televisión, la prensa o la radio proveen información a los votantes. La segunda son las influencias personales y directas que pueden ser muy influyentes para incentivar el voto.
La tercera fase combina el aumento del interés con las predisposiciones del votante y el análisis selectivo de la información. En tanto que el individuo no es capaz de procesar todo el volumen de información que está a su disposición, empieza a analizar selectivamente la información a su alcance.
Los partidos no están interesados en aumentar la participación de los ciudadanos para mejorar la democracia, sino la participación de sus seguidores para mejorar sus resultados electorales.

Ir a votar es lo que está aceptado socialmente mientras que lo contrario suscita reprobación. Un reflejo de esto es la sobre declaración de voto en las encuestas electorales. “Over-reporting”. Si el ciudadano no considerara el voto como una obligación social no se observarían las diferencias entre lo declarado y la realidad.

Los partidos y los candidatos pueden buscar la desactivación de algunos votantes.

El político que hace una campaña positiva se concentra en sus méritos, sus cualidades y en sus logros durante la experiencia previa de gobierno. En cambio, una campaña negativa se centra en las debilidades y en los errores cometidos por la otra parte.

Las campañas electorales negativas pueden desmovilizar a los ciudadanos, de forma que al final el público se desencante con ambos candidatos.
La campaña negativa es más proclive a generar mayor desencanto entre aquellos  votantes cuyos vínculos con el proceso electoral es menor, La negatividad de los mensajes hace que los individuos perciban a los candidatos como cínicos y corruptos y, por eso, los votantes se quedan en casa.
El efecto de negatividad está en función del contexto en que se presenta. No es evidente que la negatividad sólo afecte a que los electores no voten. Si hay votantes desmovilizados, este tipo de estimulo puede hacer que se reactiven, y dicho partido puede conseguir beneficios.
La campaña: cuando son negativas, el candidato que hace una positiva puede ganar votos porque emite una señal a los votantes de ser un político diferente al resto.

La falta de sustancia durante la campaña alarma tanto a los ciudadanos como a los académicos.
Aquel candidato que esté más cercano del votante medio, gana la elección. El juego tiene esta secuencia: primero, dados los puntos ideales de los votantes que los candidatos deben conocer -, los pesos y la situación de la escala de los candidatos, éstos diseñan sus mensajes. Los candidatos eligen los temas que creen que más les van a beneficiar y éstos son los que van a enfatizar.

Si los candidatos no responden a dichas acusaciones o las ignoran y siguen lanzando sus acusaciones sobre el otro, se está enviando una señal al electorado que pueda tener una doble interpretación. Por un lado, unos pueden creer que lo que han dicho los candidatos es cierto o verosímil y tenerlo en cuenta.

¿Por qué se desmovilizan las campañas norteamericanas?: debido al tono negativo de los medios de comunicación. Los medios deciden qué parte emiten de aquello que dicen los políticos.
Queda claro que la forma de presentar las noticias políticas también puede ser una de las razones que explican la desactivación de las campañas en los Estados Unidos.

Posibilidad de que las elecciones sean competidas o no, y esto en dos direcciones:
(1) si las propuestas entre partidos son muy distintas, y ambas opciones tienen posibilidades de ganar, y
(2) los temas de debate político, lo que se decide según quien gane, afectan de forma decisiva al ciudadano (o éste al menos lo percibe de esta forma), está en juego algo más que la elección de unas personas.

Aprendemos porque prestamos atención. Sin embargo, la decisión razonada no requiere información total o atención ilimitada. Una de las formas por las que se produce la conversión es a través del voto estratégico. Le lleva a votar a un partido o candidato que no es su primera preferencia. Voto estratégico. Cuanto más competidas sean las elecciones y cuanto mayor sea el número de partidos, más probable es que se produzca la conversión.
Las estrategias para provocar la persuasión son claras pero los resultados de dichas estrategias no son del todo controlables. La desactivación es una estrategia racional. Proviene de dos fuentes: La campaña negativa y el dialogo del candidato sobre los asuntos que no le benefician pues le hacen perder sus votantes.

Efecto de Conversión:

Cuanto mayor sea el cambio en la ideología del individuo, mayor probabilidad de conversión, en comparación con el refuerzo. Cuanto menor sea la distancia en la escala ideológica entre el votante y los candidatos, más probabilidad de convertirse. Un cambio en las evaluaciones de los candidatos conducirá más probablemente a la conversión que al refuerzo. Cuanto más jóvenes sean los votante, más probable es que se produzca la conversión.
Variables de cambio; las acciones de los políticos durante las campañas electorales afectan a las intenciones previas de los votantes. Ideología.

Efecto de Activación:

Aquellos que declaran no saber evaluar a los candidatos en la escala ideológica en la pre y aprender durante la campaña, tienen más probabilidad de activarse que de reforzarse.

Cuanto mayor sea el número de opiniones que tiene el individuo, menos probable es que se active.

Valoración de los candidatos. El papel de la información durante la campaña electoral. Los votantes más jóvenes no se activan con mayor probabilidad que le resto. Los más jóvenes se convierten y desactivan con mayor probabilidad de los mayores.

Efecto de Desactivación:

Aquellos que declaran no saber evaluar a los candidatos en la escala ideológica en la pre y aprender durante la campaña, tienen menos probabilidad de activarse que de reforzarse.

Cuanto mayor sea el conocimiento político de los individuos con respecto a la media, menos probable es la desactivación en comparación con el refuerzo.

Cuanto más jóvenes sean los individuos, más probable es que se desactiven.

Educación:

cuanto mayor sea el nivel educativo individual, menos probable es convertirse en comparación con el refuerzo.
La variable de información, cuando es lineal. Cuanto menos conocimiento tienen los ciudadanos, más probable es que se desactiven. Así que si queremos ganar campana, vamos a mantener informado a nuestros constituyentes.

Conceptos clave:

Exposición selectiva a los medios. Abstencionismo estructural.

Las variables  “IDEOLOGÍA” – “VOTO ANTERIOR ELECCIÓN” – “NIVEL DE ESTUDIOS” y “GRUPOS DE EDAD” (situación vital), son más determinantes para la ACTIVACIÓN– DESACTIVACIÓN – CONVERSIÓN – VOTO ESTRATÉGICO, de grupos de votantes.

Crear imágenes y “climas de opinión” antes que empiece el período de (pre)campaña electoral.