sábado, 29 de noviembre de 2025

PORQUE LAS EMPRESAS ALEMANAS NO PUEDEN ABANDONAR CHINA. Una historia de Arthur Sullivan Por DW US En Espanol

 

China es ahora mismo el principal socio comercial de Alemania.

Matthias Rüth no se plantea la posibilidad de llevarse su negocio de China, a pesar de las crecientes advertencias del Gobierno alemán sobre los riesgos de invertir demasiado en aquel país.

Como director general de Tradium, una empresa de comercio de tierras raras y materias primas con sede en Fráncfort, China sigue siendo fundamental para el negocio, dado el dominio casi absoluto del país en el cada vez más importante sector de las tierras raras.

"Con China abarcando más del 95 por ciento del mercado de tierras raras, es imposible reemplazarlo en poco tiempo", comenta el empresario a DW. Para Rüth y muchas otras firmas alemanas, el gigante asiático sigue siendo un lugar ideal para hacer negocios. De hecho, durante mucho tiempo, el Gobierno alemán adoptó y fomentó plenamente esta postura. Pero el giro autoritario del país bajo la presidencia de Xi Jinping ha transformado las relaciones entre la UE y China.

La posición geopolítica ha cambiado y, durante los últimos años, el Gobierno alemán ha hablado de "reducir la dependencia de China de un solo país en componentes, bienes o materias primas, sobre todo por el riesgo de que las empresas extranjeras se enfrenten a duras medidas por parte de las autoridades chinas".

Recientemente, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo sobre las empresas alemanas que operan en China: "Siempre les digo cuando me reúno con ellas: si las cosas salen mal, el riesgo es suyo, por favor, no recurran a nosotros".

Una historia de amor en el mundo del automóvil

China es, sin duda, una relación que a la industria alemana le cuesta abandonar, y con razón. A principios de esta semana, China superó a Estados Unidos para convertirse, una vez más, en el principal socio comercial de Alemania. El comercio entre ambos países ha alcanzado los 185.900 millones de euros (215.000 millones de dólares) entre enero y septiembre de 2025. Durante décadas, los principales gigantes industriales alemanes han priorizado el enorme mercado chino.

Según un estudio reciente del Instituto Mercator de Estudios sobre China de Berlín, la inversión extranjera directa alemana representó el 57 por ciento del total de las inversiones de la UE en China en el primer semestre de 2024, aproximadamente el 2,3 por ciento del PIB alemán. El estudio señala que los volúmenes de inversión siguen creciendo, con un aumento de la inversión empresarial de 1.300 millones de euros entre 2023 y 2024.

La fabricación de automóviles es uno de los sectores en los que la relación Alemania-China es más estrecha. Algunos de los mayores fabricantes alemanes, como Volkswagen y BMW, han invertido y ganado miles de millones en China a lo largo de los años y, a pesar de las graves dificultades recientes, aún mantienen la esperanza de que el éxito persista a largo plazo.

Recientemente, BMW ha invertido 3.800 millones de euros en un proyecto de baterías en la ciudad de Shenyang y la compañía dice a DW que no tiene planes de abandonar el país.

"El Grupo BMW está representado en el mercado chino por dos empresas conjuntas y opera varias plantas allí", explica a DW Britta Ullrich, vocera del fabricante de automóviles. "En nuestro mayor mercado único a nivel mundial, seguimos una estrategia de mercado a largo plazo, que revisamos y ajustamos periódicamente según sea necesario. No hay cambios fundamentales en nuestras actividades en la región".

Pero, a pesar de la continua importancia de China para los fabricantes alemanes de automóviles, la relación está experimentando un cambio fundamental, no solo por motivos geopolíticos. Los fabricantes de automóviles alemanes enfrentan una enorme competencia por parte de sus rivales chinos y existe la percepción de que esto se ha logrado, en parte, mediante prácticas industriales chinas que socavan las normas comerciales globales.

A pesar de la importancia de China para las empresas alemanas, las exportaciones alemanas a China han caído un 25 por ciento desde 2019, mientras que los principales fabricantes de automóviles alemanes, Volkswagen, Mercedes y BMW, han visto su cuota de mercado disminuir drásticamente en los últimos años, a medida que China ha incrementado su propia producción de vehículos eléctricos.

La cruda realidad de la presión del mercado

Matthias Rüth, el empresario de tierras raras, subraya que sus contactos comerciales en China también se ven afectados por las tensiones geopolíticas. "Las dificultades actuales se deben principalmente a decisiones políticas, no a los propios proveedores", dice.

Su negocio se ha visto afectado principalmente por las severas restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras, lo que también ha frustrado a sus proveedores. "También se enfrentan a las desventajas y los desafíos de las actuales restricciones a la exportación", añade.

Rüth señala que su empresa está invirtiendo más tiempo y esfuerzo en establecer opciones de suministro fuera de China. "No se trata de que la política nos diga qué hacer. Es el mercado el que obliga a todo comerciante serio y empresa procesadora de materias primas a replantearse su estrategia de abastecimiento, y esa presión no hará más que aumentar. Esta es la realidad cotidiana".

(ms/el)

Autor: Arthur Sullivan

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