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Lic Enildo Rodriguez Nunez MBA PhDP
Consultor de Marketing Politico
Asesor Educativo
Warren Buffett le da la razón a Marx
Cuando el multimillonario admite la lucha de clases
Warren Buffett, el quinto hombre más rico del mundo, tiene un secreto que nunca te contará: comparte el análisis de Marx sobre el capitalismo. Mientras acumula miles de millones, Buffett confesó lo que Marx ya había expuesto hace más de 150 años.
El "Oráculo de Omaha", ídolo de Wall Street, admite la lucha de clases, la explotación sistemática y los privilegios que lo enriquecieron. No es teoría de la conspiración: lo reconoce con sus propias palabras.
En el Manifiesto Comunista, Marx afirmó: "La historia de toda sociedad hasta ahora es la historia de la lucha de clases." Y Buffett, en una entrevista con The New York Times en 2006, le respondió: "Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y estamos ganando."
No solo reconoce la existencia de la lucha de clases, sino que se complace en afirmar que las élites económicas la están ganando. Las estadísticas le dan la razón: la concentración de la riqueza es la mayor de la historia. El 1% de la población mundial tiene más que el otro 99%.
¿Pero cómo se mantiene esta victoria? En gran parte, a través del control sistemático de las instituciones estatales y las políticas fiscales. No es resultado del "esfuerzo superior" de los que más tienen como nos quieren hacer creer.
Como Marx explicó en su análisis del capitalismo, este triunfo es sistemático y está diseñado en la estructura misma del sistema económico.
Si no fuera así, ¿cómo podríamos explicar que los que menos ingresos tienen pagaran más impuestos que los que más tienen? Nos muestran al estado como aquel monstruo que no permite crecer a las empresas, cuando en realidad esto es una burda maniobra que oculta lo que Marx sostuvo en el Manifiesto Comunista: "El gobierno moderno es solo un comité que administra los negocios comunes de la burguesía."
Warren Buffett reconoce que las leyes están hechas para las élites económicas. Lo dijo en una entrevista en New York Times, en 2011: "El año pasado, la tasa impositiva federal sobre mis ingresos fue del 17.4%, menor que la de cualquiera de las otras 20 personas en nuestra oficina."
Las élites económicas se benefician de un sistema fiscal que les permite pagar menos impuestos que un trabajador asalariado. Pero este privilegio fiscal es solo la punta del iceberg. La verdadera fuente de su riqueza es algo más profundo: la apropiación del valor creado por otros.
Cuando Marx escribió El Capital, desveló que "el capital es trabajo muerto que solo se revive, como un vampiro, chupando trabajo vivo." Lo criticaron por ser radical, pero el mismo Buffett está reconociendo que su riqueza proviene de un sistema que premia poseer capital y no trabajar.
Buffett reconoce que su inmensa fortuna no surge de producir algo útil para la sociedad, sino simplemente de poseer capital e invertirlo.
Una gran parte de sus ingresos provienen de ganancias de capital, que están gravadas a una tasa impositiva mucho más baja que los ingresos laborales.
Mientras sus empleados trabajan diariamente y reciben solo una fracción del valor que producen, Buffett no genera valor por sí mismo.
El valor lo crean los trabajadores, y él simplemente se apropia de este excedente, lo que Marx denominó plusvalía, y lo hace sin necesidad de trabajar.
Los capitalistas venden la idea del "emprendedor incansable", pero la realidad que Buffett admite es que el sistema está diseñado para que quienes ya tienen riqueza puedan multiplicarla sin esfuerzo. Lo que te está diciendo Warren Buffett es que si eres rico, puedes lograr reducir tus impuestos a un nivel bastante bajo.
El sistema ha sido hecho por personas que tienen mucho dinero y que en su gran mayoría no quieren pagar impuestos.
Pero entonces, ¿cómo justifican los defensores del capitalismo esta acumulación desigual? Con el mito de que cualquiera puede lograrlo con suficiente esfuerzo.
Y cuando intentan convencernos de que cualquiera puede llegar a ser un Warren Buffett con solo "esforzarse lo suficiente", el mismo Oráculo de Omaha desmiente esta falacia: "Gané la lotería ovárica. Nací en el lugar correcto en el momento correcto."
Buffett es perfectamente consciente de que tuvo la suerte de haber nacido en Estados Unidos, en una familia acomodada y en el momento adecuado, en 1930. Y no en Bangladesh o en el medioevo porque no sería Warren Buffett.
Buffett admite lo que Marx denunció hace más de un siglo: el mito de la meritocracia es solo una cortina de humo que oculta que el éxito dentro del capitalismo depende fundamentalmente de privilegios de clase, raza y contexto histórico.
La metáfora que utiliza Buffett, la de la lotería ovárica, es perfecta. Compró el número ganador que le permitió ser quien es.
No es talento excepcional lo que determina quién acumula riqueza, sino el acceso a los medios de producción y al capital desde el principio. Hay que desterrar el famoso mito de que los ricos son ricos porque trabajan muchísimo y no malgastan el dinero, lo invierten. Y los pobres lo son porque son vagos y derrochan el dinero.
Y si Warren Buffett reconoce la lotería de su nacimiento, ¿qué decir de otros "genios" modernos como Elon Musk? El supuesto "hombre hecho a sí mismo" nació en una familia adinerada en Sudáfrica, con un padre propietario de minas de esmeraldas que financió sus primeros proyectos.
Musk mismo admitió que comenzó con un préstamo familiar de 28.000 dólares cuando fundó su primera empresa, mientras millones de jóvenes con talento similar ni siquiera pueden acceder a educación universitaria sin endeudarse de por vida.
Pero más allá del capital económico, Musk tuvo acceso a algo igualmente valioso: el capital social. Los contactos privilegiados que vienen con pertenecer a una clase acomodada le abrieron puertas a inversores, socios y oportunidades exclusivas.
Mientras un trabajador común puede pasar años intentando conseguir una reunión con un inversor, los hijos de la burguesía tienen esas conexiones desde la cuna.
Lo que Musk, Buffett y otros multimillonarios demuestran es exactamente lo que Marx advirtió: no es el "talento excepcional" lo que determina quién acumula riqueza, sino el acceso inicial al capital económico, a los contactos sociales y a los medios de producción.
El mito del emprendedor que comienza en un garaje oscurece deliberadamente estos privilegios de clase que hicieron posible esa "innovación".
Cuando estos capitalistas intentan convencernos de que su riqueza es resultado exclusivo de su ingenio y dedicación, están ocultando las condiciones materiales que les dieron ventaja desde el principio. Como dijo el propio Buffett: "Gané la lotería del útero.
" Una confesión sincera de quien entiende perfectamente el sistema que lo beneficia.
Warren Buffett y otros capitalistas exitosos están confirmando, con sus propias palabras, lo que Marx analizó hace más de 150 años. El capitalismo no es un sistema de oportunidades iguales basado en el mérito, sino un mecanismo diseñado para concentrar la riqueza en manos de quienes ya la poseen.
Cuando Buffett admite la lucha de clases, cuando confiesa pagar menos impuestos que su secretaria, cuando reconoce haber ganado la "lotería del útero", está validando el análisis de Marx sobre la naturaleza estructural de la desigualdad capitalista.
La diferencia es que mientras Marx buscó develar estas contradicciones para transformar el sistema en beneficio de la mayoría trabajadora, figuras como Buffett se limitan a aprovechar estas ventajas, incluso cuando reconocen su injusticia fundamental.
La próxima vez que te digan que el capitalismo premia el esfuerzo y el talento, recuerda estas confesiones. Si hasta el propio Warren Buffett admite la verdadera naturaleza del sistema capitalista, ¿cómo no cuestionarla nosotros?
Frases de Marx
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