Dónde va lo que muere en Internet?
By mediaIslaPublished: June 5, 2010
Posted in: Puntos de mira
DARÍO ROJO | Sinónimo de novedad, la Red es, paradójicamente, un lugar ideal para fantasmas y zombis. Páginas que ya no existen y blogs sin actualización conviven con lo ultramoderno.
Como sucede con muchos elementos provenientes de la tecnología —sean estos inmaculados gadget o electrodomésticos hogareños— al contemplarlos, paradójicamente o no, es posible ver en su mismo volumen una marca tan fuerte de su futura decadencia que a veces el ojo ansioso superpone su casi inevitable destino futuro.
Por esta razón, más de una persona cuando ve un ipad ve un objeto antiguo, desmarañado y obsoleto. Situación que no conspira contra la belleza o utilidad del objeto, pero que sí lo sitúa definitivamente en un universo de otra polaridad. En esta especie de paranoia de superposición visual que permite ver los objetos iluminados por su aura de decadencia, también los hay con la marca de la eternidad como un tren o una bicicleta, que parecen atravesar las capas temporales brillando en la pátina de óxido que vigoriza su osamenta.
Quizás, este envejecimiento instantáneo sólo se deba al incipiente desarrollo y coincida con las palabras de Jean Cocteau: “Nada se parece más a una casa en ruinas que una casa en construcción.”
Internet que por distintas razones suele utilizarse como sinónimo de novedad o al menos como una de sus sinécdoques más habituales, es una de las construcciones que mejor disimula su edad. De manera que con una cintura admirable maneja su anacronismo y su chatarra haciéndola casi invisible.
Y con anacronismo no me refiero a lo temático, a los sitios sobre dinosaurios culturales, extremidades del festival de San Remo, clubes de cetrería, o revanchas capitalistas sobre objetos de consumo de la infancia. Sino a la tecnológica —entendida sobre todo como lenguajes de programación— que la anima y al caudal de información que la abastece, coronada por la premisa de la constante actualización, que a veces deviene en exhaustividad, y a veces sólo en cambio frenético. Y a las manufacturas que han quedado sin mantenimiento como viejos robots que han sido abandonados por sus creadores en un universo compartido.
Vintage o chatarra
Mirando un poco más en profundidad, y sin necesidad de propensión al pensamiento mágico, podemos concordar, que no es que Internet parezca un sitio ideal para fantasmas o zombis, sino que efectivamente lo es y no lo parece. Que tanta vida y actualización sólo puede estar acompañada por su contraparte, el elemento muerto.
Basta iniciar la tarea que a una buena parte de los usuarios de Internet cultiva con plumero en mano, la de ordenar los favoritos –o marcadores– y comprobar la cantidad de páginas que ya no existen, por reubicación o por simple ausencia, y con ello la cantidad de sitios que han desaparecido para toda la eternidad virtual.
El blog, dejando de lado las bondades de las plumas, reflexiones y caterva de confesiones individuales, en lo visual impuso el dominio puro de las plantillas. Soluciones de diseño discretas e uniformes en las que verter la información. Este hecho, que nada tiene de negativo, tiene también su pasado: el de un diseño que estaba dividido en dos grandes clases, la del diseño profesional y las páginas personales, en las que usuarios con mínimos conocimientos de HTML y una gran necesidad de trasmisión habitaban la red con chafalonías creadas por ellos mismos o importadas desde otras páginas o sitios que las proveían gratuitamente.
Gif animados, títulos en 3 D, marquesinas, palabras que se movían en la página con torpeza, íconos repetidos para las páginas en construcción, etcétera, eran los involuntarios emblemas de estas construcciones electrónicas.
Aún quedan, aún producen cierta ternura. Aún se diferencian de los sitios oficiales con el candor del orgullo clasista, la mayoría enclavadas sin actualización desde tiempos inmemoriales. Páginas del Renacimiento, de la Baja Edad Media, de la incipiente Revolución Industrial, páginas que han sobrevivido guerras y que aguardan nuevas.
Cuando se habla sobre los hacker o los delitos informáticos el concepto de ingeniería social siempre tiene un lugar privilegiado. Pero a veces la caída de un sitio nada tiene que ver con competencias tecnológicas. Hay sitios que sencillamente han dejado de ser actualizados por razones empresariales o humanas. Los hay personales y también aquellos, que sin llevar la marca de Caín del diseño amateur, por el contrario, con un diseño que puede sobrevivir a las modas de unas décadas y con tecnología bastante superior, igualmente han quedado sin mantenimiento.
Por ejemplo yugop.com. El sitio pertenece al diseñador japonés Yugo Nakamura y dada su naturaleza todavía conserva cierto aire vanguardista. En él hay ciertas herramientas o mecanismos utilizables en la construcción de páginas web, a medio camino entre el webart y catálogo de destrezas, pero el último trabajo es de 2007. En tiempos de Internet, han pasado más de un obispo y caído varios dictadores.
Dirección Federal de Redes Sociales Internacional. Publicamos todo tipo de noticias relacionadas con análisis y comentarios sobre Economía, Finanzas, Educación, Relaciones Publicas, Ciencias Políticas, Negocios, Internet, Tecnología Electrónica, Contabilidad, Impuestos, Redes Sociales. Todo lo Relacionado a la División Internacional – Seccionales del Exterior PRD, la Dirección Técnica Internacional, Coordinación Internacional de Comunicaciones WWW.ENILDODIPUTADO.COM
jueves, 10 de junio de 2010
sábado, 5 de junio de 2010
EN PROBLEMAS LA PROFESION DEL PERIODISMO EN LA REPUBLICA DOMINICANA SEGUN EL SR. ZAPETE
PERIODISMO
El periodista Marino Zapete denuncia alegado plan policial para matarlo
Explicó a Clave Digital que el pasado lunes cuando concluyó sus labores en el primer espacio televisivo, en el Centro de los Héroes, la recepcionista le entregó un sobre cerrado, que contenía un disco compacto sin identificación.
Redacción de Clave Digital
viernes, 4 de junio de 2010, 12:15 p.m.
SANTO DOMINGO, DN.-El periodista Marino Zapete denunció que recibió información confidencial de un supuesto plan para asesinarlo que se estaría urdiendo dentro de la Policía Nacional.
Zapete, comentarista del programa El Despertador, de Antena Latina, canal 7, y productor de El Jarabe, de Tele Radio América, canal 45, explicó a Clave Digital que el pasado lunes cuando concluyó sus labores en el primer espacio televisivo, en el Centro de los Héroes, la recepcionista le entregó un sobre cerrado, que contenía un disco compacto sin identificación.
El periodista Marino Zapete.
Archivo/Clave Digital
Dijo que el contenido abordaba una denuncia contra el jefe de la Policía Nacional, general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, además de información sobre un supuesto plan para matarlo por sus críticas a la actual gestión policial.
“En el documento hay una parte que habla del seguimiento que supuestamente me da el jefe de la Policía y se asegura que él y su grupo han planeado asesinarme en varias ocasiones. Un poco más tarde, un teniente coronel hizo contacto conmigo por vía privada y me dijo que había sido él quien me dejó el documento y que se trataba de un asunto serio”, indicó Zapete a Clave Digital.
El periodista, que además envió una carta al presidente del Colegio de Periodistas, Aurelio Henríquez, para ponerlo al tanto de la situación, sostiene que conoce al oficial policial que le entregó la información.
“Pienso que a lo mejor una parte de lo que dice ese documento no es real, pero sé que una parte sí lo es”, indicó Zapete.
El documento a que se refiere el periodista, copia del cual reposa en los archivos de Clave Digital, contiene acusaciones contra la alta oficialidad de la Policía Nacional y de entidades vinculadas. Entre las acusaciones están la de tener los teléfonos y los correos electrónicos de Marino Zapete intervenidos, de y seguir sus movimientos en sus lugares de trabajo y en sus visitas y contactos familiares, y le aconseja que se cuide porque su vida está en peligro.
MEDIOS RELACIONADOS
Marino Zapete denuncia jefe de la Policía presiona para sacar su programa del aire
Marino Zapete pondrá en circulación un nuevo libro que denuncia corrupción
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Noticias/Noticias.aspx?id_Articulo=29296
El periodista Marino Zapete denuncia alegado plan policial para matarlo
Explicó a Clave Digital que el pasado lunes cuando concluyó sus labores en el primer espacio televisivo, en el Centro de los Héroes, la recepcionista le entregó un sobre cerrado, que contenía un disco compacto sin identificación.
Redacción de Clave Digital
viernes, 4 de junio de 2010, 12:15 p.m.
SANTO DOMINGO, DN.-El periodista Marino Zapete denunció que recibió información confidencial de un supuesto plan para asesinarlo que se estaría urdiendo dentro de la Policía Nacional.
Zapete, comentarista del programa El Despertador, de Antena Latina, canal 7, y productor de El Jarabe, de Tele Radio América, canal 45, explicó a Clave Digital que el pasado lunes cuando concluyó sus labores en el primer espacio televisivo, en el Centro de los Héroes, la recepcionista le entregó un sobre cerrado, que contenía un disco compacto sin identificación.
El periodista Marino Zapete.
Archivo/Clave Digital
Dijo que el contenido abordaba una denuncia contra el jefe de la Policía Nacional, general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, además de información sobre un supuesto plan para matarlo por sus críticas a la actual gestión policial.
“En el documento hay una parte que habla del seguimiento que supuestamente me da el jefe de la Policía y se asegura que él y su grupo han planeado asesinarme en varias ocasiones. Un poco más tarde, un teniente coronel hizo contacto conmigo por vía privada y me dijo que había sido él quien me dejó el documento y que se trataba de un asunto serio”, indicó Zapete a Clave Digital.
El periodista, que además envió una carta al presidente del Colegio de Periodistas, Aurelio Henríquez, para ponerlo al tanto de la situación, sostiene que conoce al oficial policial que le entregó la información.
“Pienso que a lo mejor una parte de lo que dice ese documento no es real, pero sé que una parte sí lo es”, indicó Zapete.
El documento a que se refiere el periodista, copia del cual reposa en los archivos de Clave Digital, contiene acusaciones contra la alta oficialidad de la Policía Nacional y de entidades vinculadas. Entre las acusaciones están la de tener los teléfonos y los correos electrónicos de Marino Zapete intervenidos, de y seguir sus movimientos en sus lugares de trabajo y en sus visitas y contactos familiares, y le aconseja que se cuide porque su vida está en peligro.
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http://www.clavedigital.com/App_Pages/Noticias/Noticias.aspx?id_Articulo=29296
miércoles, 2 de junio de 2010
UNA ENCUESTA O ESTUDIO PARA EVITAR EL FRACASO ESCOLAR DETERMINO EN FRANCIA QUE LOS PADRES SE INCLINAN POR ESCOGER DIFERENTES METODOS DE PEDAGOGIAS.
Contra el fracaso escolar, los padres de los estudiantes a favor de las pedagogías diferentes
para el | Monde.fr 02.06.10 | 17:17
COMENTARIO (4) ESPECIE IMPRIMIR ENVIAR COMPARTIR
C'es una encuesta de la escuela con los resultados de interés para todos los interesados en la educación, y es también un paso en una acción política destinada a una profunda transformación del sistema educativo. En un simposio celebrado en el Senado Miércoles, 02 de junio, la Fundación Escuela, la organización activista liberal para la creación de escuelas "independiente" y el sistema de "control de la educación", publicó una encuesta del IFOP Los resultados están claramente en la dirección de una "diversificación" de las escuelas.
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RESUMEN El Ministro de Educación anuncia la reforma de los planes de estudios
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A la pregunta "¿Cree usted que sería reducir el fracaso escolar si el Estado alienta la diversidad en los tipos de escuelas a disposición de todos los métodos de enseñanza diferentes (y diferentes estilos de enseñanza)?", el 77% de los padres encuestados respondieron de manera positiva: 52% "probablemente sí" y el 22% "sí, definitivamente".
La aprobación es aún más fuerte con la propuesta de que "los directores de las escuelas han mejorado las competencias en materia de disciplina, organización de la enseñanza y el equipo de gestión del personal docente" : 87% de respuestas positivas (50 % "algo favorable" y un 37% "muy favorable").
Del mismo modo, el 81% de los encuestados de apoyo (50% "algo" y el 31% "muy de acuerdo") que se puede dar con el director del equipo de reclutamiento ". No obstante, hay que tener en cuenta la redacción de las preguntas. Se plantea en estos términos, la acumulación de sugerencias positivas: "El director de una escuela debe ser capaz de reclutar un equipo de profesores en relación con un proyecto educativo definido, además de contar con un equipo cohesionado de profesores en torno a objetivos compartidos por todos? "
LA "REVISION DE EDUCACIÓN" Controversia
La cuestión más delicada, ya que cuanto más carga política, se refiere a la idea de comprobar la "educación" que, según el modelo en el cheque restaurante, que cada padre pueda financiar la inscripción del niño en la escuela elección. Esta propuesta implica una ruptura del sistema educativo, incluida la financiación y el control de permanecer con el Estado, pero cuyo modo de organización sería más que una institución o un uniforme de servicios públicos.
Esta pregunta fue formulada en la encuesta: "¿Usted cree que el gobierno debería crear un sistema que permita a cada familia para financiar la escolarización de sus hijos, independientemente de la escuela seleccionada? (Esto podría ser una buena escuela, una escuela de entradas, un control de la educación, o de crédito)? ". Las respuestas positivas alcanzan el 74% (45% "algo favorable" y un 29% "muy favorable").
Por último, un controvertido tema menos, casi dos tercios de los encuestados (65%) cree que "la agencia independientes, incluyendo las distintas partes interesadas en la educación" en que un actor "en mejores condiciones de evaluar todas las y privadas las escuelas públicas ". La encuesta se realizó entre el 18 de mayo al cuestionario en línea administrada por auto 21 con 531 padres de alumnos de una muestra representativa de 1.287 personas.
Visto en Francia como ultra-liberal, la propuesta de verificación de la educación "fue ofrecido en el programa del RPR a finales de 1980, pero se reanudó en la elección presidencial pasada por el Frente Nacional y el Movimiento por Francia de Philippe de Villiers.
Esta propuesta, sin embargo, cobró nuevo impulso a través del informe de 2008 por el Comité para la Liberación del Crecimiento Francés, presidido por Jacques Attali : la 6ª de su 300 "decisiones" siempre que el Estado "va a afectar a los padres con dinero por alumno "y que "todos los padres se puede utilizar en una institución pública o privada de su elección".
En el momento, esta propuesta, los llamados "derechos en la escuela, había pasado relativamente desapercibido. La ofensiva de los defensores actuales de la "escuela de la libre competencia" coincide con la apertura a petición del Presidente de la República, una nueva fase de los trabajos de la Comisión Attali.
Lucas Cédelle.
Si deseas la traducccion original en frances, favor de seguir este link del diario frances Le Monde.
http://www.lemonde.fr/societe/article/2010/06/02/contre-l-echec-scolaire-les-parents-d-eleves-favorables-a-des-pedagogies-variees_1366473_3224.html
para el | Monde.fr 02.06.10 | 17:17
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C'es una encuesta de la escuela con los resultados de interés para todos los interesados en la educación, y es también un paso en una acción política destinada a una profunda transformación del sistema educativo. En un simposio celebrado en el Senado Miércoles, 02 de junio, la Fundación Escuela, la organización activista liberal para la creación de escuelas "independiente" y el sistema de "control de la educación", publicó una encuesta del IFOP Los resultados están claramente en la dirección de una "diversificación" de las escuelas.
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La aprobación es aún más fuerte con la propuesta de que "los directores de las escuelas han mejorado las competencias en materia de disciplina, organización de la enseñanza y el equipo de gestión del personal docente" : 87% de respuestas positivas (50 % "algo favorable" y un 37% "muy favorable").
Del mismo modo, el 81% de los encuestados de apoyo (50% "algo" y el 31% "muy de acuerdo") que se puede dar con el director del equipo de reclutamiento ". No obstante, hay que tener en cuenta la redacción de las preguntas. Se plantea en estos términos, la acumulación de sugerencias positivas: "El director de una escuela debe ser capaz de reclutar un equipo de profesores en relación con un proyecto educativo definido, además de contar con un equipo cohesionado de profesores en torno a objetivos compartidos por todos? "
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La cuestión más delicada, ya que cuanto más carga política, se refiere a la idea de comprobar la "educación" que, según el modelo en el cheque restaurante, que cada padre pueda financiar la inscripción del niño en la escuela elección. Esta propuesta implica una ruptura del sistema educativo, incluida la financiación y el control de permanecer con el Estado, pero cuyo modo de organización sería más que una institución o un uniforme de servicios públicos.
Esta pregunta fue formulada en la encuesta: "¿Usted cree que el gobierno debería crear un sistema que permita a cada familia para financiar la escolarización de sus hijos, independientemente de la escuela seleccionada? (Esto podría ser una buena escuela, una escuela de entradas, un control de la educación, o de crédito)? ". Las respuestas positivas alcanzan el 74% (45% "algo favorable" y un 29% "muy favorable").
Por último, un controvertido tema menos, casi dos tercios de los encuestados (65%) cree que "la agencia independientes, incluyendo las distintas partes interesadas en la educación" en que un actor "en mejores condiciones de evaluar todas las y privadas las escuelas públicas ". La encuesta se realizó entre el 18 de mayo al cuestionario en línea administrada por auto 21 con 531 padres de alumnos de una muestra representativa de 1.287 personas.
Visto en Francia como ultra-liberal, la propuesta de verificación de la educación "fue ofrecido en el programa del RPR a finales de 1980, pero se reanudó en la elección presidencial pasada por el Frente Nacional y el Movimiento por Francia de Philippe de Villiers.
Esta propuesta, sin embargo, cobró nuevo impulso a través del informe de 2008 por el Comité para la Liberación del Crecimiento Francés, presidido por Jacques Attali : la 6ª de su 300 "decisiones" siempre que el Estado "va a afectar a los padres con dinero por alumno "y que "todos los padres se puede utilizar en una institución pública o privada de su elección".
En el momento, esta propuesta, los llamados "derechos en la escuela, había pasado relativamente desapercibido. La ofensiva de los defensores actuales de la "escuela de la libre competencia" coincide con la apertura a petición del Presidente de la República, una nueva fase de los trabajos de la Comisión Attali.
Lucas Cédelle.
Si deseas la traducccion original en frances, favor de seguir este link del diario frances Le Monde.
http://www.lemonde.fr/societe/article/2010/06/02/contre-l-echec-scolaire-les-parents-d-eleves-favorables-a-des-pedagogies-variees_1366473_3224.html
EL GRAN PERDEDOR EN LAS ELECCIONES DOMINICANAS PASADAS SEGUN LA OPINION DE PEDRO CATRAIN, LEONEL FERNANDEZ REYNA
OPINION
Leonel Fernández el gran perdedor
Por PEDRO CATRAIN*
La imagen épica, invasiva de Leonel Fernández, desbordando el escenario electoral sin ser candidato, nos ha develado súbitamente su imagen real.
La sociedad contempló como espectador pasivo el espectáculo del deterioro de la vida pública, sin asombros, sin molestarse por salir de su cómodo espacio privado.
De repente ha sido convulsionada por el escenario de las recién pasadas elecciones, lo público se convirtió en privado.
Montado en su jipeta negra blindada, impregnándole un aire triunfal, Leonel Fernández, se paseó por todos los rincones del país (real), insertado en la multitud, al mismo tiempo distante, protegido por la seguridad.
El rostro no se podía maquillar como en el espectáculo mediático, ni existía la magia del telepronter, no se podía leer el libreto de New Links o gozar la protección de su bunker preferido: FUNGLODE, con su audiencia cautiva como garantía de su espacio virtual.
Se expuso demasiado, cayó en la trampa, lanzándose a la incertidumbre de la calle, que como dice Roger Bartra, “es una red de mediaciones que capta las peculiaridades de los polos contradictorios de las paradojas sociales y de las incongruencias políticas.”
Con su pelo y bigote teñidos, como los militares cuando entran en edad, pretendiendo postergar la jubilación, de repente se convirtió en un señor del pasado, exhibiendo el germen de su decadencia.
La agenda legislativa para el progreso se enlodó con prácticas perversas, el propulsor de reformas constitucionales que nos conduciría hacia la sociedad del siglo XXI, quedo varado en el siglo XX, convirtiéndose en el gran mago del transfuguismo, del uso inescrupuloso de los recursos del Estado, pisoteando la institucionalidad democrática, subordinando la Junta Central Electoral como correa de trasmisión de su partido, en la cual había colocado uno de sus cuadros incondicionales.
La resonancia de estos hechos trascendió nuestra geografía, penetró el mundo de la globalización.
La cadena norteamericana CBS, ha presentado al Presidente como un “dictador moderno”.
Los trapos sucios del patio interior nunca habían traspasado el exterior, donde se movía como el gran actor de la democracia. Hoy , el mundo no es un espacio estanco, es un conjunto de hechos entrecruzados, con un destino común.
La coyuntura electoral nos coloca en un terreno movedizo, se ha desplomado la institucionalidad democrática, las elecciones vuelven aparecer como momento traumático.
La JCE, bajo el criterio de que la democracia es cara y hay que pagarla, facturó excesivamente, no sólo económicamente, sino con ineficiencia, falta de equidad y subordinación lacerante al Poder Ejecutivo.
Los resultados electorales han configurado una cartografía compleja en la que los mapas se superponen. El morado antes que anunciar la fiesta de la democracia, muestra su funeral.
El rojo de la provincia Altagracia, expresa un lado vergonzoso al colocar a uno de los mayores desfalcadores del erario público por octava vez en la Senaduría.
El blanco no refleja transparencia, sino confusión y decadencia.
El mapa significativo es el de la abstención, las nueve provincias con mayor concentración poblacional y económica, presentan una brecha de desconfianza de los ciudadanos entre un 43% y un 64%.
Esta realidad electoral evidencia que nos encontramos frente a dos sociedades.
Una, el binomio corrupto del PLD y PRD, enclavada en el siglo XX, dirigida por un caudillo que ha congelado la miseria de nuestra sociedad como base del clientelismo más grotesco de nuestra historia, y otra, con un rechazo pasivo que muestra su repudio, haciendo antesala a la sociedad del siglo XXI, con su diversidad económica, social, étnica, religiosa, generacional, sexual y de genero, que anhela la transparencia, la tolerancia y la ética pública como formas de convivencia social.
Nos encontramos ante una fuerte crisis de gobernabilidad, en la que el Presidente ha perdido su capacidad de mediación, y donde la esfera pública se ha privatizado en función del partido oficial.
El Congreso electo, ni la justicia, ni la próxima Junta Central Electoral pueden ser mecanismos que garanticen la transparencia, ni frenar la corrupción y la impunidad, ante un poder omnímodo que carece de límites y controles.
Las relaciones entre gobierno y PRD, marcadas por el pacto de la reforma constitucional, entran en una nueva fase. Dejan atrás el acuerdo de aposento entre los dos líderes principales, desatando una guerra frontal, en la cual todos los otros líderes del Partido Blanco reclaman la cabeza de Miguel Vargas, por no haber tenido la capacidad de ser una oposición crítica. La incapacidad de Leonel Fernández y el PLD de relacionarse con la sociedad civil, más allá de dos o tres empresarios, o de la cúpula de la iglesia católica, demanda, ante la gravedad de la crisis post-electoral, a no reproducir las soluciones anteriores de repartos de Senadurías y diputaciones de la JCE, el Poder Judicial o el Tribunal Constitucional entre el PLD y el PRD.
Ante una situación electoral en la cual la democracia toca fondo, donde por primera vez todos los partidos se acusan de fraude, denunciando la existencia de mafias internas, la solución no puede ser simple, tiene que partir del reconocimiento de nuestra precariedad institucional y de la incapacidad del PLD y el PRD de ser gestores idóneos de nuestra vida pública.
El momento requiere pensar en serio la democracia, reconociendo la cartografía política, donde un 55% desconfía de los partidos tradicionales. Se necesita una nueva institucionalidad que garantice transparencia, ética pública, liderazgos incluyentes y no totalizantes, para entrar en la sociedad post heroica del siglo XXI, dejando atrás caudillos y perversidades de la política criolla.
Leonel Fernández el gran perdedor
Por PEDRO CATRAIN*
La imagen épica, invasiva de Leonel Fernández, desbordando el escenario electoral sin ser candidato, nos ha develado súbitamente su imagen real.
La sociedad contempló como espectador pasivo el espectáculo del deterioro de la vida pública, sin asombros, sin molestarse por salir de su cómodo espacio privado.
De repente ha sido convulsionada por el escenario de las recién pasadas elecciones, lo público se convirtió en privado.
Montado en su jipeta negra blindada, impregnándole un aire triunfal, Leonel Fernández, se paseó por todos los rincones del país (real), insertado en la multitud, al mismo tiempo distante, protegido por la seguridad.
El rostro no se podía maquillar como en el espectáculo mediático, ni existía la magia del telepronter, no se podía leer el libreto de New Links o gozar la protección de su bunker preferido: FUNGLODE, con su audiencia cautiva como garantía de su espacio virtual.
Se expuso demasiado, cayó en la trampa, lanzándose a la incertidumbre de la calle, que como dice Roger Bartra, “es una red de mediaciones que capta las peculiaridades de los polos contradictorios de las paradojas sociales y de las incongruencias políticas.”
Con su pelo y bigote teñidos, como los militares cuando entran en edad, pretendiendo postergar la jubilación, de repente se convirtió en un señor del pasado, exhibiendo el germen de su decadencia.
La agenda legislativa para el progreso se enlodó con prácticas perversas, el propulsor de reformas constitucionales que nos conduciría hacia la sociedad del siglo XXI, quedo varado en el siglo XX, convirtiéndose en el gran mago del transfuguismo, del uso inescrupuloso de los recursos del Estado, pisoteando la institucionalidad democrática, subordinando la Junta Central Electoral como correa de trasmisión de su partido, en la cual había colocado uno de sus cuadros incondicionales.
La resonancia de estos hechos trascendió nuestra geografía, penetró el mundo de la globalización.
La cadena norteamericana CBS, ha presentado al Presidente como un “dictador moderno”.
Los trapos sucios del patio interior nunca habían traspasado el exterior, donde se movía como el gran actor de la democracia. Hoy , el mundo no es un espacio estanco, es un conjunto de hechos entrecruzados, con un destino común.
La coyuntura electoral nos coloca en un terreno movedizo, se ha desplomado la institucionalidad democrática, las elecciones vuelven aparecer como momento traumático.
La JCE, bajo el criterio de que la democracia es cara y hay que pagarla, facturó excesivamente, no sólo económicamente, sino con ineficiencia, falta de equidad y subordinación lacerante al Poder Ejecutivo.
Los resultados electorales han configurado una cartografía compleja en la que los mapas se superponen. El morado antes que anunciar la fiesta de la democracia, muestra su funeral.
El rojo de la provincia Altagracia, expresa un lado vergonzoso al colocar a uno de los mayores desfalcadores del erario público por octava vez en la Senaduría.
El blanco no refleja transparencia, sino confusión y decadencia.
El mapa significativo es el de la abstención, las nueve provincias con mayor concentración poblacional y económica, presentan una brecha de desconfianza de los ciudadanos entre un 43% y un 64%.
Esta realidad electoral evidencia que nos encontramos frente a dos sociedades.
Una, el binomio corrupto del PLD y PRD, enclavada en el siglo XX, dirigida por un caudillo que ha congelado la miseria de nuestra sociedad como base del clientelismo más grotesco de nuestra historia, y otra, con un rechazo pasivo que muestra su repudio, haciendo antesala a la sociedad del siglo XXI, con su diversidad económica, social, étnica, religiosa, generacional, sexual y de genero, que anhela la transparencia, la tolerancia y la ética pública como formas de convivencia social.
Nos encontramos ante una fuerte crisis de gobernabilidad, en la que el Presidente ha perdido su capacidad de mediación, y donde la esfera pública se ha privatizado en función del partido oficial.
El Congreso electo, ni la justicia, ni la próxima Junta Central Electoral pueden ser mecanismos que garanticen la transparencia, ni frenar la corrupción y la impunidad, ante un poder omnímodo que carece de límites y controles.
Las relaciones entre gobierno y PRD, marcadas por el pacto de la reforma constitucional, entran en una nueva fase. Dejan atrás el acuerdo de aposento entre los dos líderes principales, desatando una guerra frontal, en la cual todos los otros líderes del Partido Blanco reclaman la cabeza de Miguel Vargas, por no haber tenido la capacidad de ser una oposición crítica. La incapacidad de Leonel Fernández y el PLD de relacionarse con la sociedad civil, más allá de dos o tres empresarios, o de la cúpula de la iglesia católica, demanda, ante la gravedad de la crisis post-electoral, a no reproducir las soluciones anteriores de repartos de Senadurías y diputaciones de la JCE, el Poder Judicial o el Tribunal Constitucional entre el PLD y el PRD.
Ante una situación electoral en la cual la democracia toca fondo, donde por primera vez todos los partidos se acusan de fraude, denunciando la existencia de mafias internas, la solución no puede ser simple, tiene que partir del reconocimiento de nuestra precariedad institucional y de la incapacidad del PLD y el PRD de ser gestores idóneos de nuestra vida pública.
El momento requiere pensar en serio la democracia, reconociendo la cartografía política, donde un 55% desconfía de los partidos tradicionales. Se necesita una nueva institucionalidad que garantice transparencia, ética pública, liderazgos incluyentes y no totalizantes, para entrar en la sociedad post heroica del siglo XXI, dejando atrás caudillos y perversidades de la política criolla.
viernes, 28 de mayo de 2010
COMO EL DR. BALAGUER LE HIZO EL FRAUDE ELECTORAL AL DR. PENA GOMEZ EN 1994, REPASEMOS LA HISTORIA
Fraude electoral, 1994
Frank Moya Pons
Diario Libre, Sábado 22 de Mayo de 2010
En estos momentos en que los políticos discuten si hubo o no fraude en ciertos distritos electorales durante las elecciones congresuales y municipales celebradas el pasado 16 de mayo, y mientras se dilucida la cuestión, pienso que conviene recordar, para que no se olvide, cómo y quienes ejecutaron el colosal fraude electoral en las elecciones generales de 1994.
Como los lectores deben recordar, en anticipación a los comicios los partidos políticos realizaron sus primarias y se dedicaron a formar alianzas para competir en las urnas el 16 de mayo de aquel año.
Tras haber perdido las elecciones en 1990, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) decidió reorganizarse y expulsó de sus filas a algunos disidentes. Los peledeístas decidieron participar en las elecciones llevando nuevamente a Juan Bosch como candidato presidencial. Su candidato a vicepresidente fue Leonel Fernández, un joven abogado que había pasado su niñez y juventud en los Estados Unidos y que había hecho una carrera ascendente dentro del partido, gracias a sus extraordinarias dotes de comunicador y político.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) también se reorganizó y logró recuperarse de sus profundas divisiones. Volcó todos sus recursos y energías en la candidatura de su líder, José Francisco Peña Gómez. A fin de ampliar su base electoral, Peña Gómez se acercó tanto a los partidos de izquierda como de derecha. Con cinco de ellos formó una alianza que se llamó Acuerdo de Santo Domingo, y escogió al político reformista Fernando Álvarez Bogaert como su compañero de boleta.
Álvarez Bogaert había sido escogido por Balaguer como compañero de boleta en el año de 1978 pero tuvo que renunciar empujado por las presiones en su contra que ejerció la cúpula militar sobre Balaguer. Desde entonces Balaguer y Álvarez se distanciaron y, en ocasiones, llegaron a enfrentarse públicamente.
Balaguer, por su parte, escogió como compañero a Jacinto Peynado, un joven empresario neo-trujillista reconocido por su personalidad autoritaria y sus conexiones con los militares. Balaguer fue respaldado por ocho partidos políticos, dos de los cuales eran básicamente organizaciones paramilitares: el Partido Nacional de los Veteranos Civiles y el Partido Quisqueyano Demócrata.
A medida que se acercaban las elecciones comenzaron los rumores y las denuncias de que se iba a producir un fraude en la Junta Central Electoral (JCE). Esta información salió del mismo corazón de la JCE y fue ampliamente publicitada por los medios de comunicación, creando preocupación entre muchos observadores y en las embajadas extranjeras en Santo Domingo.
Peña Gómez prestó poca atención a las denuncias, aun cuando algunos dirigentes de su partido se referían a ellas continuamente. Convencido de que ganaría por un amplio margen las elecciones Peña Gómez solicitó la firma de un pacto entre los candidatos que los obligara a no declarar victoria antes de que la JCE señalara oficialmente al ganador. Este fue el primero de una serie de errores cometido por Peña Gómez.
El segundo fue no darse cuenta de lo que el gobierno y el PRSC estaban haciendo en la Junta Central Electoral. Mediante un meticuloso trabajo, los agentes gobiernistas recopilaron los números de identidad de la mayoría de los militantes registrados en el PRD y utilizaron estos datos para excluir a los votantes perredeístas de los padrones oficiales.
La JCE había entregado a cada partido político una copia del padrón electoral que debía utilizarse en las elecciones. Días antes del sufragio, los reformistas produjeron un registro nacional de votantes adulterado actuando de la siguiente manera: 1) suplantaron los nombres y apellidos reales de los votantes del PRD con otros ficticios; 2) reemplazaron los números reales de las cédulas con otros falsos, y 3) reubicaron a decenas de miles de votantes en mesas de votación distintas a las que les correspondían.
Luego, con el consentimiento y la complicidad de los jueces de la JCE, reemplazaron el padrón electoral legítimo con el adulterado y distribuyeron éste en las mesas electorales en los días anteriores a las elecciones.
La embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo recibió información confiable sobre lo que se estaba tramando, y el 9 de mayo el embajador Robert Pastorino, instado por la Directora de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), expresó públicamente su preocupación e íntima convicción de que se estaba preparando un gran fraude electoral.
Sus comentarios fueron rechazados de inmediato por los políticos balagueristas y por algunos de los adversarios de Peña Gómez, como Jacobo Majluta, ahora candidato presidencial de un grupo minoritario llamado Partido Revolucionario Independiente (PRI) que se había separado del PRD.
A pesar de todas las denuncias sobre un eminente fraude electoral, la Junta prosiguió preparando las elecciones con el padrón alterado pues sus jueces eran cómplices del fraude. El 16 de mayo, cuando los dominicanos se dirigieron a las urnas, decenas de miles de votantes se encontraron con que sus nombres o centros de votación habían sido dislocados.
Al presentar sus carnés de identidad miles de votantes fueron rechazados cuando les dijeron que sus nombres no existían, mientras otros miles fueron redirigidos a centros de votación lejanos, sólo para descubrir que en esa nueva dirección tampoco aparecían registrados.
Muchos ciudadanos vieron que los números de sus cédulas no coincidían con los que aparecían en los listados con sus nombres y, por tanto, no eran aceptados como votantes. Muchos otros constataron que sus nombres o apellidos aparecían cambiados y tampoco pudieron votar. Hubo muchos cuyos nombres sencillamente no aparecieron en ningún listado. Aquello fue un caos total.
Peña Gómez no gozaba del apoyo del empresariado ni de la Iglesia Católica ni de los dueños de medios de comunicación. Cuando denunció el fraude al día siguiente, la mayoría de los líderes empresariales en el país rechazaron sus reclamos y le solicitaron que aceptara con buena cara su derrota.
Muchos periodistas, obispos, sacerdotes, políticos, empresarios, así como muchos académicos, tanto liberales como izquierdistas, además de la derecha política, rechazaron la posibilidad de un fraude y exigieron a Peña Gómez reconocer la victoria de Balaguer.
Solamente un pequeño grupo de asesores y amigos de Peña Gómez, y aquellos observadores internacionales y diplomáticos extranjeros que habían monitoreado de cerca el proceso, entre ellos la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, estaban convencidos de que se había cometido un fraude.
A Peña Gómez y sus asesores les tomó varias semanas convencer a la opinión pública de que había sido despojado de su victoria mediante trampas, tal y como le había sucedido a Juan Bosch en el 1990. A Peña Gómez y sus asesores le costo mucho trabajo convencer a la opinión pública porque los adversarios del PRD lanzaron una intensa campaña en sus periódicos, en la televisión y en las estaciones radiales encaminada a demostrar que Peña Gómez había inventado el fraude para ocultar su derrota.
Aun cuando inicialmente algunos observadores internacionales tuvieron serias dudas iniciales sobre la realidad del fraude, su excepticismo se desvaneció cuando analizaron las primeras evidencias. A partir de entonces reaccionaron públicamente y expresaron que, ciertamente, se había producido una masiva dislocación de votantes en el padrón electoral.
A seguidas se produjo una seria crisis política que duró tres meses y en la que se vieron envueltos el gobierno estadounidense, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia Católica y las Naciones Unidas. La mayoría de los obispos y líderes empresariales favorecían abiertamente a Balaguer y a Peynado.
Esta posición era compartida por el enviado especial de la OEA quien apenas podía disimular su antipatía hacia Peña Gómez y obstaculizaba muchas de las iniciativas destinadas a exponer el fraude. Su renuencia a reconocer los reclamos de Peña Gómez sumó nuevos obstáculos a la solución de la crisis.
A medida que pasaban las semanas, se fue haciendo cada vez más evidente la complicidad de los jueces y algunos técnicos de la Junta Central Electoral, pero muy pronto quedó al descubierto la existencia de dos listas nacionales de votantes, una limpia y otra alterada en posesión de los jueces electorales, quienes se negaban tercamente a mostrar la lista utilizada el día de las votaciones.
A pesar de esa resistencia, muy pronto quedó establecido que el padrón electoral limpio, distribuido de manera oficial a todos los partidos políticos con gran antelación a las elecciones y según lo establecido por ley, era completamente diferente a la lista fraudulenta que fue plantada por la JCE en las mesas de votación el día de las elecciones.
La prensa extranjera y muchas organizaciones políticas internacionales y de derechos humanos elevaron sus protestas y criticaron ampliamente a Balaguer y sus maniobras para quedarse en el poder de una manera ilegal e indefinida. Los asesores de Peña Gómez que investigaron la forma en que se había efectuado el fraude, hicieron públicos sus hallazgos y pudieron comprobar que el número de votantes dislocados era aún mayor de lo previsto inicialmente.
La presión internacional forzó a la Junta Central Electoral a nombrar una "comisión de verificación" compuesta por técnicos en informática. El 12 de julio, este grupo, actuando bajo una presión extrema por parte de la comunidad internacional, reportó que de las 1,900 mesas electorales analizadas, por lo menos 1,468 habían sido afectadas por el fraude. Poco antes de completar su informe, surgió nueva evidencia de que por lo menos 100,663 votantes habían sido dislocados en más de 3,000 mesas electorales repartidas en 63 de los 105 municipios.
Gradualmente, los asesores de Peña Gómez lograron demostrar que los arquitectos del fraude habían tenido el cuidado de no dislocar demasiados votantes en cada mesa (solamente alrededor de un 20 por ciento) para no restarle validez a las elecciones generales. Sin embargo, el número total de los votantes dislocados le arrebató el primer lugar a Peña Gómez mientras que le otorgó a Balaguer el número necesario para superar a su adversario.
Los números oficiales fabricados por la JCE arrojaron que Balaguer obtuvo 1,275,460 votos, mientras que Peña Gómez recibió 1,253,179; Bosch reunió 395,653; Majluta, 68,910 y un pequeño partido de izquierda llamado MIUCA, 22,548. Según la JCE, 3,598,328 votantes habían asistido a las urnas y el nivel de abstención había alcanzado un porcentaje "históricamente bajo" de 14 por ciento.
Según la Junta, la diferencia entre Balaguer y Peña Gómez fue de apenas 22,281 votos. La JCE utilizó estas cifras para aplacar a Peña Gómez y tratar de convencerlo de que su participación había sido excelente, pero no lo suficiente para derrotar a un gran líder histórico de la estatura de Balaguer; por lo tanto, Peña Gómez debía aceptar la victoria de su adversario. De acuerdo a la JCE, Balaguer "ganó" la contienda electoral.
Durante todo este proceso la Junta recibió el apoyo constante de varios obispos y de los líderes empresariales, así como de muchos miembros de la prensa que se resistían a reconocer que se había cometido un fraude. Estas personas no se cansaban de afirmar que la crisis era de índole interna y que debía ser resuelta únicamente por la institución a la que competía, es decir, la Junta Central Electoral.
El Cardenal-Arzobispo, conocido antagonista de Peña Gómez, luchó abiertamente para convencer a la comunidad internacional de que dejaran el problema en manos de la Junta porque éste era "un asunto doméstico" que debía ser resuelto por las autoridades dominicanas.
El 2 de agosto, la Junta publicó los resultados oficiales. Para ese entonces muy pocos confiaban en ellos, pues para entonces la mayoría de los dominicanos estaban convencidos de que las elecciones habían sido una gran trampa.
El fraude fue planeado y ejecutado por tres células reformistas clandestinas. Una operaba en un hotel de Santo Domingo, la segunda en la oficina de un distribuidor de automóviles y la tercera dentro de la misma Junta Central Electoral.
Una vez comprobadas muchas de las irregularidades, Balaguer y Peña Gómez se reunieron la noche del 9 de agosto para discutir una salida a la crisis, y allí reconocieron que el margen entre los votos obtenidos por cada uno era tan estrecho que cualquiera de los dos podría haber resultado electo legítimamente. En consecuencia, Balaguer propuso, y Peña Gómez aceptó, que ambos compartieran el poder por un período de dos años cada uno.
Según este esquema, que sería refrendado por un acuerdo firmado por ambos, Balaguer continuaría en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y reemplazaría a Balaguer veinticuatro meses más tarde. Peña Gómez estaba muy inclinado a negociar una enmienda constitucional para facilitar este acuerdo, pero sus asesores y la cúpula del PRD rechazaron el plan como una maniobra más de Balaguer que no debía aceptarse bajo ninguna circunstancia. Por ello, el pacto se vino abajo.
Sin embargo, las conversaciones continuaron al día siguiente y Peña Gómez le presentó a Balaguer una contrapropuesta que permitiría a Balaguer seguir gobernando por dos años más bajo las siguientes condiciones: Primero, había que aprobar una enmienda constitucional para permitir que los candidatos congresuales electos se juramentaran y ocuparan sus puestos como senadores y diputados, a pesar de todas las fallas encontradas en el proceso electoral.
Este nuevo Congreso ejercería sus funciones hasta 1998. Segundo, la administración de Balaguer debía concluir dos años más tarde, en agosto de 1996. Balaguer debía abandonar entonces la presidencia después de permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta, sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional. Tercero, la reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Cuarto, a fin de ser electo presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta. Quinto, como resultado de este pacto las elecciones congresuales y presidenciales se mantendrían separadas alternando cada dos años.
Balaguer aceptó esos términos y firmó con Peña Gómez un "Pacto por la Democracia", en el Palacio Nacional, frente a docenas de testigos de todos los sectores de la sociedad, el 10 de agosto de 1994, seis días antes de que Balaguer finalizara formalmente su mandato constitucional. Los dominicanos lograron así evitar una crisis constitucional y, posiblemente, una guerra civil, algo que atemorizaba tanto a Balaguer como a Peña Gómez.
Sin embargo, al último minuto y justo antes de la firma del pacto, se produjo una reunión secreta entre los ayudantes más cercanos de Balaguer y una delegación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Estos dos grupos modificaron secretamente el borrador del pacto para aumentar en un 50 por ciento más uno el número de votos requeridos para evitar una segunda vuelta.
Ambos partidos sabían que Peña Gómez gozaba de una gran popularidad y que no le sería muy difícil obtener el 45 por ciento de los votos y salir electo en una primera vuelta en las elecciones programadas para dos años más tarde, el 16 mayo de 1996.
Eso no era lo que Balaguer y Peña Gómez habían acordado, pero para los dirigentes del PLD esta era una maniobra necesaria para evitar que Peña Gómez llegara a la presidencia. Minutos antes de la firma del pacto, el consultor jurídico de Balaguer advirtió a Peña Gómez, por vía de un importante perredeísta allí presente, de lo que se estaba tramando, pero éste ya no deseaba seguir luchando.
Peña Gómez estaba exhausto y muy enfermo para comenzar a batallar de nuevo. Su único deseo era terminar con la crisis y retirarse a descansar. Exactamente un mes más tarde se hizo público que Peña Gómez padecía de un agresivo cáncer de páncreas. Al aceptar ese cambio, Peña Gómez cometió uno de los errores más grandes de su carrera, algo que reconoció algún tiempo después.
Efectivamente, en las siguientes elecciones presidenciales, celebradas el 16 de mayo de 1996 bajo la supervisión de una nueva Junta Central Electoral y en presencia de cientos de observadores internacionales y miles de observadores nacionales, los votos se dividieron de tal manera que ninguno de los candidatos logró obtener la mayoría requerida del 50 por ciento más uno.
Peña Gómez obtuvo 1,333,925 votos (49 por ciento); Fernández recibió 1,130,535 votos (39 por ciento); mientras que Peynado quedó en un lejano tercer lugar con 435,504 votos (15 por ciento). Ahora, por primera vez en la historia dominicana, el electorado tendría que concurrir a una segunda vuelta en un plazo de 45 días.
Al regresar a las urnas el 30 de junio, Leonel Fernández, con el apoyo de Joaquín Balaguer, derrotó a Peña Gómez por un escaso margen de 71,741 votos. Los principales líderes del PRD quisieron refutar los resultados mediante la denuncia de un nuevo fraude, pero esta vez Peña Gómez se encontraba muy fatigado y enfermo, y rechazó complacer sus deseos, diciéndoles que el país estaba hastiado de tanto debate político en los últimos dos años. Por tanto, aceptó los resultados y el 16 de agosto de 1996 Leonel Fernández asumió la presidencia de la República en una transición pacífica.
De Frank Moya Pons
Frank Moya Pons
Diario Libre, Sábado 22 de Mayo de 2010
En estos momentos en que los políticos discuten si hubo o no fraude en ciertos distritos electorales durante las elecciones congresuales y municipales celebradas el pasado 16 de mayo, y mientras se dilucida la cuestión, pienso que conviene recordar, para que no se olvide, cómo y quienes ejecutaron el colosal fraude electoral en las elecciones generales de 1994.
Como los lectores deben recordar, en anticipación a los comicios los partidos políticos realizaron sus primarias y se dedicaron a formar alianzas para competir en las urnas el 16 de mayo de aquel año.
Tras haber perdido las elecciones en 1990, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) decidió reorganizarse y expulsó de sus filas a algunos disidentes. Los peledeístas decidieron participar en las elecciones llevando nuevamente a Juan Bosch como candidato presidencial. Su candidato a vicepresidente fue Leonel Fernández, un joven abogado que había pasado su niñez y juventud en los Estados Unidos y que había hecho una carrera ascendente dentro del partido, gracias a sus extraordinarias dotes de comunicador y político.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) también se reorganizó y logró recuperarse de sus profundas divisiones. Volcó todos sus recursos y energías en la candidatura de su líder, José Francisco Peña Gómez. A fin de ampliar su base electoral, Peña Gómez se acercó tanto a los partidos de izquierda como de derecha. Con cinco de ellos formó una alianza que se llamó Acuerdo de Santo Domingo, y escogió al político reformista Fernando Álvarez Bogaert como su compañero de boleta.
Álvarez Bogaert había sido escogido por Balaguer como compañero de boleta en el año de 1978 pero tuvo que renunciar empujado por las presiones en su contra que ejerció la cúpula militar sobre Balaguer. Desde entonces Balaguer y Álvarez se distanciaron y, en ocasiones, llegaron a enfrentarse públicamente.
Balaguer, por su parte, escogió como compañero a Jacinto Peynado, un joven empresario neo-trujillista reconocido por su personalidad autoritaria y sus conexiones con los militares. Balaguer fue respaldado por ocho partidos políticos, dos de los cuales eran básicamente organizaciones paramilitares: el Partido Nacional de los Veteranos Civiles y el Partido Quisqueyano Demócrata.
A medida que se acercaban las elecciones comenzaron los rumores y las denuncias de que se iba a producir un fraude en la Junta Central Electoral (JCE). Esta información salió del mismo corazón de la JCE y fue ampliamente publicitada por los medios de comunicación, creando preocupación entre muchos observadores y en las embajadas extranjeras en Santo Domingo.
Peña Gómez prestó poca atención a las denuncias, aun cuando algunos dirigentes de su partido se referían a ellas continuamente. Convencido de que ganaría por un amplio margen las elecciones Peña Gómez solicitó la firma de un pacto entre los candidatos que los obligara a no declarar victoria antes de que la JCE señalara oficialmente al ganador. Este fue el primero de una serie de errores cometido por Peña Gómez.
El segundo fue no darse cuenta de lo que el gobierno y el PRSC estaban haciendo en la Junta Central Electoral. Mediante un meticuloso trabajo, los agentes gobiernistas recopilaron los números de identidad de la mayoría de los militantes registrados en el PRD y utilizaron estos datos para excluir a los votantes perredeístas de los padrones oficiales.
La JCE había entregado a cada partido político una copia del padrón electoral que debía utilizarse en las elecciones. Días antes del sufragio, los reformistas produjeron un registro nacional de votantes adulterado actuando de la siguiente manera: 1) suplantaron los nombres y apellidos reales de los votantes del PRD con otros ficticios; 2) reemplazaron los números reales de las cédulas con otros falsos, y 3) reubicaron a decenas de miles de votantes en mesas de votación distintas a las que les correspondían.
Luego, con el consentimiento y la complicidad de los jueces de la JCE, reemplazaron el padrón electoral legítimo con el adulterado y distribuyeron éste en las mesas electorales en los días anteriores a las elecciones.
La embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo recibió información confiable sobre lo que se estaba tramando, y el 9 de mayo el embajador Robert Pastorino, instado por la Directora de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), expresó públicamente su preocupación e íntima convicción de que se estaba preparando un gran fraude electoral.
Sus comentarios fueron rechazados de inmediato por los políticos balagueristas y por algunos de los adversarios de Peña Gómez, como Jacobo Majluta, ahora candidato presidencial de un grupo minoritario llamado Partido Revolucionario Independiente (PRI) que se había separado del PRD.
A pesar de todas las denuncias sobre un eminente fraude electoral, la Junta prosiguió preparando las elecciones con el padrón alterado pues sus jueces eran cómplices del fraude. El 16 de mayo, cuando los dominicanos se dirigieron a las urnas, decenas de miles de votantes se encontraron con que sus nombres o centros de votación habían sido dislocados.
Al presentar sus carnés de identidad miles de votantes fueron rechazados cuando les dijeron que sus nombres no existían, mientras otros miles fueron redirigidos a centros de votación lejanos, sólo para descubrir que en esa nueva dirección tampoco aparecían registrados.
Muchos ciudadanos vieron que los números de sus cédulas no coincidían con los que aparecían en los listados con sus nombres y, por tanto, no eran aceptados como votantes. Muchos otros constataron que sus nombres o apellidos aparecían cambiados y tampoco pudieron votar. Hubo muchos cuyos nombres sencillamente no aparecieron en ningún listado. Aquello fue un caos total.
Peña Gómez no gozaba del apoyo del empresariado ni de la Iglesia Católica ni de los dueños de medios de comunicación. Cuando denunció el fraude al día siguiente, la mayoría de los líderes empresariales en el país rechazaron sus reclamos y le solicitaron que aceptara con buena cara su derrota.
Muchos periodistas, obispos, sacerdotes, políticos, empresarios, así como muchos académicos, tanto liberales como izquierdistas, además de la derecha política, rechazaron la posibilidad de un fraude y exigieron a Peña Gómez reconocer la victoria de Balaguer.
Solamente un pequeño grupo de asesores y amigos de Peña Gómez, y aquellos observadores internacionales y diplomáticos extranjeros que habían monitoreado de cerca el proceso, entre ellos la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, estaban convencidos de que se había cometido un fraude.
A Peña Gómez y sus asesores les tomó varias semanas convencer a la opinión pública de que había sido despojado de su victoria mediante trampas, tal y como le había sucedido a Juan Bosch en el 1990. A Peña Gómez y sus asesores le costo mucho trabajo convencer a la opinión pública porque los adversarios del PRD lanzaron una intensa campaña en sus periódicos, en la televisión y en las estaciones radiales encaminada a demostrar que Peña Gómez había inventado el fraude para ocultar su derrota.
Aun cuando inicialmente algunos observadores internacionales tuvieron serias dudas iniciales sobre la realidad del fraude, su excepticismo se desvaneció cuando analizaron las primeras evidencias. A partir de entonces reaccionaron públicamente y expresaron que, ciertamente, se había producido una masiva dislocación de votantes en el padrón electoral.
A seguidas se produjo una seria crisis política que duró tres meses y en la que se vieron envueltos el gobierno estadounidense, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia Católica y las Naciones Unidas. La mayoría de los obispos y líderes empresariales favorecían abiertamente a Balaguer y a Peynado.
Esta posición era compartida por el enviado especial de la OEA quien apenas podía disimular su antipatía hacia Peña Gómez y obstaculizaba muchas de las iniciativas destinadas a exponer el fraude. Su renuencia a reconocer los reclamos de Peña Gómez sumó nuevos obstáculos a la solución de la crisis.
A medida que pasaban las semanas, se fue haciendo cada vez más evidente la complicidad de los jueces y algunos técnicos de la Junta Central Electoral, pero muy pronto quedó al descubierto la existencia de dos listas nacionales de votantes, una limpia y otra alterada en posesión de los jueces electorales, quienes se negaban tercamente a mostrar la lista utilizada el día de las votaciones.
A pesar de esa resistencia, muy pronto quedó establecido que el padrón electoral limpio, distribuido de manera oficial a todos los partidos políticos con gran antelación a las elecciones y según lo establecido por ley, era completamente diferente a la lista fraudulenta que fue plantada por la JCE en las mesas de votación el día de las elecciones.
La prensa extranjera y muchas organizaciones políticas internacionales y de derechos humanos elevaron sus protestas y criticaron ampliamente a Balaguer y sus maniobras para quedarse en el poder de una manera ilegal e indefinida. Los asesores de Peña Gómez que investigaron la forma en que se había efectuado el fraude, hicieron públicos sus hallazgos y pudieron comprobar que el número de votantes dislocados era aún mayor de lo previsto inicialmente.
La presión internacional forzó a la Junta Central Electoral a nombrar una "comisión de verificación" compuesta por técnicos en informática. El 12 de julio, este grupo, actuando bajo una presión extrema por parte de la comunidad internacional, reportó que de las 1,900 mesas electorales analizadas, por lo menos 1,468 habían sido afectadas por el fraude. Poco antes de completar su informe, surgió nueva evidencia de que por lo menos 100,663 votantes habían sido dislocados en más de 3,000 mesas electorales repartidas en 63 de los 105 municipios.
Gradualmente, los asesores de Peña Gómez lograron demostrar que los arquitectos del fraude habían tenido el cuidado de no dislocar demasiados votantes en cada mesa (solamente alrededor de un 20 por ciento) para no restarle validez a las elecciones generales. Sin embargo, el número total de los votantes dislocados le arrebató el primer lugar a Peña Gómez mientras que le otorgó a Balaguer el número necesario para superar a su adversario.
Los números oficiales fabricados por la JCE arrojaron que Balaguer obtuvo 1,275,460 votos, mientras que Peña Gómez recibió 1,253,179; Bosch reunió 395,653; Majluta, 68,910 y un pequeño partido de izquierda llamado MIUCA, 22,548. Según la JCE, 3,598,328 votantes habían asistido a las urnas y el nivel de abstención había alcanzado un porcentaje "históricamente bajo" de 14 por ciento.
Según la Junta, la diferencia entre Balaguer y Peña Gómez fue de apenas 22,281 votos. La JCE utilizó estas cifras para aplacar a Peña Gómez y tratar de convencerlo de que su participación había sido excelente, pero no lo suficiente para derrotar a un gran líder histórico de la estatura de Balaguer; por lo tanto, Peña Gómez debía aceptar la victoria de su adversario. De acuerdo a la JCE, Balaguer "ganó" la contienda electoral.
Durante todo este proceso la Junta recibió el apoyo constante de varios obispos y de los líderes empresariales, así como de muchos miembros de la prensa que se resistían a reconocer que se había cometido un fraude. Estas personas no se cansaban de afirmar que la crisis era de índole interna y que debía ser resuelta únicamente por la institución a la que competía, es decir, la Junta Central Electoral.
El Cardenal-Arzobispo, conocido antagonista de Peña Gómez, luchó abiertamente para convencer a la comunidad internacional de que dejaran el problema en manos de la Junta porque éste era "un asunto doméstico" que debía ser resuelto por las autoridades dominicanas.
El 2 de agosto, la Junta publicó los resultados oficiales. Para ese entonces muy pocos confiaban en ellos, pues para entonces la mayoría de los dominicanos estaban convencidos de que las elecciones habían sido una gran trampa.
El fraude fue planeado y ejecutado por tres células reformistas clandestinas. Una operaba en un hotel de Santo Domingo, la segunda en la oficina de un distribuidor de automóviles y la tercera dentro de la misma Junta Central Electoral.
Una vez comprobadas muchas de las irregularidades, Balaguer y Peña Gómez se reunieron la noche del 9 de agosto para discutir una salida a la crisis, y allí reconocieron que el margen entre los votos obtenidos por cada uno era tan estrecho que cualquiera de los dos podría haber resultado electo legítimamente. En consecuencia, Balaguer propuso, y Peña Gómez aceptó, que ambos compartieran el poder por un período de dos años cada uno.
Según este esquema, que sería refrendado por un acuerdo firmado por ambos, Balaguer continuaría en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y reemplazaría a Balaguer veinticuatro meses más tarde. Peña Gómez estaba muy inclinado a negociar una enmienda constitucional para facilitar este acuerdo, pero sus asesores y la cúpula del PRD rechazaron el plan como una maniobra más de Balaguer que no debía aceptarse bajo ninguna circunstancia. Por ello, el pacto se vino abajo.
Sin embargo, las conversaciones continuaron al día siguiente y Peña Gómez le presentó a Balaguer una contrapropuesta que permitiría a Balaguer seguir gobernando por dos años más bajo las siguientes condiciones: Primero, había que aprobar una enmienda constitucional para permitir que los candidatos congresuales electos se juramentaran y ocuparan sus puestos como senadores y diputados, a pesar de todas las fallas encontradas en el proceso electoral.
Este nuevo Congreso ejercería sus funciones hasta 1998. Segundo, la administración de Balaguer debía concluir dos años más tarde, en agosto de 1996. Balaguer debía abandonar entonces la presidencia después de permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta, sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional. Tercero, la reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Cuarto, a fin de ser electo presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta. Quinto, como resultado de este pacto las elecciones congresuales y presidenciales se mantendrían separadas alternando cada dos años.
Balaguer aceptó esos términos y firmó con Peña Gómez un "Pacto por la Democracia", en el Palacio Nacional, frente a docenas de testigos de todos los sectores de la sociedad, el 10 de agosto de 1994, seis días antes de que Balaguer finalizara formalmente su mandato constitucional. Los dominicanos lograron así evitar una crisis constitucional y, posiblemente, una guerra civil, algo que atemorizaba tanto a Balaguer como a Peña Gómez.
Sin embargo, al último minuto y justo antes de la firma del pacto, se produjo una reunión secreta entre los ayudantes más cercanos de Balaguer y una delegación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Estos dos grupos modificaron secretamente el borrador del pacto para aumentar en un 50 por ciento más uno el número de votos requeridos para evitar una segunda vuelta.
Ambos partidos sabían que Peña Gómez gozaba de una gran popularidad y que no le sería muy difícil obtener el 45 por ciento de los votos y salir electo en una primera vuelta en las elecciones programadas para dos años más tarde, el 16 mayo de 1996.
Eso no era lo que Balaguer y Peña Gómez habían acordado, pero para los dirigentes del PLD esta era una maniobra necesaria para evitar que Peña Gómez llegara a la presidencia. Minutos antes de la firma del pacto, el consultor jurídico de Balaguer advirtió a Peña Gómez, por vía de un importante perredeísta allí presente, de lo que se estaba tramando, pero éste ya no deseaba seguir luchando.
Peña Gómez estaba exhausto y muy enfermo para comenzar a batallar de nuevo. Su único deseo era terminar con la crisis y retirarse a descansar. Exactamente un mes más tarde se hizo público que Peña Gómez padecía de un agresivo cáncer de páncreas. Al aceptar ese cambio, Peña Gómez cometió uno de los errores más grandes de su carrera, algo que reconoció algún tiempo después.
Efectivamente, en las siguientes elecciones presidenciales, celebradas el 16 de mayo de 1996 bajo la supervisión de una nueva Junta Central Electoral y en presencia de cientos de observadores internacionales y miles de observadores nacionales, los votos se dividieron de tal manera que ninguno de los candidatos logró obtener la mayoría requerida del 50 por ciento más uno.
Peña Gómez obtuvo 1,333,925 votos (49 por ciento); Fernández recibió 1,130,535 votos (39 por ciento); mientras que Peynado quedó en un lejano tercer lugar con 435,504 votos (15 por ciento). Ahora, por primera vez en la historia dominicana, el electorado tendría que concurrir a una segunda vuelta en un plazo de 45 días.
Al regresar a las urnas el 30 de junio, Leonel Fernández, con el apoyo de Joaquín Balaguer, derrotó a Peña Gómez por un escaso margen de 71,741 votos. Los principales líderes del PRD quisieron refutar los resultados mediante la denuncia de un nuevo fraude, pero esta vez Peña Gómez se encontraba muy fatigado y enfermo, y rechazó complacer sus deseos, diciéndoles que el país estaba hastiado de tanto debate político en los últimos dos años. Por tanto, aceptó los resultados y el 16 de agosto de 1996 Leonel Fernández asumió la presidencia de la República en una transición pacífica.
De Frank Moya Pons
sábado, 22 de mayo de 2010
ALEMANIA, CULTURA Y EL ORIGEN HISTORICO DE ADOLFO HITLER
Alemania, cultura y el origen historico de Hitler
By mediaIslaPublished:
Posted in: La senda
José Tobías Beato | El Tratado de Versalles explica en gran parte el surgimiento de Hitler. Un ejemplo muy concreto de que el severo aislamiento de un país, no produce los efectos deseados, sino usualmente los contrarios.
Estudiando el surgimiento del nazismo y extendiendo obligatoriamente el radio hacia la historia de Alemania, en un renovado afán de comprender, no puede uno sino quedar admirado del pueblo alemán, creador de una cultura poderosa al tiempo que refinada. Su aporte es uno de los pilares de la civilización moderna. Enumero sucintamente algunas de sus contribuciones en los últimos siglos, a sabiendas de que dejo fuera miles de hechos y hombres dignos de estudio. Lo que presento no es más que un vistazo, con el propósito de buscar luego razones que expliquen algunos fenómenos aparentemente inesperados de esa sociedad extraordinaria. De modo que la intención no es, en ningún caso, hacer erudición como el lector de noticias que presenta montones de hechos sin que le preocupe encontrar el hilo conductor que los enlaza y explica.
El pensamiento de los últimos tres siglos está dominado por Kant y sus teorías sobre los límites de la razón y sus consideraciones acerca de las condiciones de la paz mundial. Por el emperador del pensamiento, Hegel, el cual nos ha enseñado a todos, con su dialéctica implacablemente racional, a ver los hechos cotidianos en su perspectiva histórica. Así, por ejemplo, mientras su contemporáneo Fichte preparaba sus “Discursos a la Nación Alemana”, que contribuyeron en forma notable a la formación de la conciencia nacional germana, luego de la derrota prusiana de 1806 por las tropas napoleónicas en Jena; Hegel, por el contrario, desde su cuarto de estudio columbraba la historia, y oteando en la distancia veía en Napoleón un fenómeno más universal: el espíritu de la libertad a caballo, el fin del feudalismo. Y en la existencia o no del Estado como cúspide de una sociedad determinada, establecía la diferencia entre la civilización y la barbarie.
También hizo sus aportes Karl Marx con su exigencia de que la teoría fuera no simplemente instrumento de análisis, sino promotora del cambio social revolucionario. Y en base a un análisis pormenorizado de la sociedad que le tocó vivir, concluyó en la necesidad de la eliminación de la propiedad privada, fundamento del antagonismo de las clases sociales y del Estado como organismo exclusivamente coercitivo. Objeto: crear una sociedad nueva en la que cada uno aportaría conforme a su capacidad y recibiría de acuerdo a sus necesidades. Y apareció la utopía con millones en pro, y otros tantos en contra. No tenemos que estar de acuerdo necesariamente con su diagnóstico ni con su terapia social. Pero lo cierto es que, conjuntamente con estas ideas hay una serie de planteamientos sobre la filosofía de la historia y de orden metodológico, que hacen de sus ideas piedra con la que hay que tropezar necesariamente en el camino. Ahora bien; frente a Marx, el sociólogo Max Weber, tal vez el más importante del siglo XX, y uno de los adversarios más fuertes que a nivel teórico tuvo el marxismo, mostrando que si bien hay ciertamente una relación causa-efecto en la historia, ésta no se limita al aspecto económico.
A seguidas topamos con Nietzsche y su demanda de renovación de los valores, de la cultura puesta al servicio de la vida, aunque con su nihilismo daría pie al surgimiento del nazismo, con su crítica del supuesto envilecimiento cristiano, su desprecio olímpico de las masas y la definición del nuevo hombre como superhombre, en el cual lo esencial sería la ‘voluntad de poder’. Por eso Hitler diría más tarde: “No es el Estado quien nos ordena, somos nosotros quienes ordenamos al Estado.” Finalmente, nos encontramos con el filósofo existencialista Heidegger, al principio pronazi, quien desarrolló, paralelamente a Karl Jaspers —éste fue aislado por los nazis, por ser judía su mujer— un sistema de pensamiento que buscaba armonizar mitos, religión y ciencia. Jaspers se ocupó de reflexionar metódicamente sobre la teoría de la culpa alemana en el caso del surgimiento y apoyo del nazismo.
En Matemáticas bastaría citar a Gauss y Riemann, que terminaron con el imperio de más de dos mil años de Euclides en la Geometría, y cuyos aportes son la base de la Física teórica de hoy. Ésta, a su vez, sin los trabajos de Planck, creador de la esencial teoría cuántica, Einstein con su Teoría de la Relatividad y Heisenberg con su principio de incertidumbre que tanta influencia ha tenido no solamente en Física, sino en la filosofía del siglo XX, estaríamos aún entre Newton y Laplace. No puede dejarse de mencionar a Hertz, cuyas teorías y experimentos electromagnéticos condujeron a la invención del telégrafo, la radio y eventualmente al de la televisión y el teléfono. Sin los trabajos de todos ellos, no conoceríamos los horrores de la bomba atómica, pero tampoco de la alternativa futura de los viajes espaciales, ni el prodigio del horno de microondas, ni supiéramos de las bondades de la tecnología láser.
De frente nos encontramos con la contribución germana en el arte musical. Ellos tienen entre los suyos a quienes sin duda son la cúspide en la historia del supremo componer: Bach con sus Conciertos de Brandeburgo, el Clave bien temperado o sus fugas. Beethoven con sus insuperables sinfonías, sus conciertos para piano y violín, y sus cuartetos, que siempre dan lugar a interpretaciones de corte filosófico. Brahms, el custodio de la llama clásica, uno de los grandes sinfonistas de todos los tiempos. Wagner, con sus óperas centradas en los mitos arios y su antisemitismo como ensayista, con las que contribuyó en forma notoria a preparar el ambiente que le permitiría al nazismo prosperar.
Para los fines de este resumen debemos incluir a los siguientes austríacos, por ser germanos de pura cepa: el ‘padre’ del cuarteto y la sinfonía, Haydn, un hombre que desarrolló lo mejor de su talento cuando era ya un viejo. Mozart, acaso el más grande de los músicos llamados “clásicos” con sus óperas Don Juan y la Flauta Mágica, sinfonías y conciertos para piano y orquesta, y más que todo, el Requiem, obra de belleza estremecedora, acaso porque sabía que la muerte le rondaba y a fin de cuentas lloraba por sí mismo (murió componiendo precisamente el Lacrimosa). Schubert, aunque conocido por sus lieders o canciones, fue un sinfonista de talla; dejó inconclusa una sinfonía y muchísimas obras más, porque fue brevísima su vida truncada por el tifus. Cerrando el ciclo, Mahler, música de las profundidades del alma, donde se originan las neurosis.
Lo mismo puede decirse de sus pintores —Kirchner, Franz Marc por sólo citar dos— y literatos que dejando fuera a Goethe, Schiller o Herder, incluyen alturas como Bertold Brecht, con su teatro dirigido a combatir la pasividad y a promover la reflexión crítica. Heinrich Boll —un católico que se atrevió a criticar a su iglesia, el consumismo de la nueva sociedad y el vacío espiritual de la postguerra—. Coincidiendo en la crítica, Günter Grass y su célebre Tambor de hojalata. Antes, Lou Andreas-Salomé, belleza femenina en cuya obra sobresale una mezcla de psiquiatría, religión y sexo; Thomas Mann, literatura construida sobre la base de ironizar sobre el conflicto intelectual. Pero si la patria de un escritor es la lengua que habla, deberíamos incluir a Franz Kafka con su Proceso y Metamorfosis, a Rilke y a los psiquiatras Freud y Jung, creadores de una nueva rama de la ciencia: el Psicoanálisis, que pone en evidencia la existencia de fuerzas ocultas amorales en el reino subterráneo de la mente, cuya represión puede originar neurosis.
Por otro lado, ni hablar de la importancia que la industria alemana tiene en el mundo de hoy. Desde la creación del fármaco más popular, la llamada “píldora de la juventud”, la aspirina, sintetizada por Félix Hoffman, y la sulfamida, potente quimioterápico, eliminador de gérmenes nocivos, descubierto por Gehard Domagk y otras contribuciones que los ponen al frente de una creativa y poderosa industria farmacéutica; pasando por los V-2 y el misil teledirigido, creación de Von Braun, el hombre clave del programa espacial americano. Su excelente industria automovilística es símbolo de prestigio: Mercedes Benz, Karl Benz puede considerarse el primero que unió carrocería y el motor de gasolina, el de su socio Daimler, que había inventado en las postrimerías del siglo XIX, el mejor de los motores. Ferdinand Porsche, iniciador de los famosos carros deportivos, fue también el primero en diseñar el coche con el motor trasero, que luego originaría, bajo el nazismo, el célebre escarabajo de la Volkswagen (“auto del pueblo”).
Pero aparte de todo eso está el renacer alemán tras dos guerras mundiales, pese a cruelísimas condiciones impuestas por los ganadores. Miles de kilómetros de carreteras construídos en breves años; puentes, rieles y trenes. Hospitales, museos e institutos de investigación o creatividad artística. Tras la primera guerra mundial la industria y agricultura alemanas se hicieron autosuficientes usando para ello el poder de la ciencia y de la tecnología. Asombrados, pues, de este pueblo culto que ha podido crear a lo largo de los siglos todas estas maravillas, preguntamos: ¿Cómo pudo surgir un Hitler truculento, convirtiéndose en pocos años en el árbitro absoluto de esa gran nación? El Tratado de Versalles explica en gran parte el surgimiento de Hitler.
Un ejemplo muy concreto de que el severo aislamiento de un país, sometido al ahogamiento económico por indemnizaciones muy por encima de sus reales condiciones de pago, mutilado su territorio, no produce los efectos deseados, sino usualmente los contrarios. Ese tratado le prohibió a Alemania el rearme, le quitó territorios, y desató una hiperinflación que para hacer cambio de moneda había que andar con una carretilla o con un vagón detrás. Y no es una imagen jocosa: un dólar llegó a valer varios billones de marcos.
Por otra parte, tras la derrota en la primera guerra mundial, mientras la población alemana sufría grandes trabajos, el emperador Guillermo II, uno de los responsables directos del conflicto, huyó a los Países Bajos donde vivió tranquilamente en el Castillo de Doom; enviudó, volvió a casarse y cuando murió más de dos décadas después de los trágicos hechos que contribuó a desatar, Hitler le tributó honores militares. El vacío de poder lo ocupó el Partido Socialdemócrata Alemán, con Friedrich Ebert a la cabeza. Era noviembre de 1918.
Este partido, con un programa relativamente conservador —en el momento abogaba por una monarquía de régimen parlamentario, había pedido inúltimente tiempo atrás el cese de la guerra y propuesto un plan de paz, de ahí parte de su popularidad— debía enfrentarse a dificultades gigantescas, inauguró la República de Weimar que concluyó justo con el ascenso al poder del Führer. Mientras, se dieron una constitución democrático liberal, uno de cuyos redactores fue Max Weber, y tuvo que oponerse a varias rebeliones.
La primera fue la de los ‘espartaquistas’, tan pronto como en enero de 1919 encabezados por Karl Liebknecht y, sobre todo, por Rosa Luxemburgo, destacada intelectual marxista, aunque discrepaba del régimen centralizado de los bolcheviques, proponiendo a su vez uno con mayor participación de las organizaciones populares. Con independencia de ello, ambos fueron fusilados. La ultra derecha, por su parte, intentó dos golpes (putsch): uno dirigido por Wolfgang Kapp en marzo de 1920, que tras un aparente triunfo, tuvo que huir sacudido por masivas huelgas obreras. Inspirado en éste, lo intentó Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1923, pero fue apresado y enviado a la cárcel, donde se dedicó a escribir Meinf Kampf, la obra que sintetiza su ideario.
Nótese bien la diferencia de trato: los espartaquistas fueron inmediatamente fusilados sin contemplaciones, Kapp y Hitler simplemente detenidos. La razón es que los industriales alemanes y los terratenientes prusianos (junkers), y los partidos como el del católico Von Papen, en lugar de apuntalar el tímido régimen socialdemócrata que tenían y abocarse a reformas por lentas que fuesen, veían en la izquierda un diablo de muy largos colmillos y cachos afilados que los llenaban de espanto. Por eso terminaron entregándole el poder a Hitler, para que la contuviese drásticamente. Una vez estuvo Hitler en el poder, Von Papen viajó a Roma, para tranquilizar a su nuevo monstruo, donde firmó un concordato que armonizaba las relaciones de la Iglesia con los nazis.
De este lado del mundo, creo haber leído que el Senado de Estados Unidos se negó a ratificar el Tratado de Versalles. Habría que confirmar el dato. Lo seguro si fue que, pasados unos años, en 1924, el gobierno norteamericano formuló el “Plan Dawes” —por ser Charles Dawes quien lo encabezara, el mismo que años más tarde visitaría República Dominicana, en tiempos de Horacio Vásquez, y que criticó los manejos financieros de Trujillo al frente del ejército, crítica a la que el presidente Horacio lamentablemente no hizo caso, para terminar luego derribado por Trujillo en uno de los golpes de Estado más astutamente planificados de la historia—.
En fin, que el Plan Dawes le quitaba presión al gobierno alemán, haciendo los pagos de las amortizaciones de la deuda más reales, y sobre todo, facilitándole adquirir créditos en el extranjero, principalmente claro, en los propios Estados Unidos. Así las cosas, la economía alemana comenzaba progresivamente a mejorar, cuando en eso se presentó la depresión económica de 1929, cuyo epicentro fue Estados Unidos, pero que como un gigantesco huracán barrió con sus vientos terribles la economía mundial. Fue el gran momento de Hitler: “ Queréis saber quiénes son los culpables de vuestro desempleo, los culpables de esta crisis sin igual? Son los judíos y los comunistas que encabezan una conspiración mundial”.
Definitivamente, no todo queda explicado por el humillante Tratado de Versalles. Al parecer, en cualquier pueblo, sin importar sus tradiciones y grado de cultura, cuando aparece un demagogo brillante, disfrazado de salvador, asistido por publicistas e intelectuales de la misma camada, que mezclando simpatía y determinación, manipule para sus fines siniestros los temores, mitos y creencias del conglomerado que le oye o sigue, puede entonces adueñarse del poder, contra toda razón o justicia. ¡Ah, lo irracional, el mito y el miedo, que bajo determinadas condiciones pueden llegar a prevalecer sobre toda cordura, ciencia o razonamiento! [José Tobías Beato, dominicano, autor de La mariposa azul, 2002
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José Tobías Beato | El Tratado de Versalles explica en gran parte el surgimiento de Hitler. Un ejemplo muy concreto de que el severo aislamiento de un país, no produce los efectos deseados, sino usualmente los contrarios.
Estudiando el surgimiento del nazismo y extendiendo obligatoriamente el radio hacia la historia de Alemania, en un renovado afán de comprender, no puede uno sino quedar admirado del pueblo alemán, creador de una cultura poderosa al tiempo que refinada. Su aporte es uno de los pilares de la civilización moderna. Enumero sucintamente algunas de sus contribuciones en los últimos siglos, a sabiendas de que dejo fuera miles de hechos y hombres dignos de estudio. Lo que presento no es más que un vistazo, con el propósito de buscar luego razones que expliquen algunos fenómenos aparentemente inesperados de esa sociedad extraordinaria. De modo que la intención no es, en ningún caso, hacer erudición como el lector de noticias que presenta montones de hechos sin que le preocupe encontrar el hilo conductor que los enlaza y explica.
El pensamiento de los últimos tres siglos está dominado por Kant y sus teorías sobre los límites de la razón y sus consideraciones acerca de las condiciones de la paz mundial. Por el emperador del pensamiento, Hegel, el cual nos ha enseñado a todos, con su dialéctica implacablemente racional, a ver los hechos cotidianos en su perspectiva histórica. Así, por ejemplo, mientras su contemporáneo Fichte preparaba sus “Discursos a la Nación Alemana”, que contribuyeron en forma notable a la formación de la conciencia nacional germana, luego de la derrota prusiana de 1806 por las tropas napoleónicas en Jena; Hegel, por el contrario, desde su cuarto de estudio columbraba la historia, y oteando en la distancia veía en Napoleón un fenómeno más universal: el espíritu de la libertad a caballo, el fin del feudalismo. Y en la existencia o no del Estado como cúspide de una sociedad determinada, establecía la diferencia entre la civilización y la barbarie.
También hizo sus aportes Karl Marx con su exigencia de que la teoría fuera no simplemente instrumento de análisis, sino promotora del cambio social revolucionario. Y en base a un análisis pormenorizado de la sociedad que le tocó vivir, concluyó en la necesidad de la eliminación de la propiedad privada, fundamento del antagonismo de las clases sociales y del Estado como organismo exclusivamente coercitivo. Objeto: crear una sociedad nueva en la que cada uno aportaría conforme a su capacidad y recibiría de acuerdo a sus necesidades. Y apareció la utopía con millones en pro, y otros tantos en contra. No tenemos que estar de acuerdo necesariamente con su diagnóstico ni con su terapia social. Pero lo cierto es que, conjuntamente con estas ideas hay una serie de planteamientos sobre la filosofía de la historia y de orden metodológico, que hacen de sus ideas piedra con la que hay que tropezar necesariamente en el camino. Ahora bien; frente a Marx, el sociólogo Max Weber, tal vez el más importante del siglo XX, y uno de los adversarios más fuertes que a nivel teórico tuvo el marxismo, mostrando que si bien hay ciertamente una relación causa-efecto en la historia, ésta no se limita al aspecto económico.
A seguidas topamos con Nietzsche y su demanda de renovación de los valores, de la cultura puesta al servicio de la vida, aunque con su nihilismo daría pie al surgimiento del nazismo, con su crítica del supuesto envilecimiento cristiano, su desprecio olímpico de las masas y la definición del nuevo hombre como superhombre, en el cual lo esencial sería la ‘voluntad de poder’. Por eso Hitler diría más tarde: “No es el Estado quien nos ordena, somos nosotros quienes ordenamos al Estado.” Finalmente, nos encontramos con el filósofo existencialista Heidegger, al principio pronazi, quien desarrolló, paralelamente a Karl Jaspers —éste fue aislado por los nazis, por ser judía su mujer— un sistema de pensamiento que buscaba armonizar mitos, religión y ciencia. Jaspers se ocupó de reflexionar metódicamente sobre la teoría de la culpa alemana en el caso del surgimiento y apoyo del nazismo.
En Matemáticas bastaría citar a Gauss y Riemann, que terminaron con el imperio de más de dos mil años de Euclides en la Geometría, y cuyos aportes son la base de la Física teórica de hoy. Ésta, a su vez, sin los trabajos de Planck, creador de la esencial teoría cuántica, Einstein con su Teoría de la Relatividad y Heisenberg con su principio de incertidumbre que tanta influencia ha tenido no solamente en Física, sino en la filosofía del siglo XX, estaríamos aún entre Newton y Laplace. No puede dejarse de mencionar a Hertz, cuyas teorías y experimentos electromagnéticos condujeron a la invención del telégrafo, la radio y eventualmente al de la televisión y el teléfono. Sin los trabajos de todos ellos, no conoceríamos los horrores de la bomba atómica, pero tampoco de la alternativa futura de los viajes espaciales, ni el prodigio del horno de microondas, ni supiéramos de las bondades de la tecnología láser.
De frente nos encontramos con la contribución germana en el arte musical. Ellos tienen entre los suyos a quienes sin duda son la cúspide en la historia del supremo componer: Bach con sus Conciertos de Brandeburgo, el Clave bien temperado o sus fugas. Beethoven con sus insuperables sinfonías, sus conciertos para piano y violín, y sus cuartetos, que siempre dan lugar a interpretaciones de corte filosófico. Brahms, el custodio de la llama clásica, uno de los grandes sinfonistas de todos los tiempos. Wagner, con sus óperas centradas en los mitos arios y su antisemitismo como ensayista, con las que contribuyó en forma notoria a preparar el ambiente que le permitiría al nazismo prosperar.
Para los fines de este resumen debemos incluir a los siguientes austríacos, por ser germanos de pura cepa: el ‘padre’ del cuarteto y la sinfonía, Haydn, un hombre que desarrolló lo mejor de su talento cuando era ya un viejo. Mozart, acaso el más grande de los músicos llamados “clásicos” con sus óperas Don Juan y la Flauta Mágica, sinfonías y conciertos para piano y orquesta, y más que todo, el Requiem, obra de belleza estremecedora, acaso porque sabía que la muerte le rondaba y a fin de cuentas lloraba por sí mismo (murió componiendo precisamente el Lacrimosa). Schubert, aunque conocido por sus lieders o canciones, fue un sinfonista de talla; dejó inconclusa una sinfonía y muchísimas obras más, porque fue brevísima su vida truncada por el tifus. Cerrando el ciclo, Mahler, música de las profundidades del alma, donde se originan las neurosis.
Lo mismo puede decirse de sus pintores —Kirchner, Franz Marc por sólo citar dos— y literatos que dejando fuera a Goethe, Schiller o Herder, incluyen alturas como Bertold Brecht, con su teatro dirigido a combatir la pasividad y a promover la reflexión crítica. Heinrich Boll —un católico que se atrevió a criticar a su iglesia, el consumismo de la nueva sociedad y el vacío espiritual de la postguerra—. Coincidiendo en la crítica, Günter Grass y su célebre Tambor de hojalata. Antes, Lou Andreas-Salomé, belleza femenina en cuya obra sobresale una mezcla de psiquiatría, religión y sexo; Thomas Mann, literatura construida sobre la base de ironizar sobre el conflicto intelectual. Pero si la patria de un escritor es la lengua que habla, deberíamos incluir a Franz Kafka con su Proceso y Metamorfosis, a Rilke y a los psiquiatras Freud y Jung, creadores de una nueva rama de la ciencia: el Psicoanálisis, que pone en evidencia la existencia de fuerzas ocultas amorales en el reino subterráneo de la mente, cuya represión puede originar neurosis.
Por otro lado, ni hablar de la importancia que la industria alemana tiene en el mundo de hoy. Desde la creación del fármaco más popular, la llamada “píldora de la juventud”, la aspirina, sintetizada por Félix Hoffman, y la sulfamida, potente quimioterápico, eliminador de gérmenes nocivos, descubierto por Gehard Domagk y otras contribuciones que los ponen al frente de una creativa y poderosa industria farmacéutica; pasando por los V-2 y el misil teledirigido, creación de Von Braun, el hombre clave del programa espacial americano. Su excelente industria automovilística es símbolo de prestigio: Mercedes Benz, Karl Benz puede considerarse el primero que unió carrocería y el motor de gasolina, el de su socio Daimler, que había inventado en las postrimerías del siglo XIX, el mejor de los motores. Ferdinand Porsche, iniciador de los famosos carros deportivos, fue también el primero en diseñar el coche con el motor trasero, que luego originaría, bajo el nazismo, el célebre escarabajo de la Volkswagen (“auto del pueblo”).
Pero aparte de todo eso está el renacer alemán tras dos guerras mundiales, pese a cruelísimas condiciones impuestas por los ganadores. Miles de kilómetros de carreteras construídos en breves años; puentes, rieles y trenes. Hospitales, museos e institutos de investigación o creatividad artística. Tras la primera guerra mundial la industria y agricultura alemanas se hicieron autosuficientes usando para ello el poder de la ciencia y de la tecnología. Asombrados, pues, de este pueblo culto que ha podido crear a lo largo de los siglos todas estas maravillas, preguntamos: ¿Cómo pudo surgir un Hitler truculento, convirtiéndose en pocos años en el árbitro absoluto de esa gran nación? El Tratado de Versalles explica en gran parte el surgimiento de Hitler.
Un ejemplo muy concreto de que el severo aislamiento de un país, sometido al ahogamiento económico por indemnizaciones muy por encima de sus reales condiciones de pago, mutilado su territorio, no produce los efectos deseados, sino usualmente los contrarios. Ese tratado le prohibió a Alemania el rearme, le quitó territorios, y desató una hiperinflación que para hacer cambio de moneda había que andar con una carretilla o con un vagón detrás. Y no es una imagen jocosa: un dólar llegó a valer varios billones de marcos.
Por otra parte, tras la derrota en la primera guerra mundial, mientras la población alemana sufría grandes trabajos, el emperador Guillermo II, uno de los responsables directos del conflicto, huyó a los Países Bajos donde vivió tranquilamente en el Castillo de Doom; enviudó, volvió a casarse y cuando murió más de dos décadas después de los trágicos hechos que contribuó a desatar, Hitler le tributó honores militares. El vacío de poder lo ocupó el Partido Socialdemócrata Alemán, con Friedrich Ebert a la cabeza. Era noviembre de 1918.
Este partido, con un programa relativamente conservador —en el momento abogaba por una monarquía de régimen parlamentario, había pedido inúltimente tiempo atrás el cese de la guerra y propuesto un plan de paz, de ahí parte de su popularidad— debía enfrentarse a dificultades gigantescas, inauguró la República de Weimar que concluyó justo con el ascenso al poder del Führer. Mientras, se dieron una constitución democrático liberal, uno de cuyos redactores fue Max Weber, y tuvo que oponerse a varias rebeliones.
La primera fue la de los ‘espartaquistas’, tan pronto como en enero de 1919 encabezados por Karl Liebknecht y, sobre todo, por Rosa Luxemburgo, destacada intelectual marxista, aunque discrepaba del régimen centralizado de los bolcheviques, proponiendo a su vez uno con mayor participación de las organizaciones populares. Con independencia de ello, ambos fueron fusilados. La ultra derecha, por su parte, intentó dos golpes (putsch): uno dirigido por Wolfgang Kapp en marzo de 1920, que tras un aparente triunfo, tuvo que huir sacudido por masivas huelgas obreras. Inspirado en éste, lo intentó Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1923, pero fue apresado y enviado a la cárcel, donde se dedicó a escribir Meinf Kampf, la obra que sintetiza su ideario.
Nótese bien la diferencia de trato: los espartaquistas fueron inmediatamente fusilados sin contemplaciones, Kapp y Hitler simplemente detenidos. La razón es que los industriales alemanes y los terratenientes prusianos (junkers), y los partidos como el del católico Von Papen, en lugar de apuntalar el tímido régimen socialdemócrata que tenían y abocarse a reformas por lentas que fuesen, veían en la izquierda un diablo de muy largos colmillos y cachos afilados que los llenaban de espanto. Por eso terminaron entregándole el poder a Hitler, para que la contuviese drásticamente. Una vez estuvo Hitler en el poder, Von Papen viajó a Roma, para tranquilizar a su nuevo monstruo, donde firmó un concordato que armonizaba las relaciones de la Iglesia con los nazis.
De este lado del mundo, creo haber leído que el Senado de Estados Unidos se negó a ratificar el Tratado de Versalles. Habría que confirmar el dato. Lo seguro si fue que, pasados unos años, en 1924, el gobierno norteamericano formuló el “Plan Dawes” —por ser Charles Dawes quien lo encabezara, el mismo que años más tarde visitaría República Dominicana, en tiempos de Horacio Vásquez, y que criticó los manejos financieros de Trujillo al frente del ejército, crítica a la que el presidente Horacio lamentablemente no hizo caso, para terminar luego derribado por Trujillo en uno de los golpes de Estado más astutamente planificados de la historia—.
En fin, que el Plan Dawes le quitaba presión al gobierno alemán, haciendo los pagos de las amortizaciones de la deuda más reales, y sobre todo, facilitándole adquirir créditos en el extranjero, principalmente claro, en los propios Estados Unidos. Así las cosas, la economía alemana comenzaba progresivamente a mejorar, cuando en eso se presentó la depresión económica de 1929, cuyo epicentro fue Estados Unidos, pero que como un gigantesco huracán barrió con sus vientos terribles la economía mundial. Fue el gran momento de Hitler: “ Queréis saber quiénes son los culpables de vuestro desempleo, los culpables de esta crisis sin igual? Son los judíos y los comunistas que encabezan una conspiración mundial”.
Definitivamente, no todo queda explicado por el humillante Tratado de Versalles. Al parecer, en cualquier pueblo, sin importar sus tradiciones y grado de cultura, cuando aparece un demagogo brillante, disfrazado de salvador, asistido por publicistas e intelectuales de la misma camada, que mezclando simpatía y determinación, manipule para sus fines siniestros los temores, mitos y creencias del conglomerado que le oye o sigue, puede entonces adueñarse del poder, contra toda razón o justicia. ¡Ah, lo irracional, el mito y el miedo, que bajo determinadas condiciones pueden llegar a prevalecer sobre toda cordura, ciencia o razonamiento! [José Tobías Beato, dominicano, autor de La mariposa azul, 2002
NAPOLEON, TOUSSAINT Y LA REVOLUCION FRANCESA
Napoleón, Toussaint y la revolución francesa
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Toussaint nació esclavo en una plantación en Bréda, cerca de lo que hoy es Cabo Haitiano, probablemente en 1743. Su amo, admirado de su inteligencia, lo instruyó en francés y le permitió una autoeducación que le hizo admirar a Julio César y a Alejandro el Grande.
Por José Tobías Beato
“Toda persona, cualquiera que sea su color, será admitida a todos los empleos…..“No existe otra distinción que la de las virtudes y los talentos.” Tales declaraciones son parte del artículo cuarto de la primera constitución latinoamericana, la cual en su ordinal tres ya había proclamado que “la servidumbre queda abolida para siempre; todos sus habitantes nacen, viven y mueren libres y franceses”. Franceses porque tal constitución había sido redactada el 9 de mayo de 1801 en Puerto Príncipe, capital de la república que luego sería llamada Haití.
Redactada bajo la dirección del primero de los negros, Francois-Dominique Toussaint. Estuvo vigente por escaso tiempo, porque el primero de los blancos de esa época, Napoleón Bonaparte, se cruzó en el camino para impedir su aplicación.
Esa primera constitución latinoamericana nació bajo la influencia directa de la Revolución Francesa. Una revolución que intentó por vez primera cambiar las instituciones económicas y sociales y hasta la naturaleza humana, mediante la acción política. Una revolución largamente gestada en el tiempo por los abusos de las clases dirigentes que cargaban de impuestos al pueblo trabajador, mientras que ellas mismas se eximían de todo recargo y llevaban una vida de lujo y ostentación.
En su rivalidad con los ingleses, Francia había apoyado con armas, dinero y hombres a la naciente república estadounidense, lo que llevó el tesoro francés a la bancarrota, en un momento en el que éste no se había recuperado de la llamada guerra de los “siete años” con la misma Inglaterra, en la que había perdido enormes territorios como Canadá y casi todo su imperio en América del Norte; y aunque Francia había logrado quedarse con sus posesiones en la India, estaba militarmente restringida.
No debe olvidarse que gran parte del bienestar de que disfrutaban las clases dirigentes francesas, reposaba en el trabajo esclavo de sus colonias, particularmente del llamado ‘Santo Domingo’ francés de la Hispaniola.
La Revolución Francesa, iniciada en 1789 se mantuvo hasta 1799 cuando Napoleón dio el golpe del 18 de Brumario según el nuevo calendario creado por la revolución para oponerse al cristianismo que hacía del nacimiento de Jesús el centro del tiempo; para los revolucionarios franceses, el tiempo comenzaba a contarse a partir de 1792 con el derrocamiento de la monarquía; ese era el año uno. Así, Brumario correspondía a noviembre, ya que los meses eran nombrados por las estaciones y las condiciones de la naturaleza. Julio era Termidor, abril, Floreal. Estos meses eran de tres semanas, y éstas tenían diez días, de modo que no hubiera domingos.
La sociedad francesa, de unos veintiséis millones de personas —Francia era al momento el país más extenso y poblado de Europa— estaba constituida por los llamados tres estados. El primero era el clero católico, el segundo la nobleza y el tercer estado todos los demás: campesinos, obreros, tenderos, intelectuales; una larga fila, en fin de estamentos, pero que eran efectivamente el noventa y siete por ciento de la población. Una población sin movilidad social, pues el nacimiento, la cuna, determinaba todo lo demás.
El que nació hijo de duque, sería duque por siempre y para él los privilegios y los derechos y todos sus actos serían moralmente nobles, sinónimo de buenos. El que nació hijo de zapatero, de hacer zapatos no pasaría y sobre él los deberes y las cargas impositivas y sus actos moralmente infames o cosa de villanos (pues de un habitante de villa no podía salir nada bueno).
Mientras tanto, un movimiento filosófico que promovía la ciencia, el conocimiento como senda de luz con infinitas posibilidades; que hacía énfasis en pensar por uno mismo, poniendo en tela de juicio las creencias recibidas, entre ellas el supuesto derecho divino de los reyes, las antiguas teorías provenientes de Aristóteles y hasta la Biblia misma. Un movimiento que sometía a crítica el estilo de vida de los nobles y de la Iglesia, entre otros espinosos asuntos: es la “Ilustración” de Voltaire y Rousseau, de Thomas Paine y David Hume, de Diderot y Kant; de Godwin, Benjamín Franklin, Thomas Jefferson; de los españoles, Jovellanos, Pedro Pablo Abarca —conde de Aranda—, Feijoo, y del argentino Mariano Moreno, entre otros.
No es un movimiento de ideas homogéneas; algunos ni siquiera son filósofos originales, sino divulgadores de ideas.
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Toussaint nació esclavo en una plantación en Bréda, cerca de lo que hoy es Cabo Haitiano, probablemente en 1743. Su amo, admirado de su inteligencia, lo instruyó en francés y le permitió una autoeducación que le hizo admirar a Julio César y a Alejandro el Grande.
Por José Tobías Beato
“Toda persona, cualquiera que sea su color, será admitida a todos los empleos…..“No existe otra distinción que la de las virtudes y los talentos.” Tales declaraciones son parte del artículo cuarto de la primera constitución latinoamericana, la cual en su ordinal tres ya había proclamado que “la servidumbre queda abolida para siempre; todos sus habitantes nacen, viven y mueren libres y franceses”. Franceses porque tal constitución había sido redactada el 9 de mayo de 1801 en Puerto Príncipe, capital de la república que luego sería llamada Haití.
Redactada bajo la dirección del primero de los negros, Francois-Dominique Toussaint. Estuvo vigente por escaso tiempo, porque el primero de los blancos de esa época, Napoleón Bonaparte, se cruzó en el camino para impedir su aplicación.
Esa primera constitución latinoamericana nació bajo la influencia directa de la Revolución Francesa. Una revolución que intentó por vez primera cambiar las instituciones económicas y sociales y hasta la naturaleza humana, mediante la acción política. Una revolución largamente gestada en el tiempo por los abusos de las clases dirigentes que cargaban de impuestos al pueblo trabajador, mientras que ellas mismas se eximían de todo recargo y llevaban una vida de lujo y ostentación.
En su rivalidad con los ingleses, Francia había apoyado con armas, dinero y hombres a la naciente república estadounidense, lo que llevó el tesoro francés a la bancarrota, en un momento en el que éste no se había recuperado de la llamada guerra de los “siete años” con la misma Inglaterra, en la que había perdido enormes territorios como Canadá y casi todo su imperio en América del Norte; y aunque Francia había logrado quedarse con sus posesiones en la India, estaba militarmente restringida.
No debe olvidarse que gran parte del bienestar de que disfrutaban las clases dirigentes francesas, reposaba en el trabajo esclavo de sus colonias, particularmente del llamado ‘Santo Domingo’ francés de la Hispaniola.
La Revolución Francesa, iniciada en 1789 se mantuvo hasta 1799 cuando Napoleón dio el golpe del 18 de Brumario según el nuevo calendario creado por la revolución para oponerse al cristianismo que hacía del nacimiento de Jesús el centro del tiempo; para los revolucionarios franceses, el tiempo comenzaba a contarse a partir de 1792 con el derrocamiento de la monarquía; ese era el año uno. Así, Brumario correspondía a noviembre, ya que los meses eran nombrados por las estaciones y las condiciones de la naturaleza. Julio era Termidor, abril, Floreal. Estos meses eran de tres semanas, y éstas tenían diez días, de modo que no hubiera domingos.
La sociedad francesa, de unos veintiséis millones de personas —Francia era al momento el país más extenso y poblado de Europa— estaba constituida por los llamados tres estados. El primero era el clero católico, el segundo la nobleza y el tercer estado todos los demás: campesinos, obreros, tenderos, intelectuales; una larga fila, en fin de estamentos, pero que eran efectivamente el noventa y siete por ciento de la población. Una población sin movilidad social, pues el nacimiento, la cuna, determinaba todo lo demás.
El que nació hijo de duque, sería duque por siempre y para él los privilegios y los derechos y todos sus actos serían moralmente nobles, sinónimo de buenos. El que nació hijo de zapatero, de hacer zapatos no pasaría y sobre él los deberes y las cargas impositivas y sus actos moralmente infames o cosa de villanos (pues de un habitante de villa no podía salir nada bueno).
Mientras tanto, un movimiento filosófico que promovía la ciencia, el conocimiento como senda de luz con infinitas posibilidades; que hacía énfasis en pensar por uno mismo, poniendo en tela de juicio las creencias recibidas, entre ellas el supuesto derecho divino de los reyes, las antiguas teorías provenientes de Aristóteles y hasta la Biblia misma. Un movimiento que sometía a crítica el estilo de vida de los nobles y de la Iglesia, entre otros espinosos asuntos: es la “Ilustración” de Voltaire y Rousseau, de Thomas Paine y David Hume, de Diderot y Kant; de Godwin, Benjamín Franklin, Thomas Jefferson; de los españoles, Jovellanos, Pedro Pablo Abarca —conde de Aranda—, Feijoo, y del argentino Mariano Moreno, entre otros.
No es un movimiento de ideas homogéneas; algunos ni siquiera son filósofos originales, sino divulgadores de ideas.
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