sábado, 7 de octubre de 2023

EL ORO ES NUESTRO, ASI DIJO EL PRESIDENTE DOMINICANO DON ANTONIO GUZMÁN FERNÁNDEZ EN EL 1979

 


EL ORO ES NUESTRO


Una publicación cortesía del Blog educativo de noticias del Lic Enildo Rodriguez MBA PhDP





COORDINACIÓN INTERNACIONAL DE COMUNICACIÓN  EN REDES E INFORMÁTICA 

“Somos ya los dueños de la mina de Pueblo Viejo y, por tanto, del oro que se extrae de las entrañas de nuestra tierra”

Exclamó con profunda emoción el presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández la tarde del miércoles 17 de octubre de 1979, mientras leía su mensaje radiotelevisado para comunicar al país la compra de todas las acciones de la firma “Rosario Dominicana”, que encargó ejecutar al Banco Central a un costo de 70 millones de dólares.

El mandatario entregó al día siguiente un cheque con ese valor a los señores David E. Fagín, presidente de la multinacional Rosario Resources Corporation y Scott Simplot, vicepresidente ejecutivo de Simplot Industries, quienes instruyeron a sus técnicos a que prestaran su colaboración a la nueva gerencia en los trabajos de exploración minera que efectuarían sin costo adicional hasta el 31 de diciembre para establecer el potencial biotecnológico de los yacimientos de Montenegro y Los Cacaos.

La empresa extranjera se instaló en el país en 1967 mediante un contrato de concesión otorgado por el presidente Joaquín Balaguer a su representante David Moore, y cinco años después comenzó a operar en las canteras de Pueblo Viejo, Cotuí, extrayendo de su capa rocosa el doré -mezcla de oro y plata- que comercializaba en los Estados Unidos.

La expropiación de la Rosario formó parte de un plan trazado por el Gobierno del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para resolver la grave situación socioeconómica que afectaba al pueblo dominicano después del inclemente castigo propinado el 31 de agosto por el ciclón David y cuatro días más tarde por la tormenta Federico, cuyos vientos infernales, fuertes lluvias y graves inundaciones causaron más de tres mil muertos y daños estimados en 830 millones de dólares a la infraestructura básica de servicios públicos, a la economía agrícola y la industria nacional.

Debido a ese desastre, el presidente Guzmán tuvo que modificar las prioridades de su administración para evitar la escasez de alimentos y las amenazas de hambre y epidemias, poniendo en práctica el plan de recuperación nacional que incluyó la adquisición inmediata de la Rosario, en una negociación con sus accionistas efectuada de manera discreta pero efectiva por los ministros Manuel Enrique Tavares Espaillat, de Industria y Comercio y Bolívar Báez Ortiz, de Finanzas, en contacto con el gobernador del Banco Central, licenciado Eduardo Fernández.

En su discurso del 17 de octubre, el estadista destacó que su acción nacionalista estaba enmarcada en la resolución 1803 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamada el 14 de diciembre de 1962, referente a los derechos de cada nación a la soberanía permanente sobre sus recursos naturales y sentaba “un precedente en la defensa del interés nacional, que enaltece al Presidente de la República y que demuestra que el PRD es el partido que mejor representa los anhelos del pueblo dominicano”.

Añadió que: “Con este hecho demuestro el estilo y los logros de mi Gobierno, que, sin lesionar a ningún sector, en un clima de respeto, de armonía, de paz y de concordia, podemos obtener lo que todos aspiramos para beneficio de nuestros hijos y de nosotros mismos, y para beneficio de nuestra querida Patria”.

El mérito de dicha operación consistió en rescatar un recurso natural irreemplazable y haber ratificado el respeto a las inversiones extranjeras para evitar repetir los errores en que incurrieron los gobernantes de Jamaica y Guyana de principios de la década anterior, con el establecimiento de desacertadas políticas de nacionalizaciones de la bauxita y otros minerales que originaron continuos reveses económicos.

Respaldo a Guzmán

Las primeras manifestaciones de apoyo al primer mandatario se sintieron en la Cámara de Diputados la misma tarde de su alocución desde el Palacio Nacional, cuando puestos de pie y a unanimidad, sus integrantes les tributaron una prolongada ovación, tras ser enterados por el presidente de ese organismo del Estado, licenciado Hatuey De Camps Jiménez, que había rescatado la mina de oro de Pueblo Viejo.

Los eufóricos congresistas eran representantes del oficialismo y el balaguerismo, así como del naciente Movimiento de Acción Socialcristiana (MAS), dirigido por el doctor Guido Emilio D’Alessandro Tavárez (Yuyo) y el ingeniero Caonabo Javier Castillo (Caíto).

A seguidas, el arquitecto Carlos Bartolomé Lalane Martínez, diputado del partido blanco por la provincia de El Seibo, presentó una resolución de felicitación a don Antonio Guzmán por su proceder nacionalista, siendo secundado por su compañero perredeísta Demóstenes -Cucho- Féliz, de la provincia de Azua, quien pidió declarar ese día histórico de regocijo nacional porque era “de gran significación para la patria, pues el oro dominicano ya es propiedad del Estado y del pueblo dominicanos”. Esa moción fue motivada por el doctor Luis Arturo Puig Messón, representante reformista de la provincia Sánchez Ramírez, jurisdicción donde se encontraba la mina de Pueblo Viejo.

Un día después, los periódicos Listín Diario y El Nacional subrayaron en sus editoriales la importancia de “la restitución al Estado del usufructo pleno de un preciado bien extinguible” que se cotizaba “a fluctuantes precios caros” y redundaba en grandes beneficios comerciales que venían “a enriquecer en oportunísima coyuntura el casi exhausto patrimonio del muy maltratado pueblo dominicano”.

El Listín Diario se refirió a los precios fantásticos del oro en un mundo donde “Se ha planteado, como postulado de economía moderna, que el Estado debe poseer absolutamente, y explotar para el beneficio común, determinadas riquezas naturales, procesos industriales y servicios de determinada categoría”. Destacando la abundancia de esa riqueza material que asumía entre nosotros “caracteres de alternativa vital” como “gran productora de necesarias divisas para fomentar el desarrollo general de la nación”.

El diario matutino saludó al presidente Guzmán por haber “adoptado una medida de gran importancia económica, social y política” y por haber satisfecho “a una mayoría abrumadora de la opinión pública nacional sin condicionar, en este caso, a ningún tipo de credo ni banderías”. Según su parecer: “El acuerdo alcanzado representa, finalmente, una demostración palmaria de cuánto puede un Gobierno democrático alcanzar en beneficio de su pueblo haciendo ejercicio de las opciones que el mismo sistema le ofrece sin perjuicio de parte alguna”.

El Nacional, por su parte, señaló que: “El régimen que preside don Antonio Guzmán colmó con este histórico contrato, que rescata de manos foráneas las fuentes de nuestros áureos bienes extractivos, una alta y largamente acariciada aspiración del pueblo dominicano”, dado que la Rosario había ganado mucho dinero con una inversión original que no sobrepasaba los ocho millones y “en menos de un lustro exportó oro por valor de 258.9 millones de dólares y que, en cuatro años, rindieron las acciones de la compañía beneficios netos que ascendieron a 56.7 millones de monedas duras”.

Reacciones del Senado y las entidades políticas

Constituyó para muchos una verdadera sorpresa el respaldo entusiasta que recibió el presidente Guzmán del Senado de la República, dominado por los seguidores del doctor Joaquín Balaguer, expresado el 18 de octubre en una resolución que fue publicada en espacio pagado en los diarios de circulación nacional, que contenía inusuales elogios y lo invitaba a «que continúe realizando gestiones encaminadas a que el Estado dominicano adquiera otras empresas que explotan recursos naturales no renovables del país».

Era su modo de recordar la línea política trazada por su líder cuando se comprometió públicamente a realizar una oposición constructiva o de colaboración estrecha con el Gobierno del PRD, a raíz del “fallo histórico” que dictó el 7 de julio de 1978 la Junta Central Electoral, otorgándole a su partido cuatro senadores y un diputado ganados por sus adversarios.

El viejo caudillo aseguró entonces que “el Partido Reformista daría su voto a cualquier iniciativa del Partido Revolucionario Dominicano que tienda a producir los cambios fundamentales que el país necesita”. Y en este momento, el reformismo manifestaba su regocijo con la compra de las acciones de la Rosario Dominicana, diciendo que el Gobierno de Guzmán ‘‘se hace acreedor al aplauso irrestricto de toda la ciudadanía», ya que se trataba de “una medida de carácter patriótico”.

Una reacción totalmente diferente a la de Balaguer y los reformistas fue la del presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), profesor Juan Bosch, quien criticó el precio pagado por rescatar dicha mina al considerarlo “muy alto”. Sin embargo, el líder político reconoció que Guzmán había sentado “un precedente mediante el cual queda reconocida la tesis de que las minas o los yacimientos minerales que se encuentran en el país no pueden seguir siendo explotadas por empresas privadas, especialmente extranjeras, sino que deben ser explotadas por el Estado”.

Esa postura fue ponderada y explicada poco después por la dirección de esa organización política en un documento público que analizaba el costo de producción de una onza de oro, significando que 985 onzas diarias al precio que se cotizaba en Nueva York (384.55 dólares la onza), equivalía a 138 millones 255 mil dólares por año; mientras que por concepto de la producción de plata y mercurio la Rosario tenía entrada equivalente a 74, 500 dólares al día, es decir, 4 millones 844 mil dólares al año.

El alto mando peledeísta señaló que “El Gobierno compró la mina de Pueblo Viejo, que era suya, sin hacer la menor evaluación, de manera que desde el punto de vista económico lo que se hizo no fue un negocio sino una aventura que pudo ser catastrófica para el país, y ahora hay que hacer todo lo necesario a fin de que se convierta en un buen negocio para el Estado, y de no ser así, con la Rosario Dominicana fracasaría nada menos que la política de los recursos naturales no renovables del país”.

En esa misma onda se expresó la Unión Patriótica Antiimperialista (UPA), una organización de avanzada surgida en octubre de 1977 bajo el liderato de los intelectuales marxistas Franklin José Franco Pichardo, Roberto José Santana Sánchez, Fidelio Despradel Roque y Gabriel Miguel Imbert Román (Gary), al considerar que la adquisición de la Rosario era “una medida positiva, pero lamentablemente pagada a un costo sumamente elevado». Añadiendo que Guzmán, “al discutir el precio a pagar por dicha estatización, debió tener en cuenta que esta empresa monopolista ha extraído en más de diez veces la suma in-vertida originalmente”.

También sobresalió la opinión del Partido Comunista Dominicano (PCD), dirigido por su destacado secretario general Narciso Isa Conde, con una crítica severa al costo de la Rosario, aunque saludó la compra de sus acciones diciendo que “es un paso de gran significación para el país, una acción de rescate de un valioso recurso no renovable, un triunfo popular y una victoria de nuestro partido que se ocupó desde el primer momento en la crítica de esa onerosa entrega y en la defensa del interés nacional”.

Según el PCD, “la Rosario y la Simplot invirtieron originalmente 6.4 millones en conjunto y al final entregan sus acciones y cobran beneficios retenidos por 70 millones, sin contar los beneficios declarados y no declarados que ha podido y sacado del país en sus cuatro años de operaciones”.

Finalmente, vale apuntar que el secretario general y líder del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez, calificó la compra de la Rosario como la “reentrada del presidente Guzmán en la órbita de los principios programáticos de su partido”, por ser “una medida altamente positiva y además, que establece un principio general, el de que nunca jamás nuestros recursos no renovables serán entregados a empresas extranjeras y de que en lo adelante estas solo podrán ser favorecidas con contratos de servicio, de tal forma que serán empleadas del Estado y no sus socios ni amos de nuestra riqueza”.

Esa valoración fue compartida por el presidente de esa organización política y senador por el Distrito Nacional, doctor Salvador Jorge Blanco, quien dejó a un lado su antigua rivalidad política con el presidente Guzmán para saludar con satisfacción y orgullo su hazaña patriótica. No obstante, el aspirante presidencial seguiría sin reposo su accionar proselitista de cara a las elecciones de 1982, tratando de ser el siguiente inquilino del Palacio Nacional, asesorado por el licenciado De Camps y con el respaldo del Movimiento de las Bases edificado por su hábil director de campaña, José Ovalle Polanco.

Sin duda la nacionalización de la Rosario fue una gran conquista económica y contribuyó a mejorar la relación entre la dirección del PRD y el Gobierno, pese a la inútil actividad reeleccionista iniciada a finales de 1978 en la provincia de Santiago por el gobernador Octavio Portela y el síndico municipal Víctor Méndez, y en el Distrito Nacional por el ingeniero Federico Ginebra, que fundó el denominado “Movimiento Amigos del Presidente Antonio Guzmán (MAPAG)” el 16 de agosto de 1981, en una asamblea celebrada un hotel de la Capital

viernes, 6 de octubre de 2023

COULD STEVE SCALISE QUELL THE HOUSE GOP REVOLT TO BECOME SPEAKER?

 UNA NOTICIA DEL WALL STREET JOURNAL, PARA EL BLOG EDUCATIVO DE NOTICIAS

DE ENILDO E RODRIGUEZ NUNEZ MBA , PhDP COORDINACION INTERNACIONAL DE COMUNICACIONES EN REDES E INFORMATICA. 

Una publicacion de fuentes externas.

Could Steve Scalise Quell the House GOP Revolt to Become Speaker?

Story by Siobhan Hughes
Could Steve Scalise Quell the House GOP Revolt to Become Speaker?
Could Steve Scalise Quell the House GOP Revolt to Become Speaker?© J. Scott Applewhite/Associated Press

WASHINGTON—As the No. 2 Republican in the House, Steve Scalise is in pole position to be the new speaker. But his seniority and the prospect of an orderly transition might be liabilities in the eyes of the forces that doomed former speaker Kevin McCarthy.

Republicans’ narrow House majority has given extraordinary leverage to a small band of antiestablishment conservatives who now want more influence in the inner sanctum. Some view Scalise, who has spent nearly a decade working his way up House leadership, as too much a product of the traditional system to lead a conference with various factions that want to throw out the old playbook. 

That restive minority also will have an alternative. Ohio Rep. Jim Jordan, a committee chairman more aligned with the rebels, also has entered the contest, which is expected to begin in earnest when the House reconvenes early next week. Former President Donald Trump has endorsed Jordan.

“People are expecting Washington to do something different,” said Rep. Thomas Massie (R., Ky.), who is backing Jordan. “If we went through all of this just to move everybody up one spot, I think it sends the wrong message.”

Scalise’s shot at the speakership comes at a difficult time for him personally. Just weeks ago, the Louisiana Republican announced he had been diagnosed with multiple myeloma, a blood cancer with a treatment regimen that can leave patients fatigued and at risk for infections. 

Also standing in his way is McCarthy, a longtime Scalise rival. A lot of McCarthy’s allies are throwing their support behind Jordan, and in some one-on-one meetings, the former House speaker has left some Republicans with questions about whether Scalise is physically up to the demands of the job, according to one person familiar with the matter. The post involves obligations to raise money for the party, including fundraisers many nights and weekends. 

A McCarthy spokesman said that McCarthy didn’t link Scalise’s capabilities to his health.

Scalise, 58 years old, says none of that prevents him from being the right person for the grueling job and that his doctors have cleared him to take on the work. He is pitching himself as a unifier who can quell the open warfare—including near fistfights—that broke out this past week after seven Republicans backed Florida GOP Rep. Matt Gaetz’s motion to vacate the speakership, ending McCarthy’s tenure. 

Scalise, who is the House majority leader, has yearslong relationships, sway with powerful groups of House conservatives and a history of overcoming adversity. He is reminding his colleagues how they rallied together after he was shot in 2017 during a congressional baseball practice, a harrowing incident that has made it hard for him to walk.

“I know the coming weeks ahead will be some of the most arduous times we will face together, but this Conference is worth fighting for,” Scalise wrote in a letter Wednesday to colleagues announcing his candidacy for the speakership. “We cannot lose sight of our shared mission.”

The contest for the speakership will get in full swing next week during a candidate forum planned for Tuesday, where Scalise is expected to address questions about his health.  

In the House, where the GOP commands a narrow 221-212 majority, Scalise will need the support of almost every Republican member to be elected, assuming that Democrats vote for their leader, Rep. Hakeem Jeffries (D., N.Y.) If all members show up and vote for a person, Scalise could lose no more than four Republican votes and still become speaker.

The job would make him second in line to the presidency. He would also be the lead negotiator with the Democratic-controlled White House and Senate, and one of eight congressional leaders who are briefed on sensitive national-intelligence issues. 

A former computer programmer, Scalise was elected to the House in May 2008 to fill a vacancy opened up by the resignation of Bobby Jindal. Scalise has been waiting in the wings for years. In 2018, he held the No. 3 spot as whip when then-House Speaker Paul Ryan announced his retirement and McCarthy struggled to lock up conservative support. He was also at the ready earlier this year, when it took McCarthy 15 rounds of voting to win the speakership. 

His chief rival to take over as speaker is Jordan, the House Judiciary Committee chairman and former wrestling coach who has argued that Republicans need to wage political fights with a go-to-the-mat mentality instead of reaching for compromise.

Both men are former leaders of the Republican Study Committee, which represents the widest swath of conservatives in the House. Jordan vacated that post—clearing the way for Scalise to take it—and then helped found the House Freedom Caucus because he thought conservatives needed to fight harder for their causes. 

Scalise instead stayed on a traditional upward path inside the chamber. He vaulted first from the RSC chairmanship to become House Republican whip in 2014, then became the majority leader this year after Republicans took control of the chamber.

“Steve, who has been in leadership a long time, clearly is part of the establishment,” said Rep. Darrell Issa (R., Calif.), who is backing Jordan. “Every once in a while, they need someone from outside,” he said, citing the importance of bringing back into the fold the same dissidents who just defenestrated McCarthy.

Scalise supporters point to a Nov. 17 deadline to avoid a government shutdown, not to mention fast-arriving primary and general elections, as reasons an outsider isn’t right for the job.

“We don’t need somebody who’s going to need training wheels to function,” said Rep. Jake Ellzey (R., Texas). “We need somebody that we know and trust to take over the reins day one.” He noted that McCarthy’s abrupt removal has forced the cancellation of fundraising events including one scheduled this month in Dallas. “In order to keep this very thin majority and broaden it, you have to have the fundraising operation right now. And Steve is already on that,” he said.

While both Scalise and Jordan are seen as true conservatives—unlike McCarthy, whose ideology was more fluid—Scalise’s record is one of trying for incremental gains instead of settling for nothing if he can’t have everything. 

After joining Republican leadership, Scalise voted regularly to raise the debt ceiling, casting a “no” vote only in 2021 after several rounds of spending to combat the Covid-19 pandemic boosted U.S. debt. In contrast, Jordan had only once voted to raise the debt ceiling, supporting a temporary three-month suspension in 2013, until voting “yes” when Congress this year put into law a debt-ceiling deal struck between McCarthy and President Biden.

The two rivals also have split on Ukraine funding, with Jordan voting against providing $300 million for a fund that has paid for military equipment, and Scalise voting in favor. Both men have defended Trump, voting not to accept the 2020 election results from Arizona and Pennsylvania and criticizing Democrats for impeaching him. But Jordan has been more vocal, using regular television appearances to proclaim that the government is weaponized against conservatives. He also has turned the tables on Democrats by probing business dealings of Hunter Biden, the president’s son.

Some Republicans are already tapping the brakes on the notion that Scalise’s rise is inevitable. “It’s a mistake right now for the conference to just give everybody one rung of promotion,” said Rep. Garret Graves (R., La.), a right-hand man to McCarthy. “We need to do a deeper dive and look at the accountability of the leadership team.”

Scalise was shut out of any prominent legislative roles during McCarthy’s speakership. McCarthy instead circumvented Scalise by tapping Graves and Rep. Patrick McHenry (R., N.C.)—once the chief deputy whip to Scalise—to negotiate a debt-ceiling deal with the White House. McCarthy later relied on Graves as a go-between during successful efforts to avoid a government shutdown on Oct. 1.

But Scalise has developed relationships across different factions of the party, regularly attending the weekly closed-door meetings of the RSC, which is a major power center of the House. He has formed friendships playing on the GOP congressional baseball team, where his close friends include Rep. Brad Wenstrup (R., Ohio), who applied a tourniquet to stanch the bleeding after Scalise was shot.

Scalise is known for personal touches, including sending king cakes to House lawmakers on Mardi Gras, according to people who work on Capitol Hill. When he served as whip, Scalise turned a room off Statuary Hall into a chamber to host Republicans, where members could be seen streaming in and out around votes, talking and having refreshments.

“He is so good at hospitality,” said former Scalise communications director Moira Bagley Smith. “There’s a Cajun word called lagniappe. It comes up a lot in Scalise’s office. That is a word that they use in Louisiana for…a little extra something you are doing for someone to make their day better.”

Scalise has drawn criticism from some Democrats and civil-rights groups. In 2014, reports surfaced that he had appeared in 2002 before the European-American Unity and Rights Organization, a white-supremacy group founded by David Duke, a former Ku Klux Klan leader. Scalise apologized for his appearance.

Cancer specialists not involved in Scalise’s treatment say people with multiple myeloma usually can work and lead normal lives while undergoing standard treatment—a combination of pills and injections that are given on an outpatient basis. The medicines can cause fatigue and increase the risk of infections. Doctors say the side effects are manageable, and patients don’t usually experience the hair loss and severe nausea often associated with chemotherapy.

“Patients are living long, productive lives,” said Dr. S. Vincent Rajkumar, a multiple myeloma specialist at the Mayo Clinic in Rochester, Minn.

Advances in treatments have improved the overall survival rate for myeloma over the past two decades, rendering it a chronic illness for many. The five-year relative survival rate—a measure of surviving cancer in the absence of other causes of death—has surpassed 60%, compared with about 35% in 2000, according to a National Cancer Institute database. 

Scalise’s doctors expect his chemotherapy treatment will be shortened to just two more months, down from five more months, given how well he is responding, a Scalise spokeswoman said.

Write to Siobhan Hughes at Siobhan.hughes@wsj.com