viernes, 18 de septiembre de 2026

CANADA,RECONOCIENDO LA JERARQUIA HISTORICA DE MEXICO,VIENE A PEDIRLE AYUDA

 


CANADÁ, RECONOCIENDO LA JERARQUÍA DE MÉXICO, VIENE A PEDIR AYUDA...


Seguramente, el primer ministro Mark Carney y su esposa, Diana Fox, no pudieron evitar sorprenderse al ver las dimensiones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, uno de los aeropuertos reconocidos por el Prix Versailles 2024, cuando descendieron de su avión.


¿Habrán comparado el Felipe Ángeles con el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson, el más importante de Canadá, para determinar cuál les parecía más moderno?


En el trayecto hacia Palacio Nacional no pudieron dejar pasar la altura de los grandes rascacielos de Paseo de la Reforma y la belleza de sus ajardinados camellones. En el Eje Central pudieron contemplar la mítica Torre Latinoamericana y el Palacio de Bellas Artes, con esos enormes contrastes entre lo moderno y lo antiguo de la Ciudad de México.


En ese espíritu de soberbia y complejo de superioridad tan canadiense, ¿qué pensarían? ¿Que solo ellos pueden tener una Bank Street o una Wellington Street? ¿Les informarían que Reforma está trazada siguiendo los cánones de las grandes avenidas europeas y que ese trazo fue herencia del Imperio de Maximiliano de Habsburgo?


Al entrar por 5 de Mayo, sus ojos contemplaron algo parecido a lo que maravilló a Alexander von Humboldt: palacios por aquí y por allá. El Centro Histórico —Patrimonio Mundial de la UNESCO— desplegándose ante ellos.


¿Acaso reflexionaron que el Centro Histórico de la Ciudad de México ya existía siglos antes de la fundación del Canadá moderno?


Unas calles más y la entrada al Zócalo. La enorme Catedral Metropolitana y, al frente, Palacio Nacional: una inmensa fachada de cantera, de tres niveles, decenas de ventanas y enormes puertas de madera centenaria.


Sin duda se sorprendieron. Rideau Hall, residencia oficial del gobernador general de Canadá y residencia del monarca cuando se encuentra en Ottawa, palidece en dimensiones frente a Palacio Nacional.


No podía ser más exacto ese marco arquitectónico para quien ya es considerada una de las mujeres con mayor poder político del mundo: la presidentA Claudia Sheinbaum Pardo, quien, con su figura menuda, su bella sonrisa y una sencillez que contrasta con su presencia de líder global, ya los esperaba, en compañía de su esposo, el Dr. Jesús María Tarriba, a la entrada de Palacio.


Luego del saludo protocolario, ambas parejas cruzaron la puerta principal. Apenas entraron, el primer ministro de Canadá y su esposa no pudieron ocultar su admiración: un enorme patio cuadrangular rodeado de arcos, banderas canadienses y mexicanas; al fondo, una escalera de cantera y, sobre ella, el monumental mural de Diego Rivera.


Su embajador, Cameron MacKay, no había exagerado: Palacio Nacional es uno de los conjuntos históricos de gobierno más antiguos y monumentales de América.


Después del recibimiento correspondiente, subieron las escaleras, contemplaron los murales de Rivera, cruzaron pasillos y llegaron a la oficina presidencial. En el camino, más arquitectura, pinturas, esculturas y enormes candelabros de cristal que no dejaban duda de la historia y del poder acumulados en aquel lugar.


Por su cabeza, quizá, pasó al primer ministro Mark Carney la satisfacción de recordar que había incluido en su discurso el pasaje en el que mencionó que la primera mandataria a la que invitó a la Cumbre del G7 fue la presidentA de México.


Carney sabe que la Dra. Claudia Sheinbaum es una interlocutora fundamental para enfrentar las tensiones provocadas por Donald Trump y que México será clave para una revisión adecuada del T-MEC.


En un momento de convulsión internacional, América del Norte no puede perder la brújula. México, Canadá y Estados Unidos necesitan encontrar puntos de equilibrio que permitan preservar una relación económica de la que dependen millones de empleos y enormes cadenas productivas.


Las empresas extractivas canadienses ejercen presión sobre el primer ministro, pero Carney también sabe que, en las actuales circunstancias, preservar el T-MEC y mantener integrada a América del Norte constituye una prioridad estratégica para Canadá.


Mark Carney tampoco olvida que fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien defendió ante Donald Trump la permanencia de Canadá en la negociación que dio origen al T-MEC. Y sabe que, si las cosas vuelven a complicarse, México puede convertirse nuevamente en un interlocutor decisivo.


Quizá Carney no pudo dejar de pensar que Palacio Nacional es hoy la sede de uno de los poderes políticos más importantes de América Latina y, al mismo tiempo, de uno de los dos socios indispensables de Canadá en América del Norte.


Por eso, aquel apretón de manos pudo contener admiración, respeto y, quizá, una petición implícita:


“¿Nos ayudas?”


Durante décadas existió en ciertos sectores canadienses una percepción de superioridad respecto de México. Durante el gobierno de Justin Trudeau hubo, además, episodios de tensión y decisiones que desde México fueron interpretadas como distanciamiento.


Pero la historia dio una vuelta inesperada.


Donald Trump terminó ejerciendo una enorme presión sobre Canadá y, mientras tanto, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, con esa parsimonia, seguridad y tranquilidad de nervios de acero que la caracterizan, construyó una relación de interlocución directa con el presidente de Estados Unidos.


México no fue a Ottawa. Canadá vino a México.


El simbolismo político merece atención.


Una vez más, sin estridencias, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo proyectó la jerarquía institucional de la Presidencia de México, respaldada por una amplia aprobación ciudadana.


Y quizá por eso Mark Carney atravesó hace un año las puertas de Palacio Nacional.


No solamente para estrechar una mano.


También para cuidar una alianza.


Don Diego de la Vega.


Z...

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