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Lic Enildo Rodriguez Nunez MBA PhDP Asesor Educativo Consultor de Marketing Politico
Davo Suiza
BLACKROCK ADMITE LO IMPENSABLE: EL CAPITALISMO PERDIÓ LEGITIMIDAD (Y LA IA PUEDE DETONARLO TODO)
Larry Fink, CEO de BlackRock, abrirá el Foro Económico Mundial de Davos con una confesión poco habitual:
el sistema económico que él mismo representa atraviesa una crisis de legitimidad.
Mientras en Davos se celebra la “prosperidad” entre cócteles y paneles, Fink reconoce que demasiadas personas han quedado fuera del reparto, y que medir el éxito solo con PIB, mercados bursátiles o capitalización empresarial ya no funciona.
📌 La frase clave
“La prosperidad no es crecimiento agregado. Debe medirse por cuántas personas pueden verla, tocarla y construir su futuro sobre ella”.
Dicho de otra forma:
la riqueza existe, pero no llega.
🧠 El trasfondo real del mensaje
Desde la caída del Muro de Berlín se generó más riqueza que en toda la historia previa de la humanidad.
El problema es quién se la quedó:
una élite financiera, corporativa y política que se reúne cada año en Davos.
Ahora entra en escena la inteligencia artificial.
Fink lo dice sin rodeos: si la IA hace con los empleos de oficina lo que la globalización hizo con los obreros, el estallido social será inevitable.
⚠️ Lo que realmente teme BlackRock
No es la IA.
No es el debate académico.
Es la reacción social.
Fink entiende que, cuando la legitimidad se rompe, la protesta no va contra algoritmos abstractos, sino contra activos muy reales:
– viviendas
– fondos
– infraestructura
– grandes gestores de capital
Es decir, contra entidades como BlackRock, que han sido piezas centrales del modelo que concentró riqueza a niveles históricos.
Cuando el mayor gestor de activos del planeta habla de “crisis de legitimidad”, no es autocrítica moral.
Es alerta estratégica.
La élite financiera sabe que el contrato social está roto.
Sabe que la IA puede acelerar el problema.
Y sabe que, si no se redistribuye poder y oportunidades, el sistema que hoy gobierna puede dejar de ser tolerado mañana.
No es que Davos haya despertado.
Es que el miedo ya llegó al salón.
