sábado, 19 de septiembre de 2026

ESPAÑA: "LA HISTORIA DEL TERMINO 'ORO DE MOSCU' QUE NO ES MAS QUE LAS 510 TONELADAS DE ORO DEL BANCO CENTRAL DE LAS RESERVAS DE ESPAÑA DE LA II REPUBLICA DE ESPANOLA'

 


El 14 de septiembre de 1936, durante la guerra civil, el gobierno republicano comenzó a extraer el oro del Banco de España y trasladarlo en camiones hasta el puerto de Cartagena, para posteriormente enviarlo por barco a la Unión Soviética. Es el conocido como el "Oro de Moscú". 




El término Oro de Moscú, u Oro de la República, se refiere a la operación de traslado de 510 toneladas de oro, correspondientes al 72,6 % de las reservas de oro del Banco de España, desde su depósito en Madrid hacia la Unión Soviética, a los pocos meses del inicio de la guerra civil española, por orden del gobierno de la II República, presidido por Francisco Largo Caballero (PSOE), y a iniciativa de su ministro de Hacienda, Juan Negrín, así como a las posteriores gestiones relacionadas con su venta a la URSS y la utilización de los fondos obtenidos. La cuarta parte restante de la reserva del Banco (193 toneladas), fue trasladada a Francia y también vendida en su mayor parte, una operación que, por analogía, se conoce como el «Oro de París».


Este oro trasladado a la URSS tendría actualmente un valor mínimo bruto de 65.500 millones de dólares (en términos del año 2026).


Pocos meses antes del inicio de la Guerra Civil la reserva española de oro había sido registrada por las estadísticas internacionales en mayo de 1936 como la cuarta más grande del mundo. Fue acumulada principalmente durante la Primera Guerra Mundial, en la que España se mantuvo neutral. Gracias a los estudios de la documentación del Banco de España, se conoce que estas reservas estaban constituidas en su mayor parte por monedas, extranjeras y españolas, mientras que la fracción de oro era menor al 0,01% y mucho menor la cantidad de oro en barras pues tan solo había 64 lingotes.


En 1936, el Banco de España estaba constituido como sociedad anónima por acciones (al igual que sus homólogos francés e inglés) con un capital de 177 millones de pesetas, el cual se hallaba distribuido en 354.000 acciones nominativas de 500 pesetas cada una. A pesar de que el banco y sus reservas no eran de propiedad estatal -pues no devendrían en tales hasta la promulgación del Decreto-Ley 18/1962 del 7 de junio de 1962, sobre Nacionalización y Reorganización del Banco de España-, la institución estaba sometida al control tanto del gobierno, quien designaba al gobernador, como del Ministerio de Hacienda que nombraba a varios miembros del Consejo General del banco.


La Ley de Ordenación Bancaria (LOB) del 29 de diciembre de 1921 (o Ley Cambó) intentó por vez primera ordenar las relaciones entre el Banco de España como banco central y la banca privada. En la ley se regulaban también las condiciones para la movilización por parte del Banco de las reservas, el cual debía contar con la preceptiva autorización del Consejo de Ministros. Aunque autores como Pío Moa consideran que el traslado del oro violaba claramente la Ley Cambó, en opinión de Ángel Viñas la aplicación laxa de la misma por parte del gobierno republicano fue válida, basándose en los testimonios del que fuera último ministro de Hacienda de la Monarquía, Juan Ventosa y Calvell, que la juzgaba, poco antes del golpe militar, demasiado ortodoxa, limitando las posibilidades de crecimiento de la economía del país. Para Viñas -que evita entrar en aspectos jurídicos- la situación excepcional creada por la rebelión explicaría el cambio de actitud con respecto a la Ley Cambó por parte del gobierno, que pasó a ejercer los mecanismos necesarios para realizar una nacionalización parcial encubierta del Banco de España, guiado por la máxima «Salus patriae, suprema lex»- Otros historiadores, como Sardá, Miralles o Moradiellos, coinciden con esta interpretación.


Iniciada la guerra civil, el gobierno francés emitió la propuesta a la comunidad internacional para la adopción de un «Acuerdo de No Intervención en España», inicialmente suscrito por la Unión Soviética, Portugal, Italia y el Tercer Reich. No obstante, estas tres últimas naciones mantuvieron su apoyo logístico y material al bando sublevado. En el terreno de las hostilidades, durante los meses de agosto y septiembre de 1936 las fuerzas sublevadas lograron importantes avances, consolidando la frontera portuguesa tras las batalla de Badajoz del 14 de agosto y cerrando la vascofrancesa, tras la entrada en Irún del 4 de septiembre de 1936. Este avance coincidió con un progresivo viraje de la política de la URSS hacia una intervención activa. Se emprendió entonces el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República española y el nombramiento del primer embajador soviético en Madrid. Pero ante la imposibilidad de abastecerse de armamento en el extranjero, el gobierno republicano llevaría a cabo una operación largamente debatida entre los historiadores.


El 13 de septiembre se firmó un decreto reservado del Ministerio de Hacienda, previamente aprobado por unanimidad por el Consejo de Ministros y emitido a iniciativa del nuevo ministro, Juan Negrín, por el cual se autorizaba el traslado de las reservas metálicas del Banco de España y se preveía una futura rendición de cuentas a las Cortes que nunca llegó a producirse (entre otras razones, por su carácter reservado y por la derrota definitiva de la República en la guerra que provocó la desaparición del Parlamento democrático, aunque en 1956 Rómulo Negrín entregaría al régimen franquista los documentos en poder de su padre, a la muerte de éste, que justificaban la operación).


Menos de 24 horas después de la firma del decreto, la madrugada del 14 de septiembre de 1936 entraron en el Banco fuerzas de carabineros y milicias, enviadas por el Ministerio de Hacienda de acuerdo con los comités de la UGT y de la CNT en el mismo Banco. Dirigió la operación de apropiación el entonces director general del Tesoro y futuro ministro de Hacienda en el gobierno de Negrín, Francisco Méndez Aspe. Le acompañaban el capitán Julio López Masegosa, cincuenta o sesenta metalúrgicos y cerrajeros y un grupo de empleados de banca pertenecientes al Sindicato de Madrid, cuyo presidente era Amaro del Rosal, futuro director de la Caja General de Reparaciones. El cajero principal, al ver que la reserva de oro iba a ser evacuada, se suicidó en su despacho.


Obtenidas las llaves, se abrieron las cajas y cámaras donde se custodiaban las reservas, y durante varios días los agentes del Gobierno estuvieron extrayendo todo el oro allí depositado. El metal precioso se colocó en cajas de madera de 30,5 x 48,2 x 17,7 cm, las utilizadas habitualmente para el transporte de municiones, que no estaban numeradas ni acompañadas de facturas que indicasen cantidad, peso o contraste del oro. Las cajas fueron transportadas en camiones a la Estación del Mediodía, y desde allí a Cartagena, donde se depositaron en los polvorines de La Algameca. La elección de Cartagena lógica, ya que se trataba de una gran base naval, pertrechada y defendida adecuadamente, un tanto alejada del teatro de operaciones y desde la cual cabía la posibilidad de, llegado el caso, transportar por vía marítima las reservas a algún nuevo lugar.


El traslado por vía férrea hasta Cartagena fue protegido por la «Brigada Motorizada» del PSOE. A los pocos días de la extracción del oro del Banco de España, los mismos funcionarios, utilizando idénticos procedimientos a los empleados con el oro, recogieron la plata, por una cuantía total de 656.708.702,59 pesetas, que fue vendida a los EE. UU. y a Francia entre junio de 1938 y julio de 1939 por una cifra algo superior a 20 millones de dólares (una parte fue embargada por las autoridades francesas).


Con la reserva de oro en lugar seguro, a cientos de kilómetros del frente, parecía que se había cumplido el mandato del Decreto Reservado del 13 de septiembre. Desde el bando sublevado, enterados del traslado del oro, se calificó el hecho de «expolio» y protestaron internacionalmente. Su destino final no estaba decidido todavía. El Consejo de Ministros de la República había autorizado la eventual salida del oro del país, aunque sin especificar destino alguno.


El 15 de octubre Negrín y Largo Caballero decidieron trasladar el oro de Cartagena a Rusia. El acuerdo entre los dos gobiernos lo firmaron Largo Caballero y el señor Rosengolz, comisario de Finanzas del gobierno soviético. La operación para transferir parte del oro al Gosbank fue hecha estrictamente de acuerdo con la Ley de Ordenación Bancaria vigente desde la época de la monarquía. Aunque no era constitucionalmente necesario, Negrín insistió en que Azaña fuese informado detalladamente; el presidente expresó de forma vehemente su satisfacción con la operación al primer ministro y al ministro de Hacienda: «Han quitado ustedes un gran peso de mi corazón», afirmó. El 20 de octubre, el director del NKVD en España, Alexander Orlov, recibió un telegrama cifrado de Stalin ordenándole organizar el envío del oro a la URSS y concertar los preparativos con Negrín.


El oro tardó tres noches en ser embarcado, y el 25 de octubre los cuatro barcos se hicieron a la mar rumbo a Odesa, puerto soviético del Mar Negro. Acompañaban a esta expedición, como personas de confianza, cuatro claveros del Banco de España (un clavero era un custodio de las llaves de las cajas fuertes del Banco): Arturo Candela, Abelardo Padín, José González y José María Velasco. Cabe indicar, asimismo, que Orlov había reseñado 7900 y Méndez Aspe 7800 cajas; el recibo final fue por 7800, y no se sabe si fue un error o desaparecieron 100 cajas de oro.


Otra polémica levantada al respecto es la justificación de un traslado a México de bienes incautados por la Caja General de Reparaciones al término de la guerra, en el que se incluían, entre otras cosas "Depósitos Banco de España y lingotes oro"; Se trataría del conocido "Tesoro del Vita", embarcación adquirida por la República a tal efecto.


El convoy puso rumbo a la URSS, y la noche del 2 de noviembre Stalin se encontró con que habían arribado a Odesa tres barcos cargados con oro —el Kursk se retrasaría unos días por avería—, concretamente con 5779 cajas de metal precioso. El oro, custodiado por el 173 regimiento del NKVD, se trasladó inmediatamente al Depósito del Estado de Metales Preciosos del Comisariado del Pueblo para las Finanzas (Gojrán), en Moscú, donde fue recibido en calidad de depósito de acuerdo a un protocolo, fechado el 5 de noviembre, por el que se nombraba una comisión receptora formada por los representantes del Comisariado de Finanzas, J.V. Margoulis, director del Servicio de Metales Preciosos, O.I. Kagán, director del Servicio de Divisas, el representante del Comisariado de Negocios Extranjeros y el embajador español en la Unión Soviética, Marcelino Pascua. El oro arribó a la capital soviética un día antes del 19.º aniversario de la revolución de octubre. Entre los días 6 y 7 tuvo lugar la llegada y aceptación de las cajas que contenían metales preciosos de acuerdo con «la declaración verbal del embajador de la República Española en Moscú... y de los empleados del Banco de España que acompañan el convoy... (puesto que) las cajas no están numeradas ni provistas de facturas de acompañamiento que hubieran indicado la cantidad, el peso y el contraste del metal». Según Orlov, Stalin celebró la llegada del oro con un banquete al que asistieron miembros del Buró Político en el que habría dicho: «Los españoles no verán su oro nunca más, como tampoco ven sus orejas», expresión que tomó de un proverbio ruso.


En el Archivo Histórico del Banco de España se conservan los documentos del llamado «dossier Negrín», entre los que se encuentran los registros contables e informaciones sobre las cuentas de la operación y que fueron entregadas por su hijo, Rómulo Negrín al gobierno de Franco el 18 de diciembre de 1956. Esta documentación ha permitido a los investigadores reconstruir lo que ocurrió tras la recepción de las reservas españolas en Moscú, cuando los soviéticos fundieron las monedas, transformándolas en barras de baja aleación de oro (cobrando un precio exorbitante por hacerlo) y aprovisionando, a cambio, las cuentas bancarias de la Hacienda de la República en el extranjero.


Con el oro español depositado en Moscú, los soviéticos mudaron el carácter de su ayuda y reclamaron inmediatamente al Gobierno republicano el pago de los primeros envíos, que aparentemente habían llegado como un regalo para combatir al fascismo internacional. Stashevski reclamó a Negrín 51 millones de dólares de deuda acumulada y los gastos de transporte del oro de Cartagena a Moscú. En la zona sublevada, las ayudas alemana e italiana tampoco fueron desinteresadas y tuvieron que ser pagadas, si bien alemanes e italianos permitieron que Franco fuese satisfaciendo la deuda una vez acabada la guerra.


Los historiadores que han accedido al Archivo y al «dossier Negrín» creen que se puede afirmar que los soviéticos no abusaron de su posición ni estafaron a los españoles en las transacciones financieras, pero que tampoco hicieron concesión alguna; en palabras de María Ángeles Pons: «nada obtuvo gratis la República de sus amigos rusos» pues se encuentran registrados todo tipo de gastos y servicios facturados al gobierno. Sin embargo, autores como Gerald Howson sostienen la existencia de una estafa soviética en la gestión del depósito en Moscú, en la idea de que Stalin habría hinchado el precio del material de guerra vendido manipulando los cambios de rublos a dólares y de dólares a pesetas, cargando los tipos de cambio internacionales hasta un treinta y un cuarenta por ciento. En todo caso, Negrín ni estudió ni custodió los comprobantes de las compra de material militar para asegurarse de que fuese el necesario, y no el que los consejeros soviéticos consideraban oportuno, para asegurar su correcta distribución en el frente y para asegurar su calidad y precio.


También se habla del poder omnímodo que ejercieron entonces los comunistas, aprovechando la presión que podía ejercer la Unión Soviética con el control del oro. Según José Giral, a pesar de tener pagadas todas las compras de armamento, la Unión Soviética no enviaba ningún material si el gobierno de la República «no accedía antes a que fueran entregados a los comunistas importantes puestos militares y policíacos».


Ángel Viñas llegó a la conclusión de que el depósito de oro se agotó menos de un año antes del final de la Guerra Civil, gastándose íntegramente en pagos de armamento (incluyendo los costes de la operación). Autores como Martín-Aceña u Olaya Morales critican los modelos hipotéticos de Viñas, que en su opinión carecen de pruebas que los validen al cien por cien, resultando por el momento imposible afirmar si fue así. Si, efectivamente, el depósito de oro fue íntegramente vendido a los soviéticos, queda no obstante sin responder la cuestión del gasto de todas las divisas generadas por la venta del oro y transferidas a la Banque Commerciale de l'Europe du Nord de París, ya que no se ha encontrado ningún documento, soviético o español, referente a tales operaciones. Martín-Aceña concluye que «la investigación del oro no se ha cerrado del todo». En cualquier caso, agotado el oro, el escaso crédito de la Hacienda republicana se esfumó.


Durante toda la dictadura franquista el «oro de Moscú» fue utilizado como arma de propaganda para deslegitimar a la Segunda República Española y para justificar el estancamiento económico de los años cuarenta y cincuenta —en repetidas ocasiones el propio general Franco aludió a que el oro fue «robado» por los «rojos» y entregado a Stalin— .

viernes, 18 de septiembre de 2026

CANADA,RECONOCIENDO LA JERARQUIA HISTORICA DE MEXICO,VIENE A PEDIRLE AYUDA

 


CANADÁ, RECONOCIENDO LA JERARQUÍA DE MÉXICO, VIENE A PEDIR AYUDA...


Seguramente, el primer ministro Mark Carney y su esposa, Diana Fox, no pudieron evitar sorprenderse al ver las dimensiones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, uno de los aeropuertos reconocidos por el Prix Versailles 2024, cuando descendieron de su avión.


¿Habrán comparado el Felipe Ángeles con el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson, el más importante de Canadá, para determinar cuál les parecía más moderno?


En el trayecto hacia Palacio Nacional no pudieron dejar pasar la altura de los grandes rascacielos de Paseo de la Reforma y la belleza de sus ajardinados camellones. En el Eje Central pudieron contemplar la mítica Torre Latinoamericana y el Palacio de Bellas Artes, con esos enormes contrastes entre lo moderno y lo antiguo de la Ciudad de México.


En ese espíritu de soberbia y complejo de superioridad tan canadiense, ¿qué pensarían? ¿Que solo ellos pueden tener una Bank Street o una Wellington Street? ¿Les informarían que Reforma está trazada siguiendo los cánones de las grandes avenidas europeas y que ese trazo fue herencia del Imperio de Maximiliano de Habsburgo?


Al entrar por 5 de Mayo, sus ojos contemplaron algo parecido a lo que maravilló a Alexander von Humboldt: palacios por aquí y por allá. El Centro Histórico —Patrimonio Mundial de la UNESCO— desplegándose ante ellos.


¿Acaso reflexionaron que el Centro Histórico de la Ciudad de México ya existía siglos antes de la fundación del Canadá moderno?


Unas calles más y la entrada al Zócalo. La enorme Catedral Metropolitana y, al frente, Palacio Nacional: una inmensa fachada de cantera, de tres niveles, decenas de ventanas y enormes puertas de madera centenaria.


Sin duda se sorprendieron. Rideau Hall, residencia oficial del gobernador general de Canadá y residencia del monarca cuando se encuentra en Ottawa, palidece en dimensiones frente a Palacio Nacional.


No podía ser más exacto ese marco arquitectónico para quien ya es considerada una de las mujeres con mayor poder político del mundo: la presidentA Claudia Sheinbaum Pardo, quien, con su figura menuda, su bella sonrisa y una sencillez que contrasta con su presencia de líder global, ya los esperaba, en compañía de su esposo, el Dr. Jesús María Tarriba, a la entrada de Palacio.


Luego del saludo protocolario, ambas parejas cruzaron la puerta principal. Apenas entraron, el primer ministro de Canadá y su esposa no pudieron ocultar su admiración: un enorme patio cuadrangular rodeado de arcos, banderas canadienses y mexicanas; al fondo, una escalera de cantera y, sobre ella, el monumental mural de Diego Rivera.


Su embajador, Cameron MacKay, no había exagerado: Palacio Nacional es uno de los conjuntos históricos de gobierno más antiguos y monumentales de América.


Después del recibimiento correspondiente, subieron las escaleras, contemplaron los murales de Rivera, cruzaron pasillos y llegaron a la oficina presidencial. En el camino, más arquitectura, pinturas, esculturas y enormes candelabros de cristal que no dejaban duda de la historia y del poder acumulados en aquel lugar.


Por su cabeza, quizá, pasó al primer ministro Mark Carney la satisfacción de recordar que había incluido en su discurso el pasaje en el que mencionó que la primera mandataria a la que invitó a la Cumbre del G7 fue la presidentA de México.


Carney sabe que la Dra. Claudia Sheinbaum es una interlocutora fundamental para enfrentar las tensiones provocadas por Donald Trump y que México será clave para una revisión adecuada del T-MEC.


En un momento de convulsión internacional, América del Norte no puede perder la brújula. México, Canadá y Estados Unidos necesitan encontrar puntos de equilibrio que permitan preservar una relación económica de la que dependen millones de empleos y enormes cadenas productivas.


Las empresas extractivas canadienses ejercen presión sobre el primer ministro, pero Carney también sabe que, en las actuales circunstancias, preservar el T-MEC y mantener integrada a América del Norte constituye una prioridad estratégica para Canadá.


Mark Carney tampoco olvida que fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien defendió ante Donald Trump la permanencia de Canadá en la negociación que dio origen al T-MEC. Y sabe que, si las cosas vuelven a complicarse, México puede convertirse nuevamente en un interlocutor decisivo.


Quizá Carney no pudo dejar de pensar que Palacio Nacional es hoy la sede de uno de los poderes políticos más importantes de América Latina y, al mismo tiempo, de uno de los dos socios indispensables de Canadá en América del Norte.


Por eso, aquel apretón de manos pudo contener admiración, respeto y, quizá, una petición implícita:


“¿Nos ayudas?”


Durante décadas existió en ciertos sectores canadienses una percepción de superioridad respecto de México. Durante el gobierno de Justin Trudeau hubo, además, episodios de tensión y decisiones que desde México fueron interpretadas como distanciamiento.


Pero la historia dio una vuelta inesperada.


Donald Trump terminó ejerciendo una enorme presión sobre Canadá y, mientras tanto, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, con esa parsimonia, seguridad y tranquilidad de nervios de acero que la caracterizan, construyó una relación de interlocución directa con el presidente de Estados Unidos.


México no fue a Ottawa. Canadá vino a México.


El simbolismo político merece atención.


Una vez más, sin estridencias, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo proyectó la jerarquía institucional de la Presidencia de México, respaldada por una amplia aprobación ciudadana.


Y quizá por eso Mark Carney atravesó hace un año las puertas de Palacio Nacional.


No solamente para estrechar una mano.


También para cuidar una alianza.


Don Diego de la Vega.


Z...

domingo, 13 de septiembre de 2026

CHINA, LOS BRICS SE REUNEN PARA FIJAR COMO SITUARSE COMO MODO DE PAGO INTERNACIONAL SIN EL DOLLAR

 


El presidente de China, Xi Jinping, ha instado a los países que integran el grupo de los BRICS a situarse en el lado correcto de la historia y a desempeñar un papel pionero en el mantenimiento de la paz y la estabilidad. Xi realizó estas declaraciones durante su intervención en la XVIII Cumbre de los BRICS celebrada en Nueva Delhi, con motivo del vigésimo aniversario de la cooperación del bloque.


El presidente de China, Xi Jinping, asistió el sábado a la primera fase de la XVIII Cumbre de los BRICS en Nueva Delhi.


En un discurso inaugural, Xi afirmó que el mecanismo de cooperación de los BRICS ha seguido creciendo y se ha convertido en la plataforma más influyente del mundo para la cooperación entre mercados emergentes y países en desarrollo.


Señaló que los países de los BRICS han explorado vías de desarrollo adaptadas a sus propias condiciones nacionales, han respondido conjuntamente a los principales desafíos globales y han salvaguardado firmemente los intereses comunes del Sur Global.


Xi señaló que la expansión histórica del bloque también ha abierto una nueva etapa de desarrollo de alta calidad para una mayor cooperación entre los países de los BRICS. A medida que se aceleran cambios sin precedentes en un siglo, el Sur Global se está fortaleciendo y un mundo multipolar se está convirtiendo en una tendencia imparable.


Al mismo tiempo, Xi señaló que el unilateralismo y la política de poder están en auge, mientras que el multilateralismo y el orden internacional se enfrentan a desafíos.


Xi instó a los países de los BRICS a contribuir a la orientación del orden internacional hacia una mayor justicia y equidad, así como a trabajar juntos para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad. 


Xi Jinping señaló cuatro ámbitos en los que los países de los BRICS deben tomar la iniciativa.


Pidió a los Estados miembro que lideren un desarrollo innovador, reforzando la cooperación en inteligencia artificial y promoviendo la apertura, la cooperación y los beneficios compartidos.


China ha propuesto una iniciativa para utilizar la IA con el fin de impulsar la nueva industrialización de los BRICS y está dispuesta a trabajar con otros miembros para lograr mayores avances en la investigación y aplicación de la inteligencia artificial. 


En materia de paz y seguridad, Xi pidió a los países de los BRICS que mantengan una visión común, integral, cooperativa y sostenible de la seguridad.


Asimismo Xi instó a oponerse a la mentalidad de Guerra Fría y a la confrontación entre bloques, y a participar de forma constructiva en la resolución de los conflictos regionales.


Xi afirmó que China está dispuesta a trabajar con otros miembros de los BRICS para desempeñar el papel que le corresponde en favor de la paz y la estabilidad en Oriente Medio y la región del Golfo. 


Xi también pidió a los países de los BRICS promover el aprendizaje mutuo entre civilizaciones, profundizar la cooperación en la cultura, el turismo y la educación, y reforzar los intercambios entre jóvenes y los vínculos entre los pueblos. 


En cuanto a la gobernanza mundial, instó a los países de los BRICS a contribuir a la construcción de un sistema de gobernanza mundial más justo y equitativo, defender la autoridad de las Naciones Unidas y apoyar el sistema multilateral de comercio, con la Organización Mundial del Comercio como eje central, rechazando todas las formas de proteccionismo. 


Xi destacó que la solidaridad y la cooperación siempre han sido la fuente de fortaleza del desarrollo de los BRICS.


Xi afirmó que China está dispuesta a trabajar con todas las partes para alcanzar consensos y abrir el camino hacia el futuro, dando paso a lo que describió como una tercera “década dorada” de cooperación de los BRICS.


China asumirá el próximo año la presidencia de BRICS y será sede de la XIX Cumbre de los BRICS. #XiJinping #China #BRICS2026 #India #xw

CHILE,UN 11 DE SEPTIEMBRE DEL 1973 SE PRODUJO EL PEOR ATAQUE A LA DEMOCRACIA DE UN PAIS EN AMERICA































DR SALVADOR ALLENDE DERROCADO Y ASESINADO EN EL PALACIO NACIONAL


 

 Un 11 de Septiembre se produce "el peor ataque a un país de América Latina":



11 de Septiembre de 1973 - Los EEUU junto con el auxilio de traidores al Purblo de Chile, derrocan al gobierno constitucional, electo y democrático de Salvador Allende.-


Este es el "11 de Septiembre" que recordamos con fervor en esta página todos los años.-


Una cortesia del blog educativo de noticias del Lic Enildo E Rodriguez Nunez MBA PhDP Asesor Educativo Consultor de Marketing Politico

 

Tomado del muro,El blog (Malvinas x argentinos).-


1).-Síntesis:


El golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973 fue una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile conformadas por la Armada de Chile, la Fuerza Aérea de Chile y el Ejército de Chile en conjunto con Carabineros de Chile para derrocar al presidente socialista Salvador Allende Gossens y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular.

Salvador Allende asumió en 1970 como Presidente de Chile, siendo el primer político de orientación marxista en Occidente que accedió al poder a través de elecciones generales en un Estado de Derecho. Su gobierno, de marcado carácter reformista, se caracterizó por una creciente polarización política en la sociedad y una dura crisis económica que desembocó en una fuerte convulsión social.

La posibilidad de ejecutar un golpe de Estado contra el gobierno de Allende existió incluso antes de su elección. El gobierno de Estados Unidos, dirigido por el presidente Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, influyeron decisivamente en grupos opositores a Allende, financiando y apoyando activamente la realización de un golpe de Estado. Dentro de estas acciones se encuentran el asesinato del general René Schneider y el Tanquetazo, una sublevación militar el 29 de junio de 1973.

A mediados del año 1973, tras el Tanquetazo, grupos dentro de la Armada de Chile planean derrocar al gobierno, al que posteriormente se suman los altos mandos de la Fuerza Aérea y grupos dentro de Carabineros. Días antes de la fecha planificada para la acción militar, se sumó Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército. En la mañana del 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas y de Orden lograron rápidamente controlar gran parte del país y exigieron la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien se refugió en el Palacio de La Moneda. Tras el bombardeo de la sede presidencial, Allende se suicidó y la resistencia en el Palacio fue neutralizada.

El golpe de Estado marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular, que sería seguida por el establecimiento de una junta militar liderada por Pinochet. Chile, que hasta ese entonces se mantenía como una de las democracias más estables en América Latina[cita requerida], entró en una dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1990. Durante este período, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos, se limitó la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y el Congreso Nacional fue disuelto.


2).-Conspiración golpista:

La Cofradía fue un núcleo importante en la conspiración para organizar el golpe de Estado contra Salvador Allende.Todos sus miembros ocuparán cargos relevantes en el Régimen Militar. Tanto dentro de él o desde fuera. Las reuniones se efectúan a manera de comidas rotativas en casa de cada uno de los miembros. Todos, tanto civiles como militares, tendrán activa participación en la sedición contra el gobierno de Salvador Allende, en desatar el golpe y durante la dictadura. La coordinación de la intervención se centró en Viña del Mar, como lo afirmaría después el general Carlos Prats en The Times de Londres:

Fue allí en Valparaíso donde los oficiales comprometidos en la conspiración se reunieron en secreto con un oficial de Marines estadounidense, el mismo que después mantendría contactos con el almirante José Toribio Merino, Jefe de la Armada en Valparaíso e integrante de la Cofradía Náutica del Pacífico Austral, ente primigenio del golpe. Ese hombre era el teniente coronel Patrick Ryan de la Oficina de Inteligencia Naval.

General Carlos Prats en The Times de Londres.

La misma Agencia de Horman citaría dos años más tarde estas reuniones entre personal diplomático y naval norteamericano con los sediciosos chilenos.

Varios agentes de la CIA que operan en Chile están implicados en las actividades de grupos abiertamente sediciosos, sin que esté libre de sospecha el embajador Nathaniel Davis, quien estuvo en Guatemala en el período en que asesores diplomáticos y militares ayudaron a organizar grupos terroristas fascistas como La Mano Blanca, Nueva Organización Anticomunista y el Consejo Anticomunista de Guatemala, que asesinaron a miles de estudiantes, trabajadores y campesinos.

Agencia FIN

En los días posteriores a la estrecha elección de Salvador Allende como presidente de Chile el 4 de septiembre de 1970, Henry Kissinger sostuvo una serie de conversaciones telefónicas urgentes sobre «cómo hacerlo» en Chile. «No permitiremos que Chile se vaya por el desagüe», le dijo Kissinger en una de esas llamadas al director de la CIA, Richard Helms, quien le respondió «estoy contigo».

El 15 de septiembre, durante una reunión de quince minutos en la Casa Blanca a la que asistió Kissinger, el presidente Nixon instruyó al director de la CIA, Richard Helms, de que la elección de Allende era inaceptable, ordenando a la agencia actuar con su ya conocida frase «haremos chillar a la economía chilena», como lo registró Helms en sus apuntes.

La CIA lanzó una campaña masiva de operaciones encubiertas –primero para impedir que Allende asumiera el gobierno, y cuando esa estrategia fracasó, para minar su gobernabilidad. «Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que Allende se consolide, y que su imagen ante el mundo sea su éxito», dijo Nixon ante su Consejo de Seguridad Nacional el 6 de noviembre de 1970, dos días después de que Allende iniciara su gobierno.

Llevando a cabo la orden de Nixon, en los años siguientes el gobierno de Estados Unidos «estranguló» la economía de Chile, según Henry Kissinger. Los bancos congelaron créditos y el gobierno congeló la ayuda económica. El Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales dominadas por Estados Unidos cancelaron préstamos. La ITT formó un comité de representantes de corporaciones estadounidenses para fraguar una estrategia contra Allende, de la mano con la administración Nixon. Se enviaron agentes de la CIA a sabotear la economía y fomentar un movimiento de oposición contra el gobierno de Allende, como la huelga de camioneros que paralizó el sistema de transporte.


3).-Las fuerzas armadas:


Las Fuerzas Armadas chilenas estaban preparadas para el alzamiento mucho antes de pensar en él. El ejército tenía «planes de contrainsurgencia», para el caso de que una subversión sobrepasase a las Fuerzas de Orden (Carabineros). Este plan consistía en dividir al país en diferentes secciones, estableciendo para cada una un plan de acción, dirigido en contra de la posible insurgencia. Este plan es la base prima de los golpistas, quienes sólo tuvieron que adaptarlo a las nuevas circunstancias.

El problema era el general Prats, que mantenía su lealtad al presidente y tenía a la guarnición de Santiago y al comando de institutos militares en manos de gente cercana (generales Sepúlveda y Pickering).

Se tenía que adelantar el golpe para antes de fiestas patrias, porque si se retardaba mucho podía ocurrir otro tanquetazo, que permitiría limpiar de oficiales que apoyaban el golpe de la plana del ejército. Pero cayó Prats, así Sepúlveda y Pickering renunciaron en un gesto de solidaridad. El nuevo comandante en jefe es Pinochet, del cual no se sabe si apoya o no el golpe.

El día viernes 7 de septiembre los generales fijan el día D, el 11 de septiembre, y la hora H (6:00 horas en Valparaíso y 8:30 horas el resto del país).

El sábado se envía al general Sergio Arellano Stark a hablar con Augusto Pinochet, le explica la situación y le dice que va a haber golpe con o sin su apoyo, a lo que Pinochet responde: “¡Yo no soy marxista, mierda!” y golpea el sillón en que estaba sentado. El general Arellano interpreta su gesto como apoyo al golpe, y se lo comunica a Leigh y a Merino, pero todavía no hay nada claro con Pinochet.

Se rumorea que el domingo en la mañana Allende se reúne con el comandante en jefe y otros generales. Allí supuestamente les explica que pretende anunciar un plebiscito. Sería la última vez que se verían los dos protagonistas de este capítulo de la historia de Chile. Pasada la tarde, Leigh visita a Pinochet, quien (según el testimonio de Leigh), todavía vacilaba. Llegaron a la casa de Pinochet el contralmirante Sergio Huidobro y el capitán de navío Ariel González, venían para saber la posición del ejército.

Huidobro sacó un papel firmado por Merino que ratificaba el día D y la hora H, dirigiéndose a “Augusto” y “Gustavo”.

“Los saluda con esperanzas de comprensión. J.T. Merino.”

Y al reverso:

“Gustavo: es la última oportunidad. J.T.”

“Augusto: Si no pones toda la fuerza en Santiago desde el primer momento, no viviremos para ver el futuro. Pepe”

Leigh y Pinochet firmaron el documento. El comandante en jefe del Ejército se acababa de plegar al golpe, la suerte estaba echada.


5).-Intervención estadounidense:


El encargado fue el Vice Almirante Frederick J. Harlfinger II. Es de común consenso entre los estudiosos del Golpe de 1973, que fue un plan casi exclusivamente naval con miembros de la Fuerza Aérea a la que se sumó a última hora Pinochet y el Ejército de Chile. Los organismos de inteligencia naval de Estados Unidos tenían libre acceso a las dependencias de la Armada y al Ministerio de defensa. El Golpe Naval se hizo bajo la cobertura de la Operación UNITAS. Muchos de los oficiales de la Office of Naval Intelligence que participaron en las etapas previas y en las acciones primeras del golpe estaban embarcados en Buques de la Armada de los Estados Unidos navegando en las afueras de Valparaiso.

Los barcos de la Armada de Estados Unidos en la Operación UNITAS XIV fueron: el crucero USS Richmond K. Turner, destructor USS Vesole, de la fragata misilera USS Talbot y del submarino convencional USS Trumpetfish. En forma anexa había barcos que acompañaban por afuera, encargados de la comunicación con el Pentágono. La fragata USS Jesse L. Brown estuvo en las afueras de Valparaíso sirviendo de nexo directo con el Pentágono. El Jesse Brown es de un tipo especial de destructor destinado a la guerra electrónica. Otro de los de la clase, fue el USS Maddox, famoso por el Incidente del Golfo de Tonkìn. También es reportada la presencia de un barco CIA ultrasecreto.


6).-El 11 de septiembre:

Valparaíso:


El 10 de septiembre, a las 16:00 horas, zarpa la escuadra, tal y como estaba previsto, ya que debe participar en las maniobras navales internacionales UNITAS XVI. Mientras el Ejército se acuartela. La razón dada: el probable desafuero de Altamirano y Garretón el día 11. Este desafuero, según explicó Pinochet al Ministro de Defensa Orlando Letelier, podía causar disturbios, por lo que se hacía necesario el acuartelamiento.

En la madrugada del 11 de septiembre, la escuadra reaparece en Valparaíso y las fuerzas armadas toman la ciudad. El prefecto de Valparaíso, Luis Gutiérrez, realiza una llamada por el único teléfono que funciona en el puerto, el suyo (línea dejada libre a propósito por los golpistas), para avisar al subdirector de Carabineros, general Jorge Urrutia, que la infantería de marina está en las calles y ha empezado a tomar posiciones de combate. Urrutia telefonea al presidente, que se encuentra en su residencia de Tomás Moro. Allende, calmado, pide ubicar a Pinochet y a Leigh, pero son inubicables.


7).-Santiago:


 A las 7:20, Allende, en su automóvil Fiat 125, y el GAP se enfilan hacia La Moneda, al que llegan veinte minutos después.

Viste Allende una chaqueta de tweed y un pantalón marengo. Carga con un fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, y el GAP ingresa al palacio de gobierno dos ametralladoras y tres RPG-7, además de sus armas personales.

Paralelamente llega a esas horas Pinochet al comando de telecomunicaciones, en Peñalolén, con capacidad de anular las comunicaciones de algunas emisoras de radio, un poco retrasado en la hora. Se organizan las redes de comunicaciones con las demás ramas de las Fuerzas Armadas, especialmente con Leigh, que se encuentra en la Academia de Guerra Aérea, y con Patricio Carvajal que esta en el ministerio de defensa, que será el coordinador de todo el golpe.

Allende trata de obtener información sobre el movimiento, al no poder contactar a Pinochet exclama, "Pobre Pinochet, debe estar preso". Sepúlveda, director general de Carabineros llega a La Moneda, y le asegura que Carabineros le seguirá fiel al gobierno. Lo ignora, pero Carabineros ya estaba controlado por los generales César Mendoza y Arturo Yovane.

Allende emitirá a continuación su primer mensaje del día a la nación, en el que advierte la sublevación de un sector de la marinería. No llama al pueblo a las armas ni a la violencia, sino que a la prudencia. 

Allende se queda en palacio junto al dispositivo de seguridad del GAP, sus médicos personales, algunos colaboradores cercanos, su secretaria personal, como también se encontraban en La Moneda detectives del Servicio de Investigaciones, actual PDI, al mando del Inspector Juan Seoane Miranda, seguido de los detectives Fernando del Pino Abarca, Carlos Espinoza Pérez, Quintín Romero Moran, David Garrido Gajardo, 

Eduardo Ellis Belmar, Pedro Valverde Quiñones, Erasmo Torrealba Aliaga, Douglas Gallegos Todd, Carlos San Martín Zúñiga, José Sotomayor Álamos, Juan Romero Moran, Luis Henríquez Seguel, Reinaldo Hernández Tarifeño, Héctor Acosta Rey, Gustavo Basaure Barrera y Juan Collio Huenuman, quienes pese a que Allende anteriormente los había dejado en libertad de acción, no abandonaron el lugar, aduciendo que quedarse a defender el palacio era cumplir con el deber.

Ataque de artillería contra la Casa de Gobierno:

A las 10:30, los tanques abren fuego contra la Moneda; les siguen las tanquetas y los soldados, fuego que es respondido por los miembros del GAP y francotiradores apostados en los edificios aledaños.


8).-Llamamiento a la rendición en el Palacio de La Moneda y posterior suicidio de Allende:

El presidente dispone rendirse: ¡Bajen todos! ¡dejen las armas y bajen! Yo lo haré al último.

Entonces, según el testimonio de uno de sus doctores, Patricio Guijón, que regresó para llevarse su mascarilla antigas ("de recuerdo", dice), Allende grita ¡Allende no se rinde, milicos de mierda! y con el fusil AK-47 que le había regalado Fidel Castro se dispara en la barbilla, ("Más de un disparo, y menos de una ráfaga", según su testimonio), explotando la bóveda craneana y muriendo al instante.

Aún hoy se duda de si Allende murió por mano propia o si todo fue fraguado por la Dictadura al momento de asesinarlo.-

Palacios entra en el salón Independencia, y se encuentra con Allende y el doctor Guijón. Llama al oficial de radio y entrega su escueto informe: “Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto".


9).- La sangrienta Dictadura PRO anglosajona de Augusto Pinochet:


Régimen Militar es el nombre con el que se conoce al periodo de la historia de Chile comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, durante el cual se desarrolló una dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet. 

Este período se inició con el golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente Salvador Allende. Pinochet, como comandante en jefe del Ejército, asumió como presidente de la Junta Militar de Gobierno inicialmente conformada junto a José Toribio Merino, Gustavo Leigh, y César Mendoza en representación de la Armada, la Fuerza Aérea y Carabineros, respectivamente.

Durante este período se cometieron sistemáticas violaciones de los derechos humanos registrándose al menos 28 259 víctimas de prisión política y tortura, 2298 ejecutados y 1209 detenidos desaparecidos.

Durante este periodo, Chile experimentó una notoria transformación económica, política y social. 

A nivel político, el nuevo régimen se caracterizó por un modelo autoritario, establecido sobre principios emanados de la extrema derecha, tales como el anticomunismo, la prohibición legal de los partidos políticos, la limitación de la libertad de expresión, la disolución del Congreso Nacional y la carencia de democracia. Aunque originalmente tuvo un neto carácter militar, con el paso de los años fueron incorporándose colaboradores civiles al gobierno.

En lo estrictamente económico, significó un cambio radical de orientación del papel del Estado de un rol productor e interventor, a uno de tipo subsidiario, inspirado en las doctrinas económicas neoliberales. 

En lo social, significó el dominio sin contrapeso de los sectores empresariales, el aumento sostenido de la desigualdad de ingreso, junto con un incremento en la precariedad e inestabilidad laboral de los sectores asalariados. En lo cultural, dio lugar al denominado «apagón cultural», caracterizado por la represión y autorrepresión de ciertas manifestaciones culturales consideradas contrarias a la línea oficial.

En 1980, tras un irregular plebiscito, fue aprobada una nueva constitución en la que Pinochet reafirmaba su cargo como presidente mientras la junta de gobierno se limitaba al poder legislativo. El texto constitucional estableció también una serie de disposiciones que, eventualmente, permitirían el retorno a la democracia como consecuencia del resultado del plebiscito del 5 de octubre de 1988.

 En dicho referéndum, el pueblo chileno le denegó a Pinochet un nuevo mandato y, en consecuencia, se celebraron elecciones presidenciales democráticas al año siguiente. La dictadura militar acabó con la entrega de mando de Augusto Pinochet al nuevo presidente Patricio Aylwin, iniciándose así un nuevo período histórico conocido como Transición a la democracia.


Tomado del muro Argentina por las Malvinas