domingo, 11 de octubre de 2026

 


Roberto Goizueta nació en La Habana en 1931, en una familia con dinero. Estudió ingeniería química en la Universidad de Yale y empezó a trabajar para Coca-Cola en Cuba. Tenía una vida cómoda y un futuro seguro.


Entonces llegó la revolución. En 1960, el gobierno cubano comenzó a tomar empresas y propiedades. Roberto entendió que su familia no tenía futuro en la isla y tomó la decisión más difícil de su vida: irse.


Salió de Cuba con su esposa y sus tres hijos. Llegó a Miami, Florida, con unos 40 dólares y 100 acciones de Coca-Cola. Eso fue todo lo que pudo sacar. Su casa, su dinero y su país se quedaron atrás.


Pero había algo que nadie le podía quitar: su preparación y su disciplina. Coca-Cola lo envió a trabajar a su sede en Atlanta, Georgia. Era un inmigrante cubano en una gigantesca empresa del sur de Estados Unidos, y aun así empezó a subir peldaño por peldaño.


En 1981 pasó lo impensable. Un exiliado cubano fue nombrado presidente y director ejecutivo de Coca-Cola. Tenía solo 49 años.


Y no llegó para cuidar lo que ya existía. En 1982 lanzó Coca-Cola Light, que se convirtió en uno de los refrescos más vendidos del planeta. Apostó por crecer en el mundo entero y por hacer que cada dólar de la empresa trabajara para los accionistas.


También cometió un error enorme. En 1985 sacó la "New Coke" y los consumidores se rebelaron. Muchos dijeron que ese sería su final. Pero en pocos meses volvió la fórmula original con el nombre de Coca-Cola Classic. Admitió el error, corrigió rápido y la marca salió más fuerte.


El resultado habla solo. Bajo su mando, el valor de mercado de Coca-Cola pasó de unos 4 mil millones de dólares a más de 150 mil millones. Muchos empleados que tenían acciones de la empresa vieron crecer su patrimonio junto con ella.


Goizueta murió en 1997, pero su historia sigue siendo una de las más poderosas del mundo de los negocios. Lo perdió casi todo, empezó de nuevo en un país nuevo y terminó dirigiendo una de las marcas más famosas de la Tierra.


La lección es clara: puedes perder tu país, tu casa y tu dinero, pero si conservas tu mente, tu disciplina y tu visión, todavía puedes llegar a la cima.


Y tú, ¿qué harías con 100 acciones y una segunda oportunidad?


#historia #robertogoizueta #Miami #cocacola

EE. UU. PODRIA TRATAR DE GANAR DINERO CON EL REGRESO DEL GAS RUSO A EUROPA? MUY PROBABLE LLEGUEN A UN ACUERDO MAS CONCRETO CON PUTIN

 



Seria que China y EE. UU. Acordaron en privado todos estos acuerdos para que El tercero que es RUSIA, puedan beneficiar a La India, Iran, Los ARABES incluyendo a Qatar y Arabia Saudita sin dejar de mencionar a la Axficiada Europa que casi le da un infarto debido a la escases de los recursos carburantes para este invierno. Todos seran beneficiado con esta apertura.

Y muchisimos se preguntaran, y que Vela en este entierro tiene que ver la Republica Dominicana y El Sr Abinader en esta foto debajo.Yo diria que esta muy feliz porque ya no te tendra que anunciar cada semana que la gasolina subira 5 pesos, gracias a esta movida del Sr Trump y Putin,sin mencionar El Rey detras del Trono, El Gran Nuevo Emperador del mundo Sir Xi Jinping Presidente de la Republica Polular China,la mayor ECONOMIA del mundo.

    BIENVENIDOS TODOS AL NUEV MUNDO,

TRIPOLAR, PERDON,DIRIAMOS MEJOR MULTIPOLAR, SIN



   Y Xi Jinping que dice de todo estas caramuzas



    Parece que Putin y Trump se estan entendiendo mejor,y eso nos beneficia a todos,sobre todo a la economia mundial, a la confianza entre los contrarios, los mercados se normalizan y la gasolina, el gas y el diesel podrian bajar un poco



                 Una noticia de fuentes externas 

       cortesia del blog educativo de noticias del 

       Lic Enildo E Rodriguez Nunez MBA PhDP

Asesor Educativo Consultor de Marketing Politico 



🇺🇸 🇷🇺 🇩🇪 ¿ESTADOS UNIDOS PODRÍA GANAR DINERO CON EL REGRESO DEL GAS RUSO A EUROPA?



Washington y Moscú estarían explorando una posible inversión estadounidense en los gasoductos Nord Stream, la infraestructura que durante años transportó gas ruso directamente a Alemania. La información fue publicada por Reuters, citando a cinco personas familiarizadas con las conversaciones.



Según el reporte, las negociaciones involucran a Jared Kushner, enviado de Trump y su yerno, y Kirill Dmitriev, asesor cercano de Vladímir Putin. La idea sería incorporar capital estadounidense al proyecto y, si termina la guerra en Ucrania y se reanudan las exportaciones, obtener beneficios del suministro energético a Europa.



Pero hay obstáculos enormes: los gasoductos sufrieron explosiones en 2022, siguen sujetos a sanciones y el Gobierno alemán se opone a reabrirlos. La Casa Blanca también ha señalado que no ha habido conversaciones recientes específicas sobre Nord Stream.



El trasfondo geopolítico es lo que hace relevante esta posibilidad. Europa ha invertido años en reducir su dependencia energética de Rusia. Si capital estadounidense participara en una eventual reactivación, Washington podría pasar de presionar por el aislamiento económico de Moscú a buscar beneficios comerciales de una futura reconciliación.



Eso no significa que exista un acuerdo cerrado ni que el gas vaya a volver a fluir. Por ahora, se trata de conversaciones exploratorias, condicionadas por la guerra, las sanciones, la infraestructura dañada y la oposición de varios países europeos.



La pregunta es quién tendría la última palabra sobre la seguridad energética europea: los gobiernos del continente o las potencias que negocian su futuro por encima de ellos.



¿Una inversión estadounidense podría facilitar la paz y abaratar la energía, o abriría la puerta a una nueva dependencia de Rusia bajo intereses comerciales distintos?














sábado, 10 de octubre de 2026

TRUMP, PUTIN Y EL DIESEL RUSO: &Y SI EL VERDADERO TABLERO ES IRAN Y EL ESTRECHO DE ORMUZ?

 


𝗧𝗥𝗨𝗠𝗣, 𝗣𝗨𝗧𝗜𝗡 𝗬 𝗘𝗟 𝗗𝗜𝗘́𝗦𝗘𝗟 𝗥𝗨𝗦𝗢: ¿𝗬 𝗦𝗜 𝗘𝗟 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗔𝗗𝗘𝗥𝗢 𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘𝗥𝗢 𝗘𝗦 𝗜𝗥𝗔́𝗡?



El 9 de octubre, Donald Trump anunció que, después de una conversación telefónica con Vladimir Putin, Rusia suministraría más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 en noviembre, un millón posteriormente y hasta tres millones adicionales, dependiendo de la capacidad de sus refinerías.


Inmediatamente después de anunciarlo, Trump relacionó el suministro ruso con el estrecho de Ormuz y terminó su declaración con una afirmación contundente:



«Irán no tendrá un arma nuclear».


¿Por qué termina hablando de Irán una declaración que aparentemente trata sobre comprarle diésel a Rusia?



Esa es la pregunta que me lleva a mirar esta noticia desde otro ángulo.


𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥𝗢, 𝗟𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗦𝗔𝗕𝗘𝗠𝗢𝗦.


Estados Unidos autorizó temporalmente determinadas operaciones con diésel ruso mediante la Licencia General 135 de la OFAC. No significa que se hayan eliminado todas las sanciones contra Rusia.


El Kremlin confirmó que Putin y Trump hablaron también de Ucrania, de Irán y de las relaciones bilaterales.


Y hay un antecedente importante: en mayo, la Casa Blanca informó que Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán no debe poseer armas nucleares y en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz.



Esos son hechos. Ahora pasemos a la interpretación.


𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗢, 𝗘𝗟 𝗗𝗜𝗘́𝗦𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗘 𝗦𝗘𝗥 𝗠𝗔́𝗦 𝗤𝗨𝗘 𝗨𝗡 𝗡𝗘𝗚𝗢𝗖𝗜𝗢.


La guerra con Irán ha alterado los mercados energéticos. El problema no consiste solamente en extraer petróleo: hay que refinarlo, transportarlo y conseguir que llegue a su destino.


Las interrupciones en Ormuz, los daños a refinerías y las limitaciones de capacidad afectan la oferta mundial. Y el diésel caro termina encareciendo el transporte, los alimentos y buena parte de lo que consumimos.


Trump necesita aliviar esa presión, especialmente ante las elecciones de noviembre.


Pero los especialistas advierten que las cantidades anunciadas de diésel ruso, por sí solas, probablemente no basten para reducir significativamente los precios mundiales.


Entonces, ¿por qué una decisión políticamente tan costosa, que además proporciona ingresos a Rusia?


Mi hipótesis es que el diésel podría ser una ficha visible de una negociación mucho más amplia.


𝗧𝗘𝗥𝗖𝗘𝗥𝗢, 𝗘𝗟 𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘𝗥𝗢 𝗘𝗦 𝗜𝗥𝗔́𝗡.


Estados Unidos quiere impedir que Irán obtenga armas nucleares y reducir su capacidad de utilizar Ormuz como instrumento de presión sobre la economía mundial.


Rusia, por su parte, quiere aliviar sanciones, recuperar mercados y negociar una salida a la guerra de Ucrania en condiciones favorables a sus intereses.


China necesita estabilidad energética, rutas comerciales seguras y una relación económica manejable con Washington.


Son intereses diferentes, pero pueden existir espacios de negociación.


¿Podría Trump estar buscando que Rusia modere su respaldo a Irán a cambio de determinadas concesiones económicas?


¿Podría intentar que China, sin abandonar sus propios intereses, ejerza presión para facilitar una solución nuclear y marítima?


¿Podrían Ucrania, las sanciones, la energía y las relaciones comerciales formar parte de conversaciones paralelas?


Es posible. Pero todavía no tenemos pruebas de un acuerdo de esa naturaleza.


Y hay que tener presente que Rusia mantiene sus relaciones con Teherán. Putin se reunió con el presidente iraní precisamente en estos días. Sería prematuro afirmar que Moscú está abandonando a su socio.


𝗖𝗨𝗔𝗥𝗧𝗢, ¿𝗤𝗨𝗘́ 𝗣𝗔𝗦𝗔 𝗖𝗢𝗡 𝗨𝗖𝗥𝗔𝗡𝗜𝗔?


Aquí estaría una de las partes más delicadas de cualquier negociación.


Una paz entre Rusia y Ucrania podría convertirse en un incentivo importante para Moscú. Pero una cosa es negociar territorios, sanciones y garantías de seguridad, y otra muy distinta dejar a Ucrania indefensa frente a una nueva agresión.


Podrían discutirse límites a las bases militares extranjeras y compromisos de no agresión, siempre con reciprocidad.


Lo que no debería confundirse con una garantía de paz es prohibir que Ucrania reciba armamento y asistencia para defenderse.


Además, cualquier arreglo territorial necesitaría la aceptación legítima de Ucrania. No basta con que Washington y Moscú lleguen a un entendimiento.


𝗤𝗨𝗜𝗡𝗧𝗢, ¿𝗡𝗘𝗚𝗢𝗖𝗜𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗢 𝗣𝗥𝗘𝗣𝗔𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗠𝗔𝗬𝗢𝗥 𝗣𝗥𝗘𝗦𝗜𝗢́𝗡?


Esta es, para mí, la parte más interesante.


Si Washington consigue aliviar la presión energética y reducir el respaldo estratégico que Irán pudiera recibir de otras potencias, ampliaría sus opciones.


Podría negociar desde una posición más favorable.


Pero también disminuirían algunos de los riesgos económicos y diplomáticos de intensificar la presión militar.


Prepararse para negociar y prepararse para una eventual escalada no son necesariamente estrategias incompatibles.


Eso tampoco demuestra que exista una decisión de atacar nuevamente. Significa que la energía, las alianzas y la diplomacia pueden modificar el margen de maniobra de todos los participantes.


𝗠𝗜 𝗖𝗢𝗡𝗖𝗟𝗨𝗦𝗜𝗢́𝗡


No estoy afirmando que Trump, Putin y Xi hayan pactado el futuro de Irán ni que Ucrania sea la moneda de cambio de un acuerdo secreto.


Estoy planteando una hipótesis estratégica a partir de hechos públicos.


Quizás estemos mirando el diésel como una noticia energética aislada, cuando deberíamos observar las negociaciones entre las grandes potencias, el futuro de Ucrania y el conflicto con Irán como asuntos que pueden influirse mutuamente.


Para mí, Irán es el centro de este tablero. El petróleo y el diésel son instrumentos de presión. Las sanciones son fichas negociables. Ucrania es una cuestión de seguridad y soberanía que no puede resolverse a espaldas de los ucranianos. Y Rusia y China son actores que Washington no puede ignorar.


La pregunta no es solamente qué consiguió Trump en esa llamada.


La verdadera pregunta es qué pretende conseguir después y qué precio estaría dispuesto a pagar cada participante.


Porque en geopolítica, como en el ajedrez, muchas veces la jugada más importante no es la que acaba de hacerse, sino la que se está preparando.


Mientras, seguiremos observando.


Fuentes: declaración de Trump del 9 de octubre de 2026; comunicado del Kremlin; OFAC, Licencia General 135; comunicado de la Casa Blanca sobre Trump y Xi Jinping de mayo de 2026; Reuters, AP y EFE.


#ElTableroDeIran

#Iran #Geopolitica #CrisisEnergetica #TrumpPutin #Ucrania

viernes, 9 de octubre de 2026

TRUMP ANUNCIA UN ACUERDO INESPERADO CON PUTIN PARA RECIBIR DE LOS RUSOS 4.8 MILLONES DE TONELADAS DE DIESEL PARA EL MERCADO DEL CONSUMO NORTEAMERICANO,ALGO QUE DA UN GIRO INESPERADO EN AMBAS RELACIONES Y PARA EL ALIVIO DEL MERCADO DE CONSUMO EN ESTE INVIERNO

 



🚨🇺🇸🇷🇺 GIRO INESPERADO: TRUMP ANUNCIA UN ACUERDO CON PUTIN PARA RECIBIR 4.8 MILLONES DE TONELADAS DE DIÉSEL RUSO



El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que Rusia suministrará millones de toneladas de combustible diésel a los mercados de Estados Unidos y del resto del mundo, tras una conversación con el presidente ruso, Vladímir Putin.





La noticia llega en medio de una crisis energética internacional que ha disparado los precios de los combustibles y aumentado la presión sobre las economías.


🛢️ ¿CUÁNTO DIÉSEL SUMINISTRARÍA RUSIA?



Según el anuncio de Trump, el suministro se distribuiría de la siguiente manera:


🔹 Más de 300,000 toneladas: entrega inmediata.

🔹 500,000 toneladas: durante noviembre.

🔹 1 millón de toneladas: posteriormente.

🔹 Otros 3 millones de toneladas: en un plazo breve, dependiendo de las condiciones de las refinerías rusas.


En conjunto, los volúmenes anunciados alcanzarían aproximadamente 4.8 millones de toneladas de diésel. Las cantidades y los plazos corresponden a lo anunciado por Trump; su ejecución efectiva aún debe materializarse. 


⚠️ LA CONTRADICCIÓN GEOPOLÍTICA


El anuncio resulta especialmente significativo porque Washington ha mantenido una política de sanciones contra Moscú por la guerra en Ucrania. Además, apenas días antes, Putin había condicionado el suministro de combustible ruso a los mercados internacionales al levantamiento de las sanciones. 


Ahora, ante la presión por los precios energéticos, Trump anuncia un acuerdo que podría facilitar la llegada de combustible ruso al mercado estadounidense y aliviar parte de la escasez mundial.


💰 ¿QUÉ PUEDE CAMBIAR?


Si los suministros se concretan, podrían contribuir a aumentar la oferta de diésel y moderar los precios. Sin embargo, el efecto dependerá de los volúmenes realmente entregados, la capacidad de las refinerías, la logística y la evolución del conflicto en Oriente Medio.


🌎 La geopolítica energética vuelve a demostrar que los intereses económicos pueden modificar las relaciones entre rivales estratégicos.


Estados Unidos y Rusia mantienen profundas diferencias políticas y militares, pero el suministro de energía sigue siendo un factor capaz de abrir espacios de negociación.


🤔 ¿Estamos ante un acuerdo pragmático para contener la crisis energética o ante una señal de que las necesidades económicas están obligando a Washington a reconsiderar su estrategia hacia Moscú?


💬 ¿Crees que este acuerdo ayudará a reducir los precios del combustible a nivel mundial?


#Trump #Putin #Rusia #EstadosUnidos #Diésel #CrisisEnergética #Geopolítica #LaGranjaHumanaMX


jueves, 8 de octubre de 2026

EL FONDO DEL TANQUE: LA REALIDAD ESTRUCTURA TRAS EL VACIADO DE LA RESERVA ESTRATEGICA DE EE.UU.L

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 El fondo del tanque: La realidad estructural tras el vaciado de la Reserva Estratégica de EE. UU.



El inventario de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) ha caído de manera sostenida hasta los 283 millones de barriles, registrando su nivel más bajo desde octubre de 1982. Aunque las explicaciones oficiales apuntan a intervenciones temporales para estabilizar los precios de la gasolina ante las disrupciones globales por la guerra en contra Irán, un análisis a fondo revela dinámicas operativas y de mercado mucho más complejas.


🛑 1. El límite físico: El abismo técnico del "Tank Bottom"


La percepción pública suele imaginar la reserva como un conjunto de tanques superficiales que pueden vaciarse por completo. Sin embargo, el crudo se almacena en 60 cavernas subterráneas de sal a lo largo de las costas de Texas y Luisiana.


•🖲 Riesgo de colapso estructural: Académicos e ingenieros petroleros advierten que reducir el inventario por debajo de los 250 a 300 millones de barriles compromete la presión interna necesaria para sostener las cavernas. Si el volumen disminuye críticamente, el peso de las capas terrestres superiores puede deformar o colapsar estas estructuras.


🖲 Inyección de agua y contaminación: Para extraer el petróleo, los sistemas operativos inyectan agua salada a fin de desplazar el crudo hacia arriba. Al tocar fondo (tank bottom), los equipos de bombeo comienzan a extraer lodos, sedimentos y salmuera, lo que amenaza con dejar la infraestructura inutilizable para futuras emergencias.


🖲 Pérdida de flujo de salida: A medida que la reserva se vacía, su capacidad máxima de entrega diaria cae drásticamente desde los 4.4 millones de barriles originales hasta un rango estimado de apenas 1 a 1.4 millones de barriles por día.


💵 2. La triangulación de flujos hacia mercados extranjeros


El propósito original de la SPR, según la Energy Policy and Conservation Act (EPCA) de 1975, es actuar como un escudo nacional ante cortes severos de suministro. 

No obstante, los mecanismos comerciales actuales diluyen el impacto directo en el consumidor local.


🖲 Fuga de crudo ligero hacia el G7: Las liberaciones masivas de crudo dulce y ligero coinciden con primas de exportación sumamente elevadas en el Golfo de México, impulsadas por el cierre del Estrecho de Ormuz.

 En consecuencia, una parte considerable de los barriles liberados es adquirida por operadores internacionales y refinadoras en Europa y Asia antes de ingresar a los sistemas de distribución doméstica de EE. UU..


•🖲 El verdadero cuello de botella es el diésel: Mientras la reserva nacional entrega principalmente petróleo crudo, la crisis de precios más aguda se concentra en combustibles refinados como el diésel, cuyos inventarios en Occidente rozan mínimos críticos.

 Esto obliga a presionar a los socios de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para coordinar liberaciones específicas de refinados y evitar parálisis industriales invernales.


📉 3. El mecanismo de intercambio y el espejismo de la reposición


La administración de Donald Trump ha estructurado la última liberación de 40 millones de barriles bajo contratos de intercambio (exchanges) en lugar de ventas directas.


💣La prima de devolución: Este formato obliga a las corporaciones privadas a devolver la misma cantidad de petróleo extraído, sumando una prima en barriles adicionales que oscila entre el 24% y el 25% hacia finales de 2028. Financieramente, esto permite al gobierno registrar la operación como un rendimiento a futuro sin reportar pérdidas permanentes de inventario.


💣 La inviabilidad del plan de auxilio venezolano: Desde el Ejecutivo se ha argumentado que las reservas se repondrán rápidamente gracias a convenios de explotación con Venezuela.

 Sin embargo, agencias globales de energía y análisis de la industria coinciden en que la infraestructura de producción venezolana acumula décadas de descapitalización y deterioro estructural. 

Elevar la extracción del país caribeño al nivel necesario para subsanar un déficit de cientos de millones de barriles en la SPR requerirá inversiones masivas de capital y entre 10 y 20 años de desarrollo técnico, imposibilitando una restitución a corto o mediano plazo.


#TrumpIsANationalDisgrace #petróleo #midterms #diesel #TrumpLies

miércoles, 7 de octubre de 2026

CUANDO LOS QUE RESISTEN LAS ULTRADERECHAS SE TAMBALEAN,SUENAN TODAS LAS ALARMAS

 


CUANDO LOS QUE RESISTEN SE TAMBALEAN, SUENAN TODAS LAS ALARMAS



Soy española. Nací en Santa Cruz de Tenerife, pago mi hipoteca como cualquier hija de vecino y cada día veo cómo el precio del aceite, de la luz y del transporte convierte lo básico en un lujo. 


Desde aquí, con los pies en el suelo de este país, miro a mi alrededor y siento un nudo en el estómago: la ultraderecha ya no llama a la puerta. Está sentada en parlamentos, en ayuntamientos, y normaliza un discurso que hace años nos habría parecido impensable. 


Y justo ahora, cuando más falta hace plantar cara, dos de los pocos gobiernos que se han atrevido a decir “no” están contra las cuerdas. Brasil y España.


Pero no es solo Brasil. 

No es solo España. 

Es lo que se contagia.


He seguido con angustia la primera vuelta en Brasil: Lula por detrás de Flávio Bolsonaro por casi dos puntos. 

Y aquí, Pedro Sánchez convocando elecciones anticipadas. 

No son noticias aisladas. 

Cuando cae un gobierno que pone a la gente por delante de los mercados, el resto aprende la lección: mejor obedecer, mejor no molestar a los poderosos.


Conocemos ese guion. 

Lo hemos visto en Europa cada vez que un país intentó subir el salario mínimo, proteger la sanidad pública o decirle a Washington que aquí no se entra en guerras ajenas. 

La respuesta siempre es la misma: chantaje económico, titulares apocalípticos, y una derecha encantada de señalar culpables. 

Y esos culpables siempre son los mismos: el migrante, el parado, la madre soltera, el joven que no encuentra piso.


POR QUÉ IMPORTA QUE ALGUNOS AGUANTEN DE PIE


Lula no habla de pobreza porque lo haya leído en un informe. 

Viene de ella. 

Sabe lo que significa que un niño deje la escuela para llevar un sueldo a casa. 

Por eso cuando Brasil salió del Mapa del Hambre, no era propaganda: era la diferencia entre comer o no comer. 

Y eso, por mucho que algunos lo desprecien, es la primera medida de la grandeza de un país. 


Sánchez tampoco ha sido perfecto, pero ha hecho algo que en Bruselas escasea: recordar que ser europeos no significa agachar la cabeza. 

Cuando Trump quiso usar bases españolas para atacar Irán, la respuesta fue no. 

Cuando llegó el turno de Gaza, llamó genocidio al genocidio y reconoció a Palestina. 

En un continente donde demasiados gobiernos buscan eufemismos para no incomodar a sus socios, esa claridad pesa. 

Duele que sea noticia, pero pesa.


LO QUE SE ROMPE SI ELLOS CAEN 


No nos engañemos: si la extrema derecha avanza en Brasil y en España, avanza en todas partes.

O avanza en Brasil y en España porque ya avanzó en otras partes. 

Cada gobierno que pierde por defender derechos laborales, vivienda o sanidad pública es un aviso para el siguiente: “No toques los privilegios. No desobedezcas. No gobiernes para los de abajo”. 


Y aquí ya lo estamos viendo.

 Discursos que culpan a los menores inmigrantes de todos los males. 

Propuestas para desmantelar leyes de igualdad mientras se aplaude a quien recorta en dependencia. 

Negacionismo climático cuando Canarias arde. Gente que confunde soberanía con sumisión a los de siempre, mientras reparte carnets de “buen español”.


EL 25 DE OCTUBRE (BRASIL) Y EL 29 DE NOVIEMBRE (ESPAÑA) NOS JUGAMOS MÁS QUE UNAS SIGLAS


Yo no quiero un país donde la política consista en arrodillarse ante quien más tiene y pedirle paciencia a quien no llega a fin de mes. 

Quiero un país donde un chaval pueda estudiar sin dejarlo a los 16 para repartir puzzas en moto. Donde una mujer no tenga que elegir entre pagar la luz o la compra. 

Donde decir “no a la guerra” no sea un acto de heroísmo, sino de sentido común.


Por eso me importa que Lula y Sánchez sigan. Porque representan algo que se está extinguiendo: la idea de que gobernar es, sobre todo, acordarse de para quién gobiernas. 

Y porque cuando ellos caen, suben los que ya sabemos a hacer lo que ya sabemos que van a hacer: recortar, señalar, obedecer a los de afuera para mandar dentro.


Como ciudadana, estoy preocupada. 

Mucho. 

Porque sobran los obedientes y faltan, desesperadamente, quienes todavía saben mantenerse de pie. 


Y perderlos ahora, en este momento, sería un lujo que ni España ni Europa, ni Brasil ni Latinoamérica pueden permitirse.

martes, 6 de octubre de 2026

LULA EN BRAZIL,PEDRO SANCHEZ EN ESPAÑA,DOS HOMBRES DE IZQUIERDA QUE SE LA JUEGAN EN ESTAS 2 ELECCIONES.CADA AVANCE DE LA EXTREMA DERECHA,ALIMENTA A LAS DEMAS


 🇧🇷🇪🇸

 «“Lo que se juega en estas dos elecciones nos alcanza también a quienes vivimos lejos. Cada avance de la extrema derecha alimenta a las demás”». 

  Ezio Macchione publicó: 👇🏼


Soy italiano y vivo en el Perú desde hace doce años. Miro Europa y América Latina desde ambas orillas, y cada vez me cuesta más aceptar que debamos acostumbrarnos a una política que se arrodilla ante los poderosos y exige sacrificios a quienes apenas pueden llegar a fin de mes.


Por eso las noticias de estas últimas horas me golpean. Lula ha quedado segundo en la primera vuelta, casi dos puntos detrás de Flávio Bolsonaro. Pedro Sánchez ha anunciado elecciones anticipadas en España. En pocas semanas, dos de las voces que han sabido plantarse frente a la prepotencia podrían perder sus gobiernos.


Y eso debería preocuparnos mucho más allá de las fronteras de Brasil y España.


Desde el Perú, donde conocemos demasiado bien el desprecio de una clase política por su propia población, sé lo que significa ver a un gobernante que recuerda para quién debería gobernar. Como italiano, también sé lo que produce contemplar a una derecha que confunde soberanía con obediencia a Washington, mientras convierte a los migrantes y a los pobres en culpables de todo.


En ese panorama, Lula y Sánchez han representado algo que empieza a escasear peligrosamente: la voluntad de defender una posición incluso cuando hacerlo tiene un precio.


Lula conoce el hambre desde antes de que fuera una estadística. Conoce el trabajo obrero, la pobreza y la humillación. Su historia ayuda a entender por qué sacar a Brasil del Mapa del Hambre tiene un significado que ningún discurso sobre la grandeza nacional puede reemplazar. La grandeza de un país empieza por que su gente pueda comer.


Una vivienda, una escuela, la posibilidad de que un muchacho siga estudiando en lugar de abandonar las clases para trabajar: ahí se mide la política. En la vida concreta de las personas. Y también en la capacidad de sostener esas prioridades cuando los privilegiados presentan cualquier redistribución como una amenaza al orden natural de las cosas.


Sánchez, por su parte, ha demostrado que pertenecer a Europa no obliga a bajar la cabeza ante el Calígula de Mar-a-Lago. Cuando Trump quiso utilizar las bases españolas para la guerra contra Irán, encontró un gobierno dispuesto a negarse. Y cuando llegaron las amenazas, la respuesta siguió siendo la misma: no a la guerra.


En una época en que tantos dirigentes calculan hasta dónde pueden indignarse sin molestar a sus aliados, esa firmeza tiene un valor enorme.


También lo tiene llamar genocidio al genocidio de Gaza. Reconocer a Palestina. Negarse a aceptar que la vida de un niño valga más o menos según el lado de una frontera en el que haya nacido. Hemos visto demasiados gobiernos buscar palabras cómodas para convivir con lo intolerable.


Por eso me importan Lula y Sánchez. Porque han demostrado que todavía se puede gobernar con prioridades sociales y conservar la dignidad frente a quienes pretenden mandar sobre el resto del mundo.


Lo que se juega en estas elecciones nos alcanza también a quienes vivimos lejos. Cada avance de la extrema derecha alimenta a las demás. Cada derrota de un gobierno que defiende derechos sirve de advertencia y de amenaza: cuidado con tocar privilegios, cuidado con desobedecer, cuidado con creer que los de abajo también tienen derecho a decidir.


El 25 de octubre y el 29 de noviembre habrá mucho más que dos gobiernos en disputa.


Yo deseo que ambos sigan ahí. Y me preocupa profundamente que podamos perderlos, precisamente cuando sobran los obedientes y hacen tanta falta quienes todavía saben mantenerse de pie.