martes, 13 de octubre de 2026

LA PARADOJA DEL PETROLEO RUSO. LO IMPORTANTE ES LO QUE SE HECE Y NO SE VE

 


🌿🕊️- 🇷🇺🇺🇲🇺🇦 LA PARADOJA DEL PETRÓLEO RUSO. LO IMPORTANTE ES LO QUE SE HACE Y NO SE VE 🌿



En cualquier análisis político, la frase "lo importante es lo que no se ve" —atribuida a Bismarck, aunque de origen incierto— apunta a que el poder real no siempre se muestra en discursos, gestos o escándalos, sino en lo que se decide sin cámara: alianzas, incentivos, silencios, costos ocultos, agendas que no se escriben y favores que no se cobran en público. 




En las últimas horas, esa idea cobra especial relevancia al examinar las decisiones que los gobiernos adoptan en materia de política exterior y energía.


Semanas después de que el senador Richard Blumenthal advirtiera a China e India que compraran petróleo y gas en otro lugar, Trump anunció suministros de diésel ruso y el Tesoro abrió una excepción temporal para autorizar esas transacciones. 


Mientras los negociadores ucranianos discutían en Miami una propuesta para terminar la guerra, Donald Trump habló con Vladímir Putin y anunció un acuerdo que podría llevar hasta 4,8 millones de toneladas de diésel ruso a los mercados estadounidense y mundial. Ocho días antes, Putin había condicionado la reanudación de esas exportaciones al levantamiento de las sanciones contra Moscú.


El caso de la administración de Donald Trump respecto a Rusia y Ucrania ilustra cómo los intereses —económicos, electorales, estratégicos— pueden reconfigurar alianzas y prioridades con una velocidad que a menudo desconcierta a los observadores.


A primera vista, la trayectoria parece contradictoria: Washington había impuesto sanciones a compañías petroleras rusas en octubre de 2025 para privar al Kremlin de recursos que financiaban la guerra contra Ucrania. 


Sin embargo, hace unas horas, Trump anunció un acuerdo con Vladímir Putin para la compra de diésel ruso —más de 300.000 toneladas iniciales, con entregas adicionales que sumarían millones de toneladas—, acompañado de una suspensión temporal de las sanciones energéticas hasta abril de 2027. 


El mandatario justificó la medida con un argumento doméstico: la necesidad de contener los precios del combustible, un factor crítico de cara a las elecciones de medio mandato.


En la vieja y no siempre culta Europa, alineada con Ucrania en la guerra contra Rusia, ello suena a traición; pero desde Estados Unidos se explica como una redefinición de prioridades. 


Lo que desde la perspectiva de Kiev se percibe como un abandono —Zelenski calificó el acuerdo como "un regalo a Putin" y "una decisión débil de socios fuertes"— desde la óptica de Washington puede interpretarse como una maniobra para atender urgencias internas mientras se mantiene, al menos formalmente, la capacidad de imponer aranceles de hasta el 100 % a otros compradores de energía rusa. 


La clave, como sugiere la máxima, reside en identificar qué intereses —visibles e invisibles— operan detrás de cada movimiento.


Mientras los reflectores apuntaban a Miami, donde negociadores ucranianos discutían una propuesta de paz, en Moscú y Washington se cocinaba algo que cambiaría el tablero geopolítico: Trump y Putin sellaban un acuerdo para que el diésel ruso vuelva a los mercados mundiales.


Los hechos que nadie anticipó y que cogió a Europa de sorpresa, comenzaron el  9 de octubre, cuándo Trump anuncia un acuerdo con Putin para el suministro de diésel ruso. Así, más de 300.000 toneladas iniciales, con entregas que podrían llegar a 4,8 millones entrarán al mercado mundial, con un beneficio directo a los Estados Unidos. Esto va acompañado de una suspensión temporal de las sanciones energéticas hasta abril de 2027.


Pero al parecer el acuerdo se materializa ahora, pero venía cocinandose en s creo, de tal manera que nadie lo vió venir· El primer cargamento ya zarpó de San Petersburgo el 22 de septiembre —dos semanas antes del anuncio oficial— y esto avala nuestro dicho.


Hacia norteamerica se dirije ya el  petrolero griego Minerva Zen transporta 275.000 barriles rumbo a la costa este de Estados Unidos.


El acuerdo está signado por contradicciones , pero eso no le importa mucho a Trump. Hace apenas unas semanas, había promulgado la ley Graham, que autoriza aranceles del 500 % a productos rusos.  Hace ocho días: Putin condicionó la reanudación de las exportaciones al levantamiento de sanciones.


·Hoy, Washington flexibiliza las sanciones al diésel ruso mientras los precios del combustible alcanzan 6,28 dólares por galón, de cara a las elecciones de medio mandato.


En cuanto a la actitud ucraniana el dictado imperial es claro : "Podría haber puesto fin a la guerra muchas veces. Le dijimos que podía hacer lo que quisiera contra Rusia, pero que no atacara las refinerías", dijo Trump sobre Zelenski.Tal parece que el acuerdo es un castigo para él presidente ucraniano.


Pero aquí surge una pregunta inevitable: ¿no fue Estados Unidos quien proporcionó inteligencia para atacar precisamente esas refinerías en 2025? La reacción ucraniana fué inmediata diciendo que el acuerdo ha sido : "una bofetada en la cara"


Cómo consecuencia, las conversaciones en Miami terminaron antes de tiempo. La delegación ucraniana, según el Financial Times, se marchó ofendida tras enterarse del acuerdo.


Los negociadores habituales fueron Steve Witkoff y Jared Kushner. El primero, inversor inmobiliario y abogado estadounidense, amigo personal de Donald Trump, se ha convertido en una figura clave de la política exterior de Estados Unidos como enviado especial para Oriente Medio y otros conflictos globales.


 A pesar de carecer de experiencia diplomática previa, ha estado involucrado en las conversaciones para el alto el fuego en Gaza, el intercambio de prisioneros con Rusia y las negociaciones sobre la guerra en Ucrania.


Kushner, por su parte, es un empresario, inversor y figura política estadounidense, conocido principalmente por ser yerno del presidente Donald Trump y por haber sido uno de sus asesores más influyentes. 


Durante el primer mandato de Trump (2017-2021), ocupó el cargo de asesor principal en la Casa Blanca. A pesar de su falta de experiencia política previa, lideró la campaña digital de 2016, impulsó los Acuerdos de Abraham para la normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes, y participó en la reforma penal (First Step Act) y en las relaciones con China y México. 


En la segunda administración de Trump no tiene un cargo oficial, pero actúa como asesor externo no remunerado. Ha estado involucrado en negociaciones clave de política exterior, como las conversaciones de paz en Gaza, el acercamiento con Rusia por Ucrania y el diálogo con Irán. 


En resumen, es una figura central en el círculo íntimo de Trump, que combina su actividad empresarial global con una influencia política informal pero decisiva en la diplomacia estadounidense, especialmente en Oriente Medio.


En las últimas horas, tanto Witkoff como Kushner advirtieron a Kiev: Estados Unidos podría suspender el apoyo de inteligencia si no detienen los ataques contra refinerías rusas. 


El presidente Donald Trump ha pedido la dimisión del presidente ucraniano y ha precisado que habían autorizado a Ucrania insistiendo en que no ataque las refinerías rusas por las repercusiones que ello tiene a nivel mundial en la producción de diésel, cuestión que Zelensky no cumplió .


Volodímir Zelenski comenzó entonces una ronda desesperada de llamadas a sus aliados de la OTAN y la Unión Europea después de que Trump afirmara públicamente que debería abandonar el cargo. 


Las llamadas urgentes se produjeron el sábado 10 de octubre de 2026 y se centraron en buscar apoyo europeo, contrarrestar el aislamiento y asegurar el respaldo europeo continuo. En ellas, el líder ucraniano pidió más ayuda militar y sanciones más duras contra Rusia. Entre los contactos figuran:


Emmanuel Macron, presidente de Francia. Es uno de los aliados más activos de Ucrania en Europa y, según los informes, Zelenski habló con él para discutir el fortalecimiento de la defensa aérea ucraniana.


Andy Burnham, primer ministro del Reino Unido. Zelenski conversó con él como parte de su ronda de contactos con aliados clave.


 Alexander Stubb, presidente de Finlandia. Finlandia, país vecino de Rusia y miembro de la OTAN, ha sido un firme partidario de Ucrania.


Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega. Noruega, aunque no es miembro de la UE, es un socio cercano en defensa y seguridad en el Ártico. Støre ha subrayado la importancia de la solidaridad transatlántica y el apoyo a Ucrania.


En Europa sucede que:Alemania, es el espejo que nadie quiere mirar, y se debe a que es el.pais más afectado por las medidas contra Rusia. Paga ahora el triple por el gas y el petróleo que antes le salía barato con Rusia. Sin embargo la respuesta del pueblo alemán es clara con el acuerdo: 


Los lectores de Die Welt (en alemán, "El Mundo"), diario de circulación nacional y uno de los medios de referencia en Alemania, no ocultan su indignación, diciendo que  "¡A los “salvadores del mundo” alemanes no les va a gustar nada esto! Otra bofetada para los moralistas alemanes".


"¡Qué bien que renunciamos al gas ruso barato! Ahora Estados Unidos posee los derechos sobre el suelo negro de Ucrania, compramos su gas de esquisto y además somos el mayor patrocinador de Ucrania. ¿No somos unos ingenuos?".


"Estados Unidos se está riendo a carcajadas, ganando una barbaridad suministrando GNL de esquisto a Alemania y, para colmo, cargando el coste de sus armas para Kiev a los contribuyentes alemanes".


A los halcones del establishment republicano estadounidense no les hace ninguna gracia el reciente acuerdo entre Donald Trump y Vladímir Putin para comprar diésel ruso. 


No dan crédito: hace apenas unas semanas, Trump firmaba una ley para imponer aranceles drásticos a quienes compraran petróleo ruso, y ahora el Departamento del Tesoro concede una exención de seis meses para importar combustible de Rusia. 


Se ha desatado una rebelión dentro del propio Partido Republicano. Y no solo entre los halcones más beligerantes contra Rusia, sino también entre algunos de los trumpistas más convencidos.


¿Quiénes han puesto el grito en el cielo?


El senador republicano John Kennedy reconoce que hay que bajar el precio del combustible, pero considera inaceptable comprárselo a Putin. Para él, la solución pasa por poner fin a la guerra con Irán.


El representante Brian K. Fitzpatrick, congresista republicano moderado y copresidente del Caucus Ucraniano, ha pasado directamente a la ofensiva. Ha sido una figura central en el apoyo a Ucrania, se ha reunido con Zelenski y ha promovido la "ley Ronald Reagan de Paz a Través de la Fortaleza" para bloquear las compras de petróleo ruso.


 Ahora ha anunciado una iniciativa legislativa para bloquear todas las compras de petróleo ruso: la "ley Ronald Reagan de Paz a Través de la Fortaleza" se someterá a votación mediante petición de descarga y "será aprobada por una mayoría abrumadora".


Laura Loomer, activista política e influencer estadounidense de extrema derecha, promotora de teorías conspirativas, también ha montado en cólera. 


Conocida por ser una aliada incondicional de Donald Trump y por difundir retórica antiislámica y pro Zelenski y el régimen de Ucrania, según ella, Rusia "utilizará los dólares estadounidenses para seguir matando ucranianos y ayudar a Teherán, mientras Irán pone precio a la cabeza del propio Trump y recibe de Moscú datos satelitales para atacar a estadounidenses".


Keith Kellogg, general y exenviado especial de Trump, también ha echado leña al fuego. En Fox News respaldó abiertamente los ataques ucranianos contra las refinerías rusas, asegurando que "Kiev está en guerra y actúa de manera absolutamente correcta", mientras que el Kremlin pretende aprovechar el acuerdo para proteger sus instalaciones de refino.


En realidad, esta reacción dentro del partido del presidente no sorprende demasiado. Después de la guerra contra Irán, el movimiento MAGA y el Partido Republicano parecen haberse convertido en un gallinero donde cada uno cacarea por su cuenta. 


Loomer intenta preservar la "pureza" de su imagen; los halcones temen por sus índices de popularidad, sus escaños y sus donantes; y Kellogg, que lleva tiempo fuera del primer plano político, puede permitirse decir lo que le venga en gana.


El verdadero problema para Trump no está en el Capitolio. Sus detractores no tienen votos suficientes para imponerse a un veto presidencial. El riesgo más serio viene de otro lado: las grandes empresas energéticas y los bancos. 


Cuando los congresistas amenazan abiertamente con imponer aranceles del 100 % y nuevas sanciones, las aseguradoras, los armadores y las refinerías estadounidenses pueden negarse a trabajar con cargamentos de diésel ruso que consideren tóxicos por los riesgos de incumplimiento normativo.


Muchos, ante el pragmatismo de la decisión, dónde son obvias las contradicciones, preguntan  ¿Por qué el primer petrolero zarpó antes del anuncio oficial? La respuesta no la darán ni Putin ni Trump, pero está clara.


Entonces nadie entiende· ¿Cómo se reconcilia autorizar aranceles del 500 % con suspender sanciones al diésel? Y esta pregunta dicta el carácter  de la decisión y el objetivo que cumple 


Y ahora los analistas de cuestionan· ¿Qué pasará con la inteligencia que Estados Unidos proporcionó para atacar refinerías rusas? El propio Trump recogió pita al respecto, tratando de ocultar lo que es evidente.


Trump dice que Zelenski "quiere crear problemas al mundo". Y que le había dicho que no atacara las refinerías rusas.. ¿quién autorizó los ataques y los datos de inteligencia? Sin dudas tal cuestión pone en una situación paradójica a Trump, que quiere culpar a Zelensky de los ataques.


Todo apunta a qué el acuerdo tiene un objetivo electoral político de cara a las elecciones de medio término de noviembre. Al bajar los precios de los combustibles, traería consecuencias positivas, punto que se anotaría Trump.


El caso Trump-Rusia-Ucrania ilustra cómo los intereses —económicos, electorales, estratégicos— reconfiguran alianzas con una velocidad que desconcierta. 


Lo que desde Kiev se percibe como abandono, desde Washington se interpreta como pragmatismo electoral. Lo que desde Europa se ve como traición, desde Moscú se celebra como victoria diplomática. 


La clave, como sugiere Bismarck, está en identificar qué intereses —visibles e invisibles— que operan detrás de cada movimiento. Y mientras tanto, el diésel ruso ya navega hacia Estados Unidos.


Fuentes: Truth Social / RTVE / Tag24 / Telemundo / blumenthal.senate.gov / Axios / The Hill / WELT / NHK World / NRK / VRT NWS / Rai News / VOV / ARY News / AAJ TV.

domingo, 11 de octubre de 2026

 


Roberto Goizueta nació en La Habana en 1931, en una familia con dinero. Estudió ingeniería química en la Universidad de Yale y empezó a trabajar para Coca-Cola en Cuba. Tenía una vida cómoda y un futuro seguro.


Entonces llegó la revolución. En 1960, el gobierno cubano comenzó a tomar empresas y propiedades. Roberto entendió que su familia no tenía futuro en la isla y tomó la decisión más difícil de su vida: irse.


Salió de Cuba con su esposa y sus tres hijos. Llegó a Miami, Florida, con unos 40 dólares y 100 acciones de Coca-Cola. Eso fue todo lo que pudo sacar. Su casa, su dinero y su país se quedaron atrás.


Pero había algo que nadie le podía quitar: su preparación y su disciplina. Coca-Cola lo envió a trabajar a su sede en Atlanta, Georgia. Era un inmigrante cubano en una gigantesca empresa del sur de Estados Unidos, y aun así empezó a subir peldaño por peldaño.


En 1981 pasó lo impensable. Un exiliado cubano fue nombrado presidente y director ejecutivo de Coca-Cola. Tenía solo 49 años.


Y no llegó para cuidar lo que ya existía. En 1982 lanzó Coca-Cola Light, que se convirtió en uno de los refrescos más vendidos del planeta. Apostó por crecer en el mundo entero y por hacer que cada dólar de la empresa trabajara para los accionistas.


También cometió un error enorme. En 1985 sacó la "New Coke" y los consumidores se rebelaron. Muchos dijeron que ese sería su final. Pero en pocos meses volvió la fórmula original con el nombre de Coca-Cola Classic. Admitió el error, corrigió rápido y la marca salió más fuerte.


El resultado habla solo. Bajo su mando, el valor de mercado de Coca-Cola pasó de unos 4 mil millones de dólares a más de 150 mil millones. Muchos empleados que tenían acciones de la empresa vieron crecer su patrimonio junto con ella.


Goizueta murió en 1997, pero su historia sigue siendo una de las más poderosas del mundo de los negocios. Lo perdió casi todo, empezó de nuevo en un país nuevo y terminó dirigiendo una de las marcas más famosas de la Tierra.


La lección es clara: puedes perder tu país, tu casa y tu dinero, pero si conservas tu mente, tu disciplina y tu visión, todavía puedes llegar a la cima.


Y tú, ¿qué harías con 100 acciones y una segunda oportunidad?


#historia #robertogoizueta #Miami #cocacola

EE. UU. PODRIA TRATAR DE GANAR DINERO CON EL REGRESO DEL GAS RUSO A EUROPA? MUY PROBABLE LLEGUEN A UN ACUERDO MAS CONCRETO CON PUTIN

 



Seria que China y EE. UU. Acordaron en privado todos estos acuerdos para que El tercero que es RUSIA, puedan beneficiar a La India, Iran, Los ARABES incluyendo a Qatar y Arabia Saudita sin dejar de mencionar a la Axficiada Europa que casi le da un infarto debido a la escases de los recursos carburantes para este invierno. Todos seran beneficiado con esta apertura.

Y muchisimos se preguntaran, y que Vela en este entierro tiene que ver la Republica Dominicana y El Sr Abinader en esta foto debajo.Yo diria que esta muy feliz porque ya no te tendra que anunciar cada semana que la gasolina subira 5 pesos, gracias a esta movida del Sr Trump y Putin,sin mencionar El Rey detras del Trono, El Gran Nuevo Emperador del mundo Sir Xi Jinping Presidente de la Republica Polular China,la mayor ECONOMIA del mundo.

    BIENVENIDOS TODOS AL NUEV MUNDO,

TRIPOLAR, PERDON,DIRIAMOS MEJOR MULTIPOLAR, SIN



   Y Xi Jinping que dice de todo estas caramuzas



    Parece que Putin y Trump se estan entendiendo mejor,y eso nos beneficia a todos,sobre todo a la economia mundial, a la confianza entre los contrarios, los mercados se normalizan y la gasolina, el gas y el diesel podrian bajar un poco



                 Una noticia de fuentes externas 

       cortesia del blog educativo de noticias del 

       Lic Enildo E Rodriguez Nunez MBA PhDP

Asesor Educativo Consultor de Marketing Politico 



🇺🇸 🇷🇺 🇩🇪 ¿ESTADOS UNIDOS PODRÍA GANAR DINERO CON EL REGRESO DEL GAS RUSO A EUROPA?



Washington y Moscú estarían explorando una posible inversión estadounidense en los gasoductos Nord Stream, la infraestructura que durante años transportó gas ruso directamente a Alemania. La información fue publicada por Reuters, citando a cinco personas familiarizadas con las conversaciones.



Según el reporte, las negociaciones involucran a Jared Kushner, enviado de Trump y su yerno, y Kirill Dmitriev, asesor cercano de Vladímir Putin. La idea sería incorporar capital estadounidense al proyecto y, si termina la guerra en Ucrania y se reanudan las exportaciones, obtener beneficios del suministro energético a Europa.



Pero hay obstáculos enormes: los gasoductos sufrieron explosiones en 2022, siguen sujetos a sanciones y el Gobierno alemán se opone a reabrirlos. La Casa Blanca también ha señalado que no ha habido conversaciones recientes específicas sobre Nord Stream.



El trasfondo geopolítico es lo que hace relevante esta posibilidad. Europa ha invertido años en reducir su dependencia energética de Rusia. Si capital estadounidense participara en una eventual reactivación, Washington podría pasar de presionar por el aislamiento económico de Moscú a buscar beneficios comerciales de una futura reconciliación.



Eso no significa que exista un acuerdo cerrado ni que el gas vaya a volver a fluir. Por ahora, se trata de conversaciones exploratorias, condicionadas por la guerra, las sanciones, la infraestructura dañada y la oposición de varios países europeos.



La pregunta es quién tendría la última palabra sobre la seguridad energética europea: los gobiernos del continente o las potencias que negocian su futuro por encima de ellos.



¿Una inversión estadounidense podría facilitar la paz y abaratar la energía, o abriría la puerta a una nueva dependencia de Rusia bajo intereses comerciales distintos?














sábado, 10 de octubre de 2026

TRUMP, PUTIN Y EL DIESEL RUSO: &Y SI EL VERDADERO TABLERO ES IRAN Y EL ESTRECHO DE ORMUZ?

 


𝗧𝗥𝗨𝗠𝗣, 𝗣𝗨𝗧𝗜𝗡 𝗬 𝗘𝗟 𝗗𝗜𝗘́𝗦𝗘𝗟 𝗥𝗨𝗦𝗢: ¿𝗬 𝗦𝗜 𝗘𝗟 𝗩𝗘𝗥𝗗𝗔𝗗𝗘𝗥𝗢 𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘𝗥𝗢 𝗘𝗦 𝗜𝗥𝗔́𝗡?



El 9 de octubre, Donald Trump anunció que, después de una conversación telefónica con Vladimir Putin, Rusia suministraría más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 en noviembre, un millón posteriormente y hasta tres millones adicionales, dependiendo de la capacidad de sus refinerías.


Inmediatamente después de anunciarlo, Trump relacionó el suministro ruso con el estrecho de Ormuz y terminó su declaración con una afirmación contundente:



«Irán no tendrá un arma nuclear».


¿Por qué termina hablando de Irán una declaración que aparentemente trata sobre comprarle diésel a Rusia?



Esa es la pregunta que me lleva a mirar esta noticia desde otro ángulo.


𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥𝗢, 𝗟𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗦𝗔𝗕𝗘𝗠𝗢𝗦.


Estados Unidos autorizó temporalmente determinadas operaciones con diésel ruso mediante la Licencia General 135 de la OFAC. No significa que se hayan eliminado todas las sanciones contra Rusia.


El Kremlin confirmó que Putin y Trump hablaron también de Ucrania, de Irán y de las relaciones bilaterales.


Y hay un antecedente importante: en mayo, la Casa Blanca informó que Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán no debe poseer armas nucleares y en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz.



Esos son hechos. Ahora pasemos a la interpretación.


𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗢, 𝗘𝗟 𝗗𝗜𝗘́𝗦𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗘 𝗦𝗘𝗥 𝗠𝗔́𝗦 𝗤𝗨𝗘 𝗨𝗡 𝗡𝗘𝗚𝗢𝗖𝗜𝗢.


La guerra con Irán ha alterado los mercados energéticos. El problema no consiste solamente en extraer petróleo: hay que refinarlo, transportarlo y conseguir que llegue a su destino.


Las interrupciones en Ormuz, los daños a refinerías y las limitaciones de capacidad afectan la oferta mundial. Y el diésel caro termina encareciendo el transporte, los alimentos y buena parte de lo que consumimos.


Trump necesita aliviar esa presión, especialmente ante las elecciones de noviembre.


Pero los especialistas advierten que las cantidades anunciadas de diésel ruso, por sí solas, probablemente no basten para reducir significativamente los precios mundiales.


Entonces, ¿por qué una decisión políticamente tan costosa, que además proporciona ingresos a Rusia?


Mi hipótesis es que el diésel podría ser una ficha visible de una negociación mucho más amplia.


𝗧𝗘𝗥𝗖𝗘𝗥𝗢, 𝗘𝗟 𝗧𝗔𝗕𝗟𝗘𝗥𝗢 𝗘𝗦 𝗜𝗥𝗔́𝗡.


Estados Unidos quiere impedir que Irán obtenga armas nucleares y reducir su capacidad de utilizar Ormuz como instrumento de presión sobre la economía mundial.


Rusia, por su parte, quiere aliviar sanciones, recuperar mercados y negociar una salida a la guerra de Ucrania en condiciones favorables a sus intereses.


China necesita estabilidad energética, rutas comerciales seguras y una relación económica manejable con Washington.


Son intereses diferentes, pero pueden existir espacios de negociación.


¿Podría Trump estar buscando que Rusia modere su respaldo a Irán a cambio de determinadas concesiones económicas?


¿Podría intentar que China, sin abandonar sus propios intereses, ejerza presión para facilitar una solución nuclear y marítima?


¿Podrían Ucrania, las sanciones, la energía y las relaciones comerciales formar parte de conversaciones paralelas?


Es posible. Pero todavía no tenemos pruebas de un acuerdo de esa naturaleza.


Y hay que tener presente que Rusia mantiene sus relaciones con Teherán. Putin se reunió con el presidente iraní precisamente en estos días. Sería prematuro afirmar que Moscú está abandonando a su socio.


𝗖𝗨𝗔𝗥𝗧𝗢, ¿𝗤𝗨𝗘́ 𝗣𝗔𝗦𝗔 𝗖𝗢𝗡 𝗨𝗖𝗥𝗔𝗡𝗜𝗔?


Aquí estaría una de las partes más delicadas de cualquier negociación.


Una paz entre Rusia y Ucrania podría convertirse en un incentivo importante para Moscú. Pero una cosa es negociar territorios, sanciones y garantías de seguridad, y otra muy distinta dejar a Ucrania indefensa frente a una nueva agresión.


Podrían discutirse límites a las bases militares extranjeras y compromisos de no agresión, siempre con reciprocidad.


Lo que no debería confundirse con una garantía de paz es prohibir que Ucrania reciba armamento y asistencia para defenderse.


Además, cualquier arreglo territorial necesitaría la aceptación legítima de Ucrania. No basta con que Washington y Moscú lleguen a un entendimiento.


𝗤𝗨𝗜𝗡𝗧𝗢, ¿𝗡𝗘𝗚𝗢𝗖𝗜𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗢 𝗣𝗥𝗘𝗣𝗔𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗠𝗔𝗬𝗢𝗥 𝗣𝗥𝗘𝗦𝗜𝗢́𝗡?


Esta es, para mí, la parte más interesante.


Si Washington consigue aliviar la presión energética y reducir el respaldo estratégico que Irán pudiera recibir de otras potencias, ampliaría sus opciones.


Podría negociar desde una posición más favorable.


Pero también disminuirían algunos de los riesgos económicos y diplomáticos de intensificar la presión militar.


Prepararse para negociar y prepararse para una eventual escalada no son necesariamente estrategias incompatibles.


Eso tampoco demuestra que exista una decisión de atacar nuevamente. Significa que la energía, las alianzas y la diplomacia pueden modificar el margen de maniobra de todos los participantes.


𝗠𝗜 𝗖𝗢𝗡𝗖𝗟𝗨𝗦𝗜𝗢́𝗡


No estoy afirmando que Trump, Putin y Xi hayan pactado el futuro de Irán ni que Ucrania sea la moneda de cambio de un acuerdo secreto.


Estoy planteando una hipótesis estratégica a partir de hechos públicos.


Quizás estemos mirando el diésel como una noticia energética aislada, cuando deberíamos observar las negociaciones entre las grandes potencias, el futuro de Ucrania y el conflicto con Irán como asuntos que pueden influirse mutuamente.


Para mí, Irán es el centro de este tablero. El petróleo y el diésel son instrumentos de presión. Las sanciones son fichas negociables. Ucrania es una cuestión de seguridad y soberanía que no puede resolverse a espaldas de los ucranianos. Y Rusia y China son actores que Washington no puede ignorar.


La pregunta no es solamente qué consiguió Trump en esa llamada.


La verdadera pregunta es qué pretende conseguir después y qué precio estaría dispuesto a pagar cada participante.


Porque en geopolítica, como en el ajedrez, muchas veces la jugada más importante no es la que acaba de hacerse, sino la que se está preparando.


Mientras, seguiremos observando.


Fuentes: declaración de Trump del 9 de octubre de 2026; comunicado del Kremlin; OFAC, Licencia General 135; comunicado de la Casa Blanca sobre Trump y Xi Jinping de mayo de 2026; Reuters, AP y EFE.


#ElTableroDeIran

#Iran #Geopolitica #CrisisEnergetica #TrumpPutin #Ucrania

viernes, 9 de octubre de 2026

TRUMP ANUNCIA UN ACUERDO INESPERADO CON PUTIN PARA RECIBIR DE LOS RUSOS 4.8 MILLONES DE TONELADAS DE DIESEL PARA EL MERCADO DEL CONSUMO NORTEAMERICANO,ALGO QUE DA UN GIRO INESPERADO EN AMBAS RELACIONES Y PARA EL ALIVIO DEL MERCADO DE CONSUMO EN ESTE INVIERNO

 



🚨🇺🇸🇷🇺 GIRO INESPERADO: TRUMP ANUNCIA UN ACUERDO CON PUTIN PARA RECIBIR 4.8 MILLONES DE TONELADAS DE DIÉSEL RUSO



El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que Rusia suministrará millones de toneladas de combustible diésel a los mercados de Estados Unidos y del resto del mundo, tras una conversación con el presidente ruso, Vladímir Putin.





La noticia llega en medio de una crisis energética internacional que ha disparado los precios de los combustibles y aumentado la presión sobre las economías.


🛢️ ¿CUÁNTO DIÉSEL SUMINISTRARÍA RUSIA?



Según el anuncio de Trump, el suministro se distribuiría de la siguiente manera:


🔹 Más de 300,000 toneladas: entrega inmediata.

🔹 500,000 toneladas: durante noviembre.

🔹 1 millón de toneladas: posteriormente.

🔹 Otros 3 millones de toneladas: en un plazo breve, dependiendo de las condiciones de las refinerías rusas.


En conjunto, los volúmenes anunciados alcanzarían aproximadamente 4.8 millones de toneladas de diésel. Las cantidades y los plazos corresponden a lo anunciado por Trump; su ejecución efectiva aún debe materializarse. 


⚠️ LA CONTRADICCIÓN GEOPOLÍTICA


El anuncio resulta especialmente significativo porque Washington ha mantenido una política de sanciones contra Moscú por la guerra en Ucrania. Además, apenas días antes, Putin había condicionado el suministro de combustible ruso a los mercados internacionales al levantamiento de las sanciones. 


Ahora, ante la presión por los precios energéticos, Trump anuncia un acuerdo que podría facilitar la llegada de combustible ruso al mercado estadounidense y aliviar parte de la escasez mundial.


💰 ¿QUÉ PUEDE CAMBIAR?


Si los suministros se concretan, podrían contribuir a aumentar la oferta de diésel y moderar los precios. Sin embargo, el efecto dependerá de los volúmenes realmente entregados, la capacidad de las refinerías, la logística y la evolución del conflicto en Oriente Medio.


🌎 La geopolítica energética vuelve a demostrar que los intereses económicos pueden modificar las relaciones entre rivales estratégicos.


Estados Unidos y Rusia mantienen profundas diferencias políticas y militares, pero el suministro de energía sigue siendo un factor capaz de abrir espacios de negociación.


🤔 ¿Estamos ante un acuerdo pragmático para contener la crisis energética o ante una señal de que las necesidades económicas están obligando a Washington a reconsiderar su estrategia hacia Moscú?


💬 ¿Crees que este acuerdo ayudará a reducir los precios del combustible a nivel mundial?


#Trump #Putin #Rusia #EstadosUnidos #Diésel #CrisisEnergética #Geopolítica #LaGranjaHumanaMX


jueves, 8 de octubre de 2026

EL FONDO DEL TANQUE: LA REALIDAD ESTRUCTURA TRAS EL VACIADO DE LA RESERVA ESTRATEGICA DE EE.UU.L

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 El fondo del tanque: La realidad estructural tras el vaciado de la Reserva Estratégica de EE. UU.



El inventario de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) ha caído de manera sostenida hasta los 283 millones de barriles, registrando su nivel más bajo desde octubre de 1982. Aunque las explicaciones oficiales apuntan a intervenciones temporales para estabilizar los precios de la gasolina ante las disrupciones globales por la guerra en contra Irán, un análisis a fondo revela dinámicas operativas y de mercado mucho más complejas.


🛑 1. El límite físico: El abismo técnico del "Tank Bottom"


La percepción pública suele imaginar la reserva como un conjunto de tanques superficiales que pueden vaciarse por completo. Sin embargo, el crudo se almacena en 60 cavernas subterráneas de sal a lo largo de las costas de Texas y Luisiana.


•🖲 Riesgo de colapso estructural: Académicos e ingenieros petroleros advierten que reducir el inventario por debajo de los 250 a 300 millones de barriles compromete la presión interna necesaria para sostener las cavernas. Si el volumen disminuye críticamente, el peso de las capas terrestres superiores puede deformar o colapsar estas estructuras.


🖲 Inyección de agua y contaminación: Para extraer el petróleo, los sistemas operativos inyectan agua salada a fin de desplazar el crudo hacia arriba. Al tocar fondo (tank bottom), los equipos de bombeo comienzan a extraer lodos, sedimentos y salmuera, lo que amenaza con dejar la infraestructura inutilizable para futuras emergencias.


🖲 Pérdida de flujo de salida: A medida que la reserva se vacía, su capacidad máxima de entrega diaria cae drásticamente desde los 4.4 millones de barriles originales hasta un rango estimado de apenas 1 a 1.4 millones de barriles por día.


💵 2. La triangulación de flujos hacia mercados extranjeros


El propósito original de la SPR, según la Energy Policy and Conservation Act (EPCA) de 1975, es actuar como un escudo nacional ante cortes severos de suministro. 

No obstante, los mecanismos comerciales actuales diluyen el impacto directo en el consumidor local.


🖲 Fuga de crudo ligero hacia el G7: Las liberaciones masivas de crudo dulce y ligero coinciden con primas de exportación sumamente elevadas en el Golfo de México, impulsadas por el cierre del Estrecho de Ormuz.

 En consecuencia, una parte considerable de los barriles liberados es adquirida por operadores internacionales y refinadoras en Europa y Asia antes de ingresar a los sistemas de distribución doméstica de EE. UU..


•🖲 El verdadero cuello de botella es el diésel: Mientras la reserva nacional entrega principalmente petróleo crudo, la crisis de precios más aguda se concentra en combustibles refinados como el diésel, cuyos inventarios en Occidente rozan mínimos críticos.

 Esto obliga a presionar a los socios de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para coordinar liberaciones específicas de refinados y evitar parálisis industriales invernales.


📉 3. El mecanismo de intercambio y el espejismo de la reposición


La administración de Donald Trump ha estructurado la última liberación de 40 millones de barriles bajo contratos de intercambio (exchanges) en lugar de ventas directas.


💣La prima de devolución: Este formato obliga a las corporaciones privadas a devolver la misma cantidad de petróleo extraído, sumando una prima en barriles adicionales que oscila entre el 24% y el 25% hacia finales de 2028. Financieramente, esto permite al gobierno registrar la operación como un rendimiento a futuro sin reportar pérdidas permanentes de inventario.


💣 La inviabilidad del plan de auxilio venezolano: Desde el Ejecutivo se ha argumentado que las reservas se repondrán rápidamente gracias a convenios de explotación con Venezuela.

 Sin embargo, agencias globales de energía y análisis de la industria coinciden en que la infraestructura de producción venezolana acumula décadas de descapitalización y deterioro estructural. 

Elevar la extracción del país caribeño al nivel necesario para subsanar un déficit de cientos de millones de barriles en la SPR requerirá inversiones masivas de capital y entre 10 y 20 años de desarrollo técnico, imposibilitando una restitución a corto o mediano plazo.


#TrumpIsANationalDisgrace #petróleo #midterms #diesel #TrumpLies

miércoles, 7 de octubre de 2026

CUANDO LOS QUE RESISTEN LAS ULTRADERECHAS SE TAMBALEAN,SUENAN TODAS LAS ALARMAS

 


CUANDO LOS QUE RESISTEN SE TAMBALEAN, SUENAN TODAS LAS ALARMAS



Soy española. Nací en Santa Cruz de Tenerife, pago mi hipoteca como cualquier hija de vecino y cada día veo cómo el precio del aceite, de la luz y del transporte convierte lo básico en un lujo. 


Desde aquí, con los pies en el suelo de este país, miro a mi alrededor y siento un nudo en el estómago: la ultraderecha ya no llama a la puerta. Está sentada en parlamentos, en ayuntamientos, y normaliza un discurso que hace años nos habría parecido impensable. 


Y justo ahora, cuando más falta hace plantar cara, dos de los pocos gobiernos que se han atrevido a decir “no” están contra las cuerdas. Brasil y España.


Pero no es solo Brasil. 

No es solo España. 

Es lo que se contagia.


He seguido con angustia la primera vuelta en Brasil: Lula por detrás de Flávio Bolsonaro por casi dos puntos. 

Y aquí, Pedro Sánchez convocando elecciones anticipadas. 

No son noticias aisladas. 

Cuando cae un gobierno que pone a la gente por delante de los mercados, el resto aprende la lección: mejor obedecer, mejor no molestar a los poderosos.


Conocemos ese guion. 

Lo hemos visto en Europa cada vez que un país intentó subir el salario mínimo, proteger la sanidad pública o decirle a Washington que aquí no se entra en guerras ajenas. 

La respuesta siempre es la misma: chantaje económico, titulares apocalípticos, y una derecha encantada de señalar culpables. 

Y esos culpables siempre son los mismos: el migrante, el parado, la madre soltera, el joven que no encuentra piso.


POR QUÉ IMPORTA QUE ALGUNOS AGUANTEN DE PIE


Lula no habla de pobreza porque lo haya leído en un informe. 

Viene de ella. 

Sabe lo que significa que un niño deje la escuela para llevar un sueldo a casa. 

Por eso cuando Brasil salió del Mapa del Hambre, no era propaganda: era la diferencia entre comer o no comer. 

Y eso, por mucho que algunos lo desprecien, es la primera medida de la grandeza de un país. 


Sánchez tampoco ha sido perfecto, pero ha hecho algo que en Bruselas escasea: recordar que ser europeos no significa agachar la cabeza. 

Cuando Trump quiso usar bases españolas para atacar Irán, la respuesta fue no. 

Cuando llegó el turno de Gaza, llamó genocidio al genocidio y reconoció a Palestina. 

En un continente donde demasiados gobiernos buscan eufemismos para no incomodar a sus socios, esa claridad pesa. 

Duele que sea noticia, pero pesa.


LO QUE SE ROMPE SI ELLOS CAEN 


No nos engañemos: si la extrema derecha avanza en Brasil y en España, avanza en todas partes.

O avanza en Brasil y en España porque ya avanzó en otras partes. 

Cada gobierno que pierde por defender derechos laborales, vivienda o sanidad pública es un aviso para el siguiente: “No toques los privilegios. No desobedezcas. No gobiernes para los de abajo”. 


Y aquí ya lo estamos viendo.

 Discursos que culpan a los menores inmigrantes de todos los males. 

Propuestas para desmantelar leyes de igualdad mientras se aplaude a quien recorta en dependencia. 

Negacionismo climático cuando Canarias arde. Gente que confunde soberanía con sumisión a los de siempre, mientras reparte carnets de “buen español”.


EL 25 DE OCTUBRE (BRASIL) Y EL 29 DE NOVIEMBRE (ESPAÑA) NOS JUGAMOS MÁS QUE UNAS SIGLAS


Yo no quiero un país donde la política consista en arrodillarse ante quien más tiene y pedirle paciencia a quien no llega a fin de mes. 

Quiero un país donde un chaval pueda estudiar sin dejarlo a los 16 para repartir puzzas en moto. Donde una mujer no tenga que elegir entre pagar la luz o la compra. 

Donde decir “no a la guerra” no sea un acto de heroísmo, sino de sentido común.


Por eso me importa que Lula y Sánchez sigan. Porque representan algo que se está extinguiendo: la idea de que gobernar es, sobre todo, acordarse de para quién gobiernas. 

Y porque cuando ellos caen, suben los que ya sabemos a hacer lo que ya sabemos que van a hacer: recortar, señalar, obedecer a los de afuera para mandar dentro.


Como ciudadana, estoy preocupada. 

Mucho. 

Porque sobran los obedientes y faltan, desesperadamente, quienes todavía saben mantenerse de pie. 


Y perderlos ahora, en este momento, sería un lujo que ni España ni Europa, ni Brasil ni Latinoamérica pueden permitirse.