domingo, 22 de noviembre de 2009

RESUMEN CULTURAL SOBRE CIENCIA, POLITICA, ECONOMIA, HISTORIA, ARTE, LITERATURA, UNA RESENA DE MEDIA ISLA PUBLICACIONES

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Jorge Volpi: América Latina no existe

La cercanía del Bicentenario "sólo sirve como mecanismo de distracción nacionalista" , asegura, provocador, el autor mexicano, que presentó en el país "El insomnio de Bolívar", Premio de Ensayo Debate-Casa de América.

Por Guido Carelli Lynch | © Clarín

Triste noticia la de enterrar a América Latina. Más, si se tiene en cuenta que entre 2009 y 2012, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Sal vador, México, Paraguay y Vene zuela celebrarán los 200 años de sus respectivas independencias. Triste noticia, si se cuentan los muertos de la causa continental.

Tal vez el tricentenario de 2110 encuentre una América unida de Alaska a Ushuaia bajo el nom bre de los Estados Unidos de las Américas, quizás entonces quepa hablar de integración regional, del sueño de Bolívar, y no de su in somnio. Pero hoy, otra vez, procé selo, América Latina no existe.

La provocación sale de la boca del mexicano Jorge Volpi, sen tado cómodo en el lobby de un hotel cinco estrellas del micro centro porteño, adonde viajó para presentar El insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempes tivas sobre América latina en el si glo XXI, que le valió el Premio de Ensayo Debate-Casa de América. "La vieja idea de América Latina que tanto fascinó al mundo occi dental, mezcla de dictaduras de compromiso político; de eso prácticamente ya no queda nada. Es esa la América Latina que ya no existe", explica con su tono tran quilo el también ganador del Pre mio Biblioteca Breve –el mismo galardón que ayudó a construir el espejismo del boom , que ahora desmitifica.

Mercosur, Unasur, Comuni dad Andina, Unión Sudameri cana, ALBA, ALCA: "Al carajo", como dijo Hugo Chávez en la re cordada Cumbre de Mar del Plata. Al carajo también con la mentada integración regional, podría decir Volpi, que insiste: "América La tina no existe". "No existe como una realidad sociopolítica com pleta. Ni tampoco existe como el sueño bolivariano de una Améri ca hispana por completo unida. Quizá lo que no existe son estas imágenes construidas de América Latina que habían estado vigentes hasta hace muy poco tiempo. Lo que existe ahora es una América Latina distinta, fragmentada, que se conoce muy poco a sí misma, que es prácticamente incapaz de mantener flujos constantes de in formación de un país a otro, aun que a veces sean incluso vecinos", larga sin pausas y sin vehemencia Volpi. Para él, lo que queda de la región está sometido a la nueva ló gica de la globalización, que admi te como corriente central todo lo que viene de los Estados Unidos y de Europa. Todo eso en el marco de un continente donde EE.UU. y Brasil comienzan a ser las dos po tencias fundamentales que guían a las demás, dos potencias que no hablan castellano.

—¿Qué significa ser latinoame ricano hoy?


—Uno puede seguir diciendo que es latinoamericano porque sigue teniendo esta carga, por un lado nostálgica y por el otro lado idea lista, de cercanía con los habitan tes de los demás países, pero que en términos reales ya tiene un pe so muy limitado.

—En su libro señala que la posi bilidad de un futuro latinoameri cano está inexorablemente ata do a la relación con EE.UU.

—Es paradójico, pues estamos lle gando a un nivel de normalidad que significa que los conflictos tienden a ser resueltos directa mente en los países. Y salvo la amenaza de Chávez, que termina siendo a veces mucho más dis cursiva que real para los Estados Unidos, el resto de los países no están en absoluto en la agenda central de EE.UU. Ni siquiera ahora, en la era Obama. Puede ser que nos encontremos frente a un EE.UU. mucho más tolerante, abierto y dispuesto al diálogo y a la no intervención que en la era Bush, pero al mismo tiempo es un momento en el cual EE.UU. no tiene en absoluto a América Latina como prioridad. La priori dad número uno de Obama hoy es interna, y la segunda es la agenda de seguridad en Oriente Medio. En ese panorama, América Lati na ya no es la región más pobre, tampoco es una de las regiones de mayor crecimiento, es una región relativamente normal, pero que para los ciudadanos de América latina representa una normali dad endeble, una normalidad en la cual, por un lado, la democracia no está por completo consolidada, y segundo, el problema central de América latina que es la pobreza sigue sin resolverse.

—Usted analiza la caída de las grandes narrativas en América latina ¿Cómo afecta eso a los habitantes de cada país?

—La caída de las grandes narrati vas, el fin de esa época utópica, también le llega a América Latina y se manifiesta de dos maneras distintas, contemporáneas y para dójicas. Por un lado ha desapare cido esta división entre izquierda y derecha y la cadena utópica. Pero, al mismo tiempo, en muchos de los países, lo que ha terminado por pasar es la ansiada llegada de la democracia, entendida en muchos momentos anteriores de América Latina como esa utopía posible. La democracia, que está en todos los países del continente, con la excepción de Cuba, ha ter minado en muchos casos por des encantar a los ciudadanos, porque no resuelve de manera inmediata todos los problemas que frecuen­taban anteriormente. Entonces, a partir de ese desencanto, surgen estos nuevos liderazgos carismá ticos populistas que intentan revi vir las grandes narrativas. Ese es el mayor anhelo de Hugo Chávez; el de crear una nueva gran na rrativa de un continente con una globalización alterna, controlada desde luego desde Venezuela, en contra de la que se lleva a cabo en el resto del mundo. En Europa se sigue vendiendo la imagen de una izquierda latinoamericana unifica da, pero en realidad no es verda dera. Se trata de fenómenos casi siempre nacionales y distintos.




Crítico activo, cínico por mo mentos, a Volpi le tocó lidiar con la caída de las grandes narrativas en la política y también en su campo; el de la literatura. Lejos de la nostalgia que inunda a los editores españoles, no lamenta que la mecha del boom latinoame ricano se haya extinguido. "Somos la primera generación que nunca creyó en esas grandes narrativas. No hay una generación desencan tada de los 60, porque en realidad nunca estuvo encantada con algo. La mía ha sido la generación bisa gra a la que le ha tocado observar el derrumbe de esas narrativas y el paso a una indiferencia o a una profunda desconfianza de las generaciones siguientes hacia lo político, hacia el compromiso, ha cia la democracia, hacia la vincu lación de lo intelectual en la vida política", explica este organizador de los festejos del 80 cumpleaños de Carlos Fuentes, quien no ha dudado en señalarlo más de una vez, como su sucesor literario.

Dentro de los numerosos cli chés del ser regional que Volpi revisa hay uno en particular, que "supimos conseguir" y que le arranca una sonrisa franca. "Los argentinos son esa entrañable excepción a casi todo. Es un este reotipo, por supuesto; pero que se confirma en muchos sentidos", anuncia este activo participante de ferias y congresos literarias ibero americanos. Para él, la concreción de ese lugar común se revela no solamente en la propia visión que en general la Argentina tiene de sí misma, sino también por una serie de peculiaridades históricas que efectivamente la distancian de otras partes del continente. "Mien tras Chávez, Evo Morales, Correa o Uribe van socavando la demo cracia desde adentro, reformando las constituciones ad hominem para mantenerse en el poder; la excepcionalidad argentina hace que aquí ni siquiera eso haya sido necesario. La peculiaridad única en el continente y pues, en reali dad en el mundo, es cómo un pre sidente puede hacer que su esposa se convierta en candidata, gane la presidencia, y cómo se abre ahora la posibilidad de que regrese otra vez Kirchner en un tercer perío do" , interpreta Volpi. Para este extraño caso de autor y director de programación de un canal de te levisión, ese rasgo de la excepcio nalidad argentina se inscribe en la tradición de las mujeres políticas fuertes, que marcaron la historia nacional, y que no se ha reprodu cido en ningún otro lugar.

El decálogo de la democracia en América Latina que traza Vol pi comienza con los liderazgos carismáticos de los caudillos de mocráticos. "Ejercen liderazgos y prometen que van a ser capaces de transformar al país porque tienen métodos mucho más drásticos, porque verdaderamente cumplen su palabra, son capaces de trans formar al país incluso modifican do la legislación con tal de resol ver los problemas cotidianos de la gente", advierte.

—¿Pero el deterioro institucional es sólo discursivo?

—No. Los políticos llegan al poder de manera legítima, por medio de las urnas, pero en esta paradoja lógica que sólo ocurre en la demo cracia –el único sistema que pue de irse desmantelando desde den tro– van incrementando cada vez más el control que ejercen sobre los distintos poderes que deberían de existir pluralmente en un Esta do democrático. Los otros poderes, el Congreso y el Poder Judicial son constantemente objeto del ataque de estos liderazgos para minar su credibilidad. Y, en efecto, en casi todos los países, uno tiene la peor impresión posible tanto de los legisladores como de los jueces. Luego, existen pugnas por y con los medios de comunicación, refe réndums, encuestas y recursos de democracia directa para ir ganan do mayor legitimidad y sancionar lo que está siendo en el fondo un engaño a la legalidad. –

—¿Y por qué no existe un proyec to intelectual latinoamericano? ¿Es imposible?

—No hay un medio realmente que llegue a todas partes, tal vez el único caso, y siempre por cable, es otra vez la televisión, CNN en español que sí llega a todas par tes, pero ni siquiera es un medio latinoamericano. Fuera de eso, en realidad son muy pocos los instru mentos que pueden existir a nivel continental para aumentar el nivel de conocimiento de lo que ocurre en América Latina. Tampoco en Internet, tenemos más bien algu nos espléndidos sitios nacionales en los que colaboran escritores de otros países, pero el problema está más bien en que ninguno de ellos tiene un peso real continen tal. Probablemente el que más lo tenga sea el diario El País, que otra vez, no es latinoamericano. No sé si un proyecto común es inviable, simplemente no existe por ahora.

—América latina no existe ¿Para qué debería servir este Bicente nario latinoamericano?

—Debería servir para hacer una conmemoración crítica. No quiero decir que realmente no haya nada que celebrar. En efecto, América latina no había gozado de una eta pa de paz ni de derechos cívicos tan poderosa como la que vivimos ahora en estos dos siglos. Sin em bargo, quedan en la agenda pro blemas por resolver, empezando de manera central por la desigual dad. No obstante, lo que más me preocupa de los festejos es esta carga típicamente nacionalista. Casi siempre tienen el único obje tivo, no de unir al país en abstrac to, sino de unir al país en torno al gobierno de turno. Y eso hace que en las celebraciones de cada acto de prácticamente todos los paí ses, el centro está en convertirse en, como dice el lema mexicano, "200 años orgullosamente mexi canos, o argentinos, o chilenos o lo que sea." Y, en medio de una crisis global como en la que vivi mos, con una enorme cantidad de conflictos sin resolver, solamente sirve como mecanismo de distrac ción nacionalista. El Bicentenario debería servir para observar las independencias de América La tina como un fenómeno de toda la región, para tratar de entender verdaderamente su naturaleza y, en segundo lugar, para reflexionar sobre qué problemas podríamos resolver de aquí en adelante.

Volpi Básico | Escritor. México, 1968.

Junto a sus colegas de la Generación del crack, novelistas mexicanos que comienzan a publicar en los 90, apostó por una literatura que retomará algunas líneas del boom, en especial su interés por construir novelas que lo contarán todo y desbordarán hacia territorios de la política, la historia o las ciencias. En la trilogía que inició con "En busca de Klingsor" (1999) trazó un arco narrativo que cruza la segunda mitad del siglo XX, en especial el vínculo entre las innovaciones científicas y la construcción del poder. Como ensayista, ha abordado temas como la revolución zapatista, la escritura de ficción o la figura de Simón Bolívar. Desde 2007 dirige Canal 22, el canal cultural de la televisión pública mexicana. Además obtuvo el Premio José Donoso por el conjunto de su obra narrativa. [giecoleon]

De vez en cuando

Mambo del esquizo

Mamá, ellos son de la loma | Mamá, ellos cantan en llano | Sí señor… Miguel Matamoros

Por René Rodríguez Soriano | © mediaIsla

En el Palacio de la esquizofrenia no hay rockolas como las de antes. Ni hace falta, la tisana de la tarde hierve un mambo que bate y cuela toda la tersura y el mirar de "mediolao" del más conspicuo de los miembros de número del club de la humildad fingida. Caliente o frío, el cafecito le da el toque justo a las miradas que te eluden al decir "qué bueno verte, cuánto tiempo". Afuera hay más que adentro, lo confirma el floreteo de guías y buhoneros que son capaces de venderte una vez más los tesoros y los mapas del pirata Francis Drake. La Catedral, solemne y saboteada, no nos deja mentir.

En el palacio de la esquizofrenia, florecen los geranios con racimos de poetos, y las mandarinas, las sandías y los melones resbalan por los pastizales de la tarde que se vuelca en la plaza llena de palomas (las palomas aquellas, que decoran pelos e indumentarias)… y las poetas, sí, las jugosas y las pasas, —si es que pasan—, endulzan el café o encienden amapolas y azucenas.

Desde el Palacio de la esquizofrenia se domina en segundos la conciencia colectiva y el imaginario ¿nacional? Eso, antes de que llegue Carlos Goico con su acuarela sorda y tres o cuatro pinceladas de cordura perdidas en su pelo o de sus ojos que hace tiempo hicieron ruta en La Vía Láctea, y te pinte a tembloroso pulso, lúdica la tarde y la llovizna. Cestero posa distraído con el púrpura mordaz que se le chorreó por sobre la blanca túnica del nalCarde. Hay duendes y otros peces, rielando en la pecera, la mayoría fumando entre las turbias aguas y el hastío.

El palacio de la esquizofrenia es una catedral primada donde Colón aún sueña con los bucles de la beltraneja; y los adoquinados de los alrededores, te hacen sentir que si no estás, nunca te irás de la cafetería donde Abreu, además de servirte unas tostadas, sabe más del poema que el dudoso Premio Nacional de cada año. Si no me lo crees, puedes preguntar por Lassosé o por el tipo aquél que secuestró a la secretaria de educación de Balaguer y, según dicen —no me crean—, se intoxicó con la peluca que ese día llevaba la encopetada funcionaria, y todavía anda pidiéndole indemnización a Canadá…

Lo sé Romón, de vez en cuando elido lo que aludo cuando eludo lo evidente o su trasfondo. Soy de los tigres del Licey y nunca adulo, colecciono uno por uno los graffitis de Crucita Yin, ¿debo esperar que lleguen otros contertulios a aguarnos el café? Un merengue es un merengue, apambichao, o pa bailar de empalizá, la diáspora no es mas que un mambo guabinoso y tenue que "probablemente es virgen, todavía". [René Rodríguez Soriano]

Guerra, paz y el Nobel de Obama

Por Noam Chomsky | © In These Times - Rebelion

Las esperanzas y perspectivas para la paz no estaban bien fundadas ni de lejos. La tarea consiste en afinarlas. Presumiblemente fuera ése el intento de la comisión del Premio Nobel de la Paz al elegir al presidente Barack Obama. El premio "parecía una suerte de plegaria e impulso de la comisión del Nobel a un liderazgo estadounidense más consensuado" , tal y como escribieron Steven Erlanger y Cerril Gay Stolberg en The New York Times. La naturaleza de la transición Bush-Obama radica directamente en la probabilidad de que las plegarias y los ánimos puedan implicar algún progreso.

Las preocupaciones de la comisión del Nobel eran válidas. Escogían la retórica de Obama en punto a la reducción del armamento nuclear. Precisamente ahora las pretensiones nucleares de Irán dominan los titulares. Las advertencias son que Irán puede estar ocultando algo a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA) y violando la Resolución 1887 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el mes pasado y jaleada como una victoria de los esfuerzos de Obama por contener a Irán. Significativamente, el debate sigue sobre si la reciente decisión de Obama de reconfigurar los sistemas de defensa de misiles en Europa es una capitulación ante los rusos o un pragmático paso adelante en la defensa de Occidente ante un ataque nuclear iraní.

El silencio es a menudo más elocuente que el más atronador de los clamores, de modo que atendamos a aquello que permanece implícito.

En pleno furor sobre la doblez iraní, la IAEA aprobó una resolución en que exhortaba a Israel a suscribir el Tratado de no proliferación nuclear (NPT) y abrir sus instalaciones nucleares a su inspección. Los Estados Unidos y Europa intentaron bloquear la resolución, pero ésta salió adelante de todos modos. Los medios de comunicación obviaron en la práctica el acontecimiento. Los Estados Unidos aseguraron a Israel su apoyo al rechazo de la resolución, reiterando un acuerdo secreto que ha permitido a Israel mantener su arsenal nuclear a resguardo de las inspecciones internacionales, según funcionarios habituados a esos arreglos. De nuevo los medios de comunicación permanecieron en silencio.

Los funcionarios indios saludaron la Resolución 1887 de la ONU con el anuncio de que la India "puede construir ahora armas nucleares del mismo poder destructivo que los arsenales con mayor poder nuclear del mundo", según informó Financial Times. Tanto la India como Pakistán están aumentando sus programas de armamento nuclear. Han estado por dos veces cerca de la guerra nuclear, y los problemas que a punto han estado de encender la catástrofe permanecen vivos en gran medida.

Obama saludó la Resolución 1887 de modo distinto. El día antes de que se le concediera el premio Nobel por su compromiso con el estímulo de la paz, el Pentágono anunciaba que estaba acelerando la distribución de las más letales armas no nucleares en su arsenal: 13 toneladas de bombas para bombarderos sigilosos B-2 y B-52, diseñadas para destruir búnkeres ocultos en profundidades y protegidos por 10.000 libras de hormigón. No es ningún secreto que esos cazadores de búnkeres podrían emplearse contra Irán. Los planes por tales "destructores de artillería masiva" empezaron en los años de Bush, pero languidecieron hasta que Obama hizo un llamamiento a desarrollarlos más rápidamente cuando llegó al poder.

Unánimemente aprobada, la Resolución 1887 exhorta a poner fin a las amenazas de fuerza y a la firma por todos los países del NPT, como hiciera Irán hace años. Quienes no lo han firmado son la India, Israel y Pakistán y todos ellos han desarrollado armas nucleares con la ayuda de los EEUU, violando el NPT. A diferencia de los Estados Unidos, Israel y la India (que ocupa brutalmente Cachemira), Irán no ha invadido a ningún otro país desde hace centenares de años. La amenaza de Irán es minúscula. Si tuviera armas nucleares y sistemas de transporte para utilizarlos, el país sería desintegrado. El analista estratégico Leonard Weiss apunta que creer que Irán vaya a utilizar armamento nuclear para atacar a Israel o a cualquier otro "es tanto como asumir que los líderes iraníes están locos" y que están deseando ser reducidos a "polvo radioactivo" , y añade que los submarinos portamisiles de Israel son "prácticamente impermeables a los ataques militares preventivos" , por no hablar del inmenso arsenal estadounidense.

En sus maniobras navales de julio, Israel envió sus submarinos Dolphin, capaces de transportar misiles nucleares al mar rojo a través del Canal de Suez, a veces acompañados de buques de guerra, a una posición desde donde podrían atacar a Irán, ya que tienen el "derecho de soberanía" para hacerlo, según el vicepresidente de los EEUU, Joe Biden.

No es la primera vez que se cubre con un velo de silencio lo que aparecería en titulares de portada en sociedades que valoraran su libertad y se preocuparan por el destino del mundo. El régimen iraní es duro y represivo y persona humana alguna quiere que Irán o cualquier otro disponga de armamento nuclear. Pero un mínimo de honestidad no haría daño al tratar estos problemas. Al Premio Nobel de la Paz, huelga decirlo, no le interesa sólo la reducción de la amenaza de una guerra nuclear terminal, sino más bien la guerra en general y la preparación para ésta. En lo tocante a esto, la selección de Obama produce sorpresa, no menor en Irán, rodeado de ejércitos de ocupación estadounidenses.

En las fronteras de Afganistán y Pakistán, Obama ha intensificado la guerra de Bush y es probable que prosiga ese camino, quizás con dureza. Obama ha dejado claro que los Estados Unidos proyectan a largo plazo un despliegue mayor en la región. Lo indica suficientemente esa enorme ciudad dentro de la ciudad llamada la embajada de Bagdad, distinta de cualquier otra embajada del mundo. Obama ha anunciado la construcción de macroembajadas en Islamabad y Kabul y consulados enormes en Peshawar y en todas partes.

Informes independientes sobre presupuestos y controles de seguridad para el ejecutivo sostienen que la demanda de la "administració n de 538.000 millones de dólares para el Departamento de Defensa en el año fiscal 2010 y su acreditada intención de mantener un nivel alto de financiación en los próximos años colocan al presidente en el camino de gastar más en defensa, en dólares reales, que cualquier otro presidente en un solo mandato desde la Segunda Guerra Mundial". "Y no se contabilizan los 130.000 millones adicionales que la administració n ha solicitado para financiar las guerras de Iraq y Afganistán durante el próximo año, lo que supondrá un gasto militar previsto para los próximos años aun mayor."

La comisión del Premio Nobel de la Paz bien podría haber elegido opciones verdaderamente dignas, entre las que destaca la excepcional activista afgana Malalai Joya. Esta valiente mujer sobrevivió a los rusos y después a los islamistas radicales, cuya brutalidad fue tan extrema que la población dio la bienvenida a los talibanes. Joya ha resistido también a los talibanes y ahora al retorno de los señores de la guerra bajo el gobierno de Karzai. Durante todo este tiempo, Joya ha trabajado concienzudamente por los derechos humanos, especialmente por los de las mujeres; ha sido elegida al parlamento y posteriormente expulsada por seguir denunciando las atrocidades de los señores de la guerra. Actualmente vive bajo gran protección, pero prosigue el combate, de palabra y de hecho. Mediante acciones así, repetidas en todas partes lo mejor que podamos, las expectativas de paz se acercan lentamente a las esperanzas. [Noam Chomsky, figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World. Traducción: Daniel Escribano]

La porfiada memoria de Dedé Mirabal

Por Jochy Herrera| © La Jornada

El régimen del sátrapa Rafael Leonidas Trujillo, el más sanguinario de los dictadores latinoamericanos del pasado siglo, marcó la historia individual y colectiva de la media isla República Dominicana. En una suerte de pesadilla que no desaparece, aquellos treinta y un años de horror sobrevivieron al tirano: el trujillato fue balaguerato durante las décadas de gobierno de Joaquín Balaguer –hijo político de Trujillo– fundador de un ethos del poder que hoy se reviste de caras y colores nuevos. Vivas en su jardín (Aguilar 2009) son las memorias de una sobreviviente, Dedé Mirabal, quien cuenta a viva voz cómo su corazón logró sanar, sin olvidar, uno de los más horrendos crímenes políticos en los anales de nuestro continente: el asesinato por el régimen trujillista de sus hermanas Patria, Minerva y María Teresa.

Heroínas hechas mariposas junto a sus maridos, las Mirabal representaron lo mejor de una juventud inmolada en pos de la justicia; junto a los miles de torturados y asesinados y el Movimiento 14 de Junio, su sacrificio no fue fútil, ya que contribuyó a poner fin a aquellas negras décadas de la dominicanidad. Hoy, en un poderoso testimonio de trescientas páginas, Dedé Mirabal ha contado a las jóvenes generaciones la historia de Las muchachas. Con un lenguaje tan real como las confesiones de los asesinos descritas en Vivas en su jardín, este libro fluye como documento revelador de mentiras y distorsiones sobre una época "tabú" en un país cuyos historiadores pocas veces contaron la verdad.

Minerva, la segunda de Las mariposas, no sólo fue una luchadora por la causa política junto a sus hermanas, sino también una defensora de la enmancipación femenina, asunto poco tratado en aquellos años de la década de 1950. No en vano desde 1998 la ONU declara el 25 de noviembre, aniversario de su asesinato, Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Minou, hija de Minerva Mirabal, en palabras insustituíbles, ha establecido el punto de partida desde donde este libro debe reconocerse: como arrebato de valentía y heróica humanidad "a pesar de la inmortalidad de las heridas" que arranca del olvido lo sucedido e impide que se pierda para nosotros y para el mundo.

Casi medio siglo después de aquel crimen, Dedé Mirabal narra cómo, al caminar por la carretera donde Patria, Minerva y María Teresa fueron asesinadas, aún le invade una sensación simultánea de desasosiego y paz: "Se me ocurre que fue en este lugar donde por última vez ellas vieron el cielo, donde por última vez nos recordaron a nosotros, sus seres queridos, donde vieron la cara demoníaca de la dictadura personificada en sus verdugos, y donde pronunciaron sus últimas palabras, las cuales nunca conoceremos con certeza. En este lugar de horror estoy segura que ellas tuvieron algún bello pensamiento para la vida que tanto habían amado y que en parte encarnaba en sus hijos, en mamá, en mí, en sus esposos, en los amigos...y en la fuerza única de la libertad." [Jochy Herrera, dominicano, miembro de la mesa editorial de Contratiempo, Chicago. Autor de Extrasístoles y otros accidentes, 2009]

Inagotable profusión de Fuentes

Adán en Edén tuvo su presentación "mundial" en la Feria del Libro de Santiago. A sus ochenta y un años, el reconocido escritor mexicano sigue tan activo como en sus mejores momentos, viajando y preparando sus próximas obras.

Por Patricio Tapia | © El Mercurio

Celebrado, criticado, homenajeado, hostigado, Carlos Fuentes (1928) prosigue escribiendo, como si los ataques (que son más espaciados) no le quitaran ánimo ni los agasajos (más comunes), tiempo. En noviembre del año pasado, con ocasión de cumplir los 80 años, se planearon y efectuaron diversas actividades, desde reediciones y colecciones de sus obras hasta una serie de festejos (que requirieron comités de organización) para una trayectoria tan amplia como distinguida. Fuentes no sólo es uno de los grandes supervivientes del boom de la literatura latinoamericana y uno de los escritores más célebres en el mundo, sino también un autor comprometido en causas políticas, cuya movida vida pública (conferencias, entrevistas) explican, tal vez, su figuración más allá de lo estrictamente literario.

De la narración al cine

La obra de Fuentes es amplia, considerando que ha escrito en una variedad de géneros: teatro, guiones de cine, periodismo, memorias, ensayos, desde los literarios a los de artes plásticas (en el proyecto de Obras reunidas que está publicando el Fondo de Cultura Económica en catorce gruesos volúmenes, hay uno dedicado al teatro y cuatro al ensayo). Tan sólo en el ámbito narrativo, su producción comienza en 1954 con Los días enmascarados y desde entonces ha publicado un conjunto de relatos y novelas tanto experimentales como clásicos, que pueden ser muy breves o larguísimos, relacionando el realismo con lo mítico, las situaciones individuales con las nacionales, e ir de las referencias ultraliterarias a las del melodrama. Las dimensiones crecientes y desbordantes de esta labor lo llevaron a intentar darle un orden a su obra narrativa, englobando el conjunto de ella bajo la denominación "La edad del tiempo" y organizándola en ciclos (que ahora son 15), integrando los libros anteriores y presentando cada nuevo título como una entrega más del total en progreso. En 2008 publicó una gran novela -cuando menos en extensión, pues tiene más de 500 páginas-, La voluntad y la fortuna , seguramente importante para el propio Fuentes, pues configura ella sola el ciclo VIII de "La edad del tiempo" y que es, entre otras cosas, la historia de dos amigos, Josué -cuya cabeza cortada hace las veces de narrador- y Jericó, que crecen muy unidos, pero se separan cuando uno se adentra en el mundo empresarial mientras el otro se dedica a la política. Un año después publica una novela más breve, Adán en Edén -cuarta parte del ciclo XII, "El tiempo político"-, en donde un arribista, Adán Gorozpe, que ha logrado trepar al poder económico, explora la posibilidad de entrar en la arena política, instigado por otro Adán (un levemente siniestro encargado nacional de seguridad). En ambas novelas la suspensión voluntaria de la incredulidad de que hablaba Coleridge, se lleva una gran golpiza. Ambas, por otra parte, están atravesadas por temas comunes.

La presentación de Adán en Edén en la Feria del Libro de Santiago es "mundial", la primera, incluso antes que en México. Al efecto, Fuentes emprendió su viaje a Chile, el mismo día de su cumpleaños (un 11 de noviembre). A los 81, luce tan jovial y lúcido como siempre.

—Aunque los medios de transporte son más rápidos, salió de México con 80 años y llegó a Santiago con 81.

—Sí, gané un año, o perdí uno, ¿quién sabe? Pero como llegué a Chile cuando tenía once años, siento que nunca me he ido.

—¿Y hubo alguna celebración o ya está harto de ellas?

—Sólo una muy íntima, con mi esposa, en el avión: tomamos una copa de champagne y listo. Ella se extraña de que siga celebrando mi cumpleaños porque las mujeres ya no lo hacen.

—¿Qué prefiere: la voluntad o la fortuna?

-Ambas. El título se basa en la tríada de Maquiavelo: la voluntad, la necesidad y la fortuna. Pero "necesidad" es una mala palabra para un título. Cuando la pensaban traducir al inglés proponían un título en una traducción literal, Will and Fortune , que más bien parecía el título de un dúo de vaudeville. Pero luego tuve un encuentro con el historiador Eric Hobsbawm y él me sugirió otro, Determination and Destiny . Así quedó, y claro que es un mejor título.

—Sus dos últimas novelas están narradas en primera persona, lo que no es común en su obra. ¿Alguna explicación?

—No tengo ninguna explicación. Fue una exigencia del libro. La novela le habla a uno, le exige cosas. Así como Aura me exigió la segunda persona y me exigieron la tercera otras novelas mías, estas dos me han reclamado la primera persona y, cómo no, se las he dado.

—En ambas hay problemas que se repiten: las relaciones (a veces demasiado íntimas) entre el mundo económico y el político, la presencia del narcotráfico, el recurso autoritario en aras de la seguridad.

—Son, creo yo, problemas fundamentales. Y tal vez principalmente el último. En América Latina, terminadas las dictaduras militares -apoyadas muchas de ellas por Estados Unidos en el clima de la Guerra Fría- se han establecido democracias que han creado instituciones y procedimientos para tratar de saldar una cuenta pendiente con quienes viven en la pobreza y la desprotección. Pero en el intento por cumplir las obligaciones para superar ese déficit social, nuestras democracias podrían caer en la tentación autoritaria para lograrlo más rápidamente, pero los autoritarismos han demostrado que no solucionan nada y normalmente empeoran las cosas.

—Aunque "La voluntad y la fortuna" es narrada por una cabeza, su tono es más bien épico, pero "Adán en Edén" tiene mucho de farsa...

—A decir verdad, quise que tuviera mucho de periodismo. Pero es cierto que hay un primer plano de farsa o cómico para nivelar el fondo oscuro, criminal y trágico del narcotráfico. Pero no quería escribir un documental sobre el contrabando o el narcotráfico y por eso aparecen las figuras algo cómicas del suegro del protagonista, el Rey del Bizcocho, o su esposa, la Reina de la Primavera, que da bofetadas a sus sirvientas sin motivo alguno. Es también la farsa propia de los malhechores, de su actuación criminal y farsesca.

—En los dos libros hay un personaje que se repite, Filopáter.

—Eso responde a mi admiración por Balzac, en cuyas novelas reaparecen los personajes, cambiados por el paso del tiempo. Es un recurso muy propio de la novela y más aún en una novela, como la mía, que se encaja en un mural más amplio, llamado "La edad del tiempo". Filopáter es un sacerdote colombiano, que será maestro de varios guerrilleros.

—Es de suponer que su novela sobre Carlos Pizarro, el guerrillero colombiano, estará avanzada.

—Está terminada e interminable. Nunca acaban de ocurrir cosas en Colombia que cambian la perspectiva. Carlos Pizarro era parte de una guerrilla muy heroica, muy ideológica, previa a la contaminación del movimiento guerrillero con el narcotráfico. Y como no cesan de ocurrir cosas que cambian la forma de mirar los hechos, tengo que detenerme en algún momento, en la muerte de Pizarro, pero aún no llego a ese punto.

—Habrá que esperar entonces para "Prometeo o el precio de la libertad", su novela de ambiente chileno.

—Esa me cuesta más todavía. En realidad tengo varias novelas "prometidas" , pero lo próximo que publicaré es una recopilación de ocho novelas breves, con el título de Carolina Grau, y un libro de ensayos en inglés sobre la novela latinoamericana.

—¿Será este libro en inglés una puesta al día de "La nueva novela hispanoamericana" ?

—En parte, sí, pero añado mucha gente nueva: a varios autores colombianos, a Arturo Fontaine, a Tomás Eloy Martínez. El libro me lo pidió la Universidad de Texas y reúno textos antiguos y nuevos. Es una selección mía, según mis lecturas. No abarca tanto como Jorge Volpi en su último libro, que menciona a escritores que yo no he leído siquiera.

—En su "Geografía de la novela" también se ocupaba de autores europeos. ¿Podría indicar algunos "accidentes geográficos" interesantes en la novelística mundial?

—El gran crítico francés Roger Caillois señaló alguna vez que la novela de la primera mitad del siglo XIX correspondía a los europeos; la segunda mitad del XIX, a los rusos; la primera mitad del XX, a los estadounidenses y la segunda mitad del XX, a los latinoamericanos. Pero no es tan así, pues la segunda mitad del siglo XX también pertenece a los sudafricanos, los hindúes, los paquistaníes, los árabes, etc. Hay, por supuesto, grandes escritores europeos, como Günter Grass o Juan Goytisolo, pero no existe la centralidad de un solo lugar, y la novela en parte se ha desplazado hacia el Tercer Mundo.

—En "Adán en Edén" aparece un personaje, un gran poeta, de apellido monosilábico, que dictamina sobre las letras del país, que tiene revistas y camarillas de seguidores. ¿Está inspirado en alguien real o es sólo un producto de la imaginación?

—Está inspirado en muchos. Está inspirado en los caracteres de La Bruyére, quien delineó los diversos tipos humanos en la Francia de Luis XIV. Yo intenté hacer algo parecido. En su momento un señor hizo su agosto identificando los caracteres de La Bruyére: éste es tal y ése cual. Espero que no se haga lo mismo con mi novela. El poeta al que va a ver el personaje Abelardo, y que posibilitaría su inserción en el mundo literario, está inspirado en muchos tipos humanos, la mayor parte de ellos imaginarios. Y es, por lo demás, un episodio menor dentro del libro.

—El artista Francisco Toledo, ¿tiene acaso una muy buena memoria? Usted le dedica "Adán en Edén", dice, "por la memoria de ochenta elefantes".

—Lo que pasa es que él me regaló ochenta elefantes dibujados por él. En memoria de ese regalo, le he dedicado la novela.

—En un momento del libro aparecen conversando los escritores Tomás Eloy Martínez y Sergio Ramírez. Uno de ellos comenta: "Una novela interesante se le escapa de las manos al autor". ¿Cree que eso le ha pasado un poco a usted en su libro?

—Espero que me pase. No creo mucho en las novelas que tienen fin. Creo en la obra abierta (como la llama Umberto Eco), la obra que no se cierra y que le permite al lector, de alguna forma, terminar la novela. Es lo que ocurre con Don Quijote y por eso digo que cada lector de Don Quijote es su primer lector. Me interesa dejar ese espacio de apertura, que tiene que ver con la lección cervantina.

—¿Considera que el fracaso es más literario que el éxito?

—No, qué va. Cada quien tiene su vida. Hay escritores que fracasan, otros que prosperan, otros que prosperan y se suicidan (como en el caso de Hemingway). Y, por otro lado, una cosa es la vida literaria y otra la personal. [zoiladulceuva]

Jorge Volpi: La paradoja es que lo que no se ve, no existe

El autor se considera uno de los pocos que todavía se interesan por la política.

Por Guido Carelli Lynch | © Clarín

Del pelo largo y la actitud rockera, al look cool o nerd. De la colección amarilla de Gallimard a la del mismo tono de Anagrama. De los debates iracundos sobre política en la universidad a miles de posts en la blogosfera. Del realismo mágico al realismo y la ciencia ficción; de Gabriel García Márquez a Santiago Gamboa y de Mario Vargas Llosa a Iván Thays: ¡vaya si ha cambiado el perfil del perfecto y joven escritor latinoamericano! "

El que ilustra y grafica un poco en broma, un poco en serio, la hilarante cartografía literaria regional es el mexicano Jorge Volpi, integrante de esta casta; la de los escritores nacidos a partir de 1965, ya no tan jóvenes. Hace unos años, Volpi estuvo entre los cinco escritores que Carlos Fuentes eligió como sus herederos literarios.

De paso por Buenos Aires, adonde vino a presentar El insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América latina en el siglo XXI -que le valió el Premio de Ensayo Debate-Casa de América- Volpi habla detrás de sus ojos diminutos sobre la literatura latinoamericana, o -como prefiere decir- "la literatura que hoy se escribe en América latina".

Para él -escritor y director de un canal de televisión-, la idea de una literatura continental murió con el chileno Roberto Bolaño, "el último escritor latinoamericano" .

—¿Por qué?

—Bolaño sí tenía esa convicción de estar respondiendo a la tradición latinoamericana. Él conocía bien lo que pasaba en la tradición literaria argentina, chilena, colombiana o mexicana y le importaba pelearse con esa tradición.

—En cambio ahora...

—Se buscan otras tradiciones, otros autores, otras influencias, de manera que ya no hay rasgos claros de lo latinoamericano, excepto en aquellos escritores que temáticamente retratan los principales conflictos sociales actuales; que eso sigue existiendo.

—Si antes el compromiso era un deber ser, ¿hoy el deber ser no es justamente ser apolítico?

—Sí. Para ser escritor latinoamericano ya no hay que estar comprometido con la izquierda. Ahora hay que descreer de cualquier compromiso político, y hay que estar vinculado con el mayor cosmopolitismo posible. Somos excepcionales los que nos interesamos todavía por lo político.


Muy lejos está Volpi de afirmar que todo tiempo pasado fue mejor. Simplemente argumenta que se acabaron los grandes discursos y con ellos los sumos pontífices. "Ahora hay una enorme pluralidad -o un enorme caos- de temas y de propuestas. El que haya estos contrastes hace que la literatura que se escribe en América latina viva un momento interesante, desde las propuestas minimalistas de Mario Bellatín hasta algunas novelas totalizadoras de Santiago Gamboa".

—Pero ambos y los que cita en su libro, como los argentinos Mairal, Kohan, Guillermo Martínez y Pablo de Santis, pertenecen a los canales de distribución masiva? ¿No pasa nada más?

—Por supuesto. Pero la concentración editorial en España provocó que prácticamente tres empresas dominaran todo el mercado editorial en lengua española, apabullando a los editores más pequeños. Sin embargo, el fenómeno comienza a revertirse. Cada vez hay más editoriales pequeñas. La paradoja es que lo que no se ve, no existe, y para un lector común es difícil encontrar aquellas grandes obras que están sepultadas en editoriales muy marginales. Es muy raro que un escritor notable se mantenga permanentemente dentro de esas pequeñas editoriales. Para un latinoamericano publicar en editoriales españolas significa la única forma de escapar de su jaula nacional y de ser leído en los demás países de la región. [giecoleon]

Billie Holiday, ante su primera canción

En su inicio los burdeles y el jazz eran la misma sustancia. La niña bebió aquella música del propio manantial. Su voz de gata herida y humillada en su constante rebeldía de saltar por todos los tejados fue el comienzo de su leyenda

Por MANUEL VICENT | © Babelia

Cuando Billie Holiday, de nombre Eleonora, nació el 7 de abril de 1915, su madre tenía 13 años y su padre era todavía un chaval de pantalón corto que iba dando patadas a las latas por la calle. Sucedió en Baltimore, ciudad famosa entonces por sus ratas. La madre se fue a Nueva York a fregar escaleras; el padre se enroló en una banda de jazz y desapareció. La niña fue entregada a los abuelos, que vivían en una casita de madera repleta de tíos, sobrinos y primos hacinados. Eleonora a los 10 años ya estaba desarrollada como mujer y tuvo que cambiar los patines y la bici por un cubo, un cepillo y algunos trapos. Aparte de este oficio heredado de la madre, la niña tenía el trabajo de resistirse cada noche a las acometidas de macho cabrío de sus primos en su cama.

En la esquina de su casa estaba el burdel que regentaba Alice Dean, donde Eleonora comenzó a hacer recados y servicios para el ama y las chicas. Iba a la tienda, subía y bajaba palanganas, ponía y retiraba la pastilla de jabón Lifebuoy, lavaba las toallas, todo por cinco centavos, pero la niña prefería no cobrar si a cambio el ama la dejaba escuchar a Louis Armstrong y a Bessie Smith en la victrola instalada en su sala de estar. Fue allí donde oyó por primera vez cantar sin palabras, sólo con sonidos del alma en la garganta que se acomodaban a su estado de ánimo. En su inicio los burdeles y el jazz eran la misma sustancia, en esos antros se codeaban blancos y negros de manera natural, algo que no sucedía en las iglesias. La niña bebió aquella música del propio manantial. Ella dijo un día: "Si hubiera oído cantar a Bessie en la casa de un pastor, no me hubiera importado hacerle gratis los recados".

A los diez años estaba enamorada de la actriz Billie Dove. Imitaba sus movimientos, su peinado, pero en la calle se fajaba a golpes con los niños de su edad y su padre, que la creía un marimacho por eso, comenzó a llamarla Bill. Era el nombre de su heroína. Billie. Y lo adoptó. El padre era trompetista. Durante los viajes con una orquesta de segunda iba haciendo hijos a otras mujeres por el sur y de pronto lo veían entrar por la puerta y al día siguiente desaparecía. La madre regresó de Nueva York y tomó huéspedes en casa para sobrevivir. La niña a los 10 años llevaba calcetines blancos y zapatos de charol que robaba en las tiendas, por lo que la bisabuela, que había sido esclava y leía mucho la Biblia, la llamaba pecadora.

Una tarde de verano uno de los huéspedes, un cuarentón llamado Dick, cogió de la mano a la niña y se la llevó a una casa con la excusa de que allí la esperaba su madre. Era un prostíbulo. Metida en una habitación comenzó a violarla. La niña se defendió con gritos y patadas, pero una mujer le sujetó la cabeza para que no le mordiera mientras el hombre se satisfacía. Por una vecina, amante despechada del violador, la madre supo adonde habían llevado a su hija. Llamó a la policía y la niña ensangrentada fue conducida al cuartelillo. Allí el sargento observó el volumen de los pechos y la consistencia de las piernas y a su alrededor comenzaron las miradas obscenas y las risitas. Permaneció varios días en la cárcel. Violada, con 10 años, Billie fue juzgada por un tribunal junto con su agresor. A él le condenaron a cinco años; ella fue encerrada en un correccional católico, regido por monjas robustas, donde la vistieron con un uniforme blanco y azul; a continuación, según el reglamento, cambiaron su nombre por el de una santa y a partir de ese momento Billie se llamaría Teresa.

Cuando una chica se portaba mal las monjas la vestían de rojo y prohibían a las demás que le dirigieran la palabra. Hay que pensar que durante los años que estuvo Billie enclaustrada en aquella institución el color del diablo era el que más veces lució aquella niña rebelde. Fue por Pascua cuando usó por primera vez el vestido rojo y así se presentó ante su madre que fue a visitarla llevándole dos pollos fritos, una docena de huevos duros y algunas golosinas. La monja capitana condenó a la cría a presenciar cómo las compañeras devoraban su comida sin que ella pudiera siquiera alargar la mano y luego la encerró durante toda una noche en una habitación a oscuras donde estaba el cadáver de una chiquilla que se había partido el cuello al caerse de un columpio.

Al salir del correccional, cosa que consiguió bajo amenaza de suicidio, Billie abandonó Baltimore y se propuso no cesar de caminar hasta llegar a Harlem. Sólo tenía 13 años y estaba muy desarrollada. Había perdido la virginidad con un negro trompetista en el suelo de la casa de su abuela, que la dejó sangrando y dolorida, de modo que odiaba el sexo, pero ya sabía en qué clase de perro mundo había caído. Llegó a la estación de Pensilvania de Nueva York sin equipaje, salvo un cesto con un pollo que devoraba sentada en los bancos de la calle. Se encontró con su madre y comenzó de nuevo a fregar suelos, esta vez en casa de una señora alta, gruesa y holgazana, que le gritaba y la llamaba negra con un tono despectivo. Fue la primera vez que oyó esa palabra como un insulto. La niña le estampó un jarrón en la cabeza. "Tiene que haber algo mejor que esto", se dijo. Sabía que nunca podría ser una buena criada.

Su madre la llevó a una casa lujosa de pisos en la calle 141 de Harlem cuya dueña se llamaba Florence Williams. No en vano había vaciado palanganas y lavado toallas en casa de Alice Dean, por eso supo enseguida que aquello era un prostíbulo. Comenzó a trabajar a 20 dólares, cinco para la dueña, preferentemente con blancos, de ésos con mujer e hijos que tienen que volver pronto a casa, nunca con negros desde que uno de ellos, un garañón inmenso, de esos que te dicen: "¿Te gusta, nena?", mientras te destrozan, la dejó varios meses fuera de combate. Un día le negó sus favores al rey del Harlem, un tipo duro llamado Big Blue Rainier, amigo de la policía. ¿De modo que una negra no quiere acostarse con un negro? El tipo la denunció por ser menor de edad y Billie fue a parar otra vez a la cárcel.

A los 15 años iba un día por la calle 133 llena de antros de música, dispuesta a cualquier trabajo con tal de conseguir cincuenta pavos que le exigían a su madre para evitar que le echaran el colchón por la ventana. Entró en el garito Pod's and Jerri's, un local de swing y pidió cantar. Mandó al pianista que tocara Trav'lin All Alone. Al sonar aquella garganta se hizo el silencio en el que hubiera podido oírse un alfiler si caía en el suelo. En ese local las chicas tenían que recoger con los genitales las propinas que los clientes dejan en las mesas. Billie Holiday se negó a pasar por esa humillación. Un caballero le dio los dólares en la mano y debido a su orgullo las compañeras comenzaron a llamarla duquesa o Lady Day. Aunque una de las golfas del cabaré dijo que Billie cantaba como si apretaran los zapatos, la verdad es que cantó la primera canción con la voz de una gata herida y humillada en su constante rebeldía de saltar por todos los tejados. El dolor continuaría hasta el final de su vida. La leyenda de esta reina del swing no había hecho más que empezar. [fontanamoncada]

Intelectuales pobres e intelectuales ricos

Por René Avilés Fabila | © La Crónica

Vivimos bajo una manía: pedirle a todo mundo que se reduzca los sueldos, que recorten el presupuesto. Muchos alardean la disminución de sus salarios. El populismo y la crisis han desatado una necesidad de sacar dinero de cualquier parte para equilibrar al país. La verdad es que los sueldos elevados siguen dándose entre la alta burocracia, los partidos políticos reciben cantidades notables de dinero y las instituciones imaginariamente ciudadanas cobran como si fueran la ONU. El despilfarro prosigue inalterable.

La educación y la cultura han padecido fuertes recortes. Es grave porque la primera es urgente para salir del atraso en que vivimos y la segunda porque México es un país de artistas notables. No todos los intelectuales son pobres, algunos reciben grandes cantidades de dinero del Estado, además, como un excelente añadido, no hay premio que dejen de recibir. Llega a ser aburrido que unos cuantos concentren en sus manos todos los reconocimientos, doctorados, viajes al exterior, premios y becas. A este respecto circula en Internet un interesante artículo, que además está en un blog firmado por L. Morel y Alba Z. En este trabajo documentado señalan el actual monto que cada becario a perpetuidad ha recibido en estos atribulados tiempos. Transcribo el párrafo. "Según la consulta que hicimos al Conaculta por medio del Instituto Federal de Acceso a la Información, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes entrega desde el 1 de septiembre de 1993 parte de su presupuesto a escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Sergio Pitol. El monto inicial era de 8,676.20 pesos mensuales para cada uno; para julio de 1999 ya era de 13,560 pesos y dos meses después subió a 15,870; en noviembre de 2000 aumentó a 22,740; en enero de 2007 a 30,342, para quedar hasta octubre de 2009 en 32,816 pesos."

A cambio, indican, una larga serie de escritores, músicos, artistas plásticos, cineastas, bailarines, cantantes, etcétera, pasan parte de su vida solicitando la beca de creadores, la que conceden por tres años y jamás la reciben por las veleidades de jurados que forman parte de un grupo de privilegiados, de apariencia crítica y que han sido festejados por el PRI, el PRD y el PAN. Son, pues, los beneficiados por el sistema y para quienes la crisis es algo ajeno. Estamos hablando de hombres y mujeres que llevan a sus arcas carretadas de dineros, mientras que otros apenas sobreviven apoyándose en clases, conferencias, talleres y algunas ventas de sus libros. Digamos que existe una suerte de lucha de clases, de contradicción principal, entre quienes todo lo tienen en el campo de la cultura y aquellos que prácticamente piden limosna. Conaculta deberá ser replanteado completamente y darle una seria política cultural para evitar que los mismos de siempre sigan siendo los mismos de siempre: los que publican sin ningún problemas, reciben toda clase de reconocimientos y den la apariencia, vistas las cosas desde fuera, que en México no hay más de seis escritores de talla. Hay algo que añadir, esta manía oficial le permite a los medios de comunicación machacar sobre estos autores, una y otra vez, como si no hubiera otros dignos de análisis.

La cultura mexicana ha sido manejada por los gustos del titular de Conaculta en turno, por sus simpatías y antipatías personales. Recuerdo el gran esfuerzo que un grupo de escritores hicimos para que Ricardo Garibay y Elena Garro lograran tener la beca asignada a los eméritos. Asimismo es fácil recordar la manera en que creado el Fonca por Carlos Salinas de Gortari y Octavio Paz, la rebatinga por las becas a perpetuidad. Se las repartieron como antes se habían colocado en una colección literaria que en tiempos de Miguel de la Madrid arrancó con cien títulos definitivos, consagratorios. Lo absurdo era que se repetían los nombres de Benítez, Fuentes, Monsiváis, Pacheco y Poniatowska. Hubo una segunda serie para equilibrar las cosas.

Sabemos cómo se conceden las becas y llegan los privilegios a un puñado, lo que nadie entiende es la razón de que, en época de crisis, la educación pública y la cultura reciban severos cortes y los privilegios de unos cuantos sigan intocados. Lo llamativo es que ellos mismos insistan en que debe haber mayor apoyo a la cultura. ¿Para su mejoría o para que el reparto del dinero sea distribuido de manera equitativa que apoye a los jóvenes y no siempre a los afamados, muy ricos y que no necesitan el apoyo público? Los autores del artículo, concluyen que "de 1993 a la fecha, tan sólo estas seis personas han recibido del erario nacional una suma aproximada de unos 26 millones de pesos" y preguntan "¿Acaso necesitan ese dinero? ¿No es suficiente con lo que han acumulado?", luego de multitud de premios, reconocimientos, ventas de libros y otros ingresos. Me sumo a la pregunta.

Carlos Fuentes dijo en Chile que los intelectuales "Ya no dan voz a la sociedad". Tiene razón. [amartinezm]

Antonio Lehmann Struve

Por Ramón Mena Moya | © mediaIsla

Don Antonio Lehmann III ha muerto violentamente enfrentando a un vil maleante en desigualdades condiciones. Asqueado de tanta delincuencia quiso dar otro ejemplo de defender el honor de Costa Rica, esta vez arriesgando y ofreciendo su propia vida.

Su abuelo Antonio Lehmann I y su padre Antonio Lehmann II crearon la gran librería que lleva su apellido. A su hijo Antonio Lehmann IV le toca ahora la enorme tarea de mantener el prestigio de su nombre multiplicado por 1.000 por su padre don Antonio. Y es que quizás la gran diferencia de todos ellos es que don Antonio Lehmann III se ganó siempre el derecho a ser llamado por todos nosotros "don Antonio" a pesar de su deseo expreso de que lo tuteáramos.

Cuando llegué a Costa Rica, hace ya 35 años en noviembre de 1974 me entusiasmó ver la cantidad y diversidad de librerías en San José encabezadas por las dos grandes Lehmann y Universal y por otras de menor tamaño y de no menor calidad como la Trejos, la López y la Germinal de la exquisita Luisa González. En los primeros de aquellos días entré en contacto comercial con la excelencia de la Litografía e Imprenta Lehmann de don Antonio, hoy LIL en manos de su hermano Federico.

Pero no fue sino tres años después en 1977, cuando abrí mi propia pequeña librería, que tuve una relación más personal con él. El mismo día de la apertura fui a ver a don Antonio anunciándome, sin cita, arrogantemente como "su nuevo competidor". Seguido me recibió y afablemente me reclamó: "¡Competidor no!, ¡colega!". Muchas veces en nuestros incontables encuentros le recordé haberle respondido: ¿Colega?-¿Cómo puede usted equiparar un Rolls Royce con una bicicleta?

Durante los primeros 22 años nuestra amistad se forjó y se consolidó día a día, en buena parte por ser vecinos, pero se acrecentó aún más en estos últimos 10 años cuando llegamos a ser más íntimos. Pude catalogar y compartir con él sus virtudes. Era un hombre recto, estricto, íntegro, entusiasta, leal, sincero, emprendedor, visionario, generoso y espléndido, justo y justiciero, valiente en todos los campos hasta la temeridad. Incansable, a sus 75 años tenía la vitalidad de un hombre de 40; cuando tenía que emprender un trabajo en equipo o cuando compartía socialmente con sus amigos siempre era el primero en llegar y el último en irse. ¿Humilde? No tanto. ¿Cómo puede ser totalmente humilde una persona con tantos atributos positivos y a la cabeza de tantos proyectos de éxito importantes? Aunque raramente se equivocaba, por su inteligencia práctica y una experiencia de más de 60 años de librero líder, intentaba ser humilde tratándonos a todos siempre de tú a tú. Pero no bajándose a nuestro nivel, sino elevándonos a nosotros a su propia altura. Cada vez que compartía con él me quedaba con la impresión de que yo siempre salía ganando; cuando intentaba darle los méritos que se merecía lo más que lograba era salir tablas.

Curiosamente nunca recibí un regalo material de don Antonio Lehmann. Pero: ¡Qué regalazo el de su amistad!

El dolor y la rabia que nos embargan con su partida se mezclan con el pensamiento egoísta de no poder compartir nunca más de sus valores.

¿Competidor?, ¿colega? ¡Nada de eso! Solamente amigos. ¡Amigos de verdad! [Ramón Mena Moya, dominicano, propietario de la Librería Francesa de Costa Rica]

Habana III

Por Tony Pichs | © mediaIsla

Para los que nos vieron pasar por la Habana por última vez dejando los poemas de nostalgias, las heridas y las ventanas abiertas con un suspiro más profundo que un abismo, hoy les escribo, porque el aire choca conmigo y sobre mi espalda camina todo lo que fuimos juntos en sus brazos .

La Habana está cargada de instantes duros y de instantes desarmados, con rocíos de besos y engaños , está cargada de ojos ciegos que no ven su encanto

Ella volverá a herirme cuando lejos la recuerde, cuando a mis amigos los abrase, porque en la profundidad de su tristeza se encuentra nuestra esencia con orgullo, nuestra niñez al frente defendiendo lo que se nos fue arrebatado.

La habana, a veces se hunde en agujeros de silencios, en su cólera, en su despecho, no es lo mismo, las rimas que escuché y la profundidad de su existencia, no es lo mismo, las heridas que curaban su orgullo, no es lo mismo, cuando su cielo pasean entre las nubes, no es lo mismo.

No soy un predicador como en los cuentos de hadas, soy un habanero que sufre el dolor de vivir lejos de ella, que quiere compartir tierra viento y espina con los que visitan a mi Cuba lejana, dejar plasmado en esta líneas, que debajo de esa risa de cada cubano , esta la tristeza de miles de familias separadas, que bajo ese cielo azul y único, quedaron miles de manos enamoradas en la ruptura , sin poder defenderse, ahogadas en bocas de arenas.

Las ventanas han quedado aun abiertas para los que en libertad vivimos y pensamos en amor, llevemos a la Habana de hoy la mayor riqueza que jamás se reunió en la tierra, quitémonos los zapatos dorados y desnudos con los brazos abiertos, extirpemos el odio en un solo abrazo. [Tony Pichs, poeta cubano]

Cuan oportunos los Apuntes de Zaglul

Por Ángel R. Veras Aybar | © mediaIsla

En medio del incremento de la delincuencia, la violencia generalizada y su madre natural, la miseria, me detuve a leer parte de los artículos del psiquiatra dominicano, Dr. Antonio Zaglul y comprendí cuanto se aprende de las reflexiones de este hombre tan comprometido con el destino de la República Dominicana. Este gran médico recoge un conjunto de artículos mediante los cuales fijaba sus orientaciones o reflexiones, reunidos en el volumen Apuntes. El trabajo en cuestión es un pequeño ensayo que trata de diagnosticar el comportamiento de los dominicanos, siempre partiendo de criterios ajustados al método científico de investigación, recurre a lo que ha sido el proceso evolutivo de la nación dominicana, los niveles de crueldad que han tenido sus dirigentes, y como este elemento político-cultural ha contribuido a la formación de un individuo con matices paranoicas.

El contenido de los Apuntes no es voluminoso, el propio autor dice en su colofón que, "…en un trabajo al azar, escogí algunas notas de escritores y poetas nuestros y también de algunos extranjeros acerca de su opinión sobre nuestra tierra. Si hubiese seguido buscando, tendría un libro mas que voluminoso.. ."

Entre los autores que Zaglul incluyó en el colofón figuran: Pedro Andrés Pérez Cabral, Rafael Solano, Pedro Mir, Miguel Alfonseca, Narciso González (Narcisazo), Corín Sánchez Cestero, Lupo Hernández Rueda, Rubén Suro, y otros. En su trabajo titulado "Brevísima y Traumatizante Historia de un Pueblo", el autor recoge los siglos que van desde la llegada de los aventureros españoles hasta la tiranía de Rafael L. Trujillo, en el mismo se hace una radiografía que concluye en el porqué este pueblo tiene características tan especiales o broncas, no propias de otras comunidades humanas y como el propio ensayista se considera parte de esa conducta, no obstante su condición de especialista de la conducta.

En su quinta Edición auspiciada por la fundación de Crédito Educativo, y publicada en septiembre del año 1977, es decir, hace 32 años, el maestro Zaglul hace hincapié en la necesidad de terminar con el complejo de malo o de subestimación que nos caracteriza, esto lo hace en varios de los ensayos compilados, pero en los titulados: LA SUB-ESTIMACION DE LO NUESTRO I Y II es donde levanta un diagnostico que retrata de cuerpo entero al dominicano y nos llama a terminar con esa cultura del subdesarrollo y de la poca fe en las posibilidades de alcanzar un país mejor.

"Nada ni nadie de lo que nace o crece en este pedazo de isla, sirve o creemos que sirve. El trópico nos hace haraganes". Con esas frases inicia Zaglul el artículo, La subestimación de lo Nuestro, inmediatamente pasa a referir frases celebres sobre la inferioridad o infravaloració n del dominicano: "El tanino del plátano nos embrutece manchando nuestras circunvoluciones cerebrales. Nuestra vista solo alcanza la altura de un cocotero y pensamos en un dulce de piñonate, Somos todos ladrones, aunque ahora estemos disfrazados con un feo eufemismo": Macuteo. Luego procede ha formularse diversas preguntas entre las cuales figuran: "¿Quién ha creado nuestra leyenda negra? ¿Quién habla mal de los dominicanos? ¿Los haitianos? ¿Los yanquis? ¿Los puertorriqueñ os? Al respecto se responde, Ningunos de ellos. El dominicano habla mal del dominicano. Esta es la realidad". El autor sigue preguntándose: "Por qué existe esa pobre estimación de nosotros mismos? Por qué nos infravaloramos? Es un sentimiento colectivo de inferioridad? ¿Por qué?" Para el médico psiquiatra, esas formas de infravaloració n son adquiridas de diversas formas y maneras: Los hijos lo aprenden de los padres; de los maestros, de los historiadores y también de nuestros propios gobernantes.

Según el criterio que tenía este autor para 1977, "El dominicano, no cree en el dominicano". Desde luego que la vida o dinámica social, como la naturaleza misma, no es estática, el mundo y el país han cambiado en algo más de 32 años, pero lo cierto es que muchas verdades y comprobaciones dichas por este gran galeno siguen teniendo vigencia en nuestra querida tierra. Los descubrimientos de Zaglul deben servir como referente para acabar con esa forma de valoración, pero al igual que él tenemos el deber de creer y trabajar para incentivar lo bueno frenar la maldad, no importa lo alto que esta se encuentre y de las complicidades de los gobernantes para con ella. El Dr. Antonio Zaglul, además de criticar de forma positiva esa actitud fatalista y negativa, resaltó la grandeza del hombre o mujer nacidos en esta isla, cuando dijo: "admiro a los dominicanos vivos y muertos, famosos y anónimos que hacen grande a nuestra patria. Por eso tengo un gran aprecio por Don Pedro Henríquez Ureña, el más grande ensayista hispanoamericano; por la prosa de Don Américo Lugo; por nuestros grandes poetas; por nuestros músicos; por un joven tímido llamado Nilo Herrera, profesor de Yale; por el Dr. Martínez Vanderhorst, considerado uno de los mejores neurocirujanos del Canadá, los hermanos Taveras de Moca,….los hermanos Moscoso; Ramón de Lara; el doctor Fiallo, con grandes investigaciones en quimioterapia; Aybar Nicolás, medico, profesor de la Universidad de Santiago de Chile; Florencia Pierret, profesora de música en la Universidad Católica de Santiago de Chile". Concluye su lista refiriéndose al caso de la niñera de sus hijos, misma que después de una ardua labor diaria, estudia medicina en la UASD.

La lista de dominicanos exitosos es amplísima: en los deportes, las ciencias naturales, sociales, en las actividades artísticas, la solidaridad y filantropía internacional, etc. Ese criterio de restarnos capacidad debe erradicarse de la mente del dominicano, esto como la única vía para alcanzar una sociedad y patria mejor. En un ambiente de total pesimismo, creo que los Apuntes de Zaglul pueden servirnos como una guía de referencia para actuar de forma positiva y creer en las perspectivas de algo mejor.

Puertas y ventanas

Bosch como poeta e historiador

Santo Domingo, RD.- El Círculo Cultural Salomé Ureña, invita a la tertulia Bosch como poeta e historiador. Basada en la obra Antología del pensamiento de Juan Bosch de la autoría del Dr. Justo Pedro Castellanos, con los comentarios de destacados escritores e intelectuales dominicanos, para celebrar el Centenario del Nacimiento del extinto escritor y político. 21 de noviembre del 2009. Foro Pedro Mir, Centro Cuesta del Libro, sita Av. 27 de Febrero, 6:00 p. m.

Arte-Único

Personajes sancristobalenses del Arte y la Cultura: Catarsis atemporal de Francisco Tiburcio Corporán. Abrir en la siguiente página: http://arte- unico.blogspot. com/

Historia del endemoniado Pacheco de Jan Potocki

Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves: Historia del endemoniado Pacheco, por el autor polaco Jan Potocki [1761-1815]. Pulse sobre el título para leer el cuento en Ciudad Seva.

…y en la esquina acostumbrada

http://delsolconsan luis.blogspot. com/

Festival de Internacional de Poesía en Cartagena

Cartagena de Indias, del 1 al 5 diciembre 2009. Tributo al poeta Kelly León Menazas. www.festipoesiacart agena.com Fax: 6649604. Cel: 315-7799281

En Tríada

Te esperamos en http://triadaexpres s.blogspot. com

Imágenes del mundo

mediaIsla más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.

poeMARTES

sábado, 14 de noviembre de 2009

RESUMEN CULTURAL SOBRE CIENCIA, POLITICA, ECONOMIA, HISTORIA, ARTE, LITERATURA, UNA RESENA DE MEDIA ISLA PUBLICACIONES

La vejez | La biblioteca de Cortázar | Asedio de la banalidad | La mulata de Martinica | Deleuze y Guattari | Dominicanish | La Cosa Nostra Dominicana | Puertas y ventanas: Ajuste de cuentas | Poeta Invitado | Primer Concurso Latinoamericano de Novela | Turismo Literario Apócrifo | Preparando Marianamente la Navidad | De vuelta al trabajo | Habemus Anticristo | Imágenes del mundo

Ser viejo

El fenómeno de la nueva ancianidad bajo la óptica de la filosofía y la sociología modernas. Por qué la vejez dejó de ser sinónimo de autoridad y sabiduría. Un ensayo sin concesiones de Diana Cohen Agrest sobre los cambios culturales que afectan a la tercera edad

Por Diana Cohen Agrest | © LA NACION

El día que sean invitados a un congreso desde el extranjero, se hagan cargo de todos sus gastos y sean recibidos en el aeropuerto.. . es porque están viejos-, sentenció cierta vez un experimentado profesor universitario ante sus alumnos. De allí en más, esta muestra de humor corrosivo sería el consuelo que me acompañaría en cada uno de mis esforzados desplazamientos académicos.

Años más tarde, vuelvo a encontrar al profético docente en una velada social. Remedando sus palabras, le cuento que las invitaciones all inclusive que, finalmente, estaba recibiendo tras años de perseverancia eran la prueba irrefutable de su hipótesis prudencial. Para mi sorpresa, y con una bien ganada autosuficiencia, replica entonces que el paso del tiempo lo había obligado a reformular su teoría original: "El día que ya ni te vayan a buscar al aeropuerto ni se hagan cargo de todos tus gastos y ni siquiera te inviten, ese día, ¡es la prueba de que estás realmente vieja!"

En la Antigüedad, cuando el anciano era una rara avis, era venerado como una fuente sapiencial indisolublemente ligada a cierta superioridad moral certificada por su madurez. Hoy por hoy, en un mundo demográficamente envejecido en el que se asienta una cultura que idolatra tanto la belleza y la juventud como oculta la fealdad y la vejez, no se desea ser perturbado por nada que nos recuerde nuestra finitud. El costo social de esta huída es una progresiva invisibilizació n de una franja etaria en una sociedad que, a mayor cantidad de viejos, menos sabe qué hacer con ellos. No es por azar que los eufemismos para aludir a este colectivo se multipliquen como los panes y los peces: "abuelos", "adultos mayores", "tercera edad" y hasta "cuarta edad"... en un intento de cubrir con un manto de respetabilidad a quienes el rechazo cultural hace de los así aludidos, uno de los grupos más discriminados. Dicha exclusión ilumina las razones que hacen que las reflexiones en torno al envejecer, en nuestra cultura mediática, suelan ser marginales pues, a manera de síntoma, ellas reflejan el rostro oculto de aquello que nos resistimos a aceptar.

René Rodríguez Soriano

y Dedé Mirabal

en Voces Dominicanas


Miami International Book Fair

Domingo 15 de noviembre 11:30 AM Sala 221-3314, 3° Piso, Edificio 3 del Wolfson Campus del Miami Dade College, Miami FL 33132.

Aun cuando admitamos que muchos de los prejuicios son la expresión de condicionamientos culturales, el imaginario social de la vejez hunde sus raíces en las circunstancias que hasta hace poco sellaban esta etapa de la vida atravesada por el tiempo y por una carnalidad despojada de todo glamour. De allí la necesidad de meditar, a contracorriente, en torno a modelos divergentes en el abordaje del envejecer.

La mirada despiadada

Por cierto, el envejecimiento no es una condición "normal" para el que lo vive, quien se siente cobijado bajo la creencia de que sólo los otros envejecen. Esta autoexclusión narcisista es tan frágil como detectable: una mirada fugaz en el espejo basta para que el cristal le devuelva una imagen marcada por las huellas del tiempo, para comprobar que es y no es el mismo. Es cierto que, en su conciencia, se siente todavía joven, pero la imagen retratada poco o nada tiene que ver con la reflejada en aquellos días más benévolos del pasado, como si ese ritual de cada día le revelara, con crueldad, cierta incoherencia entre el yo joven que lo acompaña desde siempre y ese yo que contempla, consternado, en el cristal. Ese rostro que, con el tiempo, se le ha vuelto extraño.

Este desencuentro aciago entre el yo que se cree ser y el que se es condujo a cierto consenso en el imaginario colectivo acerca de que el envejecimiento es un mal incurable. Devoto de una fe ilusoria y consagrado a exorcizar ese mal, aquel que dice "Me siento bien" lo hace porque ya no se encuentra en un estado óptimo, condición en que uno ni siquiera "se siente": durante las primeras etapas del ciclo vital, el cuerpo lo acompañó como un amigo silencioso. Al envejecer, de aliado se transformó en enemigo, traicionándolo, inclemente, con achaques y limitaciones; devenido una suerte de parásito que ha ido carcomiendo a quien fue en tiempos mejores. Cuanto más siente que las piernas no le responden, que la digestión se le volvió una molestia, que la vista se le nubla; cuanto más siente el cuerpo, más extraño se siente de quien fue, aun cuando continúe siendo el mismo. Y pese a que lo abandona cada vez un poco más, se aferra a él y, a través de él, a la vida.

Por sobre todo, el individuo que envejece se siente cada vez más, más cuerpo y, en el mismo gesto, más desposeído de un mundo donde se va quedando solo. Ciudadano de una patria que ya no es la suya, sus amigos de siempre lo han ido abandonando. Ya ni siquiera lo acompañan sus enemigos, los mismos que le daban algún sentido, siquiera miserable, a sus luchas y fracasos. Por eso se obstina en ese yo que alguna vez existió, cuando no reescribe su propia historia. Pues en una suerte de rememoración tan ficticia como irrefutable, entreteje el arte de la fabulación: si de joven se creyó dotado de aptitudes musicales, el yo social presentará su propio pasado como el de un talento desperdiciado. O si es un veterano de la Guerra Civil Española, podrá alardear de haber sido vecino de cama del Hemingway internado en el hospital militar.

Reconociéndose cautivo de su cuerpo propio, lanzarse fuera de los muros de su acotada geografía, salir de lo normal, alterar su rutina, mudarse, viajar o explorar territorios inexplorados supone los riesgos de enfrentarse con adversarios con los que no se siente capaz de medir sus fuerzas. Esas fronteras no son meramente espaciales. Con el porvenir cancelado, es irrelevante aquella pregunta pueril "¿Qué vas a ser cuando seas grande?". El sucedáneo es "¿Qué hiciste de tu vida?, como si la vida, sinónimo de cambio y devenir, se hubiese petrificado en un pasado hacia el cual no hay ni retorno ni oportunidad de reparación. Prisionero de quien fue, contempla con recelo al joven que todavía es promesa, es más, que todavía es lo que promete ser, porque no ha atravesado el curso del tiempo que se burla de los deseos y aniquila las ilusiones.

Cuando recién despunta la vejez, todavía intenta sostener aquel yo social (aun a sabiendas de que el yo biológico ya no responde como se quisiera). Y todavía vive como imagen especular -interiorizada- de la mirada de los otros. Pero desterrados de esa patria que es el propio tiempo, y a diferencia de los que le siguen, quienes envejecen no sólo envejecen para la mirada de los jóvenes, también envejecen para muchos de sus coetáneos, quienes corren tras los jóvenes y los ideales de la juventud, en el anhelo inútil de que, como por ósmosis, la fuerza y rebeldía juveniles les sean transmitidas, añorando esa edad presuntamente dorada (y olvidando que, en verdad, se trata de un período crítico de la vida, plagado de conflictos y temores).

En un texto sin paliativos, Revuelta y resignación. Acerca del envejecer, el pensador existencialista Jean Améry describe, en estos términos, al viejo que, vanagloriándose de su actitud positiva, aspira a mantenerse joven entre jóvenes: si se viste y se expresa como aquellos a quienes emula, simulará compartir las bondades de la juventud. Si el viejo renuncia al espíritu de sus propios tiempos y logra mimetizarse con los modelos contemporáneos, se dirá de él que es dueño de "una mentalidad abierta", pero a costa de sentir en carne propia su anacronismo. Obligado a vivir en un mundo que no es aquel en el cual él creció. Pero como esos modelos se renuevan cada vez más aceleradamente, está condenado a saberse cada vez más distante de las vanguardias.

Otra respuesta posible es cosechar lo vivido, creerse más allá del bien y del mal, sintiéndose finalmente liberado de la tiranía de modas pasajeras (otra forma de autoengaño), como si la experiencia ganada, pero sobre todo sufrida, otorgara el título de maestro de vida que hasta parecería autorizar cierto maltrato a los demás. Es el caso de quien murmura, entre dientes, "Todo tiempo pasado fue mejor", sin reconocer que (parafraseando a Borges) le tocó vivir, como a todos los hombres, en el peor de los tiempos.

No son las únicas respuestas existenciales a la vejez. También hay otras que, sin caer en la autoindulgencia de la mimesis ni en la soberbia de lo superado, se sostienen en un presente enraizado en el deseo de vivir.

La mirada redentora del deseo

Baruj Spinoza, el filósofo que exaltó como pocos la conquista de la alegría, declaró: "La esencia del ser humano es el deseo", y en esas enigmáticas palabras condensó la complejidad de la naturaleza humana. Porque desde el primer llanto con el que nos asomamos al mundo, somos sujetos deseantes. Porque cuando ni siquiera sospechamos nuestro destino crepuscular y todavía ignoramos absolutamente todo de cronologías y de convenciones humanas, el deseo ya se expresa como lo que es: aquello que nos constituye como quienes somos. Y siendo un deseo sin tiempo, el viejo es tan perfecto como el joven y éste, como el niño, porque en cada estadio de la vida se es todo lo que se puede o se sabe ser.

El ser humano es su deseo desplegándose a través de proyectos vitales: la sucesión de las civilizaciones, las colosales construcciones humanas, las obras de arte que parecen resistir a las victorias y a las derrotas de los ejércitos más invencibles no son sino la expresión de la conquista del instinto y del pensamiento. Pero también los actos insignificantes de la cotidianeidad, las victorias despreciables y las derrotas baladíes del día a día nacen de esa fuerza deseante que, si dependiera de cada singularidad humana, se querría infinita.

Vivir, en su sentido último, es la búsqueda perpetuamente renovada del "desear desear", desear el propio deseo, desear ser sujeto deseante, sea cual fuere el objeto que instituimos, circunstancialmente , como objeto de deseo. Es el mismo deseo que, en el horizonte existencial, propicia los buenos encuentros: aquellas amistades y amores que enriquecen nuestras vidas, los proyectos compartidos, los goces renovados. Experiencias, todas ellas, para las que poco importa el ocaso.

Sin embargo, dado que el tiempo vivido está hecho no sólo de encuentros sino también de otros tantos desencuentros, estos encuentros fallidos pueden amenazar el deseo, debilitar ese desear desear, ponerlo en riesgo y hasta consumirlo (morir es apenas eso, sucumbir al poder de un mal encuentro con otra cosa -un veneno, un automóvil, una célula cancerígena- que termina por destruirnos) .

En su forma progresiva, el envejecimiento suele propiciar el "rumiar" silencioso del pasado, el volverse una y otra vez a lo que se hizo o no se hizo, o a lo que se pudo haber hecho y no se hizo. Es cierto que lo vivido persiste, insistente e inquietantemente, bajo la forma del recuerdo. Y es más cierto aún que el pasado como tal, por su evaporada "corporalidad" ("lo que fue, fue"), ya no puede ser transformado. Con su mirada interior obnubilada por su densidad existencial, el viejo se interroga sobre lo que habría sido si su pasado hubiera sido distinto. Piensa que si no hubiese hecho tal o cual cosa, no habría sobrevenido luego la catarata de desgracias cuyo desencandenante inicial podría haber sido evitado. Como el hacha en el yunque, esos recuerdos golpean una y otra vez. O hasta se han vuelto una suerte de alimento indigesto que intoxica a quien lo rumia con los fantasmas del pasado que habitan en su imaginación.

¿Qué hacer, entonces, con la experiencia acumulada, con esos desencuentros que han sellado el cuerpo y la mente con secuelas tales como el resentimiento, el remordimiento o el arrepentimiento? ¿Qué hacer toda vez que se desearía trocar lo acontecido en no acontecido, y transformar en acontecimiento lo que jamás aconteció? Spinoza nos propone un camino para reapropiarnos de nuestras emociones, desligándolas progresivamente de esas representaciones imaginarias que nos vuelven cautivos del pasado.

Por empezar, se trata de darnos cuenta de que, por lo general, nuestras emociones negativas proceden de la creencia errónea de que una única causa es la responsable de todo lo que nos acontece. Separando ese eslabón de la cadena de causas y efectos a la que pertenece, suponemos que si ese acontecimiento hubiese sido diferente, las consecuencias dolorosas podrían no haberse seguido. Entonces nos parece que todo pudo haber sido distinto.

De más está decir que, lejos de ser una panacea, esos pensamientos se reducen a lo que los lógicos llaman un contrafáctico, un condicional cuyo antecedente nunca ocurrió, como el enunciado "Si Julio César no hubiese cruzado el Rubicón, la historia de Roma (y del mundo) habría sido otra". Vuelto hacia su propio pasado, quien piensa en estos términos piensa a contramano de los hechos, en un mecanismo imposible aferrado a cierta melancolía nostálgica que inmoviliza a quien lo experimenta en un tiempo sin retorno. Desconocedor, por añadidura, de que jamás se podría haber hecho todo lo que se deseó, porque nuestra libertad es siempre una libertad condicionada por un campo de fuerzas y de tensiones. Libertad del querer ineludiblemente limitada por los deseos de los otros.

A través de este itinerario, Spinoza nos señala ciertos recursos existenciales capaces de liberarnos de lo que nos sume en el desasosiego. Es necesaria una reapropiación de las emociones, que las desligue progresivamente de la representació n de las cosas exteriores. Si reconocemos los mecanismos mentales de producción de una emoción, no estando ya ésta asociada a la cosa exterior que se considera su causa, esa emoción deja al mismo tiempo de ser experimentada como una pasión, en otras palabras, interpretada y vivida en términos de amor o de odio, y en consecuencia, deja de estar sometida a lo que nos rodea. Se trata, en suma, de reorganizar nuestro campo mental según las reglas de una nueva economía libidinal que reconduzca hacia el yo todas sus producciones, desvinculando las emociones de sus fijaciones obsesivas a fines externos, y dotándolas en ese acto de nuevas motivaciones. Por medio de una especie de conversión racional, es posible disminuir subjetivamente la carga libidinal proyectada en los recuerdos destructivos y reencauzar nuestras emociones para que operen a nuestro servicio, incrementando la fuerza afirmativa en la que se sostiene la tarea de vivir.

Spinoza nos enseña que el reconocimiento de la génesis de nuestras emociones, junto con la comprensión de su naturaleza, puede llegar a quitar el dolor que esas emociones nos producen, reafirmando el valor terapéutico de una reflexión esencial en la consecución de la superación de las emociones dolorosas: así como se sigue que no es sencillo llegar a comprender los mecanismos proyectivos que instituyeron al objeto de amor o de odio que nos sume en el dolor, porque estamos comprometidos, involucrados con ellos, se sigue asimismo que una vez que comprendemos esos mismos mecanismos proyectivos y su fuente en el yo, con el tiempo dejarán de producirnos dolor. Esta suerte de resignificació n de las emociones, nos lo advierte el filósofo, aunque difícil, no es imposible.

Spinoza dijo: "La esencia del hombre es el deseo". Y el deseo es primariamente el deseo de conservar la vida y de hacer, de esa vida, una existencia enriquecida por los encuentros con los otros y con las cosas del mundo, actividad deseante que recién cesa con la muerte.

El deseo es, al fin de cuentas, amar la vida. Y no conoce ni de primaveras ni de otoños.

La mirada científica

No sólo los viejos. También los jóvenes y aquellos que no lo son tanto ven la vejez como un mal que sólo les sobreviene a los otros, aun cuando paradójicamente -a diferencia de los negros o los extranjeros, por nombrar apenas un par entre tantos otros grupos discriminados- , los viejos son la única minoría de la cual esperamos formar parte (dado que la alternativa es, obviamente, peor: morir antes).

El sociólogo Manuel Castells, en La era de la información, una obra tan actual como documentada, observa que tradicionalmente el tiempo laboral se asociaba íntimamente con el ciclo vital. Ese matrimonio entre tiempo vivido y jubilación parece haber llegado a su fin: individuos que ni siquiera alcanzaron la sexta década de vida, por jubilación anticipada, por desempleo permanente o por desgaste o desánimo ante la imposibilidad de reinsertarse en el mercado laboral, lo abandonan prematuramente. No sólo el reconocido profesor universitario dotado con los conocimientos que sólo la experiencia puede conferirle es apartado de la vida académica. También las miopes conductas empresariales y gubernamentales conducen a deshacerse de los trabajadores de cierta edad, en la creencia de que la madurez es sinónimo, observa Castells, de cierta incapacidad de "adaptarse a la velocidad actual de la innovación tecnológica y organizativa" , miopía que pasa por alto que la aceleración en la renovación de la tecnología crea un horizonte perpetuamente inalcanzable no sólo para los llamados "inmigrantes digitales" (quienes nacieron mucho antes de la aparición de estas nuevas tecnologías), pues de hecho también los "nativos digitales" la padecen.

En contrapartida, la transformació n del ritmo vital que hacía del hombre un reloj biológico cuyas horas marcaban inexorablemente lo que socialmente se esperaba de él, la prolongación de la duración de la vida media y la proporción de la población que supera esa media alteraron la asociación entre ancianidad y muerte social. El universo de la vejez es tan heterogéneo o más el de que cualquier otro grupo etario (pensemos, sin ir más lejos, que abarca desde los sesenta o sesenta y cinco años hasta los cien años, y que en la ciudad de Buenos Aires solamente, lo dicen las estadísticas, hay más de trescientas personas centenarias) , prolongación que redefinió el ciclo vital. Si tomamos en cuenta que a un jubilado a los sesenta y cinco años tal vez le espera vivir un tercio de su vida, la salida del mercado laboral ya no es un criterio válido para determinar el pasaje a la vejez. Y si se aplica un criterio mucho más preciso, las diferencias individuales no se hallan tan sujetas a la edad cronológica como al grado de discapacidad, fragilidad o dependencia, no siempre en relación directamente proporcional con la edad. Esas diferencias son tan importantes que algunos miembros muy maduros pueden ser encolumnados con discapacitados más jóvenes, integrando conjuntamente un nuevo grupo social. Por último, más que por su edad, la diferenciació n real pronto dependerá del capital social, cultural y relacional acumulado a lo largo de la vida, lo que quiebra, señala Castells, "la relación existente entre la condición social y el estadio biológico en que se basa el ciclo vital".

Otros enfoques científicos también colaboraron para esclarecer la autopercepció n de la vejez. Los aportes de la psicología y la neurología a la gerontología documentaron cierta pérdida de las capacidades intelectuales y mnémicas a medida que progresa el envejecimiento. La contrapartida del reconocimiento de ese deterioro cognitivo son los índices alentadores en la evolución de vida emocional. A juzgar por los estudios dirigidos por la investigadora Laura Carstensen en el Laboratorio de psicología experimental de la Universidad de Stanford, tras el seguimiento de un grupo de 184 personas entre los 18 y los 94 años se concluyó que, aunque los sentimientos positivos se mantienen constantes tanto en los adultos jóvenes como en aquellos que no lo son tanto, con el transcurso del tiempo la frecuencia de sentimientos negativos declina notoriamente. Tras "tocar fondo" alrededor de los sesenta años, los sentimientos negativos en quienes superan esa edad, experimentados en el día a día, son más frecuentes, pero se mantienen por debajo del nivel máximo de los jóvenes veinteañeros. Por añadidura, a medida que se envejece, los sentimientos positivos perduran durante más tiempo mientras que los negativos son cada vez más efímeros.

Esta variabilidad mostraría que la gente mayor regula sus estados emocionales mejor que lo que lo hace la gente joven. Con el paso del tiempo, la sensación creciente de que se cuenta con menos tiempo futuro genera la búsqueda de relaciones emocionales más profundas, a diferencia de lo que ocurre a los jóvenes que, con todo el tiempo por delante, sacrifican a menudo los lazos emocionales en la búsqueda de nuevos contactos y experiencias. Los viejos conviven en redes sociales reducidas, como reducidas son sus esferas de intereses. Pero aun cuando suelan ser vistos como desconectados de muchas actividades o como indiferentes a las oportunidades sociales, se probó que la reducción de su actividad social y de experiencias novedosas les brinda cierta libertad de elegir vivir vidas emocionalmente más satisfactorias.

Victoria pírrica

Seguramente ninguna de las tres miradas en torno a la vejez -ni la despiadada ni la redentora ni la científica- agota por sí sola la complejidad de lo vivido, pues quien la vivencia en su singularidad puede identificarse en mayor o menor grado con una u otra de ellas. Pero en cualquier caso, quien transita esa etapa de la vida suele tener demasiado para darse y para dar a los demás, aunque el imaginario colectivo insiste en representarlo como muy distante de proyectos y sueños por cumplir.

Si la percepción social de la vejez es una construcción cultural, no alcanza a reflejar las diversas maneras en las que puede ser vivida; recuperar la vejez como lo que es, una etapa más de la existencia humana, nos compromete a todos: para quienes ya no son jóvenes, el desafío es resignificar esos años para legarlos a las generaciones más jóvenes, todavía indiferentes a ese futuro que se les antoja tan remoto como impensable.

Cuando ilusoriamente renegamos del tiempo vivido, aferrándonos a una perpetua juventud apócrifa, sólo obtenemos una victoria que, en un mismo gesto, nos condena. Victoria fallida porque, más tarde o más temprano, la vejez nos espera a casi todos los mortales. Y serán los mismos que hoy se vanaglorian de vencer el tiempo, las piezas sacrificiales de un efímero triunfo.

En Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar condensa este pasaje a la sabiduría cuando el emperador reconoce que ha llegado a "la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos".

Al fin de cuentas, la vejez asusta porque preanuncia el fin de la existencia humana. Sin embargo, vivimos preñados de incertezas. Y una de ellas, como reza el proverbio, nos recuerda que "Nadie es demasiado joven como para no morir mañana ni demasiado viejo como para no vivir un día más". [giecoleon]

La biblioteca personal de Cortázar se vuelve pública en Internet

El Instituto Cervantes y la Fundación Juan March inauguran una exposición virtual sobre el universo literario de Cortázar. Libros dedicados, firmados, anotados y un costado íntimo y desconocido de uno de los autores más importantes de la historia de la literatura argentina.

Los libros de Cortázar, permite adentrarse por primera vez en la biblioteca del autor de Rayuela, y conocer, a través del testimonio de sus libros, su universo lector.C oordinada por Jesús Marchamalo, la muestra puede visitarse desde esta semana en la página web del Centro Virtual Cervantes http://cvc.cervante s.es/literatura/ libros_cortazar/ /.

Aurora Bernárdez, viuda y legataria universal de Julio Cortázar, donó en 1993 a la Fundación Juan March la biblioteca personal del escritor. Algo más de cuatro mil volúmenes, muchos de ellos dedicados o anotados, que tenía en su casa de parisina: literatura del siglo XX, libros de arte, antiguas ediciones de clásicos castellanos; libros de poesía en inglés o francés, diccionarios.

Dividida en cinco epígrafes -libros firmados, dedicados, anotados, con objetos y formatos curiosos-, la muestra se detiene en un centenar de obras, seleccionadas por su singularidad. Hay libros dedicados por Octavio Paz, José Lezama Lima, Pablo Neruda, Alejandra Pizarnik, muchos de ellos mostrados por primera vez; así como dedicatorias de María Zambrano, Rafael Alberti, Augusto Monterroso, Italo Calvino, Virgilio Piñera, entre otros muchos autores con los que Cortázar tuvo relación, según informó la agencia Europa-Press.

También pueden verse libros con anotaciones manuscritas, a lápiz, bolígrafo o rotulador -comentarios, preguntas-, que muestran la pasión con la que Julio Cortázar leía, y el diálogo que le gustaba establecer con los autores a través de sus libros.

Hay un apartado dedicado a las erratas, que el escritor corregía incansablemente, y sobre las que -en ocasiones- pedía explicaciones en los márgenes del libro a autores y a editores: "¿Por qué tantas erratas?", anota en su edición de Paradiso, de Lezama Lima.

La exposición virtual se interesa también por algunos libros de formatos curiosos, y por una selección de primeras ediciones de obras de Julio Cortázar publicadas tanto en español como en distintas lenguas.

Santiago Gamboa: Vivimos el asedio de la banalidad

El escritor colombiano vino a Buenos Aires a presentar Necrópolis, novela con la que obtuvo el premio La otra orilla 2009. A través de múltiples voces, la obra refleja la violencia actual en sus distintos rostros

Por Héctor M. Guyot | © LA NACION

Desde la terraza del hotel porteño donde se desarrolla la entrevista con Santiago Gamboa se domina la ciudad. En el patio de un edificio vecino, una mujer joven riega las plantas. Unos pájaros cruzan la mañana despejada. De pronto, una sirena estremece el inacabable horizonte de cemento. Ese grito estridente y monocorde, que quizá se abre paso hacia una vida en peligro, parece salido de las páginas de Necrópolis, novela que acaba de obtener el premio La otra orilla 2009, otorgado por el grupo editorial Norma, y que el escritor colombiano vino a presentar en Buenos Aires.

En Necrópolis, la ciudad es una Jerusalén sitiada por la guerra. Reunidos en un hotel asediado por el estruendo de las bombas, los invitados a un congreso de biógrafos exponen vidas de lo más bizarras. En algunos casos, propias y en otros, ajenas. Allí están, por ejemplo, la estrella del porno Sabina Vedovelli, el librero francés Edgar Miret Supervielle y sobre todo José Maturana, un ex convicto y ex drogadicto devenido pastor evangélico que narra su ascensión desde las calles más sórdidas hasta el imperio religioso que construye junto a su salvador, un carismático mesías latino de Miami. "Quería hacer una especie de versión contemporánea del Decamerón, un libro que admiro mucho, para abordar temas como la violencia, la crueldad y la muerte -dice Gamboa, nacido en Bogotá en 1965-. En lugar de una ciudad sitiada por la peste, pensé en un lugar martirizado por la guerra, que es otro tipo de peste. Me pareció una bonita idea que en esa ciudad hubiera un grupo de personas, como en el Decamerón, que se cuentan historias. Obviamente, el marco ideal era un congreso."

En su conjunto, estas historias, que incluyen temas como la droga, la prostitución y el terrorismo, y que están narradas con un lenguaje tan coloquial como crudo y explícito, trazan una pintura de la degradación de la vida en nuestro tiempo. "Escribí esta novela como forma de dar mi mirada personal del mundo contemporáneo a través de la literatura. Es una visión descreída, dura, nihilista, en la que el ser humano aparece como alguien frágil rodeado de peligros y amenazas", cuenta Gamboa, autor de dos libros de relatos y cinco novelas, entre las que se cuentan Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000) Los impostores (2002) y El síndrome de Ulises (2005). Traducido a más de quince idiomas, el escritor vive desde hace un año en Nueva Delhi, India, donde se desempeña como consejero cultural de la embajada colombiana.

—En el congreso confluyen personajes de distintas culturas y extracciones, hay académicos y escritores mezclados con estrellas porno y predicadores. ¿Por qué esa diversidad?

—Me gustan las novelas donde hay personajes de distintas procedencias, pues las historias son diferentes de acuerdo al lugar donde ocurren. Los personajes de Necrópolis, sin embargo, tienen en común cierta fragilidad y todos narran el paseo por su infierno personal. A mí me gusta mucho el Bosco y ese tríptico suyo del cielo y el infierno, que también fue parte, como imagen, del impulso inicial de la novela. A los personajes también los iguala la lucha por inventarse una vida desde la precariedad y la orfandad, como si trataran de ser felices en medio de una realidad que les niega todo. Incluso en las vidas más banales hay momentos extraordinariamente heroicos y otros de crueldad o de traición. Cualquier vida, si la miras con cuidado y afecto, te muestra todo lo que hay en la existencia.

—¿Y alcanzan la redención esos personajes de vidas tan duras y por momentos tan sórdidas?

—Los redime precisamente el hecho de contar sus historias. La ciudad, como ellos, está sitiada. La única defensa, tanto de ellos como del lugar, es usar la palabra para transmitir y salvar los relatos que contienen ideas sobre el mundo y sobre la condición humana. Es como si la celebración de la vida en medio de un lugar acosado por la muerte se diera a través de la palabra, a través de las historias.

—Se trata de personajes construidos desde su discurso, desde su voz. ¿Cómo construiste a Maturana?

—Empezó siendo un sueño muy ambicioso: una gran voz que unificara América latina en un personaje que se pregunta por su origen en una calle de Miami. Luego lo reduje al área del Caribe, algo más verosímil. Me gustan los personajes que se narran a sí mismos a través de su voz, a la manera de Manuel Puig, por ejemplo. En este caso, yo mismo tuve que oír primero esas voces antes de volcarlas en la página. Pensaba mucho en Maturana y me parecía que lo oía, hasta que tuve claro cuál era su tono. De pronto escribí un párrafo y me dije: tal como suena esto tiene que sonar todo.

—Hay muchas escenas sexuales en la novela. ¿Qué lugar ocupa la pulsión del sexo en ese mundo marginal y violento que describen algunas de las historias de Necrópolis?

—En el caso de la actriz porno, el sexo es su manera de defenderse del mundo y al mismo tiempo de conquistarlo. Pero además, cuando tú vives una situación de miedo permanente porque no tienes trabajo, porque sientes frío y hambre o tu autoestima está por los suelos, el sexo se convierte en una forma de evadirte y hasta de sentirte vivo, como ocurre con las drogas o el alcohol. En los grupos de inmigrantes ilegales que conocí en París a principios de los años 90 se vivía una sexualidad desorbitada, porque para el sexo no necesitas visa ni documentos, ni siquiera plata. Ese tipo de sexo también refleja síntomas del mundo contemporáneo, como la violencia y la agresión, aunque también puede contener lealtad y hasta amor, una sensación cada vez más rara.

—¿Vivimos en un mundo asediado por la violencia, el caos y la crueldad?

—Vivimos asedios de distintos niveles. En ciertos lugares el asedio es físico y tiene que ver con la guerra y la muerte, con la violencia convertida en secuestro, en tortura, en terrorismo, en crimen indiscriminado, tanto de particulares como de los Estados. Pero hay otros lugares donde el asedio, violento también, parte de la banalidad, de la mirada superficial e inhumana de los demás. Esta agresión ataca también las cosas bellas que el ser humano ha construido durante siglos. Fíjate en la literatura. Hoy está asediada por la banalidad, por la cultura del entretenimiento y la vacuidad. Por ejemplo, el libro más vendido y leído en Estados Unidos durante 1958 fue Lolita, de Vladimir Nabokov. ¿Hace cuánto tiempo que no ocupa ese lugar una obra de carácter literario?

—De algún modo, la novela establece una metáfora de fin del mundo. ¿Compartís esa visión apocalíptica?

—Sin duda tengo ahora una mirada más melancólica sobre el mundo que la que tenía en mis libros anteriores. Veo cada vez menos belleza y más arrogancia y violencia. Todo ser humano lleva dentro de sí un mundo perdido, una visión de la infancia en la que todas las cosas eran más bellas y amables. Pero hoy se ha vuelto normal hacer cosas inmorales sencillamente porque no son ilegales, y se publicitan como si fueran virtudes. Es un mundo grosero, lleno de cinismo. En ciertos lugares eso puede deberse a la falta de educación o a la frustración por la falta de oportunidades. Pero en otros es el resultado de la abundancia, de la arrogancia y el triunfalismo. Eso pasa en ciudades maravillosas como Londres, París o Nueva York. Tú llegas a París o a esas bellísimas ciudades europeas que en su superficie no pueden ser más hermosas y lentamente empieza a aparecer todo esto, es el horror, mientras que llegas a una ciudad como Nueva Delhi o como Nairobi y la superficie es horrorosa, pero lentamente emerge una belleza que está en la gente. Por eso para mí estar en Delhi es una opción de vida.

—Dejaste Colombia muy joven...

—Hace 25 años, a los 19. A mi padre, que era profesor de historia del arte en la universidad nacional, lo invitaron a enseñar por un año en la universidad de Heidelberg, Alemania, y terminó yéndose a Europa toda la familia. Yo me fui a España, donde obtuve una beca para estudiar filología en la Universidad Complutense de Madrid. No tenía el proyecto de irme para no volver. Como dice Bryce, soy un "quedao". Quería escribir, y por entonces creía en la idea romántica de Cortázar y Vargas Llosa de que había que ir a París. Me matriculé en la Sorbona para hacer un doctorado en literatura y allá fui.

—He leído que en París conociste al escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, que escribió su obra en los márgenes y por fuera de las grandes corrientes de la literatura latinoamericana.

—Ribeyro me salvó la vida. Casi todo lo que soy es el resultado de haber seguido el camino que él me mostró. A los 24 años yo quería ser escritor pero no sabía cómo, y estaba ocupado en sobrevivir. Hacía mecánica en las calles, lavaba platos, pero no conseguía llevar adelante mi propósito. En Madrid, un amigo peruano me había dado el teléfono de Ribeyro, que entonces tenía 60 años, y un día, con muchos nervios, lo llamé. Le dije que era periodista, mentira, y que quería entrevistarlo. "Qué interés puede tener un escritor como yo en Colombia, si nadie me conoce allí", me respondió con una vocecita. Le dije que para eso estaba yo. "Estoy muy deprimido, llámeme la semana que viene", dijo. Y así durante semanas. Siempre estaba deprimido. Y en una de esas llamadas, cuando ya íbamos a colgar, yo le dije que también estaba deprimido. "¿Qué le pasa?", me preguntó, y le conté. "Ah, eso cambia todo, venga mañana", dijo. Y ahí arrancó una amistad. Enseguida convocó a sus amigos peruanos para que me ayudaran. Ribeyro había trabajado como 14 años en la agencia AFP, y un amigo suyo me empezó a llevar allí por las noches, a partir de las 12, cuando no había jefes, para que aprendiera a usar los teletipos y a escribir cables. La idea era entrenarme para hacer el test de ingreso a la agencia. A las tres semanas se desató la Guerra del Golfo, la primera, y necesitaron gente. Hice el test y me tomaron. Empezaba a vivir de la escritura gracias a Ribeyro. Todavía no me atrevía a contarle que yo quería ser escritor serio. Quería llegar un día a verlo con algo publicado bajo el brazo, pero él murió cinco meses antes de que yo publicara mi primer libro. Sin embargo, él se daba cuenta. En una la dedicatoria de uno de sus libros, me puso: "Para Santiago, joven escritor".

—¿Cómo has llegado a Nueva Delhi?

—Desde hace cuatro años hago diplomacia en el área cultural. Primero fui a la Unesco, en París. Hace un año quedó libre el cargo de consejero cultural en Delhi, la embajada colombiana en la India me lo propuso y acepté. Fue el traslado más sencillo de la historia de la diplomacia colombiana. Dejaba París, a donde todos quieren ir, para ir a una ciudad como Nueva Delhi.

—¿Y qué has encontrado allí?

—Me gusta mirar el resto del mundo desde allá. Desde la diversidad de la India el mundo se ve en unas dimensiones curiosísimas. Europa entera es una sola cosa. Y con esa perspectiva te das cuenta de que la europea es una cultura preponderante, pero no la única. Y este cuento de la globalización. .. La idea de que el mundo se va a uniformizar por el hecho de que haya tiendas Benetton en todos los aeropuertos del mundo sólo la puede creer alguien que no conoce el mundo. Además, India es hoy uno de los países más prolíficos en buenos escritores. Tienen un elenco extraordinario. Están Vikram Seth, para mí uno de los mejores escritores vivos del mundo, Salman Rushdie, Amitav Ghosh, Arundhati Roy. Y ellos son escritores que escriben en inglés, cosa que en la India se mira con cierta sospecha. Allá hay más de 30 lenguas oficiales, y hay literatura en todas ellas. India es como un reino lleno de diversidad. [giecoleon]

Hombres, espejos, mujeres, un edén y algún purgatorio


Otilia Umaga, la mulata de Martinica de Lidia Barugel, efecto sincretista para un gran relato.

Por Horacio Someraro | © La Gaceta

Miles de cuentos y novelas tratan sobre los espejos. Escribir sobre ellos es un desafío a la originalidad. Otilia Umaga, la mulata de Martinica -novela breve ganadora del Premio Juan Rulfo 2008- amerita plenamente, por su sutil sensualidad y por la atmósfera lograda, esa distinción.

Una brasileña y un holandés dueño de una posada de Senegal protagonizan un encuentro especial. Sobre este trasfondo contarán su historia. Pero será un espejo revelador el que a través de su trashumante devenir, nos muestre a otra pareja protagonista de la novela en un tiempo lejano: un belga traficante de esclavos -casado con una española de Sevilla- y una mulata de Martinica, quien aparece tarde pero con participación decisiva.

Con narrativa tan exótica como atrayente, la autora nos conduce a una mezcla de edén y de purgatorio. El tratamiento de las pasiones y conductas humanas en un clima tórrido y sensual, coexiste con la frescura y la originalidad de su prosa. Sobre el final se acentúan las características del realismo mágico -tan caro a Juan Rulfo- en un encuentro especular inesperado y fascinante.

La ruptura de los planos temporales, la natural narración de hechos no convencionales o fantásticos así como la minuciosa descripción de personajes y elementos en el plano real, conviven eclécticamente con elementos míticos afroamericanos, apariciones, y religiosas católicas. Pero es la prosa detallista y erótica de Barugel la que sumerge al lector en esa escenografía con ritmo de tambores senegaleses y temperamentos fuertes, logrando un efecto sincretista en esta sorprendente novela. [lilibrik]

El encuentro que cambió la filosofía

En Gilles Deleuze y Félix Guattari (Fondo de Cultura Económica) el historiador francés traza la biografía compartida de una de las díadas más prolíficas del campo intelectual

Por Francois Dosse | © LA NACION

La obra de Gilles Deleuze y de Félix Guattari todavía sigue siendo un enigma. ¿Quién escribió? ¿El uno o el otro? ¿El uno y el otro? ¿Cómo pudo desplegarse una construcción intelectual común de 1969 a 1991, más allá de dos sensibilidades tan diferentes y de dos estilos tan contrapuestos? ¿Cómo pudieron estar tan juntos sin renunciar nunca a una distancia manifestada en el recíproco tratamiento de usted? ¿Cómo trazar esta aventura única por su fuerza propulsora y por su capacidad de hacer surgir una suerte de "tercer hombre", fruto de la unión de ambos autores? Parece difícil en los escritos seguir lo que corresponde a cada uno. Evocar un hipotético "tercer hombre" sería apresurarse, sin duda, en la medida en que a lo largo de su aventura común uno y otro supieron preservar su identidad y hacer un recorrido singular.

En 1968, Gilles Deleuze y Félix Guattari viven en dos galaxias diferentes. Nada predestina el encuentro de estos dos mundos. Por un lado, un filósofo reconocido, que ya ha publicado una buena parte de su obra, y por el otro, un militante que se encuentra en el campo del psicoanálisis y de las ciencias sociales, administrador de una clínica psiquiátrica y autor de algunos artículos. [...] La explosión de Mayo de 1968 fue un momento tan intenso que permitió los encuentros más improbables. Pero de manera más prosaica, hubo en primer lugar, al comienzo de este encuentro, un intermediario [...]: el doctor Jean-Pierre Muyard, médico en La Borde; da cuenta de esto la dedicatoria personal que le escribe Félix Guattari en la primera obra común, El anti-Edipo: "A Jean-Pierre, el verdadero culpable, el inductor, el iniciador de esta empresa perniciosa".

Jean-Pierre Muyard estudia medicina en Lyon a fines de los años 1950. Militante en el ala izquierda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) que se opone activamente a la guerra de Argelia [...], llega a ser presidente de la sede de Lyon, en 1960. Conoce a Jean-Claude Polack, por entonces presidente de la Asociación General de Estudiantes de Medicina de París. [...]. Se encuentra con Guattari por primera vez en un seminario de la oposición de izquierda, que tiene lugar en 1964 en Poissy [...]:

Recuerdo la impresión, yo diría fisiológica, que me dio Guattari enseguida, una especie de estado vibratorio cautivante, como un proceso de conexión. El contacto con él tuvo lugar allí, yo adherí más al movimiento de energía que a la personalidad, a la persona. Su inteligencia era excepcional, el mismo tipo de inteligencia que Lacan, una energía luciferina. Lucifer es el ángel de la luz.

Nicole Guillet le pide a Muyard en 1966 que se instale en La Borde, donde faltan médicos, para poder enfrentar la afluencia de internados. Éste se instala en la clínica durante un tiempo, hasta 1972. Por los compromisos asumidos, por su actividad profesional en La Borde, "Doc Mu" se integra plenamente en la "pandilla de Félix".

Cuando estudiaba en Lyon, Muyard había escuchado hablar de Deleuze a sus entusiastas compañeros de la Facultad de Letras. Tiene algunas amistades en Lyon y viaja a esta ciudad de vez en cuando. En 1967 lo seduce la presentación que Deleuze publica sobre Sacher-Masoch. Los dos hombres se hacen amigos y Deleuze, deseoso de conocer mejor el mundo de los psicóticos, empieza a dialogar de manera frecuente con Muyard: "Me dice: yo hablo de la psicosis, de la locura, pero sin ningún conocimiento de adentro. Al mismo tiempo tenía fobia a los locos. No habría podido permanecer ni siquiera una hora en La Borde".

En 1969 Muyard se harta del activismo desenfrenado que Guattari despliega en La Borde [...]: "Dependía de eso que hoy se les da a los niños hiperactivos, un medicamento que se llama Retalina. Había que encontrar una manera de calmarlo. Y decía que quería escribir, pero no escribía nunca". Muyard concibe una estratagema: decide poner en contacto a Deleuze y Guattari. Así, en junio, conduce en su coche a Félix Guattari y a François Fourquet hasta Saint-Léonard- de-Noblat, en el Lemosín. La seducción es mutua e inmediata, Guattari es inagotable sobre los temas que interesan a Deleuze, la locura, La Borde y Lacan -acaba de preparar una ponencia inicialmente destinada a la Escuela Freudiana de París sobre "Máquina y estructura"- . En su demostración retoma conceptos de Deleuze de Diferencia y repetición y Lógica del sentido.

Este texto es importante. Hasta aquí, Guattari había mantenido su postura de discípulo de Lacan y empezaba a presentarse como un interlocutor, deseando ocupar incluso, frente al maestro, la posición de compañía dilecta.

La ambigüedad de la actitud de Lacan hacia él, y su decisión de privilegiar el clan de los althusserianos- maoístas de la calle Ulm, como Miller y Milner, deja a Guattari en la sombra [...].

Deleuze, por su parte, se encuentra en un momento crucial [....]. Después de dedicarse a la historia de la filosofía, con Hume, Kant, Spinoza y Nietzsche, acaba de publicar, en 1969, dos libros más personales: su tesis Diferencia y repetición y Lógica del sentido. Pero la filosofía es vivamente cuestionada en ese entonces por el estructuralismo y su ala de avanzada, el lacanismo. El "psicoanalismo" ambiente y el entusiasmo general por Lacan suenan como un desafío para el filósofo, y el encuentro con Guattari le ofrecerá una magnífica ocasión para responder a esto.

Cuando conoce a Guattari, Deleuze está convaleciente. Enfermo de tuberculosis, el año anterior se ha sometido a una intervención quirúrgica, en la que se le extrajo un pulmón. Esto lo hace padecer una insuficiencia respiratoria crónica hasta su muerte. Agotado, descansa en la calma del Lemosín. Pero el agotamiento es también una apertura [...]. Este estado es propicio para un encuentro, más aun si se tiene en cuenta que Deleuze vive por entonces al borde de otro abismo, del que habla en El abecedario: el alcoholismo. El encuentro con Guattari es esencial para salir de este callejón sin salida.

Para proseguir [...] el diálogo iniciado con Deleuze sobre la psiquiatría, Muyard sugiere que Deleuze y Guattari se encuentren en Dhuizon, en el castillo que alquila Guattari, cerca de La Borde. Aquí es donde el trío formado por Gilles Deleuze, Jean-Pierre Muyard y Félix Guattari debate sobre el contenido de la obra que será El anti-Edipo. Una carta de François Fourquet a su amigo Gérard Laborde, fechada el 19 de agosto de 1969, evoca la atmósfera que reina en Dhuizon:

Aquí el contexto es divertido. La presencia de Deleuze en Dhuizon ha generado una serie de fenómenos, y en mi opinión, esta serie va a prolongarse por mucho tiempo. Hay mucha gente en Dhuizon: además de Félix y Arlette, están Rostain, Liane, Hervé, Muyard, Elda, etc., y toda esta gente bulle alrededor de una escena primitiva que se repite cada mañana: Félix y Deleuze crean intensamente, Deleuze toma notas, ajusta, critica, remite las producciones de Félix a la historia de la filosofía. Para resumir, es algo que funciona, y deja algunas huellas de perturbaciones en la pequeña familia (donde nos incluimos Geneviève y yo), tanto más cuanto que uno de los hermanitos tiene el privilegio de asistir al combate de los dioses: Muyard, que históricamente fue el hacedor del encuentro con Félix.

Muyard actúa un poco como intermediario, antes de esfumarse: "Había hecho mi trabajo, Mefisto se retira. Tenía la intuición de que ya no estaba en mi lugar, aunque Deleuze tenía ganas de trabajar conmigo y quería que estuviera presente en las sesiones, yo sentía que a Félix le molestaba. La operación alquímica funcionó, y por muchos años".

Antes de su primer encuentro, Deleuze y Guattari habían tenido algunos intercambios epistolares, en la primavera de 1969, testimonio de la amistad que nacía:

Querido amigo, con todo, debo encontrar la manera de decirle hasta qué punto me conmueve la atención que ha dedicado usted a los diferentes artículos que le he hecho llegar. Una lectura lenta, con lupa, de Lógica del sentido me hace pensar que hay una suerte de homología profunda de "punto de vista" entre nosotros. Encontrarme con usted, cuando le sea posible, constituye para mí un acontecimiento ya presente retroactivamente a partir de varios orígenes,

escribe Guattari el 5 de abril de 1969; en la misma ocasión informa a Deleuze acerca de su bloqueo para escribir y su incapacidad de dedicar el tiempo necesario a la escritura a causa de sus actividades en La Borde. En cambio, tiene la impresión de estar en comunicación con Deleuze como por ultrasonido con Lógica del sentido. En una carta anterior que envió a una de sus antiguas estudiantes, Ayala, Deleuze expresa su interés en reunir todos los textos que le ha comunicado Guattari. Félix permanece dubitativo: "¿No es todo esto una especie de fanfarronería, de estafa?"

Pero tiempo después, en mayo de 1969, Deleuze escribe a Guattari:

También siento yo que somos amigos antes de conocernos. Por eso, discúlpeme si insisto en el punto siguiente: es evidente que inventa y maneja usted cierto número de conceptos complejos muy nuevos e importantes, fabricados en relación con la investigación práctica de La Borde: por ejemplo, fantasma de grupo; o bien su concepto de transversalidad, que me parece que tiene la naturaleza necesaria para superar la vieja pero siempre resucitada dualidad "inconsciente personal-inconscien te colectivo".

Deleuze estima que estos conceptos requieren una elaboración teórica y no acuerda con Guattari cuando éste pretende que la efervescencia reinante no es el momento más propicio para hacerlo, ya que esto equivaldría a afirmar "que sólo se puede escribir de verdad cuando todo está bien, en vez de ver en la escritura un factor modesto pero activo y eficaz para liberarse por un tiempo de la furia del combate y sentirse uno mismo mejor". Deleuze trata de convencer a Guattari de que ha llegado el momento de esta elaboración teórica. Finalmente, "la otra solución, publicar los artículos como están, se vuelve deseable y es lo mejor". Esto será Psicoanálisis y transversalidad, publicado en 1972, con prefacio de Deleuze.

El 1º de junio de 1969 Guattari le confiesa a Deleuze sus debilidades y las razones de su "descontrol extremista". En la base de este desorden de escritura habría una falta de trabajo, de lecturas teóricas constantes y miedo de volver a hacer lo que ha sido abandonado durante demasiado tiempo. A esto habría que añadir una historia personal compleja con un divorcio próximo, tres hijos, la clínica, conflictos de todo tipo [...] En cuanto a la elaboración propiamente dicha, para él "los conceptos son conceptos utensilios, cosas".

Inmediatamente después del primer encuentro de junio de 1969, Deleuze le escribe a Guattari para darle algunas precisiones sobre la manera de enfocar un trabajo común: "Habría que abandonar evidentemente todas las frases de cortesía, pero no las formas de la amistad que permiten que uno le diga al otro: usted descubre, no comprendo, así no es..., etc. Sería preciso que Muyard participe por completo en esta correspondencia. Sería preciso, por último, que no haya una regularidad forzada". De sus primeros intercambios, Deleuze destaca

que las formas de la psicosis no pasan por una triangulación edípica, en todo caso, no de la manera en que se dice. En primer lugar, esto es lo esencial, me parece... Salimos mal del "familiarismo" del psicoanálisis, de papá y mamá (mi texto, que usted leyó, es completamente tributario de esto). [...] Se trata de mostrar cómo, en la psicosis, por ejemplo, los mecanismos socioeconómicos son capaces de alcanzar en crudo el inconsciente. Esto no quiere decir, evidentemente, que lo alcancen tal cual son (así, plusvalía, tasa de beneficio... ), quiere decir algo mucho más complicado, que abordó usted en otra ocasión, cuando decía que los locos no hacen simplemente cosmogonía, sino también economía política, o cuando consideraba usted con Muyard una relación entre una crisis capitalista y una crisis esquizofrénica.

Añade que la manera en que las estructuras sociales alcanzan "en crudo" el inconsciente psicótico podría captarse gracias a los dos conceptos de Félix Guattari "de máquina y de autoproducció n" que aún no conoce bien. Deleuze también está de acuerdo con Guattari en su crítica del familiarismo:

La dirección que usted señala me parece muy rica por la siguiente razón: nos hacemos una imagen moral del inconsciente, ya sea para decir que el inconsciente es inmoral, criminal, etc., aun si se agrega que está muy bien que así sea, ya sea para decir que la moral es inconsciente (superyó, ley, transgresión) . Yo le había dicho una vez a Muyard que no era así, que el inconsciente no era religioso, que no tenía ni "ley", ni "transgresión" , y que esto era una idiotez [...] Muyard me respondió que yo exageraba, que la ley y la transgresión, según Lacan, no tenían nada que ver con todo eso. Seguramente tenía razón, pero no importa, pues, no obstante, toda la teoría del superyó me parece falsa, y también toda la teoría de la culpa. [...]

Guattari responde con rapidez a Deleuze, el 19 de julio, y hace explícito su concepto de máquina que "expresa, por metonimia, la máquina de la sociedad industrial". Además, el 25 de julio, Guattari envía a Deleuze algunas notas que ya postulan un rasgo de equivalencia entre el capitalismo y la esquizofrenia: "El capitalismo es la esquizofrenia, en tanto que la sociedad-estructura no ha podido asumir la producción de ´esquizo´".

Desde el principio la relación se sitúa en el corazón de los envites teóricos. Ella surge de una complicidad amistosa e intelectual inmediata. Sin embargo, esta amistad nunca es fusional, y entre ellos el tratamiento de usted siempre es de rigor, mientras que cada uno por su lado tutea con facilidad. [...] Cada uno respeta al otro y a su red de relaciones, en su diferencia. La condición misma del éxito de su empresa intelectual común se basa en la movilización de todo lo que constituye la diferencia de sus personalidades, en poner a trabajar lo que contrasta, y no en una ósmosis ficticia. Ambos tienen una concepción muy elevada de la amistad: "Habían conservado esa distancia que Jankélévitch llamó la ´distancia amativa´, que es una distancia que no se fija. En oposición a la distancia gnoseológica, la distancia amativa corresponde a un acercamiento/ alejamiento" . Es claro que Guattari, por la angustia que le ocasiona el tête-à-tête con Deleuze, y porque siempre ha funcionado "en grupo", hubiera querido incluir a sus amigos del Centro de Estudios, de Investigaciones y de Formación Institucionales (Cerfi). La llegada de Deleuze a Dhuizon es la oportunidad: el primer círculo del Cerfi está allí y sólo quiere participar. Pero -el testimonio de François Fourquet es muy claro- de ninguna manera puede ser así: a Deleuze le horrorizan las discusiones de grupo sin apuntalamiento, no puede y no quiere pensar más que en un trabajo de a dos o, como máximo, de a tres.

La compañera de Guattari, Arlette Donati, comunica a Félix las reticencias de Deleuze. La elaboración de su primer libro se hace sobre todo por vía epistolar. Este dispositivo de escritura que han convenido altera la vida cotidiana de Guattari, que debe sumergirse en un trabajo solitario al que no está acostumbrado. Deleuze espera que él se siente a su mesa de trabajo no bien se levanta, que ponga en papel sus ideas (tiene tres por minuto) y, sin siquiera releer lo que ha escrito, le envíe todos los días el producto de sus reflexiones en estado bruto. Somete entonces a Guattari a esta ascesis que le parece indispensable para que supere sus problemas de escritura. Guattari se entrega al juego por completo, y se retira en su despacho, donde trabaja como un condenado.

Él, que vivía dirigiendo a sus "pandillas", se encuentra confinado en la soledad de su cuarto de trabajo, todos los días hasta las 16. Recién por la tarde va a La Borde, a hacer una visita rápida [...] Jean Oury vivió este cambio como un "abandono": Guattari, omnipresente en la vida cotidiana de La Borde, se interesa menos en la clínica y se consagra a su trabajo con Deleuze. Su compañera, Arlette Donati, debe llevarle el almuerzo, pues no se permite ninguna pausa.

[...] El dispositivo de El anti-Edipo está constituido por el envío de textos preparatorios, escritos por Guattari, que Deleuze trabaja y afina con miras a la versión final: "Deleuze decía que Félix era el que encontraba los diamantes, y él los pulía. Guattari sólo tenía que enviarle los textos como los escribía, y él los arreglaba. Así ocurrió". Su realización común, pues, se basa más en el intercambio de textos que en el diálogo, aun cuando establecen una reunión de trabajo semanal en casa de Deleuze [....]. Cuando hay buen tiempo, Deleuze va a ver a Guattari, pero lejos de la locura, que no puede soportar [giecoleon]

Dominicanish

La magia del teatro bien hecho cambia a quien lo hace y a quien lo ve. El cierre de los 10 años de Dominicanish y la forma en que nos invita a bregar con la diferencia es prueba de ello.

Por Esther Hernández Medina | © Clave Digital

Ojos mirando el horizonte. Llenos de miedo, de sorpresa, de esperanza. Brazos y manos sosteniendo un remo, intentando remar contra viento y marea. Un cuerpo de mujer doblándose en cámara lenta, nadando casi entre sueños. Lo veo y lo siento. El agua, la desesperación, el fracaso, otra vida perdida al mar… en el mar…

Esa es una de mis partes favoritas de Dominicanish, la obra escrita y presentada por Josefina Báez desde el 1999 hasta el fin de semana pasado. Esa secuencia sin texto, sin explicaciones, con lo estrictamente necesario me daba "teriquito". Tres veces vi la obra y tres veces se me pusieron los pelos de punta. ¿Qué más se le puede pedir al teatro que ese nivel de dedicación y de honestidad? Nada más.

Como teatrista había tenido el privilegio de trabajar con gente que admiro como Claudio Rivera, Viena González, Arturo López, la gente de Teatro Proyección… Recién tuve el honor de trabajar con Josefina Báez en el cierre de Dominicanish pero no había visto la obra completa. Y cuando por fin la vi no lo podía creer. Ya había leído el libro y me había maravillado con su poesía. Ya había visto a Josefina ensayando. Ya había oído del trabajo de Claudio Mir como director y de Ross Huff como músico. Y había leído las excelentes críticas sobre las presentaciones de la obra en Nueva Zelanda, Perú, Los Angeles, India, Miami…

Pero es que no era posible estar preparada para lo que vi y sentí. Y es que Dominicanish la obra y Dominicanish el libro destapan muchos silencios. El silencio sobre la complejidad de la migración ("aquí también los pantis se tienden en el baño"), el cuestionamiento a la discriminació n ("me junto con el pájaro de la esquina"), el rechazo al rol de mujer sumisa ("girl loves you! she does, she doesn't") o la construcción deliberada de quien queremos ser ("hablo como boricua y me peino como morena") en las múltiples recogidas de "foni uno" que hacemos en la vida.

Por ejemplo, Sophie Maríñez destaca cómo en Dominicanish se cuestiona la idea de que la identidad dominicana permanece como una foto sin cambios. Dominicanish rompe con estos esquemas precisamente al negarse a "representar" o "retratar la dominicanidad" como si hubiera un modelito único de Dominicanidad 01 a representar o a retratar. Otro estudioso de la obra, Danny Méndez, plantea que incluso el título sugiere diferentes modalidades y grados de "dominicanidad" .

Como les decía en otro artículo, es importante no confundir espejos y espejismos. Todos y todas tenemos en la cabeza "espejos" que reflejan lo que vemos y sentimos como parte de la comunidad que somos como nación. Para unos puede ser la pelota, para otras puede ser una forma de hablar ("el dominicano no se emborracha, se da un jumo"), un tipo de comida (¿queso frito? ¿mondongo? ¿sancocho?), nuestro apego a ciertas partes del país, de nuestra ciudad (esté o no en República Dominicana) o simplemente a lo que tenemos en común con familia y amistades.

Sin embargo, los "espejismos" son imágenes falsas a las que nos queremos aferrar como si reflejaran una realidad fija en el tiempo. Decía antes y repito ahora que lo que somos como nación no está tallado en piedra. Cambia mucho mas rápido de lo que creemos. Y parte de ese cambio se da por nuestro contacto con otras experiencias. Dominicanish nos recuerda que no hay fórmulas ni atajos en la construcción de nuestra identidad ya sea como seres humanos o como comunidad.

Por eso no me sorprendió la variedad de la gente involucrada en el cierre de la obra. Esa diversidad nos recuerda lo importante que es ver la diferencia no como una amenaza sino como una puerta de entrada. Las y los académicos que expusieron en el "Dialogue Dominicanish" provenían de República Dominicana, Granada, Perú, Estados Unidos y Canadá. Las y los artistas visuales que están presentando sus obras en la exposición "OM is 10" son de la India, México, Estados Unidos, República Dominicana, Chile, Italia y Brasil. Tanto el seminario como la exposición han generado una conversación y un intercambio impresionantes. O sea, que la diferencia no es tan mala después de todo. ¿Aceptaremos la invitación? [Esther Hernández Medina, socióloga y economista. Candidata doctoral en la Universidad de Brown, EEUU]

Algunos apuntes sobre La Cosa Nostra Dominicana

La Cosa Nostra Dominicana de Diógenes Abreu fue representada en New York del 23 al 26 de octubre de 2009 Centro Cultural Cívico Dominicano.

Por Carlos Manuel Rivera | © mediaIsla

Finalizó el siglo veinte, dejando inmersa La Cosa Nostra Dominicana como márgenes y subalternos que hemos llegado hasta la saciedad de incertidumbres, preguntas, cuestionamientos, ambigüedades y disyuntivas, quizás oximorónica, y aún no resueltas. Como si fuera poco, comenzó un nuevo milenio, con ya una década desde su inicio, donde las premisas continúan y no se resuelven.

De esta forma, el proletario se fragmenta, se dispersa, invirtiéndose sus valores y desenmascarándose a los paradigmas y saberes absolutos que se les vendían como alicientes paradisíacos en un mundo sin sentido y de angustia existencial. Entonces, ¿qué nos queda como clase obrera y oprimida por el poder? Podía, a lo mejor, señalarse que nos ampara una utopía democrática o socialista con metanarrativas empequeñecidas, como organismos microscópicos que acentúan sus dispersiones, rizomas y dislocaciones para transgredir y subvertir a la hegemonía.Sin embargo, a pesar de estas preguntas sin respuestas inmediatas, nos inclinamos a visualizar a un capitalismo tardío que prosigue su cometido, mientras canivaliza y excede su corriente necrofílica que admira y erotiza su Cadáver exquisito.

De esta manera, el Otro situado frente al poder, confunde su línea fronteriza, su liminalidad; un limbo, donde el narcotráfico compite con el mercado de los precios de petróleo, utilizándose a través de un camuflaje, en el cual el caos empresarial y organizativo, nacional, o institucional se figuran fuera de la culpa. Así, el consumo, el deseo insatisfecho, el crimen, la delincuencia, la prostitución, por mencionar algunos conflictos de nuestra vida, se colocan como signos de una marcada civilización versus barbarie latinoamericana y antillana que desborda abyectamente por los confines del primer mundo. Es decir, Europa y Estados Unidos prometían grandes ágapes a sus súbditos y ahora la ruptura de fronteras, las nuevas cartografías, las nuevas identidades, subjetividades y sensibilidades y los crecientes transnacionalismos, privatizaciones y desmantelamientos de sistemas, se derrochan por un mundo real, virtual e hiperreal, en el cual la brújula y sus puntos cardinales agotan sus baterías y cargas electrónicas, para encausar la encrucijada y abrazar a las partículas cuánticas que nos esperan abiertas en un universo social fractal.

Ahora, no es que ansiemos una contestación a nuestras reflexiones, ni que tampoco se nos diseñen soluciones a los ingredientes que hemos colocado, sino nuestra sociedad o nuestra cotidianeidad de esa práctica diaria sea un antídoto en lo que digerimos paulatinamente lo que Diógenes Abreu nos sugiere con su obra La Cosa Nostra Dominicana.

II

En la primera parte de nuestras reflexiones comentábamos sobre la problemática de incertidumbre, vaciedad, angustia existencial, quizás detenimiento aparente, o fosilización de las multiplicidades de clases marginales y oprimidas latinas, caribeñas y africanas, por decir algunas, en el interior de las sociedades del primer mundo. Sin embargo, nos preguntamos ¿que nos brinda este escrito de Abréu para una puesta en escena? ¿A partir de una lectura del texto, qué encontramos como recursos? Para ello, una ligera respuesta nos dirige a recrear aquellas propuestas del Nuevo Teatro Latinoamericano sesentista-setentis ta que los Grandes Maestros, como Dragún, Buenaventura, Boal, Díaz, Carballido y Santaliz, por mencionar varios de ellos, proponían para provocar el cambio social, la revolución a bases de utopías e ideologías de un sistema de sociedad sin clases, y la descolonizació n.

No obstante, en el texto, sus discursos se quedan aparentemente como comentarios planos de sus personajes que los inclinan a una sociedad, donde la clases sociales proletarias han llegado a esa inutilidad, delincuencia, crimen, drogadicción, violencia y lumpenización que la hegemonía propone con su poder a base de la segregación, la impotencia y la dependencia. De ahí que visualicemos cómo esto no da pie para comprender varias fuentes que El Nuevo Teatro Latinoamericano dejó como un legado de metodologías, poéticas y teorías vigentes para un nuevo giro social y político en lo que va desde el fin y el principio de un milenio.

Entonces, ¿qué nos aproxima este texto para la puesta en escena? Buscando una contestación vemos que cada día en el mundo teatral latinoamericano se han desarrollado varias realizaciones que si bien cancelan algunas de las anteriores, no las abandonan completamente por la caída del socialismo real, las dictaduras, golpes de estados y los vaivenes políticos y sociales de su mundo en los confines de sus países originales y en las interioridades de las ciudades de Europa y Estados Unidos, acrecentándose debido a las emigraciones o diásporas de diario, como también al neoliberalismo y al libre mercado, salvaje, transnacional y global. Por lo tanto, decir que las prácticas del teatro del oprimido de Augusto Boal, de la creación colectiva de Buenaventura, del teatro pobre de Santaliz, del teatro del absurdo latinoamericano de Dragún y Díaz, por dar algunos ejemplos, pasarían a ser técnicas, metodologías, lenguajes y discursos dramáticos obsoletos, sería una postura atrevida.

Ahora, habría que resemantizar y reconstruir estas manifestaciones desde otras perspectivas. Es decir, un montaje para esta pieza del teatro dominicano en Estados Unidos necesita un apertura hacia el happening, el performance, la multimedialidad, con el objetivo de provocación más que transformació n, dejando la pregunta abierta mediante el recurso de la sugerencia, donde sus metadiscursos proyecten fragmentación, heterodoxia, semiosis infinita de significantes y significados, por expresar algunas de ellas. Se debe elaborar un teatro antidogmático, multidimensional y desconstructivo, en el cual no haya una linealidad del discurso ni donde la estructura logocéntrica apele a la absolutizació n y al endoctrinamiento como el teatro de sus predecesores. Su justificación estaría en el mismo libreto que produce su dramaturgo para revelar la problemática dada anteriormente.

Al presentarnos un mundo paralizado en sus problemas sociales sin resoluciones como destrucción, absurdo, nihilismo, anarquía de las clases menos privilegiadas de estos dominicanos en espacios de la cultura dominante, como un círculo vicioso sin salidas, sería encomendable que se nos represente un espectáculo, en donde domine la interdisciplina del testimonio de estas clases sociales, el movimiento corporal, la pantomima, el teatro invisible y de foro boaliano, a través de la repetición, la desintegració n del lenguaje escénico racional y mimético, en el cual prevalezca el pastiche, la parodia y la ironía, por mencionar algunas tonalidades.

¿Cómo nos explicaríamos esta formalización estética? Su respuesta casi inmediata nos surge cuando observamos un mundo de hibridaciones culturales, políticas, sociales y económicas, en la cual su arte revelador emite una caja de resonancia polifónica, donde sus unidades temáticas, espaciales y temporales se diluyen en muchas capas partículas que el palimpsesto neo-milenario oculta y desoculta desde el juego con la esencia y la apariencia de los grupos sociales dominicanos en Estados Unidos. Queda ahora esperar para disfrutar una expresión artística a la cual no deseamos reprimir su libre creación.

Puertas y ventanas

Ajuste de cuentas

Una antología critica de la poesía colombiana del siglo XX por Harold Alvarado Tenorio http://www.antologi acriticadelapoes iacolombiana. com/

Poeta Invitado

Les invito a visitar la nueva página del Poeta Invitado, esta vez incluyo una selección de la poesía de Haydee Ramírez de Arellano, quien falleciera en 2008: http://poeta. invitado. googlepages. com/haydeeramire zarellano. Espero que disfruten. Alberto Martínez-Márquez.

Primer Concurso Latinoamericano de Novela

El Fondo Cultural del ALBA, a través del Centro Cultural Dulce María Loynaz, convoca al Primer Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010 para autores menores de 40 años. El Primer Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010 se regirá por las siguientes bases:

1. Podrán concursar autores de cualquiera de los países de América Latina y el Caribe, independientemente de su lugar de residencia, con obras originales e inéditas, cuyos derechos de publicación no estén comprometidos con ninguna editorial, agente literario o cualquier otra forma de relación jurídica, y que no estén concursando simultáneamente en otro premio.

2. Las novelas, escritas en castellano, de cualquier tendencia estética y tema libre, deberán tener un mínimo de 120 páginas (180 000 caracteres) y un máximo de 400 páginas (600 000 caracteres), bajo el sistema de plica o seudónimo, deberán presentarse por duplicado y acompañarse de una copia en soporte digital.

3. Se adjuntará en el mismo envío un sobre cerrado, que contendrá en su interior el nombre, la fotocopia del documento de identidad o acreditativo de la nacionalidad, la dirección postal, el teléfono, y la dirección electrónica del autor, así como un breve currículo. En el exterior del sobre se consignará el título de la obra y el seudónimo del autor.

4. No se aceptarán originales ilegibles, mal encuadernados, o que no se ajusten a cualquiera de las bases. Los organizadores crearán un Comité de Admisión cuya función será garantizar el cumplimiento de estos requisitos.

5. Los trabajos podrán enviarse por correo postal o entregarse personalmente en la sede de la institución en La Habana, destacando que participan en el Primer Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010. Centro Cultural Dulce María Loynaz. 19 y E, El Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CUBA. CP. 10 400.

6. Se aceptarán envíos por correo electrónico que se ajusten a las bases y sean realizados en formato word, letra Times New Roman, 12 puntos, antes de la fecha límite y a la dirección albanarrativa2010@ loynaz.cult. cu lo cual será confirmado mediante respuesta de recepción del envío. Se deberán adjuntar en un mismo envío dos documentos: uno con la novela que se presenta a concurso y otro que contenga los datos del autor solicitados en la base 3.

7. El plazo de admisión de originales finalizará el 28 de enero de 2010. Solo se aceptarán los envíos que, con fecha postal dentro del término de la convocatoria, lleguen antes del comienzo de los trabajos del Jurado.

8. El Premio Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010 consistirá en diploma acreditativo, quince mil dólares (15.000.00 USD o su equivalente en la moneda del país del autor premiado) y la publicación del libro ganador. Se otorgará un accésit consistente en diploma acreditativo, diez mil dólares (10 000.00 USD o su equivalente en la moneda del país del autor premiado) y la publicación del libro.

9. La retribución monetaria del premio y el accésit cubren el pago de los derechos de autor para una primera edición de hasta 10 000 ejemplares, realizada por el FONDO CULTURAL DEL ALBA. Cualquier edición posterior deberá hacer constar que la obra obtuvo el reconocimiento del Premio ALBA NARRATIVA 2010.

10. El Jurado estará integrado por narradores latinoamericanos de reconocido prestigio en número impar. Su veredicto será inapelable.

11. Las sesiones del Jurado formarán parte del programa de actividades de la XIX Feria Internacional del Libro CUBA 2010, que se realiza entre febrero y marzo de cada año, donde dará a conocer su veredicto.

12. El premio principal y/o el accésit o ambos podrán ser declarados desiertos por el Jurado si, a su juicio, no hay obras con calidad suficiente para obtenerlos, pero no podrá dividirlos. También podrá destacar como finalistas otras novelas que a su juicio merezcan reconocimiento, sin que implique un compromiso editorial para el FCA.

13. No se mantendrá correspondencia acerca de los originales presentados y los mismos no serán devueltos a sus autores.

14. La participación en el Concurso Latinoamericano de Novela ALBA NARRATIVA 2010 implica la aceptación de estas Bases. Su interpretació n o cualquier aspecto no previsto corresponden sólo al jurado y, en última instancia, a los organizadores.

Turismo Literario Apócrifo

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Preparando Marianamente la Navidad

Una mirada desde la historia, la cultura, la teología, la estética y la espiritualidad. A cargo del Profesor de Teología (UCA) Gustavo Daniel D´Apice. Inscripciones (con cupos limitados) e Informes: Librería Pentecostés, de Tucumán 369 sur. Consultas al 428-4544 ó 155-05-3326 ó gusdada@uolsinectis .com.ar http://gustavodanie l.autorcatolico. org

De vuelta al trabajo

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Festival de Internacional de Poesía en Cartagena

Cartagena de Indias, del 1 al 5 diciembre 2009. Tributo al poeta Kelly León Menazas. www.festipoesiacart agena.com Fax: 6649604. Cel: 315-7799281

Habemus Anticristo

Ya está disponible la nueva novela corta de Rafael Vega Jacomé. Adquirirla aquí: Habemus Anticristo.

Imágenes del mundo

mediaIsla más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.

viernes, 13 de noviembre de 2009

LA DEUDA PUBLICA DE LA REP. DOMINICANA AL TERMINAR 2009-10 Y LA VERDAD

GOBIERNO RD TUERCE NUMEROS Y DESINFORMA SOBRE DEUDA PUBLICA
PRD MUESTRA BENGOA MIENTE SOBRE LA DEUDA PUBLICA

SANTO DOMINGO (Rep. Dominicana).- La Comisión de Política Económica del PRD señaló en el día de ayer que el Secretario de Hacienda, Vicente Bengoa miente cuando afirma que la deuda pública es de apenas 18.5% del PIB y que es una de las más bajas de América Latina.

Los economistas del PRD indicaron que el Secretario de Hacienda falta a la verdad, pues en la propia declaración del FMI anunciando el acuerdo stand-by de República Dominicana, en la sección Desarrollos Económicos Recientes, se establece que a final del 2008, la deuda pública alcanzó un 35% del PIB, el doble del porcentaje mencionado por Bengoa.

La Comisión de Política Económica del PRD señaló que Bengoa menciona como deuda pública, apenas una parte de la deuda pública externa (US$7,196 millones). Indican que el estimado de Bengoa, excluye la deuda interna registrada del Gobierno neta de los Bonos de Recapitalización del Banco Central (US$1,946 millones), la deuda externa (US$1,264 millones) e interna (US$5,660 millones) del Banco Central, las deuda congelada y corriente del Gobierno con los generadores de electricidad (US$635 millones) y con los suplidores y contratistas del Estado (US$316 millones).

Explicaron que cuando todas esas deudas se consolidan, la deuda pública total asciende a US$17,017 millones a septiembre del 2009, estimándose que terminará en US$18,268 millones a final del 2009 (40% del PIB oficial) y en US$20,318 millones en el 2010 (44% del PIB oficial).

Señalaron que esas cifras no incluyen la deuda soberana que generaría la Segunda Línea del Metro (US$1,890 millones) y las dos plantas generadoras a base de gas a Canadá (US$1,100 millones). Indicaron que en este cálculo tampoco se incluye la deuda de las EDES con proveedores no generadores, la cual es pública, porque las tres EDES son 100% estatales. Indicaron que el Gobierno, cuando compró Edeeste, asumió una deuda de US$543 millones, adicional a la deuda de Edeeste con los generadores (US$147 millones).

Plantearon que esa deuda es pública y Hacienda tampoco la contabiliza.
Reiteraron que mientras en agosto del 2004, el Gobierno del PLD heredó una deuda pública de US$9,705 millones, al final del 2010 terminará en US$20,318 millones, para un aumento de US$10,613 millones. “Mientras a todos los gobiernos que ha tenido la República hasta el 2004, les tomó 160 años acumular una deuda pública de US$9,705 millones, al gobierno del PLD le habrá tomado apenas 6 años acumular una deuda similar”, indicaron.

Jueves, 12 de noviembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

COMO SALVAR AL LIBRE MERCADO DE SU COLAPSO, DE SU INCAPACIDAD DE SOBREVIVIR POR SI MISMO. Un Analisis Socioeconomico y Politico

Martes 10 de Noviembre del 2009

¡Hay que tener la cara dura!

Tony Raful - 11/10/2009
“La mercadolatría no admite que se hable de las debilidades del mercado con la misma insistencia que hasta ahora se ha utilizado para señalar las limitaciones del Estado. Es imprescindible volver a leer a Pigou, el abuelo de la teoría de los fallos del mercado; en los años treinta, el economista británico Arthur Pigou, discípulo del ortodoxo Alfred Marshall y mentor de la teoría del bienestar, destacó que el mercado no genera resultados perfectamente ajustados a su patrón teórico de funcionamiento y sus fallos han de ser corregidos mediante intervenciones estatales de tipo fiscal”. (Contra el pensamiento único, Joaquín Estefanía)
Hay que tener la cara dura para intentar hacer un desdoblamiento, entre las ideas que se han pregonado, insistiendo de manera categórica en las bondades del modelo neoliberal, y asumir militancia política en un partido social demócrata cuyo líder histórico libró hasta el último minuto de su vida, una batalla de ideas contrarrestando el discurso neoliberal en la economía dominicana. Lo ideal es el debate, la apertura de la confrontación de ideas en un marco objetivo de exposición, la participación plural, el ensayo de los modelos conceptuales, que nos permitan avanzar en la concreción del análisis político, en la búsqueda del poder.
Los socialistas democráticos no son homogéneos porque en su diversidad social y cultural responden a situaciones peculiares, manifestaciones especÍficas del desarrollo productivo e institucional; no es lo mismo ser social demócrata en Suecia que en El Salvador o en Haití. En la Internacional Socialista se expresan contradicciones saludables que permiten el florecimiento de propuestas asumidas desde perspectivas sociales progresistas.
La teoría de “La Tercera Vía” fue diezmada por los sucesos y ajustes sociales y económicos debido a su debilidad ideológica y su negación casi absoluta del papel del Estado, así como su contemporización con las ideas neoliberales del mercado, que aunque pretendidamente superadas, en una apelación a la hibridación de una doctrina social del mercado y estímulo a la educación y al crecimiento humano, no tardó en exhibirse impúdica, no como una teoría del post socialismo y del fenómeno grandioso de la globalización, sino como vasalla de las políticas más absurdas de la guerra injusta, como fue encarnada por el papel pobre de Tony Blair, cuyo descrédito público, al actuar como vocero subalterno del presidente Bush, conllevó el fracaso de Anthony Giddens como teórico innovador, y de todos los apologistas del momento.
Descrédito, en el caso de Blair, que lo acaba de arrastrar a la no elección de un alto cargo en el Parlamento Europeo, incapaz de suscitar entusiasmo y apoyo en el liderazgo de la comunidad europea. Las posiciones de derecha neoliberal están generando oposición creciente, de fuerzas tradicionalmente de apoyo a la victoria de candidatos socialistas, que han terminado arrimando sus hombros a las posiciones neoliberales.
El caso más ilustrativo es España, donde alrededor de 300 intelectuales y artistas, que apoyaron la candidatura del presidente Zapatero, presentaron un documento donde acusan a Zapatero y al PSOE, de haber dado un viraje hacia la derecha, no en términos directos, pero sí implícitos y contundentes, cuando dicen, “Otra política y otros valores para salir de la crisis”, añadiendo que reclaman “reformas fiscales que garanticen la equidad, la solidaridad fiscal, sin paraísos ni privilegios para millonarios, poniendo fin a la humillación cómplice ante los poderes económicos”.
Los dirigentes sindicales españoles, Cándido Méndez e Ignacio Fernández, al conocer el documento de los intelectuales y artistas, dijeron “No se han sacado de la crisis las conclusiones que se debían sacar; que el mercado no es infalible y la avaricia es mala, la sociedad no puede permitir que los sectores que han traído esto vuelvan a condicionar las políticas del Gobierno”. (El País, 31/10/09)
La presencia de un presidente negro y de ideas democráticas y liberales en los Estados Unidos es un reflejo de los cambios que se están produciendo en el mundo. La actual “guerra” de la cadena de televisión Fox News contra el presidente Barack Obama, tiene mayor profundidad y expresa mayor encono que los niveles de oposición al presidente Kennedy, manifestados por la mafia, el sector pentagonista y los sectores petroleros, conjuntamente con una parte neurótica del exilio cubano, que alentaron el magnicidio de Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.
El mundo no es el mismo ni las circunstancias se repiten, pero debe quedar claro, que la presencia de Obama en la Presidencia de Estados Unidos es un signo alentador para los pueblos. Obama acaba de dar el primer paso para establecer el mecanismo que dará más poder a los reguladores para intervenir y desmantelar de forma controlada grandes instituciones financieras, que representen un riesgo para el sistema y la economía: “El consejo de reguladores está integrado por el Tesoro, la Reserva Federal, el Fondo de Garantías de Depósitos y otras agencias y podrá decidir si fuerza una reestructuración de las entidades en riesgo, hasta el punto de poder echarles el cerrojo, además estará facultado para imponer cambios en el equipo de gestión, obligar a reforzar el capital, limitar los bonos, bloquear operaciones y forzar alianzas”, según reseña en su sección de economía el periódico El País de fecha 29 de octubre del 2009.
¿No es esto intervención del Estado, de ese Estado “inservible”, del “Leviatán” moderno, “parásito”, “disfuncional”, señores neoliberales, para salvar al libre mercado de su colapso, de su incapacidad por sí mismo de sobrevivir? http://www.listindiario.com/app/article.aspx?id=121031 SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA

domingo, 8 de noviembre de 2009

EL CONSUMO DEL CAFE, COMO AFECTA TU SALUD, BUENO O MALO PARA TI DEPENDIENDO DE COMO , CUANDO Y CUANTO LO USES

Efectos de la cafeína en nuestro organismo


La cafeína es una de las drogas más consumidas en la sociedad, entendiendo por droga toda sustancia que al ser ingerida modifica nuestro comportamiento.

La ingesta de cafeína estimula el sistema nervioso central lo que provoca un alivio de la sensación de cansancio y sueño, y prepara a nuestro organismo para un mayor rendimiento tan físico como intelectual.

Su presencia se puede encontrar en una gran variedad de productos, tales como el café, el té, el mate, algunos refrescos de cola y también en ciertos medicamentos.

Sus efectos comienzan pasados unos cinco minutos desde su consumo, llegando a su máxima efectividad alrededor de treinta minutos después de ser ingerida. Al cabo de tres horas, el cuerpo habrá eliminado la mitad de la cafeína tomada.

Un consumo moderado de cafeína, entre 150-250 miligramos - que vienen a ser unas tres o cuatro tazas de café en función de la concentración que tenga - se considera una ingesta moderada e incluso puede resultar beneficiosa para nuestra salud ya que favorece la disminución del flujo sanguíneo cerebral, lo que ayuda a aliviar las cefaleas.

Señalar también que tomar de forma moderada cafeína, después de la comida, estimula la producción de saliva y de jugos gástricos, lo cual favorece una correcta digestión.

La ingesta excesiva y continuada de cualquier producto que contenga cafeína, provoca dependencia hacia dicha sustancia, lo que conlleva que si no suministramos a nuestro organismo la cantidad a la que está acostumbrado este reaccionará, pudiendo ocasionarnos cuadros de insomnio, irritabilidad y ansiedad.

También debemos tener mucho cuidado con la cantidad de cafeína que consumimos si estamos tomando algún medicamento para el corazón o para el tratamiento de úlceras. También si utilizamos anticonceptivos hormonales, ya que ocasionan que el organismo elimine peor la cafeína, lo que puede traducirse problemas para conciliar el sueño así como ansiedad y palpitaciones.

Por último recomendar a las mujeres embarazadas que moderen su consumo de cafeína, ya que esta sustancia tomada en pequeñas cantidades es inocua, pero si el consumo es excesivo, sobre todo en los primeros meses de gestación, puede ocasionar la pérdida del bebé. Más información.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

SOCIALISMO DEMOCRATICO. Un analisis Global Socioeconomico y politico del ilustre Tony Raful

Neoliberales en el PRD?
Tony Raful - 11/3/2009
Uno de los comportamientos más inauditos lo constituye la ausencia casi absoluta de reflexión crítica, de valoración conceptual y de enmienda de tesis, que caracteriza a los neoliberales del patio, quienes desde los años 80 divulgan las bondades del libre mercado y propugnan por la supresión del Estado, o su reducción a niveles simbólicos, de sello gomígrafo.
No asumen culpa alguna como si carecieran del tipo de conciencia que Shakespeare puso a replicar como acto de contrición en la cabeza onírica de Macbeth, no tienen responsabilidad de nada, opinan superficialmente de la crisis del capitalismo de la post modernidad, tratan con ligereza el caos de Leman Brothers y el riesgo real del colapso del sistema económico mundial. No se ruborizan de presenciar que el Estado muerto “gozaba de buena salud” y que gracias a él pudo rescatarse todo el sistema financiero (en principio), que gracias a ese gendarme burocrático y supernumerario, toda la banca privada pudo salvarse y ser protegida de las consecuencias de sus errores garrafales y de su “ilimitado afán de lucro”.
Joseph E. Stiglitz escribió: “Nadie que haya asistido a los escándalos empresariales, a las inversiones dilapidadas en los tiempos del boom y al despilfarro de recursos en tiempos de crisis podrá creerse de veras que los mercados por sí solos, consiguen resultados eficientesÖ cuando hace un siglo, Upton Sinclair escribió su célebre novela, “La Selva”, en que describía todo aquello por lo que tenía que pasar una ternera, desde el establo hasta el matadero por lo que el filete así producido llegara a la mesa del consumidor estadounidense, éste reaccionó con viva repulsión.
Entonces la industria cárnica recurrió al Gobierno para asegurar la salubridad de los alimentos, entendiendo que éste era el camino más corto para restaurar la confianza. Lo mismo ocurrió también en la estela de los escándalos que sacudieron el mercado de valores durante los felices veinte, cuando la intervención reguladora del Gobierno dio en considerarse un paso imprescindible para restaurar la confianza de los inversores, sin que la gente vacilara a la hora de invertir su dinero.
Necesitaba saber que existiera algún tipo de supervisión, y que la ejerciera alguien, cuyos incentivos estuvieran más en la línea con los suyos. La regulación ejercida por el Gobierno puede y suele desempeñar un papel importante con miras a lograr un mejor funcionamiento de los mercados; sin ir más lejos, en la limitación del alcance de los conflictos tan habituales en la contabilidad como en el mundo de los negocios y finanzas en general”.
El premio Nobel de Economía George Akerloff y Robert Shiller, citados por Joaquín Estefanía con el objetivo de producir una reflexión crítica, dicen: “¿En qué hemos estado pensando los ciudadanos durante la parte alta del ciclo, por qué no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo si era evidente la artificiosidad de la economía, hasta que se nos cayó el mundo encima con acontecimientos como bancos que quiebran y han de ser nacionalizados, empresas que desaparecen, contabilidad creativa, pérdida de centenares de miles de empleos, ejecución de hipotecas, sequía de préstamos, bonus, desequilibrantes de la estructura social?”.
Y se responden: “porque el público y los Gobiernos se sentían respaldados por una teoría que les decía que estaban seguros, que todo iba perfectamente y no corrían peligro. Quién nos iba a decir que más de 60 años después de su muerte, Keynes iba a ser tan reivindicado por el fracaso intelectual de las ideas que lo arrumbaron, que volveríamos a contemplar la historia mucho más como una escalera de espiral que con la linealidad que con tanta falsedad nos vendieron, y que no íbamos a poder dejar tan fácilmente el siglo XX, olvidándonos de lo terrible que fue”.
Los neoliberales nuestros pretenden inficionar los aparatos políticos de los partidos, adjudicándose el monopolio de las teorías económicas en boga, sin mirar atrás, con una pérdida de memoria asombrosa, con un desprecio olímpico por la historia, por sus bregas y sus símbolos; diríase de ellos, que pierden con facilidad la percepción de las perspectivas y desconocen las complejidades de los procesos sociales e individuales, incluso ignoran lo que el matemático y ex agente de la bolsa de valores de Walt Street, el doctor Nassim Taleb, ha llamado en su impactante obra, el fenómeno de “El Cisne Negro”, el papel de lo imponderable, de lo aleatorio como actor desencadenante de los sucesos.
Los neoliberales criollos se siente orgullosos de llamarse “derechistas” pero carecen de ilustración para debatir públicamente el nacimiento, contenido y actualidad de las ideologías. Se dicen modernos pero en su psiquis más profunda aletean ideas antiquísimas, se dicen liberales pero absolutizan el pensamiento, dan pronósticos fallidos, se burlan con estadísticas y guarismos de las desproporciones sociales rindiendo culto al nuevo Dios del mercado, al becerro de oro, de “la mano invisible” de Adan Smith, a quien los economistas Gerard Debreu y Kenneth Arrow, premios Nobel de Economía, añadieron como advertencias y aportes, las condiciones que debían darse para que esa “mano invisible” funcionara, condiciones que nunca se han dado y que son permanentemente desconocidas y violentadas. Continuaremos analizando en nuevas entregas las inconsistencias y debilidades de los neoliberales que pretenden hacer carrera política en el Partido Revolucionario Dominicano, sin rectificar ni reconciliarse con las ideas del socialismo democrático, legado y memoria de José Francisco Peña Gómez, que representa hoy su dirección encabezada por el compañero Miguel Vargas, vicepresidente de la Internacional Socialista y vicepresidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), ambas de izquierda moderada, progresista y antineoliberal.
Santo Domingo, República Dominicana. Nov. 3, 2009