TRIBUNA: ALAIN TOURAINE
Movimientos de liberación en las naciones árabes
ALAIN TOURAINE 11/02/2011
Los tunecinos han expulsado a Ben Ali; Egipto se ha levantado contra Mubarak; en numerosos países han tenido lugar manifestaciones contra unos dirigentes autoritarios. La situación puede evolucionar en cualquier dirección, hacia la victoria o hacia la derrota popular. Pero es ahora mismo, a pesar de las incertidumbres, cuando es preciso comprometerse con unos acontecimientos cuya importancia mundial no puede ser negada por nadie.
Las dictaduras ya no pueden mantenerse en el poder en nombre de su lucha contra el islamismo
Esta crisis hasta puede ayudar a solucionar el problema israelo-palestino
Hace ya muchos años que existen dictaduras, militares o civiles, religiosas o laicas, en el mundo árabe y mayormente musulmán, y que, esporádicamente y salvo en algún lugar, se manifestaban muestras de descontento de la población traducidas en el estallido de disturbios violentos. Pero, excepto los especialistas, ya casi nadie se preguntaba acerca de la solidez o la fragilidad de los regímenes autoritarios.
Los Gobiernos occidentales apoyaban a las dictaduras, que les parecían ser la única fuerza capaz de oponerse al avance del terrorismo yihadista, y en particular a Al Qaeda. Se contentaban con ello, e incluso lo aprovechaban para dejar que se desarrollase en los países europeos esa islamofobia que se ha apoderado fácilmente de las opiniones públicas, sobre todo tras el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
¿Acaso hay que ir más lejos y pensar que la crisis de los regímenes autoritarios se observa también en países exsoviéticos como Bielorrusia o Ucrania, o en la Rusia de los zares que Putin parece querer reconstruir? Si aceptamos la hipótesis de que estos fenómenos están relacionados entre sí, su causa común más verosímil es la del fin de la guerra fría y la caída del imperio soviético, que había recibido el apoyo del nacionalismo árabe, con el Egipto de Nasser a la cabeza, en su lucha contra Israel y Estados Unidos.
Ahora el mundo al completo ha entrado en un nuevo periodo de su historia, en el que ya no se ve dominado por la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética sino por la rivalidad, en primer lugar, económica, entre Estados Unidos, país deudor, y China, país acreedor.
Túnez había conquistado el apoyo, económico y político, de Occidente al acabar con los islamistas. Pero ha sido el conjunto de su población la que se alzó en diciembre de 2010 contra la privación de libertad, a pesar de una cierta mejora de la situación económica nacional y del mantenimiento de la liberación femenina que había decidido Burguiba. Y la revolución que ha expulsado a Ben Ali no ha sido preparada y dirigida por los islamistas, ni tampoco por el conjunto de los partidos políticos, sino por "la calle", tras la inmolación de Mohamed Buazizi, convertido así en el Jan Palach tunecino.
Hoy es en el centro del mundoárabe, en un Egipto en el que los Hermanos Musulmanes están considerados como la principal fuerza de oposición al presidente Mubarak, donde el pueblo se levanta sin ser conducido por ninguna fuerza organizada.
Pero la importancia de Egipto, país de más de 80 millones de habitantes y líder del mundo árabe y musulmán, exige la intervención de elementos más específicos en su análisis. El poder de organización y de movilización de los Hermanos Musulmanes, así como la fuerte influencia del aparato del Estado sobre la vida económica, tanto como sobre la vida política, obliga a introducir la hipótesis de una contrarrevolución, en la que piensan los países occidentales, la de una victoria no solamente de los Hermanos sino de los yihadistas, e incluso de una política de agresión respecto a Israel. Muchos observadores piensan que los que tienen miedo de la globalización misma son más numerosos que los que esperan de ella una modernización económica y una apertura política.
Sin embargo, mantengo que la idea de la transformación global que he definido predominará sobre las características nacionales en los distintos países. En particular, el tema antiisraelí ha estado ausente de las manifestaciones tanto en Egipto como en Túnez y las clases medias que forman la base social de los Hermanos tienen también muchas razones para anhelar una apertura de la sociedad.
Por el contrario, lo que muy probablemente no será transformado en Egipto será el papel dominante que desempeña el Ejército. Ya ha obtenido la eliminación de Gamal -el hijo de Mubarak que se preparaba para sucederle- y tiene una conciencia más nacional que económica, pero también sabemos lo fuertes que son los vínculos de dependencia de las fuerzas armadas egipcias respecto de Estados Unidos, que le suministran una ayuda financiera considerable. En el momento en que escribo, la situación está aún abierta, pero la pluralidad de las posibles evoluciones me parece que se sitúa en el seno de la mutación que afecta al mundo entero.
Es incluso posible que el país más alejado de todas estas conmociones, Afganistán, aplastado por la guerra entre los norteamericanos y los talibanes, y por la corrupción de un Gobierno ligado al tráfico de opio, encuentre en la crisis que se ha abierto el medio de salir de esos callejones sin salida. Contrariamente a lo que piensan los israelíes en general, esta crisis puede incluso conducir a una solución de la contradicción que les oponen los palestinos, llevando a las dos partes en que están divididos a dar prioridad al desarrollo interno de su país. El caso más difícil es el de Argelia, dominado desde hace tiempo por el conflicto abierto entre los islamistas radicales y un régimen autoritario tan incapaz como el régimen iraní de transformar los grandes recursos proporcionados por el petróleo y por el gas en la elevación del nivel de vida de la población.
La monarquía marroquí, cuyo fracaso social también es patente, ha seguido con Mohamed VI el ejemplo de Burguiba al reconocer los derechos de las mujeres y está protegida por su origen sagrado, pero ha estado bastante penetrada por las influencias occidentales para estar expuesta a levantamientos democráticos o económicos no controlados por el islamismo radical.
Lo cual permite concluir desde ahora, cuando todavía no estamos sino al principio de los levantamientos en toda la región, que asistimos al desmoronamiento del mundo que había sido construido y mantenido para el enfrentamiento de norteamericanos y soviéticos. El islamismo radical está obligado a volverse hacia los problemas de los países musulmanes en lugar de concentrarse en el terrorismo y la propaganda antiamericana y antiisraelí. Las dictaduras árabes ya no pueden mantenerse en el poder en nombre de su lucha contra el islamismo radical, y para sobrevivir deben preocuparse sobre todo del conjunto de la población y en particular de la situación de sus jóvenes diplomados de clase media.
El país más poderoso de la región, Turquía, puede sentirse menos desgarrado entre Teherán y Bruselas y combinar más fácilmente su propia occidentali-zación con el fortalecimiento del islam en todo su territorio. Los anatemas lanzados por Occidente contra Ahmadineyad bien podrían ceder la plaza al reconocimiento de una zona tapón que se extendiera entre Líbano y Pakistán y fuera reforzada por la preocupación, finalmente activada, por elevar el nivel de vida de sus poblaciones.
En Túnez, los islamistas han dado prueba de una discreción y una prudencia que no se esperaba. Más aún, en Egipto, los Hermanos Musulmanes no se han puesto a la cabeza de un partido revolucionario. ¿Por qué no habríamos de ver en Egipto lo que vemos desde hace varios años en Turquía, a un Erdogan combinando islamismo y democracia?
El islam ya no puede confiar su porvenir a la violencia antioccidental. Es preciso que desde ahora se muestre como una fuerza de apoyo a las clases populares y a las clases medias, que ante todo quieren ser consideradas como trabajadoras.
La rueda gira. Los actuales acontecimientos en Túnez, en Egipto, en Yemen y también en países como Jordania o quizá Argelia no llevan consigo un único futuro. La represión militar, el empeoramiento de la situación actual, la evolución hacia la democracia son todos posibles en cualquiera de ellos, pero sean cuales sean los futuros de los países de la región, existen ya pruebas suficientes de crisis generalizada de los regímenes políticos del mundo árabe que justifican la hipótesis aquí presentada de un cambio general como consecuencia de la sustitución de los enfrentamientos internacionales por los problemas sociales internos como determinantes principales de la vida política de los países de la región.
Alain Touraine es sociólogo. Traducción de Juan Ramón Azaola. http://www.elpais.com/articulo/opinion/Movimientos/liberacion/naciones/arabes/elpepuopi/20110211elpepiopi_4/Tes
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viernes, 11 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
LA HEGEMONIA DEL NEOLIBERALISMO MUNDIAL
La Hegemonía del Neoliberalismo.
En 1977, sin embargo, llegó al poder un nuevo gobierno en Estados Unidos bajo la presidencia de Jimmy Carter, quien era miembro de la Comisión Trilateral. Con su administración, se produjo la llegada de dos docenas de miembros de la Comisión Trilateral para ocupar puestos clave dentro de su gobierno.
En 1973, Paul Volcker, la estrella en ascenso dentro del Chase Manhattan y el Departamento del Tesoro se convirtió en un miembro de la Comisión Trilateral. En 1975, fue nombrado Presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el más poderoso de los 12 bancos regionales de la Reserva Federal.
En 1979, Jimmy Carter le dio a el trabajo de secretario del Tesoro, al ex gobernador de la Reserva Federal, y a su vez, David Rockefeller recomendó a Jimmy Carter colocar a Paul Volcker como gobernador de la Reserva Federal, a lo que Carter accedió rápidamente.
En 1979, el precio del petróleo se disparó de nuevo. Esta vez, Paul Volcker en la Reserva Federal iba a tener un enfoque diferente. Su respuesta fue aumentar drásticamente las tasas de interés. Las tasas de interés pasaron del 2% a los finales de los 70 al 18% en la década de 1980. El efecto que tuvo fue que la economía de Estados Unidos entrara en recesión, y redujeron considerablemente sus importaciones de países en desarrollo. A la vez, las naciones en desarrollo, que habían contraído fuertes cargas de deuda para financiar la industrialización, se encontraron de repente con tener que pagar sus préstamos con intereses del 18%. La idea de que podían tomar grandes préstamos para construir una sociedad industrial, que a su vez pagara esos préstamos, de pronto se interrumpió.
Mientras el dólar de Estados Unidos se había extendido por todo el mundo en forma de petrodólares y préstamos, las decisiones que tomó la Fed afectarían a todo el mundo. En 1982, México anunció que ya no podía pagar su deuda, y dejó de pagar sus préstamos. Esto marcó la propagación de la crisis de la deuda de 1980, que se extendió por toda América Latina y el continente africano.
De repente, gran parte del mundo en desarrollo estaba sumido en una crisis. Así, el FMI y el Banco Mundial entraron en la escena con sus nuevos "Programas de Ajuste Estructural” (PAE), que se aplicaban en un país que necesitase la firma de un acuerdo, que le proporcionaría al país un préstamo del FMI, así como proyectos de "desarrollo" del Banco Mundial. Por otro lado, el país tendría que someterse a una reestructuraciónneoliberal.
El neoliberalismo se propagó desde Estados Unidos y Gran Bretaña en la década de 1980; a través de sus imperios e instrumentos financieros- como el Banco Mundial y el FMI - que difundieron la ideología neoliberal por el mundo. Los países que se resistían al neoliberalismo eran sometidos a un "cambio de régimen".
Esto se conseguía a través de la manipulación financiera, la especulación de la moneda o la política hegemónica monetaria de las naciones occidentales, principalmente los Estados Unidos; sanciones económicas, a través de las Naciones Unidas o, simplemente sobre una base bilateral; el cambio de régimen encubierto, a través de "revoluciones de color" o golpes de Estado, asesinatos, y a veces campañas militares abiertas y guerras.
La ideología neoliberal consiste en lo que se ha denominado "fundamentalismo de libre mercado". Esto suponía una gran ola de privatizaciones, en la que los activos e industrias estatales serian privatizados con el fin de volverse "más productivos y eficientes económicamente." Esto tendría el efecto social de llevar a la destrucción de zonas enteras del sector público, especialmente en salud y educación, así como cualquiera de las industrias nacionales de protección especial, que para muchos países pobres significaban recursos vitales.
Entonces, el mercado fue "liberalizado" en lo que significó que las restricciones y obstáculos a las inversiones extranjeras en el país disminuyeran al reducirse o eliminar las barreras comerciales y aranceles (impuestos), y por lo tanto el capital extranjero (las empresas y bancos occidentales) estarían en condiciones de invertir en el país con facilidad, mientras que las industrias nacionales que crecían y "competían" serian capaces de invertir más fácilmente en otros países e industrias de todo el mundo.
El Banco Central de la nación tenía entonces que mantener los tipos de interés artificialmente bajos, para permitir la circulación expedita de dinero dentro y fuera del país. El efecto sería que las empresas multinacionales extranjeras y los bancos internacionales podrían fácilmente comprar las industrias privatizadas, y por lo tanto, apoderarse la economía nacional. Al mismo tiempo, las principales industrias nacionales podían ser autorizadas a crecer y trabajar con los bancos y empresas globales. En esencia, esto oligopoliza la economía nacional, y la arrastra hacia la esfera de influencia de la "economía global" controlado por y para las élites occidentales.
Los imperios europeos habían impuesto a África y a muchos otros pueblos colonizados del mundo un sistema de “dominio indirecto”, en la que las estructuras de gobierno local se han reestructurado y reorganizado en un sistema donde la población local no se rige por la población local, sino por el poder colonial occidental. Así, la elite local se crea y enriquece a través del sistema colonial, por lo que no tienen interés en oponerse a las potencias coloniales, sino que tratan de proteger sus propios intereses, que resultan ser los intereses del imperio.
En la era de la globalización, los dirigentes de la "Tercer Mundo" han sido cooptados y sus sociedades reorganizadas por y para los intereses de las elites globalizadas. Este es un sistema de gobierno indirecto, y las elites locales se vuelen "globalistas indirectos"; han sido introducidos dentro del sistema global y las estructuras del imperio.
Después de un Programa de Ajuste Estructural, las masas se quedan sin trabajo; los precios de los productos esenciales, como alimentos y combustibles aumentan, a veces en altos porcentajes, mientras que la moneda pierde su valor. La pobreza se extendió y sectores enteros de la economía se cerraron. En el mundo "desarrollado" de de Asia, América Latina y África, estas políticas fueron especialmente dañinas. Sin redes de seguridad social de las que afirmarse, el pueblo pasa hambre; el Estado públicofuedesmantelado.
Cuando llegó a África, el continente se de-industrializó con tanta rapidez entre los años 1980 y 1990, que la pobreza aumentó en un grado increíble. Con eso, el conflicto se extendió. En la década de 1990, mientras los duros efectos de las políticas neoliberales, se esparcían fácil y rápidamente en el continente africano, la idea principal que se abrió paso entre el mundo académico, los medios de comunicación y los círculos políticos era que el estado de África se debió a la “mala gestión” de los africanos. La culpa recayó únicamente en los gobiernos nacionales. Mientras que las elites nacionales políticas y económicas se convirtieron en cómplices de los problemas, los problemas fueron impuestos desde fuera del continente, no desde dentro.
Así, en la década de 1990, se volvió preeminente la noción de "buen gobierno". Esta era la idea de que a cambio de préstamos y "ayuda" del FMI y el Banco Mundial, las naciones tendrían que emprender reformas no sólo del sector económico, sino también para crear las condiciones de lo que Occidente percibe como "buen gobierno".
Sin embargo, en la jerga neoliberal, el "buen gobierno" significa "gobierno mínimo", y los gobiernos tenían todavía que desmantelar sus sectores públicos. Simplemente tenían que empezar a aplicar la ilusión de la democracia, a través de la celebración de elecciones y permitir la formación de una sociedad civil. La "libertad", sin embargo, era todavía mantenida simplemente como un concepto económico, donde la nación sería "libre" para que los capitales occidentales entraran en ella.
Si bien la pobreza masiva y la violencia se extendieron por todo el continente, al pueblo se le dio el "don" de las elecciones. Se elegirá a un líder, que luego sería encerrado en una estructura económica y política ya predeterminada. Dirigentes políticos que se enriquecen a expensas de otros, y luego son expulsados a las siguientes elecciones, o simplemente arreglan las elecciones. Esto continuaría, adelante y atrás, al tiempo que a ningún cambio real se le permitiera tener lugar. La "democracia" impuesta entonces por los occidentales, había fallado.
Un artículo publicado en una edición de 2002 de International Affairs, la revista del Instituto Real de Asuntos Internacionales (la contraparte británica del Council on Foreign Relations), relató que:
En 1960 el ingreso promedio del 20 por ciento de la población mundial era 30 veces mayor que el 20 por ciento inferior. En 1990 era 60 veces, y en 1997, 74 veces más que el quintil más bajo. Hoy en día los activos de los tres multimillonarios más grandes son más que el PIB [Producto Interno Bruto] combinado todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas.
Este ha sido el contexto en el que se ha producido un crecimiento explosivo en la presencia de occidentales, así como de organizaciones no gubernamentales (ONG) en África. Hoy las organizaciones no gubernamentales forman una parte importante de la "máquina del desarrollo", una vasta red institucional y disciplinaria de organismos oficiales, profesionales, consultores, académicos y otros diversos expertos productores y consumidores de conocimiento sobre el “mundo en desarrollo”.
La ayuda (en la que las ONG han llegado a desempeñar un papel importante) es a menudo presentada como una forma de altruismo, un acto de caridad que permite el flujo de riqueza de los ricos a los pobres, pobres que se reducen y pobres que son capacitados .
Los autores explican que las ONG tienen una evolución particular en África:
El papel en el "desarrollo" representa una continuidad de la labor de sus precursores, los misioneros y organizaciones de voluntarios que colaboraron en la colonización y el control de África por parte de Europa. Hoy en día su trabajo contribuye marginalmente al alivio de la pobreza, pero de manera significativa a socavar la lucha del pueblo africano por emanciparse de la opresión económica, social y política .
Los autores examinaron el cómo con la expansión del neoliberalismo, la noción de un "estado minimalista" se difundió por todo el mundo y en toda África. Así, explican, el FMI y el Banco Mundial "se convirtieron en los nuevos comandantes de las economías post-coloniales". Sin embargo, estos esfuerzos no se impusieron sin resistencia, puesto que: "Entre 1976 y 1992 se registraron 146 protestas contra las medidas de austeridad [programas de ajuste estructural] apoyados por el FMI en 39 países de todo el mundo. " Normalmente, sin embargo, los gobiernos respondieron con la fuerza bruta, oprimiendo con violencia las manifestaciones. Sin embargo, la amplia oposición a estas "reformas" necesitó ser abordada por organizaciones importantes y las agencias de "ayuda" re-evaluaron su enfoque de "desarrollo":
El resultado de esas deliberaciones fue el programa de la "buen gobierno" en la década de 1990 y la decisión de cooptar a las organizaciones no gubernamentales y otras organizaciones de la sociedad civil en un programa reenvasado de previsión social, una iniciativa social que podría ser describirse más exactamente como un programa de social de control.
El resultado fue la aplicación de la noción de "pluralismo" en forma de "multipartidismo", que sólo terminó por "llevar al dominio público las agitadas divisiones entre sectores de las clases dominantes que compiten por el control del Estado". En cuanto a la las “iniciativas de bienestar”, los organismos de ayuda bilateral y multilateral asignaron fondos importantes para abordar las "dimensiones sociales del ajuste", que "minimizaron las desigualdades más evidentes que perpetuaban sus políticas." Aquí fue donde el crecimiento de las ONG en África se aceleró rápidamente .
África se había convertido nuevamente, en prisionera de las frías garras del imperialismo. Los conflictos en África serían provocado por los poderes imperiales extranjeros, a menudo utilizando las divisiones étnicas para volcar a los pueblos unos contra otros, mientras los dirigentes políticos de las naciones africanas eran vasallos sumisos a la hegemonía occidental. La guerra y el conflicto se propagaron y, con ello, también lo hizo el capital occidental y la corporación multinacional.
En 1977, sin embargo, llegó al poder un nuevo gobierno en Estados Unidos bajo la presidencia de Jimmy Carter, quien era miembro de la Comisión Trilateral. Con su administración, se produjo la llegada de dos docenas de miembros de la Comisión Trilateral para ocupar puestos clave dentro de su gobierno.
En 1973, Paul Volcker, la estrella en ascenso dentro del Chase Manhattan y el Departamento del Tesoro se convirtió en un miembro de la Comisión Trilateral. En 1975, fue nombrado Presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el más poderoso de los 12 bancos regionales de la Reserva Federal.
En 1979, Jimmy Carter le dio a el trabajo de secretario del Tesoro, al ex gobernador de la Reserva Federal, y a su vez, David Rockefeller recomendó a Jimmy Carter colocar a Paul Volcker como gobernador de la Reserva Federal, a lo que Carter accedió rápidamente.
En 1979, el precio del petróleo se disparó de nuevo. Esta vez, Paul Volcker en la Reserva Federal iba a tener un enfoque diferente. Su respuesta fue aumentar drásticamente las tasas de interés. Las tasas de interés pasaron del 2% a los finales de los 70 al 18% en la década de 1980. El efecto que tuvo fue que la economía de Estados Unidos entrara en recesión, y redujeron considerablemente sus importaciones de países en desarrollo. A la vez, las naciones en desarrollo, que habían contraído fuertes cargas de deuda para financiar la industrialización, se encontraron de repente con tener que pagar sus préstamos con intereses del 18%. La idea de que podían tomar grandes préstamos para construir una sociedad industrial, que a su vez pagara esos préstamos, de pronto se interrumpió.
Mientras el dólar de Estados Unidos se había extendido por todo el mundo en forma de petrodólares y préstamos, las decisiones que tomó la Fed afectarían a todo el mundo. En 1982, México anunció que ya no podía pagar su deuda, y dejó de pagar sus préstamos. Esto marcó la propagación de la crisis de la deuda de 1980, que se extendió por toda América Latina y el continente africano.
De repente, gran parte del mundo en desarrollo estaba sumido en una crisis. Así, el FMI y el Banco Mundial entraron en la escena con sus nuevos "Programas de Ajuste Estructural” (PAE), que se aplicaban en un país que necesitase la firma de un acuerdo, que le proporcionaría al país un préstamo del FMI, así como proyectos de "desarrollo" del Banco Mundial. Por otro lado, el país tendría que someterse a una reestructuraciónneoliberal.
El neoliberalismo se propagó desde Estados Unidos y Gran Bretaña en la década de 1980; a través de sus imperios e instrumentos financieros- como el Banco Mundial y el FMI - que difundieron la ideología neoliberal por el mundo. Los países que se resistían al neoliberalismo eran sometidos a un "cambio de régimen".
Esto se conseguía a través de la manipulación financiera, la especulación de la moneda o la política hegemónica monetaria de las naciones occidentales, principalmente los Estados Unidos; sanciones económicas, a través de las Naciones Unidas o, simplemente sobre una base bilateral; el cambio de régimen encubierto, a través de "revoluciones de color" o golpes de Estado, asesinatos, y a veces campañas militares abiertas y guerras.
La ideología neoliberal consiste en lo que se ha denominado "fundamentalismo de libre mercado". Esto suponía una gran ola de privatizaciones, en la que los activos e industrias estatales serian privatizados con el fin de volverse "más productivos y eficientes económicamente." Esto tendría el efecto social de llevar a la destrucción de zonas enteras del sector público, especialmente en salud y educación, así como cualquiera de las industrias nacionales de protección especial, que para muchos países pobres significaban recursos vitales.
Entonces, el mercado fue "liberalizado" en lo que significó que las restricciones y obstáculos a las inversiones extranjeras en el país disminuyeran al reducirse o eliminar las barreras comerciales y aranceles (impuestos), y por lo tanto el capital extranjero (las empresas y bancos occidentales) estarían en condiciones de invertir en el país con facilidad, mientras que las industrias nacionales que crecían y "competían" serian capaces de invertir más fácilmente en otros países e industrias de todo el mundo.
El Banco Central de la nación tenía entonces que mantener los tipos de interés artificialmente bajos, para permitir la circulación expedita de dinero dentro y fuera del país. El efecto sería que las empresas multinacionales extranjeras y los bancos internacionales podrían fácilmente comprar las industrias privatizadas, y por lo tanto, apoderarse la economía nacional. Al mismo tiempo, las principales industrias nacionales podían ser autorizadas a crecer y trabajar con los bancos y empresas globales. En esencia, esto oligopoliza la economía nacional, y la arrastra hacia la esfera de influencia de la "economía global" controlado por y para las élites occidentales.
Los imperios europeos habían impuesto a África y a muchos otros pueblos colonizados del mundo un sistema de “dominio indirecto”, en la que las estructuras de gobierno local se han reestructurado y reorganizado en un sistema donde la población local no se rige por la población local, sino por el poder colonial occidental. Así, la elite local se crea y enriquece a través del sistema colonial, por lo que no tienen interés en oponerse a las potencias coloniales, sino que tratan de proteger sus propios intereses, que resultan ser los intereses del imperio.
En la era de la globalización, los dirigentes de la "Tercer Mundo" han sido cooptados y sus sociedades reorganizadas por y para los intereses de las elites globalizadas. Este es un sistema de gobierno indirecto, y las elites locales se vuelen "globalistas indirectos"; han sido introducidos dentro del sistema global y las estructuras del imperio.
Después de un Programa de Ajuste Estructural, las masas se quedan sin trabajo; los precios de los productos esenciales, como alimentos y combustibles aumentan, a veces en altos porcentajes, mientras que la moneda pierde su valor. La pobreza se extendió y sectores enteros de la economía se cerraron. En el mundo "desarrollado" de de Asia, América Latina y África, estas políticas fueron especialmente dañinas. Sin redes de seguridad social de las que afirmarse, el pueblo pasa hambre; el Estado públicofuedesmantelado.
Cuando llegó a África, el continente se de-industrializó con tanta rapidez entre los años 1980 y 1990, que la pobreza aumentó en un grado increíble. Con eso, el conflicto se extendió. En la década de 1990, mientras los duros efectos de las políticas neoliberales, se esparcían fácil y rápidamente en el continente africano, la idea principal que se abrió paso entre el mundo académico, los medios de comunicación y los círculos políticos era que el estado de África se debió a la “mala gestión” de los africanos. La culpa recayó únicamente en los gobiernos nacionales. Mientras que las elites nacionales políticas y económicas se convirtieron en cómplices de los problemas, los problemas fueron impuestos desde fuera del continente, no desde dentro.
Así, en la década de 1990, se volvió preeminente la noción de "buen gobierno". Esta era la idea de que a cambio de préstamos y "ayuda" del FMI y el Banco Mundial, las naciones tendrían que emprender reformas no sólo del sector económico, sino también para crear las condiciones de lo que Occidente percibe como "buen gobierno".
Sin embargo, en la jerga neoliberal, el "buen gobierno" significa "gobierno mínimo", y los gobiernos tenían todavía que desmantelar sus sectores públicos. Simplemente tenían que empezar a aplicar la ilusión de la democracia, a través de la celebración de elecciones y permitir la formación de una sociedad civil. La "libertad", sin embargo, era todavía mantenida simplemente como un concepto económico, donde la nación sería "libre" para que los capitales occidentales entraran en ella.
Si bien la pobreza masiva y la violencia se extendieron por todo el continente, al pueblo se le dio el "don" de las elecciones. Se elegirá a un líder, que luego sería encerrado en una estructura económica y política ya predeterminada. Dirigentes políticos que se enriquecen a expensas de otros, y luego son expulsados a las siguientes elecciones, o simplemente arreglan las elecciones. Esto continuaría, adelante y atrás, al tiempo que a ningún cambio real se le permitiera tener lugar. La "democracia" impuesta entonces por los occidentales, había fallado.
Un artículo publicado en una edición de 2002 de International Affairs, la revista del Instituto Real de Asuntos Internacionales (la contraparte británica del Council on Foreign Relations), relató que:
En 1960 el ingreso promedio del 20 por ciento de la población mundial era 30 veces mayor que el 20 por ciento inferior. En 1990 era 60 veces, y en 1997, 74 veces más que el quintil más bajo. Hoy en día los activos de los tres multimillonarios más grandes son más que el PIB [Producto Interno Bruto] combinado todos los países menos desarrollados y sus 600 millones de personas.
Este ha sido el contexto en el que se ha producido un crecimiento explosivo en la presencia de occidentales, así como de organizaciones no gubernamentales (ONG) en África. Hoy las organizaciones no gubernamentales forman una parte importante de la "máquina del desarrollo", una vasta red institucional y disciplinaria de organismos oficiales, profesionales, consultores, académicos y otros diversos expertos productores y consumidores de conocimiento sobre el “mundo en desarrollo”.
La ayuda (en la que las ONG han llegado a desempeñar un papel importante) es a menudo presentada como una forma de altruismo, un acto de caridad que permite el flujo de riqueza de los ricos a los pobres, pobres que se reducen y pobres que son capacitados .
Los autores explican que las ONG tienen una evolución particular en África:
El papel en el "desarrollo" representa una continuidad de la labor de sus precursores, los misioneros y organizaciones de voluntarios que colaboraron en la colonización y el control de África por parte de Europa. Hoy en día su trabajo contribuye marginalmente al alivio de la pobreza, pero de manera significativa a socavar la lucha del pueblo africano por emanciparse de la opresión económica, social y política .
Los autores examinaron el cómo con la expansión del neoliberalismo, la noción de un "estado minimalista" se difundió por todo el mundo y en toda África. Así, explican, el FMI y el Banco Mundial "se convirtieron en los nuevos comandantes de las economías post-coloniales". Sin embargo, estos esfuerzos no se impusieron sin resistencia, puesto que: "Entre 1976 y 1992 se registraron 146 protestas contra las medidas de austeridad [programas de ajuste estructural] apoyados por el FMI en 39 países de todo el mundo. " Normalmente, sin embargo, los gobiernos respondieron con la fuerza bruta, oprimiendo con violencia las manifestaciones. Sin embargo, la amplia oposición a estas "reformas" necesitó ser abordada por organizaciones importantes y las agencias de "ayuda" re-evaluaron su enfoque de "desarrollo":
El resultado de esas deliberaciones fue el programa de la "buen gobierno" en la década de 1990 y la decisión de cooptar a las organizaciones no gubernamentales y otras organizaciones de la sociedad civil en un programa reenvasado de previsión social, una iniciativa social que podría ser describirse más exactamente como un programa de social de control.
El resultado fue la aplicación de la noción de "pluralismo" en forma de "multipartidismo", que sólo terminó por "llevar al dominio público las agitadas divisiones entre sectores de las clases dominantes que compiten por el control del Estado". En cuanto a la las “iniciativas de bienestar”, los organismos de ayuda bilateral y multilateral asignaron fondos importantes para abordar las "dimensiones sociales del ajuste", que "minimizaron las desigualdades más evidentes que perpetuaban sus políticas." Aquí fue donde el crecimiento de las ONG en África se aceleró rápidamente .
África se había convertido nuevamente, en prisionera de las frías garras del imperialismo. Los conflictos en África serían provocado por los poderes imperiales extranjeros, a menudo utilizando las divisiones étnicas para volcar a los pueblos unos contra otros, mientras los dirigentes políticos de las naciones africanas eran vasallos sumisos a la hegemonía occidental. La guerra y el conflicto se propagaron y, con ello, también lo hizo el capital occidental y la corporación multinacional.
domingo, 6 de febrero de 2011
NOAM CHOMSKY NOS DA SU PARECE RESPECTO A LO ACONTECIDO EN EGIPTO Y MEDIO ORIENTE.
domingo, febrero 06, 2011
Noam Chomsky habla de Egipto
: Egipto revolución
Noam Chomsky habla de Egipto
Preguntado para Democracy Now por Amy Goodman, NOAM CHOMSKY ha hecho las siguientes declaraciones sobre los acontecimientos de Egipto:
- Bueno, en primer lugar, lo que está pasando es absolutamente espectacular. Es notable el valor, la determinación y el compromiso de los manifestantes. Y pase lo que pase, estos son momentos que no serán olvidados y estoy seguro de que tendrán consecuencias a largo plazo, como el hecho de que sobrepasaron a la policía, tomaron la plaza Tahrir, se quedaron allí en la misma cara de las turbas organizadas a favor de Mubarak, enviadas por el gobierno para expulsarles o crear una situación en la que el ejército se viera obligado a intervenir para restaurar el orden... para luego instalar tal vez algún tipo de régimen militar, lo que sea. Es muy difícil predecir lo que va a suceder, pero los hechos han sido verdaderamente espectaculares. Y, por supuesto, lo es también todo lo que sucede en Oriente Medio. En Yemen, en Jordania, en casi todas partes.
Los Estados Unidos, hasta ahora, están haciendo su juego habitual. Quiero decir, ha habido muchas ocasiones en las que algún dictador ha perdido el control o ha estado en peligro. Hay una especie de rito de rutina; Marcos, Duvalier, Ceausescu, todos firmemente apoyados por los Estados Unidos y Gran Bretaña, como Suharto: se trata de intentar apoyarlos el mayor tiempo posible, y luego, cuando llega a ser insostenible hacerlo --por lo general, si el ejército da un giro de 180 grados-- afirman haber estado del lado de la gente todo el tiempo, intentan borrar el pasado y restaurar el viejo sistema con nuevos nombres. Y lo consiguen o no según las circunstancias.
Supongo que eso es lo que está sucediendo ahora. Están esperando a ver si Mubarak puede aguantar, mientras dicen, "Bueno, tenemos que apoyar la ley y el orden, un cambio constitucional regular", y así sucesivamente. (...)
Preguntado por Amy Goodman, Chomsky responde sobre el discuso de Obama valorando que, de hecho "no dijo nada". Habló de hacer una transición ordenada... pero ¿a qué? Un nuevo gabinete, algunos reajustes menores de orden constitucional- es un discurso vacío. Obama está haciendo lo que los líderes de EE.UU. hacen regularmente. Como ya he dicho, hay un libro de jugadas: cada vez que un dictador al que se apoya está en problemas, se trata de mantenerlo, conservarlo, pero si en algún momento se hace imposible, se le echa sin contemplaciones...
Los EE.UU. juegan en Egipto un papel importantísimo. Egipto es el segundo mayor receptor de ayuda económica y militar de EE.UU (el primero es Israel). El propio Obama ha sido un gran apoyo de Mubarak. Vale la pena recordar que antes de su famoso discurso en El Cairo --que se suponía iba a ser un discurso conciliador hacia el mundo árabe-- alguien de la prensa, creo que fue la BBC, le preguntó si iba a decir algo sobre el gobierno autoritario de Mubarak. Y Obama dijo que no, que no lo haría: "No me gusta usar etiquetas para la gente. Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Ha mantenido la estabilidad.
Vamos a seguir apoyándole. Es un amigo." Y ya era entonces uno de los dictadores más brutales de la región, y sería un misterio cómo alguien podría haberse tomado em serio los pasajes del discurso de Obama sobre los derechos humanos después de sus declaraciones sobre Mubarack. Sin embargo, el apoyo militar ha sido muy potente: los aviones sobrevolando la plaza Tahrir, por supuesto, eran aviones de EE.UU.
Los EE.UU han sido y son el apoyo más importante del régimen de Mubarack, no cómo en Túnez, donde el principal apoyo es Francia. Egipto pertenece claramente al área de influencia de los Estados Unidos, y por supuesto, Israel.... y Arabia Saudita, que ha dado apoyo claro a Mubarak. Aunque al parecer los líderes israelíes están enojados porque esperaban de Obama una postura más firme en apoyo de su amigo Mubarak.
AMY GOODMAN: Hable de lo que esto significa para el Medio Oriente. Por ejemplo, las protestas masivas que han tenido lugar en Jordania, hasta el punto donde el rey Abdullah ha dimitido su gabinete y nombrado un nuevo primer ministro. En Yemen hay grandes protestas. Hay una gran protesta llama a Siria. ¿Cuáles son las implicaciones de esto, el levantamiento de Túnez a Egipto?
NOAM CHOMSKY: Bueno, éste es el levantamiento regional más notable que yo recuerde, porque no se puede comparar con lo que sucedió en Europa del Este (...) es completamente diferente. Quiero decir, los problemas que los manifestantes están tratando de resolver son muy profundos, y no se van a resolver fácilmente. Hay una tremenda pobreza, represión, falta no sólo democracia, sino desarrollo. Egipto y otros países de la región han entrado también en un período neoliberal, que dice sobre el papel que hay crecimiento económico, pero con las consecuencias habituales: alta concentración de la riqueza y el privilegio en los más ricos, y empobrecimiento y consternación para la mayoría de la población. Y eso no es fácil de cambiar(...)
Versión íntegra en Democracy Now
http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2011/02/03/noam-chomsky-habla-de-egipto
Noam Chomsky habla de Egipto
: Egipto revolución
Noam Chomsky habla de Egipto
Preguntado para Democracy Now por Amy Goodman, NOAM CHOMSKY ha hecho las siguientes declaraciones sobre los acontecimientos de Egipto:
- Bueno, en primer lugar, lo que está pasando es absolutamente espectacular. Es notable el valor, la determinación y el compromiso de los manifestantes. Y pase lo que pase, estos son momentos que no serán olvidados y estoy seguro de que tendrán consecuencias a largo plazo, como el hecho de que sobrepasaron a la policía, tomaron la plaza Tahrir, se quedaron allí en la misma cara de las turbas organizadas a favor de Mubarak, enviadas por el gobierno para expulsarles o crear una situación en la que el ejército se viera obligado a intervenir para restaurar el orden... para luego instalar tal vez algún tipo de régimen militar, lo que sea. Es muy difícil predecir lo que va a suceder, pero los hechos han sido verdaderamente espectaculares. Y, por supuesto, lo es también todo lo que sucede en Oriente Medio. En Yemen, en Jordania, en casi todas partes.
Los Estados Unidos, hasta ahora, están haciendo su juego habitual. Quiero decir, ha habido muchas ocasiones en las que algún dictador ha perdido el control o ha estado en peligro. Hay una especie de rito de rutina; Marcos, Duvalier, Ceausescu, todos firmemente apoyados por los Estados Unidos y Gran Bretaña, como Suharto: se trata de intentar apoyarlos el mayor tiempo posible, y luego, cuando llega a ser insostenible hacerlo --por lo general, si el ejército da un giro de 180 grados-- afirman haber estado del lado de la gente todo el tiempo, intentan borrar el pasado y restaurar el viejo sistema con nuevos nombres. Y lo consiguen o no según las circunstancias.
Supongo que eso es lo que está sucediendo ahora. Están esperando a ver si Mubarak puede aguantar, mientras dicen, "Bueno, tenemos que apoyar la ley y el orden, un cambio constitucional regular", y así sucesivamente. (...)
Preguntado por Amy Goodman, Chomsky responde sobre el discuso de Obama valorando que, de hecho "no dijo nada". Habló de hacer una transición ordenada... pero ¿a qué? Un nuevo gabinete, algunos reajustes menores de orden constitucional- es un discurso vacío. Obama está haciendo lo que los líderes de EE.UU. hacen regularmente. Como ya he dicho, hay un libro de jugadas: cada vez que un dictador al que se apoya está en problemas, se trata de mantenerlo, conservarlo, pero si en algún momento se hace imposible, se le echa sin contemplaciones...
Los EE.UU. juegan en Egipto un papel importantísimo. Egipto es el segundo mayor receptor de ayuda económica y militar de EE.UU (el primero es Israel). El propio Obama ha sido un gran apoyo de Mubarak. Vale la pena recordar que antes de su famoso discurso en El Cairo --que se suponía iba a ser un discurso conciliador hacia el mundo árabe-- alguien de la prensa, creo que fue la BBC, le preguntó si iba a decir algo sobre el gobierno autoritario de Mubarak. Y Obama dijo que no, que no lo haría: "No me gusta usar etiquetas para la gente. Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Ha mantenido la estabilidad.
Vamos a seguir apoyándole. Es un amigo." Y ya era entonces uno de los dictadores más brutales de la región, y sería un misterio cómo alguien podría haberse tomado em serio los pasajes del discurso de Obama sobre los derechos humanos después de sus declaraciones sobre Mubarack. Sin embargo, el apoyo militar ha sido muy potente: los aviones sobrevolando la plaza Tahrir, por supuesto, eran aviones de EE.UU.
Los EE.UU han sido y son el apoyo más importante del régimen de Mubarack, no cómo en Túnez, donde el principal apoyo es Francia. Egipto pertenece claramente al área de influencia de los Estados Unidos, y por supuesto, Israel.... y Arabia Saudita, que ha dado apoyo claro a Mubarak. Aunque al parecer los líderes israelíes están enojados porque esperaban de Obama una postura más firme en apoyo de su amigo Mubarak.
AMY GOODMAN: Hable de lo que esto significa para el Medio Oriente. Por ejemplo, las protestas masivas que han tenido lugar en Jordania, hasta el punto donde el rey Abdullah ha dimitido su gabinete y nombrado un nuevo primer ministro. En Yemen hay grandes protestas. Hay una gran protesta llama a Siria. ¿Cuáles son las implicaciones de esto, el levantamiento de Túnez a Egipto?
NOAM CHOMSKY: Bueno, éste es el levantamiento regional más notable que yo recuerde, porque no se puede comparar con lo que sucedió en Europa del Este (...) es completamente diferente. Quiero decir, los problemas que los manifestantes están tratando de resolver son muy profundos, y no se van a resolver fácilmente. Hay una tremenda pobreza, represión, falta no sólo democracia, sino desarrollo. Egipto y otros países de la región han entrado también en un período neoliberal, que dice sobre el papel que hay crecimiento económico, pero con las consecuencias habituales: alta concentración de la riqueza y el privilegio en los más ricos, y empobrecimiento y consternación para la mayoría de la población. Y eso no es fácil de cambiar(...)
Versión íntegra en Democracy Now
http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2011/02/03/noam-chomsky-habla-de-egipto
martes, 1 de febrero de 2011
EL TEMOR DE ISRAEL SOBRE EL FANATISMO, LA AUTOCRACIA Y LA DEMOCRACIA EN EGIPTO.
EDITORIAL
El temor de Israel
Netanyahu y Peres reclaman apoyo a Mubarak para no perder a su único aliado en la zona
01/02/2011
Las protestas que amenazan con derrocar a Hosni Mubarak han hecho que Israel se pronuncie finalmente sobre la efervescencia política que vive el mundo árabe tras la caída de Ben Ali, en Túnez. El primer ministro Netanyahu ha expresado su deseo de preservar "la seguridad y la estabilidad" en la región, autorizando que el Gobierno egipcio envíe tropas al Sinaí, una zona desmilitarizada desde los acuerdos de Camp David.
El presidente Simón Peres ha expresado, por su parte, el apoyo a Mubarak, después de que el Gobierno de Netanyahu haya solicitado a las principales potencias por vía diplomática que moderen las críticas al presidente egipcio.
El inicial silencio israelí, como también el sentido de las recientes declaraciones de sus líderes y sus gestiones, obedece al temor al aislamiento que podría conllevar un cambio de régimen en Egipto, único país de la región con el que mantiene relaciones diplomáticas. El Gobierno de Netanyahu no considera que la revuelta contra Mubarak esté dirigida por los islamistas, pero teme que estos sean los beneficiarios de una democratización real del régimen.
El cálculo de los estrategas israelíes no es diferente del que llevó a apoyar las dictaduras árabes durante la guerra fría, y también el golpe de Estado que interrumpió las elecciones argelinas de 1991 ante la inminente victoria del FIS. La ola de revueltas que comenzó en Túnez tiene su origen remoto en aquella política, que sacrificó la libertad de los ciudadanos árabes a la contención del islamismo.
Perseverar en ella no es aceptable desde el punto de vista moral, además de que reproduciría los errores que han provocado esta situación. Mantener a Mubarak contra el deseo de los egipcios permitiría tal vez ganar un tiempo impreciso, pero a costa de traicionar los principios democráticos y de arriesgarse a un conflicto aún más virulento.
Si Israel se considera una excepción en Oriente Próximo por la naturaleza democrática de su régimen, parece un contrasentido que proponga condescender con las dictaduras de su entorno. Si triunfa la ola democratizadora que sacude el mundo árabe, Israel dejará de ser la excepción en cuyo nombre sus Gobiernos han llevado a cabo políticas muchas veces inaceptables.
Pero, a cambio, se habrá establecido la condición necesaria para alcanzar la paz. Porque lo que los manifestantes pretenden legítimamente es dejar de ser rehenes en la lucha entre el fanatismo y la autocracia. Por eso merecen apoyo, y no Mubarak.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/temor/Israel
El temor de Israel
Netanyahu y Peres reclaman apoyo a Mubarak para no perder a su único aliado en la zona
01/02/2011
Las protestas que amenazan con derrocar a Hosni Mubarak han hecho que Israel se pronuncie finalmente sobre la efervescencia política que vive el mundo árabe tras la caída de Ben Ali, en Túnez. El primer ministro Netanyahu ha expresado su deseo de preservar "la seguridad y la estabilidad" en la región, autorizando que el Gobierno egipcio envíe tropas al Sinaí, una zona desmilitarizada desde los acuerdos de Camp David.
El presidente Simón Peres ha expresado, por su parte, el apoyo a Mubarak, después de que el Gobierno de Netanyahu haya solicitado a las principales potencias por vía diplomática que moderen las críticas al presidente egipcio.
El inicial silencio israelí, como también el sentido de las recientes declaraciones de sus líderes y sus gestiones, obedece al temor al aislamiento que podría conllevar un cambio de régimen en Egipto, único país de la región con el que mantiene relaciones diplomáticas. El Gobierno de Netanyahu no considera que la revuelta contra Mubarak esté dirigida por los islamistas, pero teme que estos sean los beneficiarios de una democratización real del régimen.
El cálculo de los estrategas israelíes no es diferente del que llevó a apoyar las dictaduras árabes durante la guerra fría, y también el golpe de Estado que interrumpió las elecciones argelinas de 1991 ante la inminente victoria del FIS. La ola de revueltas que comenzó en Túnez tiene su origen remoto en aquella política, que sacrificó la libertad de los ciudadanos árabes a la contención del islamismo.
Perseverar en ella no es aceptable desde el punto de vista moral, además de que reproduciría los errores que han provocado esta situación. Mantener a Mubarak contra el deseo de los egipcios permitiría tal vez ganar un tiempo impreciso, pero a costa de traicionar los principios democráticos y de arriesgarse a un conflicto aún más virulento.
Si Israel se considera una excepción en Oriente Próximo por la naturaleza democrática de su régimen, parece un contrasentido que proponga condescender con las dictaduras de su entorno. Si triunfa la ola democratizadora que sacude el mundo árabe, Israel dejará de ser la excepción en cuyo nombre sus Gobiernos han llevado a cabo políticas muchas veces inaceptables.
Pero, a cambio, se habrá establecido la condición necesaria para alcanzar la paz. Porque lo que los manifestantes pretenden legítimamente es dejar de ser rehenes en la lucha entre el fanatismo y la autocracia. Por eso merecen apoyo, y no Mubarak.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/temor/Israel
viernes, 14 de enero de 2011
EL PRESIDENTE OBAMA MARCA EL FIN DEL SECTARISMO QUE HA IMPUESTO EL TEA PARTY
Obama en Tucson
El discurso del presidente puede marcar el fin del sectarismo que ha impuesto el Tea Party
14/01/2011
Barack Obama ha conseguido conmover a una mayoría de norteamericanos con un discurso en Tucson sobre la matanza perpetrada por Jared Lee Loughner, en la que resultó herida la congresista demócrata Gabrielle Giffords. Sobre ese mismo suceso, Sarah Palin ahondó aún más la división entre sus defensores y sus adversarios. Los efectos opuestos de una y otra intervención tienen que ver con la experiencia, la formación y las habilidades retóricas de ambos protagonistas, entre los que no cabe comparación personal ni institucional digna de tal nombre; pero tienen que ver, además, con dos modos irreconciliables de entender la política.
La matanza de Tucson fue obra de un joven al que la policía calificó de "inestable". Si su crimen ha conmovido a Estados Unidos es porque el clima político auspiciado por el Tea Party hacía verosímil que se tratase de un atentado político.
Que finalmente resultase ser la acción de un perturbado ha permitido a los norteamericanos un suspiro de alivio, pero les ha empujado a una obligada reflexión sobre los límites del debate político. Para el Tea Party todo valía antes de la matanza y, a juzgar por sus reacciones, también después, cuando sus representantes se presentaron como víctimas de una clase dirigente que traiciona las esencias de la nación. Para Obama, los demócratas y la mayoría de los republicanos, el debate político no se propone distinguir entre buenos y malos norteamericanos, sino entre mejores y peores argumentos.
El discurso de Obama en Tucson podría marcar un punto de inflexión que liberase a la política norteamericana de la espiral de sectarismo al que la ha arrastrado el Tea Party. El presidente estuvo a la altura que requería la ocasión, lo mismo que el Partido Republicano al sustituir en el Congreso una votación contraria a la reforma sanitaria, la bestia negra de los seguidores de Palin, por una moción de condena de la matanza. Pero no se puede subestimar la capacidad de un movimiento que, como el Tea Party, prefiere los eslóganes a los argumentos.
Cuando Palin recurrió a una expresión como "libelo de sangre" en respuesta a quienes la responsabilizaban directa o indirectamente de lo sucedido en Tucson, no pretendía solo colocarse en el lugar de los judíos perseguidos, sino también identificar a sus adversarios con el nazismo, contra el que cualquier medio parece legitimado.
Si la reflexión sobre los límites del debate político abierta tras la matanza de Tucson no consigue aislar al Tea Party, puede que la democracia norteamericana no tarde en enfrentarse a uno de sus recurrentes capítulos oscuros. Hasta ahora, los controles ejercidos por las Cámaras, la justicia y la opinión pública siempre funcionaron, y es de esperar que en esta ocasión también lo hagan. Pero no será trivializando la virulencia de los discursos del Tea Party, ni minusvalorando la eficacia de sus eslóganes, como se ponga freno a su creciente presencia en la vida pública de Estados Unidos.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obama/Tucson/elpepuopi/20110114elpepiopi_1/Tes
El discurso del presidente puede marcar el fin del sectarismo que ha impuesto el Tea Party
14/01/2011
Barack Obama ha conseguido conmover a una mayoría de norteamericanos con un discurso en Tucson sobre la matanza perpetrada por Jared Lee Loughner, en la que resultó herida la congresista demócrata Gabrielle Giffords. Sobre ese mismo suceso, Sarah Palin ahondó aún más la división entre sus defensores y sus adversarios. Los efectos opuestos de una y otra intervención tienen que ver con la experiencia, la formación y las habilidades retóricas de ambos protagonistas, entre los que no cabe comparación personal ni institucional digna de tal nombre; pero tienen que ver, además, con dos modos irreconciliables de entender la política.
La matanza de Tucson fue obra de un joven al que la policía calificó de "inestable". Si su crimen ha conmovido a Estados Unidos es porque el clima político auspiciado por el Tea Party hacía verosímil que se tratase de un atentado político.
Que finalmente resultase ser la acción de un perturbado ha permitido a los norteamericanos un suspiro de alivio, pero les ha empujado a una obligada reflexión sobre los límites del debate político. Para el Tea Party todo valía antes de la matanza y, a juzgar por sus reacciones, también después, cuando sus representantes se presentaron como víctimas de una clase dirigente que traiciona las esencias de la nación. Para Obama, los demócratas y la mayoría de los republicanos, el debate político no se propone distinguir entre buenos y malos norteamericanos, sino entre mejores y peores argumentos.
El discurso de Obama en Tucson podría marcar un punto de inflexión que liberase a la política norteamericana de la espiral de sectarismo al que la ha arrastrado el Tea Party. El presidente estuvo a la altura que requería la ocasión, lo mismo que el Partido Republicano al sustituir en el Congreso una votación contraria a la reforma sanitaria, la bestia negra de los seguidores de Palin, por una moción de condena de la matanza. Pero no se puede subestimar la capacidad de un movimiento que, como el Tea Party, prefiere los eslóganes a los argumentos.
Cuando Palin recurrió a una expresión como "libelo de sangre" en respuesta a quienes la responsabilizaban directa o indirectamente de lo sucedido en Tucson, no pretendía solo colocarse en el lugar de los judíos perseguidos, sino también identificar a sus adversarios con el nazismo, contra el que cualquier medio parece legitimado.
Si la reflexión sobre los límites del debate político abierta tras la matanza de Tucson no consigue aislar al Tea Party, puede que la democracia norteamericana no tarde en enfrentarse a uno de sus recurrentes capítulos oscuros. Hasta ahora, los controles ejercidos por las Cámaras, la justicia y la opinión pública siempre funcionaron, y es de esperar que en esta ocasión también lo hagan. Pero no será trivializando la virulencia de los discursos del Tea Party, ni minusvalorando la eficacia de sus eslóganes, como se ponga freno a su creciente presencia en la vida pública de Estados Unidos.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obama/Tucson/elpepuopi/20110114elpepiopi_1/Tes
jueves, 6 de enero de 2011
LOS COMPROMISOS ECONOMICOS PARA EL 2011 DE LA REP. DOMINICANA
Los compromisos económicos 2011
Bernardo Vega
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional obliga al gobierno a poner en ejecución este año una serie de compromisos:
1. Reducción de los déficits del sector público, incluyendo los de la CDEEE.
2. Para marzo tener listo un análisis costo-beneficio sobre las exoneraciones que se otorgan bajo diferentes leyes, incluyendo las de incentivo, con el fin de reducirlas, a tiempo que se determina quién podría otorgarlas. Poniendo en ejecución esa política y logrando que 24,000 bancas de apuestas paguen más impuestos y se indexen los combustibles, es que los ingresos tributarios podrán aumentar en un 12%, como lo establece el presupuesto.
3. Modificar, para marzo, la ley monetaria y financiera para eliminar impedimentos legales y lograr poner en ejecución los principios básicos de las normas de Basilea (¿incluyendo Basilea III?) para que la supervisión bancaria sea en base al riesgo.
4. Presentar al Congreso, antes de marzo, una nueva ley sobre supervisión consolidada, no sólo de los grupos financieros, sino también de los grupos industriales. Indudablemente el CONEP opinará sobre esto último.
5. Para junio las tres distribuidoras de electricidad deben haber aumentado el número de sus clientes que pagan luz de 1.9 millones en la actualidad a 2.1 millones. Además, la CDEEE debe adoptar a principios de este año una tarifa indexada flexible que refleje los costos de generación, cosa que debió haber hecho en diciembre, cuando lo que se hizo fue aumentarla en 11%. Una mayor cantidad de clientes pagando una tarifa mayor es lo que lograría aumentar los ingresos de la CDEEE en un 21%. Los ayuntamientos también tendrán que pagar la luz. Todo esto es lo que permitiría reducir el aporte del gobierno a la CDEEE del equivalente de US$706 millones en el 2010 a tan sólo US$360 millones en el 2011.
6. La cantidad de familias que recibe el subsidio condicionado bajo “Solidaridad” debe aumentar para el próximo diciembre en 60,000, para llegar a 590,000. Para esa fecha las familias que reciben el subsidio del “bonoluz” deben aumentar en 100,000, para llegar a 250,000.
Para lograr todo lo anterior el país aumentará su deuda pública, tanto externa como interna, por un monto equivalente al déficit del gobierno, para así poder financiarlo, pasando la deuda pública de un 41.3% del PIB a un 42%. Aumentará con relación al año 2010 el valor de los préstamos desembolsados para proyectos financiados por bancos comerciales, sin transparencia (ver el triste listado de los mismos en el addendum del presupuesto). También aumentará el valor de las emisiones de bonos en pesos y el valor de los préstamos que el gobierno tomará de bancos locales. En síntesis, aumentará mucho la dependencia en el financiamiento local y en préstamos externos caros.
Por otro lado, y siempre con relación al 2010, nos endeudaremos por montos menores con Venezuela y se recibirán menos recursos del FMI, del BID y el Banco Mundial. En síntesis, se reducen los préstamos blandos. También se reduce la emisión de bonos soberanos.
El Banco Central verá aumentar su déficit resultante de la quiebra bancaria del 2003. Como en el 2010 la tasa de inflación fue superior a la de la devaluación, la tasa de cambio real efectiva se apreció en un 2.7%, lo que perjudica las exportaciones y la competitividad. Algún ajuste compensatorio tendrá que tener lugar en el 2011 pero, si fuese de un 6%, por ejemplo, sólo significaría que el tipo de cambio llegaría a 39.74.
El reto mayor del gobierno es restringir su gasto de manera que logre operar dentro de los déficits previstos en el acuerdo, cuya primera revisión será en marzo. Por el lado de la balanza de pagos la cosa luce bien, a no ser que el petróleo siga subiendo, pues tanto su previsión como la del gasto público, presumen petróleo a 80 dólares y ya está en 91.
Santo Domingo, R.D., miércoles, 05 de enero de 2011.http://hoy.com.do/opiniones/2011/1/4/356441/Los-compromisos-economicos-del-2011http://www.presenciadigitalrd.blogspot.com/2011/01/05/opinion/Los-compromisos-economicos-del-2011
Bernardo Vega
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional obliga al gobierno a poner en ejecución este año una serie de compromisos:
1. Reducción de los déficits del sector público, incluyendo los de la CDEEE.
2. Para marzo tener listo un análisis costo-beneficio sobre las exoneraciones que se otorgan bajo diferentes leyes, incluyendo las de incentivo, con el fin de reducirlas, a tiempo que se determina quién podría otorgarlas. Poniendo en ejecución esa política y logrando que 24,000 bancas de apuestas paguen más impuestos y se indexen los combustibles, es que los ingresos tributarios podrán aumentar en un 12%, como lo establece el presupuesto.
3. Modificar, para marzo, la ley monetaria y financiera para eliminar impedimentos legales y lograr poner en ejecución los principios básicos de las normas de Basilea (¿incluyendo Basilea III?) para que la supervisión bancaria sea en base al riesgo.
4. Presentar al Congreso, antes de marzo, una nueva ley sobre supervisión consolidada, no sólo de los grupos financieros, sino también de los grupos industriales. Indudablemente el CONEP opinará sobre esto último.
5. Para junio las tres distribuidoras de electricidad deben haber aumentado el número de sus clientes que pagan luz de 1.9 millones en la actualidad a 2.1 millones. Además, la CDEEE debe adoptar a principios de este año una tarifa indexada flexible que refleje los costos de generación, cosa que debió haber hecho en diciembre, cuando lo que se hizo fue aumentarla en 11%. Una mayor cantidad de clientes pagando una tarifa mayor es lo que lograría aumentar los ingresos de la CDEEE en un 21%. Los ayuntamientos también tendrán que pagar la luz. Todo esto es lo que permitiría reducir el aporte del gobierno a la CDEEE del equivalente de US$706 millones en el 2010 a tan sólo US$360 millones en el 2011.
6. La cantidad de familias que recibe el subsidio condicionado bajo “Solidaridad” debe aumentar para el próximo diciembre en 60,000, para llegar a 590,000. Para esa fecha las familias que reciben el subsidio del “bonoluz” deben aumentar en 100,000, para llegar a 250,000.
Para lograr todo lo anterior el país aumentará su deuda pública, tanto externa como interna, por un monto equivalente al déficit del gobierno, para así poder financiarlo, pasando la deuda pública de un 41.3% del PIB a un 42%. Aumentará con relación al año 2010 el valor de los préstamos desembolsados para proyectos financiados por bancos comerciales, sin transparencia (ver el triste listado de los mismos en el addendum del presupuesto). También aumentará el valor de las emisiones de bonos en pesos y el valor de los préstamos que el gobierno tomará de bancos locales. En síntesis, aumentará mucho la dependencia en el financiamiento local y en préstamos externos caros.
Por otro lado, y siempre con relación al 2010, nos endeudaremos por montos menores con Venezuela y se recibirán menos recursos del FMI, del BID y el Banco Mundial. En síntesis, se reducen los préstamos blandos. También se reduce la emisión de bonos soberanos.
El Banco Central verá aumentar su déficit resultante de la quiebra bancaria del 2003. Como en el 2010 la tasa de inflación fue superior a la de la devaluación, la tasa de cambio real efectiva se apreció en un 2.7%, lo que perjudica las exportaciones y la competitividad. Algún ajuste compensatorio tendrá que tener lugar en el 2011 pero, si fuese de un 6%, por ejemplo, sólo significaría que el tipo de cambio llegaría a 39.74.
El reto mayor del gobierno es restringir su gasto de manera que logre operar dentro de los déficits previstos en el acuerdo, cuya primera revisión será en marzo. Por el lado de la balanza de pagos la cosa luce bien, a no ser que el petróleo siga subiendo, pues tanto su previsión como la del gasto público, presumen petróleo a 80 dólares y ya está en 91.
Santo Domingo, R.D., miércoles, 05 de enero de 2011.http://hoy.com.do/opiniones/2011/1/4/356441/Los-compromisos-economicos-del-2011http://www.presenciadigitalrd.blogspot.com/2011/01/05/opinion/Los-compromisos-economicos-del-2011
miércoles, 5 de enero de 2011
SEGUN NOAM CHOMSKY: " LA INTEGRACION DE LATINOAMERICA ES EL REQUISITO PREVIO PARA LA INDEPENDENCIA REAL"
Noam Chomsky: “La integración de Latinoamérica es el requisito previo para la independencia real”
Noam Chomsky es un hombre tocado por una curiosidad inagotable. Debería añadirse que es un intelectual comprometido. Esto parece obvio pero no lo es. A diferencia de muchos otros intelectuales, no solo es capaz de denunciar injusticias, absurdos y atrocidades perpetradas en nombre del interés nacional de Estados Unidos o los principios del mundo libre, como la democracia y el mercado, sino también de trabar largos diálogos con quienes difieren de algunas de sus posturas políticas, sin que esto menoscabe el tejido de la conversación, sino todo lo contrario.
Más que sus ideas radicales, que de cuando en cuando revuelven la bilis de la opinión pública conservadora, lo que llama la atención de Chomsky es su capacidad casi sobrehumana de perseguir el entendimiento racional de casi cualquier problema, embebiéndose en galaxias y universos de información en los que cualquier otro se ahogaría sin la menor chance de supervivencia. He aquí lo que opina de la actualidad Latinoamericana.
Usted ha señalado que América Latina ha desafiado la hegemonía de Estados Unidos y las instituciones financieras globales que han demorado el avance democrático en la región. Es decir que los latinoamericanos, según sus palabras, nos encontramos en una suerte de momento postneoliberal. ¿Por qué cree usted que el futuro puede forjarse en América Latina?
No creo que América Latina sea la utopía. Lo que digo es que ha comenzado a emerger de una historia muy dura hacia un estadio en el que tiene algunas posibilidades. Eso no la convierte en utopía. En los últimos doscientos años, América Latina ha tratado muchas veces de salir adelante pero no ha podido hacerlo debido a tres problemas. Primero por la falta de integración entre los países, pues incluso el sistema vial es diferente entre unos y otros. También porque los países han estado orientados hacia poderes imperiales casi en todo sentido, desde los bancos en los que la gente invierte su dinero hasta las universidades a las que envían a sus hijos.
Tal dependencia se está dejando atrás y se han adoptado medidas firmes en pos de la integración. El último ejemplo es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en febrero de 2010 con todos los países de América excepto Estados Unidos y Canadá, un proyecto simbólicamente significativo y potencialmente importante. Si esa organización adquiere algunas funciones reales en la integración, será comparable con otras iniciativas como Unasur, el Banco del Sur o Mercosur… A mis ojos, la integración es un requisito previo para la independencia.
El segundo problema es interno. Todos los países de América Latina tienen una estructura social horrenda en la cual hay un pequeño sector de la población, mayoritariamente blanco, que es extremadamente rico y está rodeado de una enorme miseria. Eso no se ha solucionado, pero al menos ahora se tiene en cuenta. Los programas sociales de Lula da Silva no son la solución, pero son un avance. Lo mismo sucede con las misiones en Venezuela. El tercer punto es el surgimiento de los movimientos indígenas. Sabemos que esos movimientos son un arma de doble filo.
Por ejemplo en Ecuador, donde los indígenas preguntan por qué deben renunciar a su forma de vida para que los conductores puedan congestionar las calles de Nueva York, o en Colombia, donde inquieren por qué deben sacrificar sus hábitats por la minería. Aunque tiendo a simpatizar con esas preguntas, sé que no son cuestiones triviales. Un país tiene recursos y debe poder usarlos.
El problema es cómo conseguir que se usen en beneficio de la población, tratando de generar la menor destrucción posible del medio ambiente y evitando que los beneficios vayan exclusivamente a los inversores internacionales o a los ricos locales. Al menos estos problemas se abordan ahora de una manera diferente que en el pasado, cuando cada vez que alguien reclamaba lo aplastaban.
Otro elemento fundamental es que hay una relación Sur-Sur que antes no existía. Como prueba, China es hoy uno de los mayores inversores en la región, superando, en lugares ricos en recursos, a Estados Unidos. Si examinas en retrospectiva la política exterior de Estados Unidos, verás que el control de América Latina ha sido casi un dogma. En el Consejo de Relaciones Exteriores era común creer que si no se controlaba América Latina no se podía controlar al mundo.
Bueno, ya no la controlan. El ejemplo más notorio es Brasil. Brasil y Turquía, otro país que ha escapado del control estadounidense, se aliaron para negociar un tratado nuclear con Irán. Obama lo vio con reticencia, pero aun así lo hicieron. Pasa también en otras partes, porque el control mundial de Estados Unidos está declinando y América Latina es una pieza de importancia. Eso le abre a la región posibilidades que antes no tenía ¿Cómo manejará esas posibilidades? Aún no está claro.
¿Qué riesgos y desafíos ve usted cuando piensa en las esperanzas latinoamericanas?
El riesgo es que las estructuras que han impedido el desarrollo de las sociedades latinoamericanas aún existen. Los caudillos y el caudillismo, por ejemplo. O el hecho de que el desarrollo actual siga basado en la extracción de materias primas.
Incluso en Chile, que se considera la joya de la corona, la economía sigue dependiendo del cobre y en general sigue sujeta a una determinante geográfica que la lleva a producir frutas y vinos para el mercado estadounidense. Aparte de eso, no parece haber un esfuerzo claro y consistente para superar el sistema tradicional. La economía de Brasil también depende de materias primas extraídas para Rusia y China, si bien el país cuenta con un aparato industrial importante. El otro problema es introducir y consolidar una democracia funcional en estos países, que permita superar la tremenda pobreza y ayude a que la población participe política y socialmente.
Ya que usted menciona los problemas que trae el caudillismo al sistema democrático, me gustaría conocer su opinión actual sobre Venezuela. ¿Cuál es su apreciación del socialismo del siglo XXI y de Hugo Chávez como líder?
Venezuela es una historia mixta. Algunas de las políticas públicas, como las misiones, me parece que tienen sentido. Ha habido una importante reducción de la pobreza, que ahora podría estar creciendo de nuevo.
Además, el hecho de haber podido vencer el golpe militar y una gran huelga capitalista del sector industrial y empresarial me parece un avance significativo. Hay grandes problemas de violencia criminal, corrupción y control autoritario que deben ser confrontados y abordados. Esto sucede en el marco de iniciativas internacionales muy constructivas como Petrocaribe y el Banco del Sur. De modo que hay cosas positivas, pero también hay peligros.
Usted ha mostrado una preocupación constante por Colombia. ¿Qué piensa del legado de Álvaro Uribe y del nuevo gobierno de Juan Manuel Santos?
Cuando estuve en Colombia, hace algunos meses, la Defensoría me llevó a visitar algunos pueblitos aislados y peligrosos cercanos a La Vega, en el Cauca. Fui porque los habitantes de la región dedicaron un bosque a la memoria de mi difunta esposa, Carol. Allí los pobladores estaban tratando de bloquear los esfuerzos de compañías mineras que con su explotación arbitraria han contaminado las fuentes de agua. Por ejemplo, y esto es algo que yo no sabía, aparentemente el gobierno está tratando de privatizar el agua.
Y lo hace tomando en cuenta la lección que dejó el fiasco de Bolivia. Es decir, no como un esfuerzo a nivel nacional, sino en pequeñas zonas, aislando a las comunidades y anulando su capacidad de acción conjunta. Contra eso, la gente de muchas de las comunidades que visité se está organizando y tiene programas hidrológicos muy sofisticados, principalmente para resistir la privatización así como la destrucción de los bosques vírgenes.
Es una tendencia alrededor del mundo resistir la presión de las compañías multinacionales. Que puedan lograrlo, está por verse.
Al mismo tiempo, la gente de la Defensoría me comentó que ha resurgido la violencia, en parte por la acción de las Farc, lo que ha producido una respuesta militar y paramilitar. El padre Javier Giraldo, una persona increíble, estaba con nosotros investigando para un libro sobre lo que ha pasado con las comunidades de paz como San José y Apartadó que, tal vez sepas, han sido atacadas e intimidadas por largo tiempo. Incluso la última vez que estuve allí hace algunos años, San José, que es la más grande, estaba sitiada.
La situación ha empeorado, con lo que virtualmente se han eliminado estas islas de paz. Me parece que eso no luce bien. Para volver a tu pregunta, los grupos de derechos humanos con los que hablé esperan que con Santos haya un relajamiento. Esto no lo puedo asegurar porque proviene de una fuente secundaria, pero la esperanza es que aunque Santos continúe aplicando algunas políticas de Uribe, se supone que por su clase social –él es un oligarca mientras Uribe viene de una clase media antioqueña– y porque no necesita las conexiones soterradas con el paramilitarismo y el narcotráfico que hubo en el gobierno uribista, será menos brutal en materia de derechos humanos y más abierto al diálogo.
Las relaciones entre EE.UU. y América Latina
Aprovechando que ha tocado un tema controversial, quisiera preguntarle cuál es el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
Latinoamérica se está moviendo hacia algún tipo de integración, lo cual, como he dicho, es el requisito previo para la independencia real. Esto es muy importante porque es la primera vez, en cinco siglos, que se dan tales condiciones. No sé si llegará a trascender, pero me parece que si la Celac se transforma en algo más que un proyecto en el papel, puede ser muy positivo.
Lo mismo puede decirse de la propuesta de despenalizar algunas drogas llevada a cabo por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y César Gaviria. Si América Latina coincide en salir de esa guerra destructiva contra las drogas, podría haber un avance importante en ese terreno. Por supuesto que eso implicaría un gran esfuerzo educativo en Estados Unidos.
Para dar un ejemplo, repito algo que escuché esta mañana en la National Public Radio mientras manejaba hacia acá. Discutían lo que sucede en México y las declaraciones de Hillary Clinton sobre una insurgencia que amenaza a Estados Unidos. Había un puñado de expertos en el tema. Era muy interesante oírlos, pero no mencionaron las únicas tres cosas que realmente importan. Primero: que las armas de los narcos mexicanos llegan de Estados Unidos. Segundo: no se concentraron, aunque lo refirieron de pasada, en que la demanda proviene de Estados Unidos.
Y tercero: se les olvidó decir que los acuerdos de libre comercio son un gran lío, en particular el tlc con Canadá y México, pues han empujado a los campesinos fuera de su tierra y ha desplazado cultivos como el maíz para la producción de opio. Pocas semanas atrás estuve en México y gente ligada al periódico La Jornada me comentó que hay grandes áreas en el norte dedicadas a la producción, zonas incluso vigiladas por militares. El asunto de fondo es que, al parecer, un 25% de la economía mexicana depende de los narcos.
Otro tanto depende de las remesas que llegan del exterior, lo que quiere decir que la economía productiva y funcional se ha reducido. Incluso las maquiladoras multinacionales, que no se ajustan a los patrones nacionales de la economía productiva, se están yendo del país debido a la competencia de China.
Nada de eso se mencionó en el programa radial, así que la percepción del fenómeno que tenemos los estadounidenses es muy limitada. Por otro lado, según varios estudios económicos, el declive de la calidad de vida bajo el mandato del presidente Calderón es terrible. No hablo solo de los niveles de nutrición, sino de la caída de los salarios. Eso también es crucial para entender el avance de la economía de las drogas.
En el World Economic Forum se ha discutido otro fenómeno derivado: la paradoja de que en un país con ese tipo de violencia la bolsa se encuentre por los cielos, y haya alcanzado hace poco máximos históricos. En realidad, eso habla de dos Méxicos, uno rico y otro pobre. No hay nada paradójico al respecto. Es algo que viene sucediendo desde que las reformas neoliberales de los ochenta dividieron el país.
El número de billonarios ha aumentado casi tan rápido como la tasa de pobreza. Así se explica el fenómeno de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y se entiende que a la bolsa le esté yendo bien, porque los inversores estadounidenses asumen que a los sectores privatizados, a los billonarios y a los narcos les seguirá yendo bien. Mientras tanto la población colapsa. Encontrar soluciones para esos problemas exige reconocer que existen, y eso no lo vemos. Así que tenemos por delante un largo camino por recorrer. http://tribunahispanausa.com/portal/?p=11972
Noam Chomsky es un hombre tocado por una curiosidad inagotable. Debería añadirse que es un intelectual comprometido. Esto parece obvio pero no lo es. A diferencia de muchos otros intelectuales, no solo es capaz de denunciar injusticias, absurdos y atrocidades perpetradas en nombre del interés nacional de Estados Unidos o los principios del mundo libre, como la democracia y el mercado, sino también de trabar largos diálogos con quienes difieren de algunas de sus posturas políticas, sin que esto menoscabe el tejido de la conversación, sino todo lo contrario.
Más que sus ideas radicales, que de cuando en cuando revuelven la bilis de la opinión pública conservadora, lo que llama la atención de Chomsky es su capacidad casi sobrehumana de perseguir el entendimiento racional de casi cualquier problema, embebiéndose en galaxias y universos de información en los que cualquier otro se ahogaría sin la menor chance de supervivencia. He aquí lo que opina de la actualidad Latinoamericana.
Usted ha señalado que América Latina ha desafiado la hegemonía de Estados Unidos y las instituciones financieras globales que han demorado el avance democrático en la región. Es decir que los latinoamericanos, según sus palabras, nos encontramos en una suerte de momento postneoliberal. ¿Por qué cree usted que el futuro puede forjarse en América Latina?
No creo que América Latina sea la utopía. Lo que digo es que ha comenzado a emerger de una historia muy dura hacia un estadio en el que tiene algunas posibilidades. Eso no la convierte en utopía. En los últimos doscientos años, América Latina ha tratado muchas veces de salir adelante pero no ha podido hacerlo debido a tres problemas. Primero por la falta de integración entre los países, pues incluso el sistema vial es diferente entre unos y otros. También porque los países han estado orientados hacia poderes imperiales casi en todo sentido, desde los bancos en los que la gente invierte su dinero hasta las universidades a las que envían a sus hijos.
Tal dependencia se está dejando atrás y se han adoptado medidas firmes en pos de la integración. El último ejemplo es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en febrero de 2010 con todos los países de América excepto Estados Unidos y Canadá, un proyecto simbólicamente significativo y potencialmente importante. Si esa organización adquiere algunas funciones reales en la integración, será comparable con otras iniciativas como Unasur, el Banco del Sur o Mercosur… A mis ojos, la integración es un requisito previo para la independencia.
El segundo problema es interno. Todos los países de América Latina tienen una estructura social horrenda en la cual hay un pequeño sector de la población, mayoritariamente blanco, que es extremadamente rico y está rodeado de una enorme miseria. Eso no se ha solucionado, pero al menos ahora se tiene en cuenta. Los programas sociales de Lula da Silva no son la solución, pero son un avance. Lo mismo sucede con las misiones en Venezuela. El tercer punto es el surgimiento de los movimientos indígenas. Sabemos que esos movimientos son un arma de doble filo.
Por ejemplo en Ecuador, donde los indígenas preguntan por qué deben renunciar a su forma de vida para que los conductores puedan congestionar las calles de Nueva York, o en Colombia, donde inquieren por qué deben sacrificar sus hábitats por la minería. Aunque tiendo a simpatizar con esas preguntas, sé que no son cuestiones triviales. Un país tiene recursos y debe poder usarlos.
El problema es cómo conseguir que se usen en beneficio de la población, tratando de generar la menor destrucción posible del medio ambiente y evitando que los beneficios vayan exclusivamente a los inversores internacionales o a los ricos locales. Al menos estos problemas se abordan ahora de una manera diferente que en el pasado, cuando cada vez que alguien reclamaba lo aplastaban.
Otro elemento fundamental es que hay una relación Sur-Sur que antes no existía. Como prueba, China es hoy uno de los mayores inversores en la región, superando, en lugares ricos en recursos, a Estados Unidos. Si examinas en retrospectiva la política exterior de Estados Unidos, verás que el control de América Latina ha sido casi un dogma. En el Consejo de Relaciones Exteriores era común creer que si no se controlaba América Latina no se podía controlar al mundo.
Bueno, ya no la controlan. El ejemplo más notorio es Brasil. Brasil y Turquía, otro país que ha escapado del control estadounidense, se aliaron para negociar un tratado nuclear con Irán. Obama lo vio con reticencia, pero aun así lo hicieron. Pasa también en otras partes, porque el control mundial de Estados Unidos está declinando y América Latina es una pieza de importancia. Eso le abre a la región posibilidades que antes no tenía ¿Cómo manejará esas posibilidades? Aún no está claro.
¿Qué riesgos y desafíos ve usted cuando piensa en las esperanzas latinoamericanas?
El riesgo es que las estructuras que han impedido el desarrollo de las sociedades latinoamericanas aún existen. Los caudillos y el caudillismo, por ejemplo. O el hecho de que el desarrollo actual siga basado en la extracción de materias primas.
Incluso en Chile, que se considera la joya de la corona, la economía sigue dependiendo del cobre y en general sigue sujeta a una determinante geográfica que la lleva a producir frutas y vinos para el mercado estadounidense. Aparte de eso, no parece haber un esfuerzo claro y consistente para superar el sistema tradicional. La economía de Brasil también depende de materias primas extraídas para Rusia y China, si bien el país cuenta con un aparato industrial importante. El otro problema es introducir y consolidar una democracia funcional en estos países, que permita superar la tremenda pobreza y ayude a que la población participe política y socialmente.
Ya que usted menciona los problemas que trae el caudillismo al sistema democrático, me gustaría conocer su opinión actual sobre Venezuela. ¿Cuál es su apreciación del socialismo del siglo XXI y de Hugo Chávez como líder?
Venezuela es una historia mixta. Algunas de las políticas públicas, como las misiones, me parece que tienen sentido. Ha habido una importante reducción de la pobreza, que ahora podría estar creciendo de nuevo.
Además, el hecho de haber podido vencer el golpe militar y una gran huelga capitalista del sector industrial y empresarial me parece un avance significativo. Hay grandes problemas de violencia criminal, corrupción y control autoritario que deben ser confrontados y abordados. Esto sucede en el marco de iniciativas internacionales muy constructivas como Petrocaribe y el Banco del Sur. De modo que hay cosas positivas, pero también hay peligros.
Usted ha mostrado una preocupación constante por Colombia. ¿Qué piensa del legado de Álvaro Uribe y del nuevo gobierno de Juan Manuel Santos?
Cuando estuve en Colombia, hace algunos meses, la Defensoría me llevó a visitar algunos pueblitos aislados y peligrosos cercanos a La Vega, en el Cauca. Fui porque los habitantes de la región dedicaron un bosque a la memoria de mi difunta esposa, Carol. Allí los pobladores estaban tratando de bloquear los esfuerzos de compañías mineras que con su explotación arbitraria han contaminado las fuentes de agua. Por ejemplo, y esto es algo que yo no sabía, aparentemente el gobierno está tratando de privatizar el agua.
Y lo hace tomando en cuenta la lección que dejó el fiasco de Bolivia. Es decir, no como un esfuerzo a nivel nacional, sino en pequeñas zonas, aislando a las comunidades y anulando su capacidad de acción conjunta. Contra eso, la gente de muchas de las comunidades que visité se está organizando y tiene programas hidrológicos muy sofisticados, principalmente para resistir la privatización así como la destrucción de los bosques vírgenes.
Es una tendencia alrededor del mundo resistir la presión de las compañías multinacionales. Que puedan lograrlo, está por verse.
Al mismo tiempo, la gente de la Defensoría me comentó que ha resurgido la violencia, en parte por la acción de las Farc, lo que ha producido una respuesta militar y paramilitar. El padre Javier Giraldo, una persona increíble, estaba con nosotros investigando para un libro sobre lo que ha pasado con las comunidades de paz como San José y Apartadó que, tal vez sepas, han sido atacadas e intimidadas por largo tiempo. Incluso la última vez que estuve allí hace algunos años, San José, que es la más grande, estaba sitiada.
La situación ha empeorado, con lo que virtualmente se han eliminado estas islas de paz. Me parece que eso no luce bien. Para volver a tu pregunta, los grupos de derechos humanos con los que hablé esperan que con Santos haya un relajamiento. Esto no lo puedo asegurar porque proviene de una fuente secundaria, pero la esperanza es que aunque Santos continúe aplicando algunas políticas de Uribe, se supone que por su clase social –él es un oligarca mientras Uribe viene de una clase media antioqueña– y porque no necesita las conexiones soterradas con el paramilitarismo y el narcotráfico que hubo en el gobierno uribista, será menos brutal en materia de derechos humanos y más abierto al diálogo.
Las relaciones entre EE.UU. y América Latina
Aprovechando que ha tocado un tema controversial, quisiera preguntarle cuál es el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
Latinoamérica se está moviendo hacia algún tipo de integración, lo cual, como he dicho, es el requisito previo para la independencia real. Esto es muy importante porque es la primera vez, en cinco siglos, que se dan tales condiciones. No sé si llegará a trascender, pero me parece que si la Celac se transforma en algo más que un proyecto en el papel, puede ser muy positivo.
Lo mismo puede decirse de la propuesta de despenalizar algunas drogas llevada a cabo por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y César Gaviria. Si América Latina coincide en salir de esa guerra destructiva contra las drogas, podría haber un avance importante en ese terreno. Por supuesto que eso implicaría un gran esfuerzo educativo en Estados Unidos.
Para dar un ejemplo, repito algo que escuché esta mañana en la National Public Radio mientras manejaba hacia acá. Discutían lo que sucede en México y las declaraciones de Hillary Clinton sobre una insurgencia que amenaza a Estados Unidos. Había un puñado de expertos en el tema. Era muy interesante oírlos, pero no mencionaron las únicas tres cosas que realmente importan. Primero: que las armas de los narcos mexicanos llegan de Estados Unidos. Segundo: no se concentraron, aunque lo refirieron de pasada, en que la demanda proviene de Estados Unidos.
Y tercero: se les olvidó decir que los acuerdos de libre comercio son un gran lío, en particular el tlc con Canadá y México, pues han empujado a los campesinos fuera de su tierra y ha desplazado cultivos como el maíz para la producción de opio. Pocas semanas atrás estuve en México y gente ligada al periódico La Jornada me comentó que hay grandes áreas en el norte dedicadas a la producción, zonas incluso vigiladas por militares. El asunto de fondo es que, al parecer, un 25% de la economía mexicana depende de los narcos.
Otro tanto depende de las remesas que llegan del exterior, lo que quiere decir que la economía productiva y funcional se ha reducido. Incluso las maquiladoras multinacionales, que no se ajustan a los patrones nacionales de la economía productiva, se están yendo del país debido a la competencia de China.
Nada de eso se mencionó en el programa radial, así que la percepción del fenómeno que tenemos los estadounidenses es muy limitada. Por otro lado, según varios estudios económicos, el declive de la calidad de vida bajo el mandato del presidente Calderón es terrible. No hablo solo de los niveles de nutrición, sino de la caída de los salarios. Eso también es crucial para entender el avance de la economía de las drogas.
En el World Economic Forum se ha discutido otro fenómeno derivado: la paradoja de que en un país con ese tipo de violencia la bolsa se encuentre por los cielos, y haya alcanzado hace poco máximos históricos. En realidad, eso habla de dos Méxicos, uno rico y otro pobre. No hay nada paradójico al respecto. Es algo que viene sucediendo desde que las reformas neoliberales de los ochenta dividieron el país.
El número de billonarios ha aumentado casi tan rápido como la tasa de pobreza. Así se explica el fenómeno de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y se entiende que a la bolsa le esté yendo bien, porque los inversores estadounidenses asumen que a los sectores privatizados, a los billonarios y a los narcos les seguirá yendo bien. Mientras tanto la población colapsa. Encontrar soluciones para esos problemas exige reconocer que existen, y eso no lo vemos. Así que tenemos por delante un largo camino por recorrer. http://tribunahispanausa.com/portal/?p=11972
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