martes, 28 de abril de 2020

DENTRO DE TRES MESES EL VIRUS NO SERA EL MISMO ( Y NO ES POR EL CALOR)

Dentro de tres meses el virus no será el mismo (y no es por el calor)

Los virus son inteligentes, y una de sus estrategias para sobrevivir es hacerse menos letales.


FUENTES EXTERNAS
UNA NOTICIA DE YAHOO

Cortesia del blog educativo de noticias del 

Lic. Enildo E Rodriguez Nunez MBA PhDP



Chung Sung-Jun/Getty Images
Corea del Sur acelera la producción de test de diagnóstico del COVID-19.
Para superar la pandemia de coronavirus, hay quienes apuestan todas sus cartas a la existencia de una vacuna; hay quienes confían en el desarrollo de una inmunidad de rebaño generada por el contagio masivo de la población; hay quienes esperan que llegue el buen tiempo y este dificulte la supervivencia del virus. Los virólogos, por su parte, sin desdeñar estas opciones, guardan un as bajo la manga: la probable mutación del virus a formas menos letales.
“El virus que circule dentro de tres meses será mucho más benigno que el que circula ahora”, afirmó Luis Enjuanes, virólogo y director del laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, durante una entrevista con Jordi Évole emitida el pasado domingo. Enjuanes, considerado el mayor experto de coronavirus en España, no tiene una bola del futuro, pero sí conoce perfectamente cómo funcionan los virus, y esto le permite asumir que con el paso del tiempo el coronavirus se irá atenuando.

A menor letalidad del virus, más probabilidad de triunfo

“Los virus tienden a dar patología nueva grave cuando saltan de especie, pero luego normalmente van cambiando hacia formas menos letales”, explica Juan José Tellería, doctor en Medicina Genética y experto en enfermedades respiratorias de la Universidad de Valladolid. Tellería no se atreve a dar una fecha de cuándo ocurrirá esto —“no sé si dentro de tres meses o de más”—, pero sí a afirmar que este virus “pasará a formar parte del acervo que tenemos a nuestro alrededor”, como ya ha ocurrido con anteriores coronavirus, como el SARS y el MERS, pero también con “otros más banales que nos provocan catarros”.
Al virus le conviene mantener vivo a su huésped, el ser humano, para reproducirse
El genetista habla de “darwinismo básico” para explicar este fenómeno. “Cuanto menos mata el virus, más eficaz es. Si el virus mata a su huésped, está mordiendo la mano que le da de comer”, ilustra. “Porque él no se puede reproducir solo, necesita a un ser vivo para ello, así que le conviene mantener vivo a ese humano”. 

El virus de la gripe, “el máster del Universo”

Es decir, desde el punto de vista evolutivo, “el virus tendrá más probabilidades de triunfo cuanto menos mate”, añade, y cita el virus de la gripe común, que cada año vuelve con una versión ‘mejorada’, como “el máster del Universo” en cuestión de capacidad de supervivencia. “Parte de su éxito lo debe a lo poco patógeno que es. Mata relativamente poco (aproximadamente un 0,1%), lo cual quiere decir que sobrevive en 999 personas de cada mil”, apunta. “Lo que hará triunfar a un virus es no matar a su huésped, o ser lo menor dañino posible”, resume. 
De ahí que los virus tiendan a evolucionar hacia formas menos letales, “pero no porque lo ‘elijan’ ellos”, matiza Tellería, “sino porque las variantes más graves que matan al huésped dejan de reproducirse y, en cambio, las formas menos dañinas continúan transmitiéndose”. “Las mutaciones se producen espontáneamente; y las que pierden virulencia serán aquellas que al final se extiendan más entre la población”, explica.

El coronavirus, un gran “estratega”

“Los virus son unos estrategas impresionantes”, asegura Luis Enjuanes en una entrevista para el programa El Cazador de Cerebros. Enjuanes menciona, por un lado, la estrategia de “distracción” que utiliza el Ébola, por la que una proteína que en principio induce protección lo que hace finalmente es inmunosuprimir al huésped; por otro, la estrategia de “guerra de guerrillas” que emplea el nuevo coronavirus, y que consiste en “ocultarse durante mucho tiempo” (de forma asintomática) para poder expandirse a sus anchas antes de “dar la cara”, que es cuando se puede combatir. “Es un virus muy inteligente en este sentido”, señala.
Desde que nació en Wuhan hasta hoy se han ido produciendo pequeñas mutaciones
La realidad es que los virus van cambiando con el tiempo y, de hecho, en este coronavirus “ya se han descrito varias cepas con mínimas variantes entre ellas”, apunta Juan José Tellería. “Desde que nació en Wuhan hasta hoy se han ido produciendo pequeñas mutaciones en el virus que han dado lugar a distintas familias”, explica. Esto puede resultar positivo, en caso de que vaya disminuyendo su letalidad, y al mismo tiempo negativo, ya que dificulta la búsqueda de una vacuna más eficaz, como ocurre con el virus de la gripe estacional, que por sus mutaciones obliga a producir una vacuna nueva cada año. 
De momento, todo son hipótesis, aunque los virólogos van observando que este coronavirus no muta tanto o tan rápido como el de la gripe. “Es posible que el invierno que viene haya alguna vacuna práctica, y además se podrán aplicar sueros de las personas que se han recuperado”, teoriza Luis Enjuanes en El Cazador de Cerebros. Sea como sea, “estaremos bastante más preparados”, asegura Enjuanes, que vaticina que la situación será mucho más similar a la de la gripe estacional, “que no sale tanto en las noticias”. “A lo conocido la gente no lo teme tanto”, concluye.

CORONAVIRUS: ? LABORATORIO O MURCIELAGO? TODO LO QUE SE SABE SOBRE EL ORIGEN DEL VIRUS COVID-19

¿Laboratorio o murciélago? Todo lo que se sabe sobre el origen del virus

PUBLICACION DE FUENTES EXTERNAS . UNA NOTICIA  DE  YAHOO

CORTESIA DEL BLOG EDUCATIVO DE NOTICIAS DEL 

LIC. ENILDO E RODRIGUEZ NUNEZ MBA PhDP



Un investigador de un laboratorio en Yakarta (Indonesia) muestra una prueba positiva de coronavirus. (Photo: ADEK BERRY/AFP via Getty Images)
Cuando el pangolín había sido prácticamente amnistiado y todo apuntaba a los murciélagos como origen más fiable del nuevo coronavirus, llega Estados Unidos y da a entender que en realidad el virus fue creado en un laboratorio chino, de donde fue expandiéndose hasta generar la pandemia actual.
A priori cuesta dar crédito a esta teoría, pero algunas personas, entre ellos ciertos líderes políticos y científicos, han empezado a mosquearse con el tema. Si Donald Trump fue de los primeros en cuestionar la responsabilidad de China —fuera por “error” o de manera “deliberada”—, estos días se han sumado a la lista de escépticos otros dirigentes, desde el francés hasta el australiano, pasando por el británico. Incluso la canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido a China más claridad. “Cuanto más transparente sea China en cuanto a la génesis del virus, mejor será para que el mundo entero aprenda de ello”, señaló hace unos días la alemana en una rueda de prensa. 
El virólogo francés Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina en 2008 por descubrir el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), fue más allá, y afirmó en una entrevista el 16 de abril que el coronavirus fue creado “en un laboratorio de Wuhan” a partir del virus del sida, calificando de “leyenda” la versión oficial. 
Por el momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en desmentir esta hipótesis. “Toda la evidencia que tenemos sugiere que el virus tuvo un origen animal y no sufrió manipulaciones genéticas”, recalcó este martes Fadela Chaib, portavoz de la organización.
Pero hay quienes no se dan por vencido, y según medios estadounidenses, el servicio de inteligencia de Estados Unidos está investigando la cuestión. ¿Qué se sabe hasta ahora del origen del virus? Y, sobre todo, ¿tiene sentido pensar que fue creado en un laboratorio?
“Por los estudios realizados que trazan la composición genética del virus, no parece verosímil que haya salido de un laboratorio”, sostiene el epidemiólogo Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). “Hasta ahora, y por lo que se sabe, la única respuesta que se puede dar es que resulta improbable”, insiste.
Aunque el coronavirus comparte secuencias genéticas homólogas con el VIH, esos fragmentos son relativamente comunes en muchos virus
El genetista Juan José Tellería, de la Universidad de Valladolid, está “convencido” de que el virus no salió de un laboratorio, y desmonta en pocos pasos la afirmación de Montagnier. “La teoría de Montagnier es que como el virus del SARS-CoV-2 [el nuevo coronavirus] se parece al del sida, tuvo que ser construido insertando secuencias del VIH dentro del chasis, o la carcasa, de un coronavirus”, explica. “Para empezar, los datos a los que alude Montagnier no han sido publicados, y luego, aunque es cierto que este virus comparte secuencias genéticas homólogas con el del VIH, esos fragmentos, llamados insertos, son relativamente comunes en muchos virus”, prosigue.
Desde el punto de vista tecnológico, Tellería tampoco ve la mano del hombre en la secuencia del coronavirus. “Si estás haciendo un virus nuevo para cualquier investigación, lo normal es que utilices la carcasa de un virus ya existente; es decir, trabajas sobre una estructura y vas modificando su diseño, no lo haces de cero”, apunta. “En ingeniería genética, se construye, corta y pega sobre un material que ya tienes”, ilustra.
Este virus, constata Tellería, no deriva de los chasis o las carcasas de otros coronavirus ya existentes, lo cual hace aún más inverosímil la teoría de la conspiración y lleva al genetista a sostener que no ha habido “manipulación en un laboratorio”.

El origen animal, el más plausible

Lo cierto es que aún no se sabe al cien por cien cómo se originó el virus, pero sí hay bastantes indicios que apuntan a los animales, y más concretamente a los murciélagos, como génesis. 
El nuevo coronavirus tiene una genética muy similar a otros virus de murciélagos, como los que causaron las epidemias de SARS en 2003 y MERS en 2012, que tuvieron su epicentro en China y Arabia Saudí, respectivamente. 
Según un estudio publicado en la revista Nature el 3 de febrero, el nuevo virus es en un 96% genéticamente idéntico a un coronavirus de murciélago. Por tanto, la mayoría de científicos están convencidos de que el virus procede de este animal.
“Sabemos que procede de los murciélagos, como tantos otros virus, pero no sabemos cómo se ha transmitido a la gente”, señalaba Luis Enjuanes, virólogo y director del laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, en una entrevista para el programa El Cazador de Cerebros a finales de marzo. Enjuanes apunta entonces a la teoría de que “hay un mamífero que actúa como hospedador intermedio” entre el murciélago y el ser humano.

¿Qué animal pudo ser ese ‘intermediario’?

Tampoco se sabe a ciencia cierta. Se cree que en el caso del SARS, el coronavirus pasó de murciélagos a civetas, una especie de mapache originario de Asia, antes de pasar a los humanos; en el caso del MERS, se piensa que los dromedarios fueron el animal intermediario.
A principios de este año, el pangolín pasó a primer plano al identificarse en él un virus muy parecido al actual procedente del murciélago. Teniendo en cuenta que muchos contrabandistas trafican con estos preciados mamíferos en China, tanto por su carne como por sus escamas, utilizadas en la medicina china tradicional, la teoría cobró relevancia. Sin embargo, todavía no se ha podido demostrar que los pangolines hayan tenido un papel en la pandemia actual.
Los saltos de virus entre especies ocurren constantemente
“No se sabe si el virus del Covid pasó directamente del murciélago al hombre, del murciélago al hombre a través de otro animal o a través del pangolín”, señala Juan José Tellería. “Estos saltos de virus entre especies ocurren constantemente”, recuerda el genetista, que alude a estas transferencias como “parte de la vida y del cosmopolitismo de los virus”. “Lo que no sabemos todavía con el coronavirus es si hubo una selección en el animal antes de transferirse al humano o si hubo una transferencia al humano y desde ahí se hizo capaz de transmitirse a otros humanos —resume Tellería—, como pasó con la gripe aviar”.  

El mercado de Wuhan, en el punto de mira

La primera y más creíble hipótesis es que el virus se transmitió por primera vez a los humanos en el mercado de mariscos de Wuhan. Fue en esta ciudad china donde el 1 de diciembre de 2019 el primer paciente conocido de COVID-19 mostró síntomas de lo que pasó a llamarse neumonía de Wuhan.
En dicho mercado se comercia con animales vivos, no siempre de forma legal ni con todas las medidas de salubridad e higiene, por lo cual no sería raro que en ese entorno el virus pasara del animal al ser humano. 
No obstante, el primer paciente no tenía ningún vínculo conocido con el mercado, según un estudio de The Lancet publicado el 24 de enero. De acuerdo con este artículo, de los 41 primeros pacientes de coronavirus en Wuhan, 27 tenían contacto con el mercado —donde además se encontró material genético del virus—, pero no los otros 14 restantes. 

¿Algún virus ha salido antes de un laboratorio?

Aunque a priori “no debería ser fácil”, señala Tellería, sí ha ocurrido. En 2004, dos científicos del Instituto Nacional de Virología de Pekín (China) se infectaron con el virus del SARS, aquel que había aparecido dos años antes, y la OMS mostró entonces su “preocupación”. China tardó varias semanas en comunicar el brote, lo cual complicó las cosas. 
La OMS instó en aquel momento a los países a “revisar las prácticas de bioseguridad de las instituciones y los laboratorios que trabajan con el coronavirus”. “Estas muestras, que pueden contener coronavirus vivos del SARS, se conservan todavía en diversos laboratorios de todo el mundo. Algunas de ellas se almacenan en laboratorios a un nivel de confinamiento inadecuado”, alertó la organización.
En esta ocasión, en cambio, la OMS ha alabado desde el principio la actitud de China ante el COVID-19 y le ha mostrado su respaldo frente a la teoría conspiranoica del laboratorio. 
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